La larga e inflada marcha de las hortalizas, frutas y verduras del campo a la mesa

Marcha-de-hortalizas

Por: Lorena Freitez y Luis Salas Rodríguez

La distorsión de precios que se observa actualmente en las hortalizas, frutas y verduras, más allá de los factores coyunturales, responde a distorsiones de orden estructural.

En primer lugar, y es importante tenerlo presente, estamos hablando de productos cuyos precios no están regulados, razón por la cual, lo que ocurre con ellos no puede achacársele al control de precios. En segundo lugar, en su inmensa mayoría se trata de productos sembrados en el país, por lo que su requerimiento de divisas es bajo cuando no nulo, limitado en muy pocos casos a la importación de semillas.

En el marco de las prácticas especulativas que observamos actualmente, es notable que este tipo de productos no es objeto de acaparamiento o de bachaqueo en el sentido más rudimentario, como pasa con otros alimentos de primera necesidad. Esto se debe a que por sus características no pueden ser acaparados por mucho tiempo. De aquí que el problema con ellos no sea exactamente su escasez –que se da estacionalmente- sino sus altos precios.

El factor estructural más importante para que esto ocurra son las largas distancias que deben recorrer los productos del campo hasta los espacios urbanos. En el caso de Caracas, por ejemplo, considerando que más del 70% vienen de los estados andinos, recorren entre 12 y 14 horas en carretera, por lo general en camiones de diversos tamaños, lo que se termina cargando como flete en las estructuras de costo.

Pero además de la distancia, se trata de productos que están altamente sujetos a la intermediación comercial, siendo este factor el más importante a la hora de revisar lo que pasa con sus precios. Así las cosas, en los estados andinos y en otros como el Zulia, funcionan especies de “bolsas” o mercados mayoristas donde los productores arriman sus rubros y son adquiridos por los intermediarios. La principal de todas está en La Grita estado Táchira.

Algunos de los intermediarios transportan ellos mismos los productos a ciudades como Caracas y los venden en ferias y camiones. Otros, por el contrario, los arriman a mercados municipales y demás centros de acopio, entre los cuales destacan Mercabar en Barquisimeto y el Mercado Municipal de Coche en Caracas. En estos lugares son adquiridos por otros intermediarios que los venden en la calle o distribuyen entre abastos, fruterías, mercados, etc.

Aunque los distribuidores suelen ser variados, en todos estos establecimientos está claro que casi la totalidad responde a roscas que controlan la disponibilidad de uno o varios productos y fijan sus precios, tanto a nivel de lo que le pagarán al productor como de lo que le cobrarán a los consumidores finales. Tales roscas actúan con métodos mafiosos, por lo cual, obtener información sobre su accionar real y protagonista es complejo, cuando no, peligroso.

Mención aparte merecen los grandes supermercados y cadenas, tipo Central Madeirense. En estos casos ellos suelen tener productores a los cuales les compran con exclusividad y que, en no pocos casos, financian. Este método les permite no depender de los intermediarios. Sin embargo, esto no redunda ni en beneficio para los productores (no necesariamente les pagan mejor) y mucho menos para los consumidores, pues terminan vendiendo a los mismos precios marcados por las roscas que operan en La Grita, Mercabar o Coche, quedándose con el diferencial.

De tal suerte, un kilo de alguno de estos productos suele tener un diferencial de precio desde el productor hasta el consumidor que fácilmente llega a 1.000 ó 2.000 % y en algunos casos hasta a 5000%. Veamos los siguientes ejemplos:

Producto
Precio Productor Bs.
(Zulia/Andes)
Precio Mercado Caracas Bs.
Diferencia Bs.
% especulativo.
Tomate
318
2.200
1.882
591,82
Zanahoria
652
1.850
1.198
183,74
Cilantro
100
5.500
5.400
5.400
Papa
478
1.600
1.122
234,73
Plátano
53
700
647
1.220,75

En la medida en que la agricultura urbana logre acortar las distancias entre el campo y la ciudad, y a su vez, prescindir de las innumerables y a veces increíbles cadenas y rocas de comercialización especulativas (un tomate que se produce en Cojedes, por ejemplo, viaja del campo cojedeño en camiones hacia el Mercado Municipal Periférico de Valencia en el estado Carabobo y luego regresa a los mercados y fruterías de Cojedes; el pescado que se vende en pescaderías del estado Vargas sube de Vargas hasta Coche en Caracas y luego regresa a Vargas), no solo estaremos avanzando en una mayor soberanía y seguridad alimentaria de nuestras ciudades, sino que además estaremos dando un fuerte golpe a la intermediación especulativa (podremos comprar más barato) mejorando la calidad de lo que consumimos (al viajar menos los productos son más frescos y por tanto más saludables).

2 Comentarios en La larga e inflada marcha de las hortalizas, frutas y verduras del campo a la mesa

  1. No necesariamente, porque ocurre no pocas veces que el productor vene directamente, pero a los mismos precios de los intermediarios, y se queda con un margen mayor; porque puede vender él (o ella) mismo (a).

  2. ……ademas hay otras razones que de las intermediaciones especulativas que las hay,sin lugar a dudas, y es que bien sea el productor o el intermediario, vendedor, también va al mercado como comprador, necesita cauchos, partes mecánicas, servicios de distinta índole y demás artículos que consume y que no produce, estos artículos, si por especulación suben de precio, este, de no subir sus mercaderías requerirá mas dinero para comprar lo que antes lograba con menos esfuerzo , con menos dinero. Cierto que al sembrar aqui en la ciudad o en zonas aledañas cercanas a estas habrá una mayor renta del suelo, pero no olvidemos la dinámica de los mercados el vendedor a su vez es comprador y trata de tener una relación de mas equilibrio en el intercambio. O tabulamos todas las mercaderias y servicios o no controlamos nada.

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