Los (bancos) ricos también lloran

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En esta última semana dos noticias sobre la banca acapararon titulares. Una fue el cierre de un número grande de cajeros electrónicos por, según explica el comunicado, carecer de recursos para su mantenimiento. Y la otra, conocida un par de días después de la primera, la del aumento de las tarifas por la prestación de los servicios bancarios.

Una lectura superficial y bien intencionada del asunto concluiría que bueno, después de todo, por más banca que sea, igual le afecta la inflación, por lo que es normal que si sus costos aumentan deban aumentar también sus tarifas. No vaya a ser cosa que nos quedemos sin cajeros también, que ya bastante pocos y operativos hay, sobre todo ahora que la gente se ve forzada a sacar más dinero en efectivo en razón de que muchos comercios no cuentan con puntos o simplemente no los usan porque prefieren el efectivo, entre otras razones, porque les facilita la evasión fiscal y se presta al contrabando de dinero.

Ahora bien, una lectura menos superficial concluiría que lo anterior es cuanto menos discutible. Y no porque no sea verdad que a la banca le suben los costos operativos, sino porque el aumento de dichos costos no se traduce necesariamente en menos ganancias y, mucho menos, en pérdidas.

Y es que de hecho, si uno revisa todos los boletines de SUDEBAN y las propias publicaciones del sector bancario, destaca claramente lo contrario: si un sector ha crecido en estos últimos años es precisamente el de la banca y las finanzas, lo que de paso incluye a las aseguradoras.

Al respecto existen dos formas convencionales de medir la rentabilidad de una entidad bancaria. El ROA (Return on Assts o Rentabilidad sobre el Activo), mide la capacidad de los activos del banco para generar beneficios, mientras que el ROE (Return on Equity o Rentabilidad sobre Patrimonio Neto) mide los rendimientos o rentabilidad financiera que tienen los inversionistas (dividendos más reservas). Al revisar las estadísticas del FMI publicadas en Financial Soudness Indicator, resulta interesante que la banca venezolana es de las más rentables del mundo, si no la más rentable, dados ambos indicadores.

En lo que respecta al primero, el ROA, según el FMI, hasta 2014, que es la última cifra publicada, este era de 4,4. Es el segundo más alto de América Latina, solo superado por Argentina (6,2) y en el mundo, por los bancos de dos países africanos y las Islas Seychelles, grandes ligas dentro de paraísos fiscales. El promedio mundial se ubica entre 1,5 y 2.

Pero si en ROA la “pobre” banca venezolana está entre las primeras, en ROE descose la liga alcanzando de lejos el primer lugar con un impresionante 65,2. Le siguen bastante lejos Argentina (48,6), Ghana (44) y Kenya (42,6). De entre los países desarrollados el ROE más alto es el canadiense (22,5). El del paraíso fiscal de las Seychelles 36,1. Según diversos portales venezolanos especialistas en banca privada, el Roe de 2015 se mantuvo en 65%.

Por eso decimos con toda la humildad que nos caracteriza, que es un tema al menos discutible lo “mal” que la están pasando los bancos venezolanos. Además porque todos sabemos en este país y en el mundo que los bancos hacen una serie de inversiones legales y no tanto que por lo general no son contabilizadas ni como ROE ni como ROA pero igual engordan el dinero de sus dueños.

A todas estas, antes de usar su poder de presión para buscar nuevas maneras de aumentar su captación –por decirlo amablemente- sobre los bolsillos de todos los venezolanos y venezolanas, habría que aprovechar esta coyuntura excepcional y exigirle a los banqueros y procurarle los medios para que así como les alcanza la plata para comprar bancos de contado por, ejemplo, en España (caso de los dueños de Banesco) o abrir sucursales por todo el Caribe e inclusive Europa (Banesco, BOD, BVC), la más pequeño de los cuales cuesta más que unos cientos de cajeros, destinen su masa fabulosa de dinero solidariamente para inversión productiva, todo en un contexto como dijimos “excepcional” en el cual los voceros oficiales y oficiosos del sistema financiero especulativo, son los primeros en machacar todos los días con el tema del déficit y la crisis de financiamiento.

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