Luis Salas: “Latinoamérica vive un proceso destituyente contra los gobiernos progresistas”

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Escasez, violencia y emigración son tres de los puntos más sensibles en la tesitura que atraviesa actualmente Venezuela. A qué se debe la situación de inestabilidad, cuáles son los factores que la propician, cómo repercute en la región, quién está detrás de esta avanzada, y cuál sería el posible panorama ante el referendo revocatorio que lleva adelante la oposición venezolana que podría revocar el mandato de Nicolás Maduro, sobre estos temas reflexiona el exministro de Economía productiva de Venezuela, sociólogo y economista político, Luis Salas Rodríguez, en entrevista con BorderNews.

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BN: Según medios internacionales, Venezuela se ha convertido en sinónimo de inestabilidad y escasez. ¿A qué se debe esta problemática y cuáles son los factores que impulsan la denominada guerra económica?

LSR:   En materia económica, la causa primordial es la confluencia de dos factores: uno tiene que ver con la acción deliberada de algunos actores económicos monopólicos que generan un proceso especulativo de aumento generalizado de los precios y de situación de escasez, en buena medida provocada por el acaparamiento de los productos. El otro factor es cierta debilidad institucionala la hora de enfrentar este problema. Esto va creando un clima social que degenera en la situación que tenemos actualmente.

Asimismo, lo refuerza la caída de los precios del petróleo, pues genera una restricción externa. Actualmente 9 de cada 10 divisas que ingresan al país son generadas por el Estado a través de la exportación petrolera y, al caer los precios del crudo, este tiene menos capacidad para comprar. Además factores como la corrupción, tanto pública como privada, la aplicación de precios de transferencia y la sobrefacturación por parte de los importadores también inciden en la situación económica tan compleja que hay hoy.

¿Por qué se potenciaron en los últimos años el aumento de la violencia y de la emigración?

En Venezuela ya no tenemos tanto un problema de delincuencia común sino de violencia organizada. Esto se debe a un factor nuevo y es la penetración de paramilitares colombianos desmovilizados que participan en el contrabando de productos y en el fenómeno del “bachaqueo”, es decir, personas que compran productos baratos para después revenderlos mucho más caros en Colombia o en los demás países vecinos.

La mayoría de los venezolanos que emigran suelen ser jóvenes profesionales: el sistema educativo en Venezuela en líneas generales es gratuito, incluyendo la universidad y pertenecen a las clases media o alta. En Venezuela hay una activa promoción de la migración profesional, donde se presentan oportunidades de obtener buenas remuneraciones y de estar más tranquilos, ejerciendo su profesión. Por supuesto que la difícil situación económica y la inseguridad potencian la salida de estas personas.

La oposición venezolana insiste en apurar los plazos del referendo revocatorio que está llevando adelante contra el presidente Nicolás Maduro. ¿Cómo puede el Estado garantizar la transparencia de ese proceso?

La discusión de los plazos de los referendos en Venezuela no es un tema nuevo. Ya se vio desde el primer referendo contra el presidente Hugo Chávez. La Constitución y las leyes electorales del CNE (Consejo Nacional Electoral) son claras con respecto a los plazos y a los procedimientos. La presentación de firmas y su revisión son los pasos previos a que se dé inicio al proceso puntual para solicitar el revocatorio y convocar a elecciones; se trata de una serie de procedimientos que no se pueden ni acelerar ni retardar a voluntad de las partes. La oposición quiere hacer creer que el Gobierno quiere dilatar los tiempos y no es eso. Todo proceso en democracia requiere unos pasos que se deben cumplir. Se tienen que respetar los procedimientos legales.

La oposición, que no fue muy inteligente en la manera de plantear el proceso revocatorio, pretende descargar sobre el Gobierno las responsabilidades que ellos también tienen como actores políticos.

En caso de que triunfe el revocatorio y viendo lo ingobernable que le hicieron esta gestión a Maduro, ¿ve al chavismo ganando las próximas elecciones?

El chavismo viene de una derrota electoral sensible a fines del año pasado en la elección de la Asamblea Nacional y todo indica que, tanto en Venezuela como en cualquier parte del mundo cuando hay una situación económica tan difícil, es muy poco probable que un gobierno logre mantener la popularidad al punto que le permita ganar. En caso de que se dé el revocatorio el Gobierno iría en una posición sumamente sensible por el desgaste económico y político que ha vivido en este último tiempo.

Lo más peligroso que tienen los sectores de oposición en Venezuela es su falta de unidad y su total irresponsabilidad en el manejo de las cosas. Lo único que los une es su oposición al gobierno, pero no tienen un proyecto de país. Hay sectores de la oposición que no están convencidos del revocatorio porque no responde a sus intereses: hay algunos que quieren que el Gobierno salga ahora y otros que prefieren que el Gobierno se siga desgastando y salga después. Por lo demás es peligroso que los sectores de derecha cada vez tienen una postura más neoliberalizada, muy al patrón de Michel Temer en Brasil o de Mauricio Macri en Argentina. Además en un comportamiento muy violento y fascista de persecución y pase de factura.

También es muy probable que a un gobierno de derecha la situación de ingobernabilidad se haga mucho más profunda porque si no están de acuerdo entre ellos es difícil que puedan gobernar un país y si, además de eso, van a aplicar medidas neoliberales como despidos generalizados, liberación de los precios justos, van a generar un cuadro social mucho más complejo que el que tenemos hoy. La única forma de que esto sea gobernable es a través de un gobierno de fuerza, de un gobierno dictatorial.

Honduras, Paraguay, el golpe institucional contra Dilma Rousseff en Brasil y ahora la oposición quiere apartar a Maduro de la Presidencia. ¿Qué opina de la iniciativa de la derecha latinoamericana de vestir de institucionalidad los golpes, de esto que algunos expertos denominan como el nuevo Plan Cóndor?

Es claro que en Latinoamérica hay un proceso destituyente de acabar no solo con los gobiernos progresistas sino con cualquier intento de hacer algo alternativo a las versiones más radicalizadas del neoliberalismo y del capitalismo. El caso brasilero es muy claro porque no solo tiene un componente económico para desmantelar la política inclusiva de los últimos años, sino también un componente muy marcado de racismo, clasicismo, inclusive de sexismo al no incluir a las mujeres en la participación política. Es un conservadurismo desde el punto de vista político y social que nos retrotrae, no a la década pasada, sino al siglo xix en materia de derechos sociales.

Por lo demás, yo creo que estos sectores están notoriamente articulados con agendas que no son de la región. Es muy clara la articulación del Gobierno norteamericano en todas estas operaciones. La clara intención de hacer renacer el ALCA a través del tratado del Pacífico, incorporando a Argentina y Brasil. Lo que haría que la región regrese a épocas en las que realmente era el patio trasero de Estados Unidos. Los agentes que son protagónicos en nuestros países terminan siendo títeres de intereses de otros gobiernos y empresas.

Los progresistas de la región debemos pensar que en la “década ganada”, que vivimos todavía, hay mucho que se puede hacer. No podemos perder todos los logros de la última década.

¿Qué pueden hacer organismo como la UNASUR o CELAC para frenar esta avanzada de la derecha?

Todos esos organismos surgieron de la “década ganada” como producto de una región que toma conciencia de sí misma, y le permite actuar con un rango alto de independencia haciendo coincidir los intereses de distintos países, lo cual es muy positivo. Pero estos organismo a la larga terminan siendo frágiles en la medida que dependen de los gobiernos de turno. Igualmente hay que seguir dando la batalla para denunciar y evitar que se produzcan cosas terribles.

Asimismo, creo que debe haber una articulación mucho mayor de los sectores progresistas, en los términos más generales, y todos aquellos movimientos que están en contra del capitalismo y quieren un mundo mejor porque no podemos permitir que simple y llanamente llegue de nuevo una noche de neoliberalismo 3.0 que sería mucho más terrible del que ya hemos sufrido. Tenemos que ser conscientes de que la batalla no solo se libra en esos organismos, en la diplomacia, sino que se libra en las calles, en las redes sociales, en las academias, en los medios de comunicación, etc.

¿Qué opina del viraje político del secretario general de la OEA y excanciller de Pepe Mujica, Luis Almagro y sus críticas al presidente Maduro?

En principio sorprende un poco dada su trayectoria, pero cuando se hace un recuento no resulta tan sorprendente. La actitud del gobierno del Frente Amplio ha terminado siendo bastante ambigua en muchas ocasiones. Por un lado propone la integración regional y por otro negocia un tratado de libre comercio con Israel y con la Unión Europea.

El cambio de Almagro no es un cambio de fondo sino de forma. Quizás siempre pensó así, pero por situaciones políticas no lo expresaba tan abiertamente. Por lo demás un organismo como la OEA está hecho para lo que está haciendo Almagro. Lo sorprendente es que él ha terminado siendo mucho más conservador y retrógrado que su predecesor, el chileno José Miguel Insulza. Es lamentable, no por lo que diga sino porque afecta las relaciones con un país al que tenemos mucho cariño, que es Uruguay.

Nosotros debemos seguir apuntando no a la confrontación sino a la integración, porque la derecha busca dividirnos a todos para después podernos derrotar uno a uno. Pues obviamente, después de que derrotaran a Venezuela, si es que nos derrotan, irán por los bolivianos, por los ecuatorianos y por los propios uruguayos.

 

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