¿Estafa, ineficiencia o guerra económica?

estafa

Existe en la actualidad cierto consenso instalado en torno a la idea de que la escasez de productos se debe a la ineficiencia del Gobierno a la hora de entregar divisas.

Y lo mismo en torno al retraso en los precios, causado por el control gubernamental, en el sentido en que afecta la rentabilidad de las empresas, haciendo disminuir la produccción y por tanto la disponibilidad de los bienes.

En estos días de radicalización de las colas y el alza de precios, el equipo de 15 y último presenta un informe gráfico del comportamiento de la producción de los principales rubros de varias de las empresas (Polar, Cargill, Nestlé, Procter & Gamble, entre otras) que se quejan de la supuesta ineficiencia gubernamental en la asignación de divisas.

No solo se observa, con base en datos oficiales y otros proporcionados por las mismas empresas, que la producción de dichos bienes no ha disminuido, sino que se han otorgado recursos suficientes para la producción.

Lo que nos mueve a preguntarnos: ¿es la ineficiencia del Estado el principal problema, o puede que los grandes ineficientes sean los privados, que no producen incluso cuando se les entregan divisas proporcionalmente en mayor cantidad que años anteriores?

Y si eso es así, ¿se debe a una ineficiencia pura y simple o está motivada por causas pecuniarias, que implican alterar concientemente la disponibilidad de bienes para quedarse con más divisas y a cambio vender a precios más altos?

¿O lo hacen por razones políticas, eso que se ha dado en llamar guerra económica?

Una pista puede darla el resultado de relacionar el comportamiento de la producción con ciertos ciclos y acontecimientos nacionales. Esto indica que existe una fuerte correlación entre el desabastecimiento y los mismos, tal y como el anuncio de la enfermedad del presidente Chávez, el Decreto Obama y los llamados a guarimbear. Puede que sea casualidad. Pero, como dicen los criminalistas, algo que se repite dos veces puede ser casual, de tres en adelante ya se trata de un patrón. Esa conclusión se la dejamos a lectoras y lectores.

Deja un comentario

Tu email no será publicado.


*