Análisis / ¿Terrorismo o nueva geopolítica mundial?

Terrorismo

Por: Angerlin Rangel

Los últimos acontecimientos violentos en el mundo (Francia, Bélgica, Turquía, Arabia Saudita, Bangladés, EE.UU. y recientemente en Alemania y Japón) dan cuenta del incremento de la violencia en distintas manifestaciones. Esta realidad congrega discusiones u opiniones diversas en torno a conceptos como terrorismo, soberanía, igualdad y tolerancia, sobre los que quiero reflexionar.

Aunque el tiroteo en una discoteca de los EE.UU. y la perturbadora masacre en un centro para discapacitados en Japón son algunos de estos eventos que se desconectan de una causa terrorista, lo cierto es que el debate sobre terrorismo cobra fuerza y, con él, el abanico de desafíos que nos presenta la cultura de los estados y sus retos en el ámbito de los derechos humanos y la seguridad ciudadana.

Con la fina sintonía que permiten unas pocas páginas quiero referirme al lugar común de atribuir el terror en el mundo a “la causa palestina”. Un hábito poco disimulado y que durante las dos últimas semanas con lo ocurrido en Europa (las explosiones en los aeropuertos de Bruselas y Estambul, 22 de marzo y 29 de junio; el atropello a turistas y ciudadanos cuando un camión, de 19 toneladas, irrumpió en la rambla costera y avanzó arrollando a su paso el 15 de julio y el ataque de un hombre con un hacha a los pasajeros de un tren cerca de la ciudad alemana de Wuerzburg el 18 de julio) hizo más notorio el eufemismo mediático que posiciona con suficiente insistencia la necesidad de reforma al discurso musulmán en legítima defensa del mundo árabe “ante los fundamentalistas palestinos”.

En sinergia con dichos acontecimientos se dio inicio a la vigesimoséptima cumbre de la Liga Árabe, una reunión que congrega a má< span lang=”PT” style=”font-family: “Arial”,”sans-serif”; mso-ansi-language: PT; mso-bidi-font-family: “Arial Unicode MS”;”>s de 20 países del mundo árabe y de organizaciones internacionales, que bajo el tema la “Cumbre Árabe de Esperanza” se reunieron desde el día 26 de julio del año en curso en Nuakchot para intercambiar puntos de vista sobre las crisis en el mundo árabe.

Más allá de profundizar sobre el tema, me permito mencionar un par de factores neurálgicos que naturalmente son invisibilizados por los medios y que explica la relación histórica palestina-israelí. El primero tiene que ver con la existencia de burguesía muy poderosa (burguesía judía sionista) quecontrola gran parte de la economía mundial, y el segundo, con la riqueza de importantes reservas petroleras que ponen a estos países en el ojo del huracán.

Todo lo cual se proyecta y es orquestado por los medios de información internacionales, que una vez más están al servicio de los grandes intereses mundiales, y en este caso específico,  en pro de los intereses del complejo militar industrial, quienes necesitan la guerra para subsistir.

La verdad es que a estas alturas de la historia no pienso que alguna persona dude sobre el papel estratégico de las corporaciones mediáticas y de la sinergia que tienen las “oportunas noticias” en el marco de los grandes cambios e intereses mundiales, para proyectar a los palestinos como asesinos en serie que matan por puro instinto o amor a Alá mientras los países cierran filas y se replantean el tema migratorio como un eje de sus seguridad nacional.

La ausencia de límites y reparaciones de fondo alimentan la perpetuación del viejo colonialismo, la xenofobia, el racismo y el estímulo de guetos basados en la discriminación y la desinformación. De manera tangencial aunque proyectado con interés secundario, la estela de muertos y heridos, moralmente hablando.

Los últimos eventos retratan el terror y el nivel de retórica bien pulida sobre la crisis del Medio Oriente, en conjunto con el importante esfuerzo de algunos Estados, dirigido al replanteamiento de políticas migratorias como forma de apalancar la crisis subyacente. Lo que me resulta más dudoso aún es que la, tantas veces mencionada, barbarie palestina, que bajo esta lógica es tan poderosa, ha sido realmente indetenible. Me pregunto entonces ¿por qué ni el debilitamiento del núcleo central de Al Qaeda o la desaparición de numerosos líderes de esta organización han podido llevar a la conclusión el terrorismo? ¿Será que en efecto estamos ante eventos multifactoriales? Es lo más probable.

Sin perjuicio de lo anterior, coincido en que el terrorismo representa una de las mayores violaciones de los derechos humanos y no dejo de pensar en el uso a criterio y ambivalente de este concepto, en la imperceptible excavación israelí que ha modificado el mapa palestino, en la política belicista y desacertada de los EE.UU. hacia esta región (que tampoco muestra rasgos de ceder terreno en este campo), o simplemente en la realidad africana.

A todas luces, el mapa actual parece redefinirse con la avanzada de la extrema derecha que en distintas regiones va cosechando victorias. Un EE.UU. resonante con la efervescencia de Trump encarando las presidenciales con un discurso formalmente sectario, el desastre en Turquía luego del golpe de Estado frustrado, la crisis de los refugiados alrededor del mundo y la levedad política europea nos parece indicar el futuro.

Bajo estas premisas, la amenaza más grande que plantea este debate sobre el terrorismo, a mi criterio, tiene que ver con la demagogia infame de quienes menosprecian una cultura diferente, su soberanía, independencia, valores fundamentales e intentan apoderarse de sus recursos. Es en el análisis del tránsito de la violencia donde se aprecian estos intereses de fondo, así como sus principios fundantes, los mismos que dan cuenta de una realidad repleta de horror, masacres y genocidios e invariable en el corto plazo. Definitivamente no se trata solo de una bomba y de dónde provino, sino de los muertos que se ocultan con verborragia y demagogia y luego se convierten, descaradamente, en plataforma de sustento para un discurso basado en temas como: control migratorio, seguridad ciudadana y/o derechos humanos.  Me pregunto, ¿será mejor discutir sobre el rol de los estados y sus estrategias de promoción y acomodo geopolítico mundial?

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