¿A qué juega Paraguay en el Mercosur?

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Por: Daniel Escribano

El Mercado Común del Sur, Mercosur, es una iniciativa de integración de carácter esencialmente económica que obliga legalmente a sus Estados miembros. Fue fundado en el año 1991, inicialmente por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Tras varios intentos por ingresar, finalmente Venezuela logra incorporarse a dicha instancia en el año 2012 como miembro pleno, mientras Bolivia actualmente se encuentra en fase de adhesión. Las bondades ofrecidas por el mencionado bloque van, desde la colocación de materias primas y productos terminados con potencial de exportación, hasta acuerdos de aranceles comunes, mecanismos para la complementación productiva para sus signatarios.

En su conjunto, el bloque del Mercosur en su conjunto es poseedor, entre otros recursos, de la selva tropical más grande del planeta, además de las mayores reservas de recursos hídricos, energéticos, minerales, naturales y del tan aún ansiado y demandado petróleo. De igual manera, resulta menester destacar que dos de sus principales miembros, Argentina y Brasil, forman parte del G-20, ello en razón del tamaño de sus economías.

Es importante destacar que el artículo 12 del Tratado Constitutivo del bloque, el ejercicio de la Presidencia del organismo, se realiza por rotación y por un lapso de seis meses.

Es en cumplimiento del mismo que Venezuela, en la figura del presidente Nicolás Maduro como jefe de Estado, asumirá en julio próximo la presidencia pro tempore del organismo, con una agenda extensa y con muchos asuntos que discutir, en el contexto de crisis focalizadas, claramente agudizadas por la injerencia e intervencionismo.

Pero no son las bondades las que ocupan a quien les escribe, sino los subterfugios que se han activado en ocasión de la aplicación del mencionado artículo 12, desde las grandes transnacionales de cara al continente, así como las iniciativas que se trazan desde los laboratorios de la potencia imperial más grande que haya conocido la humanidad, los Estados Unidos de Norteamérica, todo con el fin último de evitar que Venezuela, en estos momentos una nación asediada, asuma la presidencia del organismo en cuestión.

Así las cosas y en perfecto conocimiento del valor implícito del Mercosur, en tiempos recientes convergen al unísono elementos que al combinarse terminan siendo una suerte de poción explosiva y letal que busca aniquilar los movimientos progresistas en la región, a sabiendas de que varios de sus miembros hacen parte del organismo.

El financiamiento de un aparataje mediático sin precedencia, aunado a una gran cantidad de errores cometidos en el ejercicio del poder, han dado paso a gobiernos de figuras promotoras y defensoras del sistema capitalista, con un amplio nivel de desprestigio e investigadas por crímenes en perjuicio de sus pueblos y de la hacienda pública.

Horacio Cartes, presidente del Paraguay, principal promotor de la exclusión de Venezuela del Mercosur, es un personaje formado en el corazón del aparataje educativo imperial, “orgulloso empresario” cuyo hecho más recordado lo constituye la estafa realizada al Banco Central de ese país en el año 1985, otrora prófugo y con un amplio currículo en la historia de la ilegalidad, hoy día apoyado principalmente por el Partido Colorado.

No podía faltar Mauricio Macri, digno sucesor de las políticas de Menem, De la Rúa y hasta de Videla. Proveniente de la clase alta, empresario heredero de las industrias que su padre inició al radicarse en la Argentina de los años 40, proveniente de la Italia de la postguerra. De perfil abiertamente capitalista, neoliberal y antiperonista, sin ningún tipo de sensibilidad social, con fuertes rasgos clasistas. Inicia su mandato tras una pírrica victoria electoral sobre el kirchnerismo, aplicando el manual que ya el FMI y Banco Mundial le h

abían recetado; esto es, despidos masivos, reducción de la inversión social, revisión de obligaciones que conlleven a la política social y expulsión de medios de comunicación que difundan la verdad de los pueblos. Vale recordar su participación en lo relativo al pago sin discreción de los fondos buitres y en las investigaciones impulsadas por el fallecido fiscal Alberto Nisman, y por si fuera poco, tanto él como miembros de su familia aparecen reflejados en el escándalo de los “Papeles de Panamá”.

No hay casualidad en los protagonistas, al contrario, constituyen la causalidad en la lucha que inevitablemente debemos sostener. El imperio y el coloniaje están en crisis; ya perdieron su lugar como primera potencia económica con China; Rusia sigue creciendo en su liderazgo y eso los perturba, saben y están conscientes de lo mucho que han perdido en América del Sur por la llegada al poder de los pueblos. El gobierno de los Estados Unidos, aun y con los intríngulis de la pugna por la Casa Blanca, sigue administrando sus guiones y planes para poder recuperar el patio trasero que Chávez, Lula, Cristina, Lugo y Evo les quitó.

He allí precisamente la importancia del Mercosur para esos oscuros objetivos y la utilización de esos espacios con fines particularmente perjudiciales, la pretensión del aislamiento y posterior expulsión de Venezuela y la obstaculización del ingreso a Bolivia como miembro pleno, forman parte de la agenda del imperio mediante sus esbirros en el comité.

Lo que está detrás es la reinstauración de la supremacía de la gran potencia norteña, es el regreso de la desigualdad a nuestros pueblos, es el incremento de los indicadores de pobreza, desnutrición y miseria, es el crecimiento del analfabetismo de nuestros compatriotas, de la aplicación del ALCA, del Tratado del Pacífico, es el regreso de los heraldos de la oscuridad, de los enanos de largas trenzas.

Tengamos consciencia de que nuestra lucha será eterna y que nuestro adversario no descansa.

@EKaruachi

expresionkaruachi@gmail.com

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