Ana Esther Ceceña: El capitalismo se siente amenazado

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Para la economista mexicana, Ana Esther Ceceña, México y Venezuela, son objetos de una misma política; una política de contraofensiva insurgente, una contrainsurgencia que busca romper con el tejido social, romper con todos esos espacios donde la gente se ha estado organizando; por lo tanto,  los pueblos deben reorganizarse, reconstruirse y reconfigurarse para hacerle frente a esa políticas de contrainsurgencia rampante.

Con un tono muy ligero, pausado y con gran determinación, la también experta en geopolítica, expuso su pensamiento sobre cuáles han sido los principales mecanismos introducidos en México y América Latina por parte de la hegemonía mundial, para conmocionar a la sociedades y bifurcarlas. Asimismo precisó cuáles son las principales acciones que deben tomar los movimientos sociales y las fuerzas populares en el continente para enfrentar y resistir la arremetida rampante y abierta.

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Evidentemente, existe una ofensiva contra los movimientos sociales y progresistas de América Latina, por parte de Estado Unidos y las élites oligárquicas. ¿Qué desafíos tienen los movimientos populares en México y toda América Latina ante la ofensiva hegemónica? ¿Qué pueden hacerse? ¿Cómo puede hacerse?

México es un país muy especial, ya que comparte una frontera enorme con EE.UU., es un país con reserva petrolera y además una historia de lucha y fue país donde surge la primera revuelta explícitamente anti neoliberal armada, el movimiento zapatista representó un “parteaguas” (un antes y un después), en el movimiento latinoamericano en general, Enaquel entonces, habían muchos levantamientos En América Latina, por varios objetivos, pero el movimiento que sintetizó todo eso y que marcó el límite, fue el movimiento zapatista, y a partir de allí, hay una inició una preocupación por lo que podría pasar en México, porque además fue un movimiento que no sólo convocó a todo el país, a la sociedad nacional, también convocó a la sociedad internacional y desde ese punto de vista, ello marcó un hito histórico en las luchas de los movimientos latinoamericanos.

En consecuencia, existe una gran preocupación por detener ese movimiento, y por ver cómo hacían para aislar a los zapatistas, por desmantelar un poco los planteamientos que ellos estaban haciendo que eran abiertamente anticapitalistas, o no capitalistas, abrieron ventanas hacia otro tipo de organización social, otro tipo de entendimiento de la política.

Por consiguiente, el movimiento zapatista era muy amenazante y a partir del año dos mil, se comienza a lanzar una estrategia de contrainsurgencia muy fuerte, de contrainsurgencia rampante a nivel de la sociedad, no abierta, pero comienza a hacer abierta a partir del año 2005 con el acuerdo de Seguridad y Prosperidad del Norte y después con la iniciativa Méridaque es un Plan México, pero que ya desde los 90 y en el dos mil, comienza esa contraofensiva insurgente, que busca romper con los colectivos, romper con todos esos espacios donde la gente se estaba organizando, con los zapatistas y  una de sus propuestas fuertes, la de autonomía, que de hecho es, autodeterminación y auto-sustentabilidad, y habían muchos grupos en diferentes lugares urbanos y rurales que estaban formando espacios autónomos por todos lados, eso es algo que ellos (la clase dominante y la hegemonía estadounidense) vieron como el signo del enemigo, de la amenaza y es lo que empiezan a combatir y lo empiezan a combatir, metiendo por un lado la droga, inundando todas las áreas de la juventud con droga, regalándole drogas en todos partes, en las escuelas, a los chicos adolecentes y por supuesto, eso entró luego en la lógica del capital, entonces por un lado les daban droga y por el otro lado combatían el tráfico de drogas, haciendo las dos cosas al mismo tiempo.

Es así es que comienzan a conmocionar a la sociedad. Generaron un problema para luego generar una solución agresiva, violenta, promoviendo una fractura en la sociedad que hace que una parte de la sociedad (las clases sociales más empobrecidas) entraran a las drogas, pero también entraron en las dinámicas de la droga, en las dinámicas de la marginalidad y el lugar donde podían tener empleo era o en las policías o en el sicarito, es decir, en todo lo que tiene que ver con la violencia, en los cuerpos de seguridad legales o ilegales y del crimen organizado, o en pandillas de sobrevivencia.

A causa de ello, se comienza a tener una sociedad que se empieza a bifurcar, a partirse en dos y que hoy reconoces más difícilmente, porque todo el mundo dice que el modo de ser del mexicano o la historia de México, tienen ciertos valores, tienen cierta moral, pero ya no se tiene esa visión, ahora tenemos esa y tenemos otra, es decir, dos maneras de entender el fenómeno en México, dos maneras de vivirlo y sobrevivirlo, esas dos, son parte de la misma sociedad que además se enfrentan, porque una vive de la otra.

Hay allí un elemento de violencia que es propio de la sociedad, lo lograron sembrar en la sociedad y que incluso los cuerpos de seguridad no tendrían que intervenir porque se tiene n a esos maleantes internos que están interviniendo y resquebrajando a toda la sociedad mexicana.

En búsqueda de la solidez de la sociedad y de la reorganización, reconstrucción y reconfiguración  de los pueblos

Vivimos tiempos turbulentos, momentos de invasiones e intervenciones de todo tipo (armadas y no convencionales), desplazamientos en masa, crímenes en sus múltiples niveles y descomposición social en todas sus vertientes ¿En este contexto, cómo puede superarse o detenerse toda esa vorágine?

Existe un desdibujamiento de la sociedad, las mismas contradicciones del capitalismo han llevado a eso. Los niños pareas en las sociedades están por todos lados, no es que los han creado, si non que la propia dinámica del capitalismo los produce y reproduce, hoy eso se ha multiplicado y se ha convertido en un área de trabajo para la desestabilización, son utilizados como sicarios y como espías.

Se necesita un trabajo de largo plazo para recuperar los valores o crear una nueva moralidad social, que tome en cuenta la incorporación social, que es algo que está roto. Es un trabajo muy difícil, que debe edificarse con educación y cultura, pero cultura entendida en ese sentido de crear costumbres, modos de entender el mundo y eso es algo que toma mucho tiempo ya que el daño estructural que se ha causado es enorme.

Lo que pasa en México, es que México es un país muy importante para la hegemonía en el planeta, que es la hegemonía de Estados Unidos, todavía hoy, y probablemente mañana por un largo tiempo.

México es una punta de un iceberg, no es un caso aislado, como tampoco lo es Venezuela. Estamos en ese sistema planetario, en el que las cosas si bien hay polaridades, si bien hay diferencias regionales, es un mismo sistema, una misma dinámica de funcionamiento en que unas partes alimentan a las otras y esto que está ocurriendo en México, es algo que se está implantando en términos generales porque el capitalismo se siente amenazado porque todo el mundo está resistiendo, todo el mundo está diciendo, no queremos más esto.

En consecuencia, la hegemonía mundial avanza con este tipo de políticas. En unos casos, como en Venezuela, hay la diferencia con México, de que el gobierno de Venezuela, es el gobierno del Pueblo que está respondiendo también a esa resistencia popular, por ello, en Venezuela, el ataque es hacia el gobierno y hacia el pueblo.

En el caso de México, se tiene al gobierno trabajando completamente con ese tipo de políticas, protegiéndolas, auspiciándolas, promulgándolas y promoviéndolas, diciendo barbaridades y el pueblo defendiéndose, resistiendo. Pero en los dos casos, ambos son objetos de la misma política, y el pueblo debe resistir esas políticas. Los pueblos deben reorganizarse, reconstruirse, reconfigurarse para hacerle frente, es decir, darle solidez a la sociedad, reconstruir todo el tejido social que han fracturado.

Es necesario pasar a recaracterizar el capitalismo

¿En la actualidad, dónde pudieran ubicarse los intereses de las grandes corporaciones en América Latina?

Es necesario pasar a recaracterizar el capitalismo, porque el capitalismo del siglo XXI es muy distinto al del siglo XX. En el siglo XX eran como esos organismos internacionales, creciendo, había como una creación de gobierno mundial de cierta manera, que ponía reglas del juego compartidas, a pesar que siempre ha habido violación de la legalidad por parte de ellos mismos (las clases dominantes), pero había una cierta legalización del capitalismo, incluso en el terreno económico de crecimiento, de la producción en masa, la incorporación al consumo en masa, todo eso se acabo, eso ya no es el capitalismo del siglo XXI.

El capitalismo del siglo XXI es mucho más voraz. Más dirigido, más puntual. Por ejemplo, el protagonismo de las trasnacionales que en el siglo XX estaba detrás de los Estados y de los organismos internacionales y de esa política global, hoy está en la primera línea, son las trasnacionales las que están marcando pauta y los Estados van detrás, siguiendo esas pautas, adaptando las reglas del juego, pero son las trasnacionales las que han tomado el protagonismo de primera línea. ¿Y esas trasnacionales a dónde van? A saquear desde todos los puntos de vista a los pueblos, sus territorios, y riquezas, incluso más allá de lo que necesitan para su reproducción actual, están pensando siempre en términos de reproducción futura. Están ensayando cómo acaparar para que nadie más que ellos (la clase dominante) controle; el petróleo, que por definición es el bien número uno, lo están estudiando para entender cómo hacer para que los competidores no lleguen (acaparando), no existe yacimiento que no les interese, a pesar que el yacimiento tenga mucho más del que necesitan hoy, pero tienen el que necesitan para la competencia, para el ejercicio del poder.

De esa manera, petróleo, biodiversidad, agua y minerales; son los cuatros elementos que son fundamentales en esa pelea y que hasta ahora eran regulados a través de políticas, hoy ya no es regulado por nadie, hoy son directamente extraídos, directamente saqueados, es decir, las trasnacionales llegan directamente a los yacimientos, al acuífero a los minerales sin respetar los códigos, las leyes y la memoria histórica de los pueblos.

El reto es trabajar en construir economías que no sean objetivadoras y no capitalistas

¿Cree que con las actuales leyes que rigen la economía global, los países que mantienen gobiernos progresistas en América Latina, pudieran ser liberados del yugo del capitalismo o cree que es necesario repensar una nueva economía?  

Todos los gobiernos y pueblos que están en esa idea de emancipación, aquellos que tiene conciencia de que el capitalismo de ha convertido en un modo de vida insustentable, que está matando la vida, que está provocando catástrofe y depredación, deben trabajar en construir un modo de vida no capitalista.

¿Cuál? pueden ser miles, diferentes, pero siempre que no sea capitalista, en qué sentido, que terminen con esa idea de la dominación objetivadora, de hacer de la naturaleza un objeto, de hacer de los hombres objetos manipulables, utilizables, rentables y establecer relaciones intersubjetivas, relaciones de intercambio de vida entre todos los seres vivientes del planeta. Todas esas cosas que han estado enarbolando los pueblos originarios del Continente que son una inspiración tremenda para esta salida del capitalismo.

Claramente estamos en un momento en que esto es posible y que es necesario, porque de otra manera nos vamos al suicidio, esa es la ruta. Hay que entender que es una lucha muy larga, que la construcción del capitalismo llevó quinientos años esta tal vez ésta lleve por lo menos doscientos. Es decir, la salida ya tiene que estar planteada desde hoy, si no, nunca va a hacer posible. La pregunta en consecuencia que surge es, ¿cómo hacemos para no tener economías que no sean capitalistas, que no sean manipuladoras, que no sean objetivadoras?, que sean economías de la vida, qué estén a la medida de la vida.

 

1 Comentario en Ana Esther Ceceña: El capitalismo se siente amenazado

  1. “La pregunta en consecuencia que surge es, ¿cómo hacemos para no tener economías que no sean capitalistas, que no sean manipuladoras, que no sean objetivadoras?, que sean economías de la vida, qué estén a la medida de la vida.”

    Es acá donde entra la teoría anarquista. El anarquismo hoy está más vigente que nunca. En mi opinión, es la única teoría política viable, de organización y acción, para hacerle frente al capitalismo del siglo XXI y avanzar en la construcción de una sociedad sin dinero y sin autoridad constituida que se sustente en una economía para la vida, la solidaridad y el apoyo mutuo; no para muerte, la competencia y el egoísmo.

    Salud.

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