Fernando Buen Abad: “Hay que recuperar la confianza en la política”

FBA

 

Para el filósofo, intelectual y escritor mexicano, Fernando Buen Abad, “México tiene los mismos peligros que tiene el mundo entero en materia de comunicación. Grandes monopolios que dominan la producción de discos, revistas, televisión, radio y libros; los cuales constituyen armas de guerras ideológicas, serviles al imperio norteamericano”

Con ese rasgo distintivo de los mexicanos expuso su pensamiento sobre la batalla comunicacional que se libra en América Latina, entre la alternativa revolucionaria y la derecha neoliberal, y señaló cuáles son los desafíos a enfrentar por los movimientos sociales, los gobiernos progresistas y las fuerzas populares y revolucionarias en el continente.

Desde la Batalla Comunicacional

América Latina libra una Batalla comunicacional entre la alternativa revolucionaria y la derecha neoliberal. ¿Qué desafíos enfrentan los movimientos sociales en América Latina y en especial las fuerzas populares en México?

México tiene los mismos peligros que tiene el mundo entero en materia de comunicación. Sin embargo, sus especificidades lo han convertido cada vez más, en un país dominado, acosado por las jaurías neoliberales, asechando al pueblo para robarle todas las riquezas naturales y para usar su mano de obra regalada. Además para humillarles y someterlos y así obligarles para que estén agradecidos por esa monstruosidad.

Dos grandes monopolios monstruosos, dominan la producción de discos, revistas, la televisión, la radio y los libros; los cuales, constituyen armas de guerra ideológicas de la oligarquía mexicana, absolutamente servil al imperio norteamericano. Con una modalidad de capitalismo que se ha vuelto entre otras expresiones en crimen organizado, narcotráfico y con ello narco-cultura, narco-ideología, narco-canciones, narco-cumbia, narco-corrido, es decir, la generación de una gran empresa del capitalismo que se llama crimen organizado y que hoy tiene al país ensangrentado y asustado; en fin, adolorido, muy adolorido por esa situación de dominio e ignominia, borrando la memoria histórica, borrándola riqueza simbólica, borrando y violando todo derecho a la comunicación y a la expresión de los pueblos en sus bases. Esa es la realizad del pueblo mexicano hoy.

Asimismo, Buen Abad culmina señalando, sobre esta idea, que esa es la realidad de muchos países de América Latina, salvo aquellos que están ejerciendo un proyecto emancipatorio.

Ante ese escenario. ¿Cuáles son los retos y los desafíos de los movimientos sociales de América Latina y en particular, de las fuerzas populares de México. ¿Qué puede hacerse para enfrentar y contrarrestar esta situación?   

Las tareas en ese escenario son muy difíciles. Hay que entender que allí, se debe aprender apreciar hasta los más elementales gestos de rebeldía, incluso los más pequeños, los más cotidianos; aquel que una persona pueda tener en su casa, en su escuela, en su oficina, deben ser muy valorados y muy cuidadosos. La situación represiva es muy grave, por lo tanto se debe tener mucho cuidado cuando se denuncian tareas que hay hacer. Pero no hay ninguna duda, que aislados no se va a lograr. Se requieren esfuerzos organizativos, en base de una participación comunitaria y una participación integrada.

Hay que volver a recuperar la confianza en la política, no en la política burguesa, no en los partidos políticos burgueses, no en la democracia burguesa. Recuperar la confianza en la política y en la democracia de los pueblos. Ese tejido hay que reconstituirlo en México, ya que la moral del pueblo que ha sido golpeada de manera inclemente.

Asimismo, hay tareas muy pequeñas, asociaciones de estudiantes, asociaciones de trabajadores, asociaciones universitarias. Hay grandes movimientos que tiene muchos años trabajando, como los maestros revolucionarios en México, como  sectores campesinos que no cesan en su lucha. El propio ejército zapatista de liberación nacional, que tiene su convocatoria, su proyecto, es decir, ha llegado la hora de sumar las fuerzas, es la hora de ir a terminar con las diferencias posibles, porque la historia está demandando la táctica del frente único, la estrategia de juntarse en un programa de mínima y en un programa de máxima, todos poner juntos los pies y caminar, sabiendo que no se puede dar un paso sin el otro.

Hacia la Revolución de las Ideas

Abad, plantea algunas dos tareas y acciones a ser tomadas en cuenta para enfrentar y contrarrestar dicha situación

1) La gran revolución de las ideas: señala que, “cada vez será más difícil, si no logramos que las propuestas emancipadoras, caminen con sus propios pies para llegar a un mundo de iguales”.

2) En materia de comunicación popular e independiente, alternativa y comunitaria: explica que, “se requiere que la agenda camine con los mismos objetivos para ser capaz de romper todos los cercos (…) Cuando el pueblo de México escucha lo que el pueblo de Venezuela ha logrado, les parece increíble, que haya Consejos Comunales, jubilados recibiendo su pensión al cien por ciento, eso es inimaginable en otro lugar. Que haya universitarios que puedan cursar hoy, como en Cuba, su escuela pre-primaria, primaria y hasta la universidad”.

Las cosas que han ido logrando los pueblos, se necesita que la sepan otros pueblos, ello ayuda a recuperar confianza. Cuando un pueblo puede vencer a los demonios, los otros se animan.

Existen autores, que han argumentado que hay que recuperar el poder de hacer cosas, rescatar el equilibrio entre política y poder, porque ahora la política es local y el poder es global, que debe construirse en el espacio global un equivalente (no copias) al poder de los Estados Nacionales. ¿Qué opinión puede darnos al respecto?

En mi opinión, primordialmente hay que romper con todo ese vocabulario, ese vocabulario utilizado por la burguesía. Hay que entender que ese, es el vocabulario que les han impuesto a los pueblos, para dominarlos, para enseñarles a decir las cosas como la clase dominante quiere.

Cuándo se habla de poder y se piensa en el poder de ellos (Estados Nacionales), todos los detestan, porque es el poder que ha maltratado y humillado a los pueblos. Pero el poder que nace de los pueblos, es el poder que importa. Una cosa es el poder burgués y otra cosa es el poder popular.

El proyecto del Estado-Nación surge como proyecto de la burguesía, ese Estado-Nación (burgués), es nada menos que la expresión más brutal y más clara de la forma de opresión, es una herramienta para oprimir a los pueblos y dilatar aetérnum las revoluciones.

Por ello, se requiere transformar al Estado y convertirlo en un estado obrero, socialista y revolucionario, esa es la gran propuesta de Hugo Chávez. Chávez dijo, “Cuando estamos recuperando la palabra socialismo, estamos recuperando un campo cognitivo, un campo emocional, un campo amoroso nuevo” y eso obliga a llamar a las cosas de manera distinta, porque si no, es como usar el instrumental de ellos (Estado-Nación represivo) para atender los problemas del pueblo; sin embargo, algunas herramientas podrían tomarse, expropiarse y retomarse, siempre y cuando se les eche en alcohol para limpiarlas porque vienen intoxicadas de ideología de la clase dominante.

Venezuela es uno de los laboratorio sociales más destacado en el mundo en estos momentos. Desde el punto de vista científico, ¿Qué se puede explicar al respecto desde las ciencias sociales?

En primer lugar, se debe emancipar a las ciencias sociales de las torpezas que se dicen y se han dicho históricamente. Las ciencias no son entes aislados o asexuados, las ciencias tienen también sus corrientes ideológicas internas; entonces debería darse ese debate a lo interno, preguntarse, ¿De qué ciencia social estamos hablando?, ¿De qué campo de la filosofía estamos hablando para abordar qué clase de problemas? Eso es un problema.

Es necesario, entender qué instrumental científico tenemos que desarrollar para estudiar el instrumental con el que están ellos (la clase dominante) operando para atacar a un pueblo. Eso hay que clarificarlo muy bien. Porque podríamos confundirnos y pensar que la ciencia per se, es capaz de resolver algo, que al contrario, muchas veces sirve para empeorarlo.

Además, efectivamente existen laboratorios de guerra psicológica y de operaciones de intervención. Pero asimismo, existen laboratorios de emancipación y esos laboratorios están gritando hoy a los cuatro vientos que no quieren estar padeciendo el problema que les estén escondiendo los alimentos, que ya se sabe de dónde viene el problema, que ya se sabe que empresas Polar está operando de una manera absolutamente atrevida, que hay una ley que está queriendo derrocar al presidente Nicolás Maduro. Qué existen una cantidad de operaciones en las que hay que saber la respuesta.

En consecuencia, una ciencia política correcta del lado de los pueblos, tiene que discutir el problema de la democracia burguesa, porque ese modelo de democracia ha conducido a una cantidad de errores y de peligros.

Es hora de sentarse a discutir si se va a continuar transitando esos modelos democráticos que todavía tienen muchas imperfecciones y que no permiten que emerjan los nuevos liderazgos que van a cambiar este mundo.

Por consiguiente, si debe haber ciencia para ello, tiene que ser una ciencia al servicio de la revolución y no que le estorbe.

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