Los huevos de la serpiente

serpiente

Por iniciativa de Don Luis Gonzalo Marturet muy eminente representante de los intereses públicos y privados (…) tan amenazados por las nuevas teorías y manejos de la cosa pública, que estaban y están utilizando los revolucionarios de nuestra época, fundamos la Federación de Cámaras de Comercio y Producción (…)  Se nos ocurrió la necesidad de hacer una Federación que actuara contra el gobierno constituido”

Feliciano Pacanins. [1]

Tal día como hoy hace 14 años se consuma un golpe de Estado en Venezuela. Pedro Carmona Estanga, Presidente de FEDECAMARAS, asume la de Venezuela.

Según cuenta la leyenda urbana, lo de Carmona Estanga fue un golpe dentro del golpe, en el sentido que no estaba exactamente decidido que él fuese asumir la Presidencia. Sin embargo, como quien dice, al parecer se impuso aquello de quien pone la plata es dueño de la fiesta, siendo entonces que el jefe de la patronal terminó imponiéndose como el patrón del país.

Pero no era la primera vez que FEDECAMARAS daba un golpe. Lo que sí resultaba novedoso es que impusiera a uno de los suyos directamente como Presidente. Tal vez creían que había llegado la hora de poner al (negocio del) país en manos de sus propios dueños. O tal vez lo decidieron desencantados de los encargados que no pudieron impedir la llegada de Chávez. Quién sabe.

Pero lo cierto es que la historia no suficientemente contada de FEDECAMARAS, dice que ésta no nació como una federación encargada de asuntos menores propios de los empresarios, sino con la vocación directa de imponer sus intereses a los del país por cualquier vía que fuese, incluyendo la golpista.

FEDECAMARAS fue creada en 1943 por los importadores y banqueros para -en palabras de uno de sus fundadores Feliciano Pacanins- oponerse al gobierno del general Isaías Medina Angarita, al cual efectivamente voltearon en octubre de 1945 de mano de adecos y militares.

Es una historia apasionante, porque cualquier pensaría que el gobierno de Medina era un gobierno de izquierda o popular, lo cual distaba mucho de ser cierto. El de Medina era un gobierno de ciertos matices progresistas y muchos conservadores, solo que representante de cierta burguesía ilustrada con vocación industrial que quería acabar con el rentismo petrolero y lo que ellos mismos ya entonces llamaban economía parasitaria.

Esto lo llevó al enfrentamiento directo con los representantes de está última, la burguesía parasitaria comercial y bancaria, afectada por los planes industrializadores de Medina y sus ideólogos. Y es que esta burguesía parasitaria ya entonces vivía del negocio de usufructuar la renta petrolera para importar todo género de cosas y venderlas a precios especulativos, dado lo cual no tenía ningún interés en el desarrollo de una industria local.

Pero además, se oponía férreamente a los controles de cambio y precio impuestos por el gobierno, tanto como medida coyuntural de defensa económica frente a los desajustes internacionales causados por la Segunda Guerra Mundial, como estructural para domesticar al capital criollo, desincentivar su tendencia especulativa y proteger al consumidor desabastecido y especulado.

La reacción de la burguesía parasitaria criolla fue organizarse y emprender lo que hoy llamaríamos una guerra económica contra el gobierno de Medina. En 1943, por iniciativa de las Cámaras de Comercio de Maracaibo, Valencia y Caracas, crean FEDECAMARAS, gremial desde la cual se dieron a la tarea de coordinar sus acciones a nivel nacional pero, además, darse tribuna para incidir sobre el debate político imponiendo sus intereses al del resto de la sociedad. Se cumplía una vez más la profecía de Adam Smith: cuando los hombres de negocios se reúnen, sale perdiendo la sociedad.

La especulación y el acaparamiento de productos fue el mecanismo utilizado por FEDECAMARAS para generar condiciones de descontento social. Y para ello se valieron de la coyuntura crítica de la guerra mundial, pues, en la medida en que las importaciones se dificultaban, los precios aumentaban y el acaparamientos se generalizaba.

Al mismo tiempo, presionaban al gobierno para que le diera cada vez más dólares. Y a cada nueva medida de éste por proteger a los consumidores o los trabajadores, respondía aquella con nuevos comunicados amenazadores y catastrofistas o acciones de fuerza como cierre de empresas, despidos y nuevos acaparamiento especulativos.

Acto seguido, pasaba a culparlo de los altos precios y la escasez, denunciando el “intervencionismo económico” que entorpecía el libre juego de la oferta y la demanda, ponía limitantes a la iniciativa privada o hacía que los costos no les dieran, etc. Así las cosas, poco a poco fue creando las condiciones críticas para la caída del gobierno, la cual se generaría cuando los diversos factores involucrados alinearan sus intereses y la coyuntura externa les fuera favorable.

En fin, hoy no solo recordamos el día del golpe cotra el presidente Chávez y la instalación de la feroz -si bien afortunadamente breve- dictadura de FEDECAMARAS. Hoy debemos recordar también que se trató del triunfo momentaneo del capitalismo parasitario, ese mismo que hoy lucha por imponerse definitivamente a través del chantaje, la humillación y la corrupción de la ciudadanía.

Hace un par de años un representante de FEDECAMARAS recomendó que la manera de combatir a los bachaqueros era legalizándolos. Le faltó decir que agremiándolos a FEDECAMARAS, aunque tal vez quedaba implícito. Y es que cuando se le piensa un poco, esa afirmación asombrosa tiene todo el sentido del mundo, ya que el bachaquerismo tanto como la corrupción pública y privada que lo acompañan, son parte del legado histórico de FEDECAMARAS. Los bachaqueros de Petare y Catia, pero también los del este del este tipo Lorenzo Mendoza o Juan Carlos Escotet, son las criaturas que terminaron brotando de los huevos que la serpiente especulativa llamada FEDECAMARAS.

[1] 51 años  al servicio de Venezuela. P: 251.

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