Carlos Lazo: “Se agotó el modelo”

Carlos-Lazo

La actual coyuntura política y económica que vive Venezuela genera una gran cantidad de opiniones y debates en todos los sectores del país.

En partícular existe un tema que no deja de generar polémica en nuestros días, debido a que determinados sectores políticos y económicos del país buscan mediante su posicionamiento culpabilizar de todas las dificultades por la que atraviesa la economía venezolana a los gobiernos del presidente Chávez y Nicolás Maduro. El tema al que nos referimos es el supuesto agotamiento político o fracaso del modelo político instaurado por la Revolución bolivariana.

No se trata de uno de los tantos temas que se lanzan al debate público para mantener un ataque que ya lleva más de 15 años contra el gobierno bolivariano: se trata de atacar los fundamentos de la política chavista, esto es, el modelo socialista en tanto que tal.

Para intentar dar un enfoque objetivo a la cuestión y precisar las motivaciones que impulsan a los actores que adversan al gobierno a atacar no ya la gestión sino el modelo mismo, el equipo de 15 y Último entrevistó a Carlos Lazo, economista, filósofo y docente de la Escuela Bolivariana del Poder Popular “Simón Rodríguez”  y de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

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Existe una conjetura recurrente en todos los escenarios del acontecer nacional e internacional que señala que las actuales dificultades por las que atraviesa la economía venezolana se deben al fracaso del modelo emprendido por el presidente Chávez y continuado por el actual gobierno que lidera Nicolás Maduro. ¿Qué opinión puede darnos al respecto?

En primer lugar, se debe resaltar que estamos en un modelo de economía capitalista, dependiente y periférico, que hace más de cuarenta años llegó a su colapso definitivo, es decir, si queremos llevar al desarrollo al país, si se quiere tener una sociedad próspera y desarrollada en la cultura, las artes, el bienestar social y en donde el conocimiento y la ciencia florezcan, por la vía capitalista no se puede. Ese es el elemento central por el que, desde hace más de treinta años, Venezuela no puede desarrollarse.

Al intentar hacerlo por la vía del capitalismo lo que se ha obtenido es una involución: capacidad de crecer y acumular más allá de lo que crece la población, sobre todo en el sector alimentación y agrícola. Eso quiere decir que cualquier cosa que hagamos conservando la estructura de las relaciones de producción capitalista, dependiente y periférica, va a conducir al fracaso.

Ese es el contexto en el cual llega al poder el comandante Chávez en el año 1998, eso es lo que va a determinar toda la política que se está desarrollando. ¿Qué ocurre? Hubo un cambio de paradigma en el año 1998 y fundamentalmente en el año 1999 cuando la Constitución es aprobada. Esa nueva Constitución privilegia lo social. Dentro de esa Constitución en su artículo 91 se define lo que es el salario justo, el salario digno, por el cual el Estado debe velar y para ello es necesario equilibrar el índice de precios al consumidor (IPC). Ese artículo es el que fundamenta todos los aumentos desde que se aprobó esa Constitución.

El equilibrio macrosocial es el equilibrio entre el salario y los precios, es decir, el salario mínimo y los precios de bienes y servicios necesarios para satisfacer las necesidades dentro de la sociedad deben ser proporcionales, por lo cual no puede haber un conjunto de precios muy elevados, de modo que el salario real disminuya y la persona comience a transitar en una situación de pobreza. Ese equilibrio se logró hacia los años 2005, 2006 y 2007. Durante esos años se tenía un equilibrio gracias al cual los precios respondían a los salarios. Eso es lo que va a determinar todo el bienestar de la población, sin tomar en cuenta la transformación hacia una sociedad socialista.

Miguel Rodríguez, quien fue jefe de Cordiplan (Oficina de Coordinación y Planificación, antecesora del Ministerio de Planificación durante el puntofijismo), cuando aplica el paquete del FMI señala en 1989 que “la mejor política social es una buena política económica”, mientras que Chávez dice lo contrario, “la mejor política económica es una política social”, porque eso permitiría incrementar el nivel de ingreso de la población y en consecuencia la demanda estimularía el aparato productivo y se entraría en una senda de crecimiento. De hecho eso fue lo que ocurrió, ese fue el esquema generado por el presidente Chávez.

¿Pero dentro de qué contexto? Dentro de un modelo capitalista dependiente y fracasado. Entonces, todo lo que se va generando allí tiene un problema básico y  fundamental: el aparato productivo nuestro no sirve, es decir, el aparato productivo venezolano es un aparato fracasado, que fracasó hace más de cuarenta años, que era el modelo de sustitución de importaciones, que era el único eje de desarrollo que había en el país y que comenzó a implementarlo en Venezuela Rómulo Betancourt; que fue además una política de la Cepal (Comisión Económica para América Latina) en el año 1948, es decir, Venezuela comenzó en ese proceso de forma tardía y rápidamente, en treinta años, fracasó.

¿Por qué fracasó ese modelo?

Es preciso resaltar que fueron todos los gobiernos antes de la llegada del presidente Hugo Chávez los que desarrollaron ese modelo de diversificar la economía, el cual ha estado presente no solo en Venezuela sino en toda América Latina. De lo que se está hablando allí es de diversificar las exportaciones y sustituir al petróleo como elemento central de financiamiento de toda la economía. Diversificando la economía y diversificando las exportaciones se disminuyen las importaciones porque, por supuesto, esa industria iba a desarrollar la sustitución de importaciones disminuyendo las importaciones de productos terminados y al mismo tiempo iba a exportar, puesto que iba a haber un gran desarrollo industrial y en consecuencia ello generaría suficientes divisas, por las cuales se iban a sustituir los ingresos del petróleo. Pero todo eso fue un desastre, al final del proceso consolidamos un aparato productivo importador y además de eso dependemos cada vez más del petróleo, o sea que fue todo lo contrario de lo que se propuso la burguesía nacional a través de sus partidos políticos, entre ellos, Acción Democrática (AD) y Copei, durante lo que hoy se conoce como la Cuarta República.

Ese es un fracaso tremendamente estruendoso, a medida que iba incrementándose el modelo de sustitución de importaciones se iba desnacionalizando la industria interna, porque la burguesía no tiene ni capacidad científica, ni tecnológica ni financiera para desarrollar un proceso de sustitución de importaciones, eso no fue posible. Por ejemplo, una de las plantas más modernas que hay en Venezuela, que es Siragon, tiene una planta sofisticadísima para construir computadoras y tarjetas madres, pero toda esa estructura industrial que hay allí es importada, los brazos y robots son importados y además paga patentes para el uso de esa tecnología, eso es demasiado desarrollado para este país, entonces, Venezuela tiene una planta que no tiene nada que ver con su entorno económico, ni siquiera del conocimiento de ciencia y tecnología, es una planta dependiente que el Estado venezolano tiene que subvencionar.

¿Eso quiere decir que el Estado venezolano tiene que financiar al sector privado para que este pueda operar?

Por supuesto, aquí es preciso señalar que la burguesía venezolana siempre ha sido subsidiada, el único subsidio que ha habido aquí en Venezuela, real, es el que el Estado le ha otorgado a la burguesía durante todo el tiempo. La burguesía venezolana necesita de los dólares del Estado para poder subsistir como burguesía, ella no exporta, sus niveles de exportación son muy bajos, siempre está en déficit, exporta mucho menos de lo que importa para poder mantener el aparato productivo. En consecuencia, el sector privado es deficitario en sus balanzas de pago. En sus relaciones comerciales con el resto del mundo la empresa venezolana es deficitaria, tiene un déficit, exportan menos de lo que importan.

¿Quién cubre ese déficit?

El superávit del Estado. El único sector ahorrador es el Estado venezolano, que exporta más de lo que importa. Entonces, las cuentas de ese déficit del sector privado venezolano las cubre el superávit del sector público venezolano.

¿Existe la empresa privada en Venezuela?

Habría que definir qué tipo de empresa privada tenemos, porque si la empresa privada depende del superávit del Estado, en consecuencia, no es autónoma en ningún respecto, además, es dependiente del capitalismo internacional.

Si partimos de allí observamos que las políticas económicas no tienen ningún sentido, porque la que endeudó al país durante esos cuarenta años fue la burguesía venezolana. Hay un artículo que siempre he citado, es muy importante, es realmente un ensayo, incluso ha sido publicado por el propio Banco Central de Venezuela, es de Miguel Rodríguez y se llama: “El verdadero origen del endeudamiento externo venezolano”. En ese ensayo Rodríguez demuestra que la burguesía venezolana se endeudó en más de 35 mil millones de dólares. La crisis de la deuda externa que padeció Venezuela en la década de los ochenta fue provocado por la burguesía y el aparato industrial privado, no por el Estado y por las industrias del Estado. Todo eso lo demuestra Miguel Rodríguez en ese trabajo que sería interesante revisar. Él demuestra con cifras cómo se endeudó la empresa privada venezolana y cómo logró que el Estado realizara un financiamiento, primero se reconoce la deuda privada y la paga el Estado y, en segundo lugar, el mecanismo y financiamiento que se adoptó allí. Como lo dijo el propio Miguel Rodríguez: “es una transferencia de los más pobres a los más ricos”. Es decir, cada vez que el Estado venezolano paga el endeudamiento externo a esos empresarios privados le depositan en sus bancos los intereses de las colocaciones que realizaron ellos con ese endeudamiento. La empresa privada que capturaba los dólares del Estado y que adquiría préstamos y créditos para comprar condominios en Miami, para colocaciones en la bolsa, etc., todo ello se hacía con dólares del Estado venezolano y la deuda fue para lograr eso. Cuando se transfiere toda la deuda privada y la paga el sector público, cada vez que el Estado paga esa deuda, se le transfiere ese dinero a los ricos venezolanos, eso es lo que ocurrió aquí en Venezuela en los años 1989 y 1990 en adelante. Esas son reflexiones que hay que hacer para comprender que esas políticas económicas conducen al fracaso, esas políticas económicas lo que han hecho es empobrecer a la población.

¿Puedes ser más específico al respecto del fracaso de aquel modelo aplicado durante la cuarta?

El Octavo Plan de la Nación es el primer documento oficial donde se declara que se agotó el modelo de desarrollo venezolano. Ese es un documento muy importante porque es una visión oficial del fracaso del modelo de desarrollo venezolano. Se declara que la burguesía no logró ser un aparato autónomo e independiente y además no logró desarrollar la tecnología y la ciencia, es decir, desarrollar un aparato industrial con capacidad tecnológica y orientado al mercado interno. En consecuencia, ¿qué ocurre en ese desequilibrio externo? Precisamente como van creciendo las importaciones de la burguesía y disminuyendo sus exportaciones, el Estado venezolano debe subvencionar a la burguesía para que esta pueda seguir funcionando, y si se incrementan las importaciones y se disminuyen los ingresos petroleros, como está pasando ahora, ¿qué ocurre? Se genera un desequilibrio en el sector externo, lo que ocasiona que la balanza de pagos sea deficitaria.

¿Pero quién provoca ese déficit? La empresa privada. Si no entendemos que la presión al déficit del sector externo es producto de esa empresa privada, entonces no se está entendiendo el problema de la economía venezolana, del subdesarrollo y el atraso a los cuales está sometida Venezuela.

En distintos sectores políticos del país, así como en escenarios del acontecer nacional, las denominadas “expropiaciones” tienen sus detractores y sus defensores. ¿Qué opinión tiene sobre esa política de nacionalización, ocupación, recuperación e intervención de empresas privadas por parte del Estado venezolano y por trabajadores que se han organizado con el fin de responder a esta política nacional?

No todas las prácticas que se han tomado pueden catalogarse de “expropiación”, ya que hay un grupo que son empresas recuperadas, porque las abandonaron los dueños. Al mismo tiempo existe otro grupo que fue negociado, pues algunos dueños necesitaban vender porque ya no les eran rentables sus empresas y en consecuencia lograron algunos acuerdos para la negociación. Y otras fueron expropiadas y nacionalizadas, etc. ¿Pero qué fue lo que se nacionalizó ahí? Un parque industrial atrasado, un parque industrial que no puede mantenerse a sí mismo, porque no tiene capacidad tecnológica. Esa es la característica de toda la estructura del capitalismo venezolano, es decir, no es solamente el Estado. Toda la sociedad, completa, está dentro de un proceso de estancamiento y en decrecimiento.

Es decir, no es que la política de nacionalización e intervención fracasa, sino que ese fracaso ya estaba dado antes de la intervención. ¿Por qué se oculta eso?

Bueno, porque cada vez que suben los precios del petróleo se oculta el desastre de la economía venezolana y el fracaso de la burguesía venezolana en el desarrollo del país. Las burguesías son las que desarrollan los países, no es la clase obrera ni los buhoneros o los campesinos, es la burguesía la que desarrolla las sociedades, así como la burguesía europea, la burguesía norteamericana. Son ellas las que estimulan el desarrollo de las universidades y la tecnología de sus países. En Venezuela no existe espionaje industrial porque Venezuela no tiene nada que esconder, por eso es difícil encontrar una burguesía nacional.

¿Qué tiene que ver el fracaso de aquel modelo con la dinámica global del capital? ¿Cómo se relaciona la burguesía nacional con el capital internacional?

Una de las cosas que llama la atención es que de todo aquello que tiene que ver con los estudios sobre la dependencia en estos países, una de las conclusiones es que la burguesía nacional no existe en estos países, porque objetivamente no tiene nada que defender en contra del capital internacional. La burguesía nacional se alía con los capitales internacionales. Por ejemplo: aquí tenemos una alianza entre Alimentos Polar y Carlos Pascual (Leche Pascual) para generar y comercializar el famoso Migurt, esa es una alianza, característica de la burguesía venezolana, así es que se hizo todo el proceso de industrialización en este país.

Ahora, en esa alianza ¿qué es lo que coloca Mendoza? Lo que ponen todos los venezolanos, primero, que nacimos en Venezuela, en el norte de Suramerica, que es como decir la calle real del mundo desde Europa, por estar cerca del Canal de Panamá. En cualquier evaluación internacional para determinar en dónde invertir se proyecta Venezuela, por estar cerca del Canal de Panamá y si se quiere exportar hacia China es más fácil desde Venezuela que desde Europa. Ahora, Carlos Pascual, quien es el principal accionista de Leche Pascual, está en España quebrado en el sector de alimentos, por la crisis alimentaria que tienen los españoles y por supuesto que allá no van a comer yogurt cuando necesitan alimentos más consistentes. Eso disminuye sus ventas y comienza a bajar su rentabilidad y es allí donde busca y consigue aquí en Venezuela lo ideal, un lugar muy cerca para exportar hacia China, porque ellos exportan desde aquí de Venezuela.

En conclusión, de esa alianza se benefician por estar cerca del Canal de Panamá. Además de eso, Venezuela coloca el gran mercado que la Revolución construyó, porque desarrolló dos veces más y hasta tres veces más el mercado que existía en el año 1998 para aquellos productos de consumo masivo, como es el Migurt. Sumado a eso, ingresamos al Mercosur, y las relaciones que tiene Venezuela en el Caribe, más Unasur y la Celac, significa una estructura de relaciones con los países en organizaciones que ha construido Venezuela, que es algo muy importante para cualquier transnacional que se instale aquí, o sea un mercado serio, sobre todo en el Caribe. Hoy en día la mayoría de las exportaciones que están haciendo las están haciendo hacia el Caribe por las relaciones que se han formado a través de PetroCaribe.

Entonces qué ocurre, todo eso lo ponemos todos los venezolanos e incluso lo ha puesto la Revolución bolivariana ¿Qué otra cosa ponemos todos los venezolanos? Bueno, la mano de obra, la ponemos nosotros y además para ese producto especialmente ponemos el rebaño lechero que fue incrementado durante este proceso por estructuras que se han desarrollado. Volvemos a la pregunta, ¿qué pone Mendoza? Mendoza va a poner los 65 o 75 mil puntos de venta que tiene y por supuesto la experiencia que tiene en el comercio de productos masivos, eso es innegable, eso es lo que va a poner Mendoza al final, porque ni los dólares, los dólares se los compra al Estado venezolano para entregárselos a Pascual, para hacer la inversión que costó aproximadamente 120 millones de dólares para hacer esa empresa de Migurt que abastece a todo el país con una alta productividad, para abastecer todo el mercado venezolano y competir nada menos que con Lácteos Los Andes, quitándole el rebaño lechero a Lácteos Los Andes. Por eso muchas veces Los Andes no podía producir lo suficiente, porque compraba treinta por ciento más caro que la leche a puerta de corral.

Muy bien, para entender la alianza del capital nacional con el capitalismo internacional  hay que preguntarse ¿qué pone Carlos Pascual?

Bueno nada menos y nada más que la fórmula de cómo hacer el producto, es decir, maquinaria, equipos, estructura, ciencias y tecnología que no va a tocar nunca Mendoza, porque esa es una patente de Pascual. La maquinaria y equipos son de Carlos Pascual, lo que se traduce en la tecnología de cómo se hace el producto. Aquí es preciso preguntar, ¿qué pasa cuando te alías con una persona que tiene el poder tecnológico? Bueno, quedas subalterno, es decir, el polo pasivo en este caso es Mendoza, él estará sujeto a los cambios tecnológico que Pascual realice. De acuerdo a los contratos que hay Mendoza no puede tocar esa tecnología, ni innovar, no puede hacer nada. Mendoza queda subalterno y encima de ello tiene que comprar, y si va a comprar la empresa, que fue lo que pasó, debe pagar una patente por el uso de esa tecnología.

Así como ocurrió con Leche Pascual y el caso de Migurt ha ocurrido en toda la historia del país, ese ejemplo aplica a todo, a todas las industrias venezolanas, las cuales se hicieron subalternas de la tecnología y las burguesías internacionales. Los intereses de esa burguesía internacional se convierten en los intereses de la burguesía nacional. Por ser subalterna se funden sus intereses y como toda la estructura de la burguesía depende de los intereses de las grandes transnacionales con las cuales se asocia, tenemos una estructura dependiente de tecnologías internacionales. En consecuencia, lo que el Estado venezolano nacionaliza o de lo que se apropia tiene la misma estructura. Clorex, por ejemplo, toda su maquinaria y estructura no la generaron los dueños o los dueños de Lácteos Los Andes, todo es importado. De esa manera en la medida que avanzas en el proceso de sustitución de importaciones se van a ir incrementando exponencialmente las importaciones, porque toda esa tecnología era acoplada a su materia prima, pues el negocio además es el suministro de esa materia prima (tecnología, maquinaria, etc.), así como una especie de franquicia.

Para explicar eso hay un ensayo de Ricardo Hausmann, compilado en el libro Economía Contemporánea de Venezuela, libro de ensayos escogidos que en los años noventa publica el Banco Central de Venezuela y que está compuesto por cuatro tomos. El ensayo de Ricardo Hausmann, escrito en el año 85, se llama: “Para demostrar la crisis económica de Venezuela”, allí demuestra que en la medida que avanza el proceso de sustitución de importaciones se incrementan exponencialmente las importaciones y como van bajando los precios del petróleo en la década de los ochenta por supuesto que se iba a estrangular el modelo, que es el único que existía, él también lo dice.

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