¿Vas a hacer lo que te da la gana? / Conversando con William Contreras (SUNDEE)

¿VasaHacerLoQueTeDala

Por: Jessica Dos Santos Jardim

De acuerdo al pequeño diccionario que reposa en mi abarrotado escritorio, la inflación es “el incremento excesivo de algo”. Por estos días yo cargo una inflación de ojeras en el rostro y de ropa sucia en casa, pero como acá intentamos hablar de economía pues me puse a buscar fuentes de esas que mientan “especializadas”, según las cuales la inflación es el incremento excesivo y generalizado de los precios de bienes y servicios durante un período de tiempo determinado y con relación a una moneda específica. Es decir, cuando a usted la plata no le alcanza para un coño. Pero, ¿por qué? ¿Qué hace que esto ocurra?

Los “expertos”, en su afán de aparentar que lo saben todo aunque no sepan explicar nada, hacen énfasis en dos factores:

Primero, el aumento de la demanda de un producto y la falta de oferta del mismo (sin importar si esta es intencional o no). Es decir, a todos nos da por comer yuca, pero la yuca se está acabando o está escondida, y se supone que eso hace que “mágicamente”, a lo arrecho y porque sí, la yuca aumente de precio. Si el sistema te ve muriendo de sed te venderá el agua cuando estés a punto de morir y bien cara. Segundo, el aumento en los costos necesarios para la producción. Por ejemplo el alza en el precio de las semillas o de los sistemas de riego. Sin embargo, la necesidad de transferir estos costos al consumidor es relativa, pues en Venezuela existen subsidios y ganancias abismales que aunque disminuyan siguen siendo robustas. Además acá hasta el que te vende un cambur y una auyama que nacieron solas, sin ningún tipo de esfuerzo, a la orilla de una carretera, te quiere cobrar mil millones de bolívares.

Como ven, todos hablamos de inflación, también de “rentismo petrolero”, y de un montón de cosas que no sabemos qué significan, pero suenan bien, solo porque a un puñado de poderosos les dio por hacer que el funcionamiento de nuestro propio país nos fuese ajeno, porque “yo no estudié para eso”, “si yo no trabajo no como”, etc. Y el gran maestro Simón Rodríguez decía que “lo que no se entiende no interesa”, pero como a la inmensa mayoría nos interesa cambiar la situación económica que vivimos, pues nos va a tocar entenderla.

En esta oportunidad el equipo de 15 y último convocó al superintendente nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos, William Contreras, para medir su capacidad pedagógica ante la pregunta del millón. ¿A qué se debe la inflación que vivimos hoy en Venezuela?: “A cuatro elementos: la herencia de un sistema económico dependiente, incompetente, ensamblador, que solamente estaba estructurado para capturar la renta petrolera y asociado al desarrollo del país como enclave petrolero. Este elemento está asociado a un sistema de distribución igualmente incompetente, altamente concentrado, que atiende según los perfiles de ingresos. Vamos a decírtelo en términos “llanos” como tú pides: atender solo a la ciudad plana. El tercer elemento es la intención política de grupos organizados que como ya no pueden seguir viviendo del rentismo, porque no hay divisas para eso, pues usan lógicas o métodos para atacar el normal desarrollo de las actividades comerciales, por ejemplo, alterar los horarios de distribución, la reposición de inventarios, los mecanismos de atención al público (restringir las cajas disponibles, esconder productos, etc.) y el último punto es la relación simbiótica entre el dólar Cúcuta y el dólar today, ellos refuerzan, se complementan, la dinámica de uno impacta al otro, o sea la dinámica de los cambistas en la frontera impacta a dólar today y viceversa. Por eso, ninguna visión macroeconómica va a resolver el problema que tiene Venezuela actualmente, porque acá se rompieron todas las reglas del juego de la producción, la competencia, etc. Por eso se debe garantizar la gobernanza en la producción-distribución, pero a la par generar un nuevo sistema económico-productivo de donde salgan las medidas macroeconómicas y no a la inversa, como sugieren los economistas ideólogos del establishment nacional e internacional. Pues de nada sirve tener una política monetaria expansiva o restrictiva en medio de todas las distorsiones que existen hoy”, nos dice William.

Por cierto que esos mismos economistas alertan que la inflación no se detendrán y el nuevo aumento salarial solo genera “ilusiones monetarias”, porque “no compensan la inflación pasada y traerá inflación futura (900%)”, o algo así dijo Luis Vicente León. De hecho, algunos medios se han atrevido a titular que los venezolanos “ven con malos ojos el aumento de salario”. ¿Por qué?:  “Ellos hacen ver que el problema económico que tenemos se debe a políticas de gobierno erradas o al socialismo en sí y obvian el modelo heredado, uno que no produce para abastecer sino para maximizar ganancias, que no busca satisfacer necesidades, que tiene una lógica crematista. Esto que hacen con el aumento de salario, pues, no sorprende. Cada vez que salen estas matrices de opinión es la confesión de partes que comprueba que el mecanismo monopólico es el que está manipulando la base productiva, porque ningún aumento de salario debería tener efectos inflacionarios si esta operara correctamente. El aumento de los precios no tiene nada que ver con el incremento de salarios, hay sectores donde el peso que tiene el salario en la estructura de costos no llega a ser ni el 10% del total de la producción. Igual no niego que los sectores van a intentar incrementar más lo precios, lo hacen recurrentemente, pero tenemos que asumir la tarea de contrarrestar estas intenciones y confiar en la Gran Misión Abastecimiento Soberano (GMAS), porque además las materias primas para este trimestre están llegando, y ya no tenemos las mismas dificultades desde el punto de vista ambiental (agua, energía), es decir, hoy hay condiciones objetivas para que demos mejores respuestas en el combate contra el desabastecimiento y la inflación”.

Así lo asegura el superintendente al que amamos cuando esgrimió “… ¿tú crees que vas a hacer lo que te da la gana? Búscame a la Guardia Nacional…”, al encargado de la Panadería Majestic II en Montalbán, pero a quien muchos, consciente o inconscientemente, mentamos la madre cuando diariamente los comerciantes hacen con nosotros lo que les da la gana y no hay en los alrededores ninguna Guardia Nacional ni funcionario serio u honesto al cual llamar. “Para nadie es un secreto que afrontar los mecanismos de esta guerra y sus diferentes prácticas ha sido un reto, porque además estamos en condiciones de guerra asimétricas. Es decir, yo estoy al frente de una institución que no solo debe combatir la especulación, que ya de por sí ha sido todo un desafío, sino que también debe pelear contra el desabastecimiento inducido, el sabotaje en la distribución, el boicot de algunos establecimientos comerciales para negar el acceso de las personas que hacen las colas, sumado a los grupos organizados y mafiosos existentes, es decir, todo lo que impide que se desarrollen de manera normal las actividades comerciales. Y sí, tienes razón, también han mellado nuestra ética, ha habido internamente actos de corrupción y de falta de compromiso, es difícil poner orden en casa. Yo siempre digo que no solo debemos sentirnos parte del gobierno sino ser gobierno, no creer que esto lo vamos a poder combatir solos, sin articularnos nosotros y con las demás instituciones, sin mirada estratégica, porque además no podemos perder de vista el escenario político-electoral, saber que todo lo que pasa tiene fines políticos. Por eso pedimos una actitud de altura, muy especialmente ahora que arrancó la Gran Misión Abastecimiento Soberano (GMAS)”.

¿Serán esos mismos grupos organizados y mafiosos los que se apoderaron de los mercados municipales que el propio presidente Nicolás Maduro ha tildado de “antros”? ¿Por qué tardo tanto tiempo la intervención y designación de una autoridad para el tema?: “Sí. Aunque primero hay que distinguir mercados mayoristas y mercados municipales que venden al detal. Los mayoristas acopian una gran cantidad de productos que después son vendidos a supermercados independientes, abastos, bodegas y personas en particular, ahí se han instaurado mafias, se condicionan las ventas, se las dan completas a los bachaqueros, como ocurría en Tocuyito. Entonces, dentro de la GMAS se decidió empezar a trabajar en los lugares que inciden en la formación de precios, ya sea de forma directa (procesos productivos, importación) o indirecta (conglomerados o espacios de distribución). En este sentido, algunos mercados municipales influyen mucho, porque además antes eran el espacio donde la gente iba a comprar más barato y había más variedad, opciones distintas a las cadenas comerciales. Ante la escasez inducida o relativa, la respuesta de la población ha sido tratar de conseguir lo que hay disponible, los sustitutos, si no hay harina de maíz precocida entonces busco yuca, por ejemplo, o rubros que generalmente se encuentran en estos espacios, entonces se comenzaron a conformar grupos monopólicos, mafiosos, que retienen la oferta del producto para sacar ventaja del aumento de la demanda que se presenta posteriormente, ocasional o estacionalmente, como es el caso de las hortalizas, la cebolla, el tomate, el pimentón, la papa, la zanahoria, etc. En medio de la escasez, si usted aumenta la presión de la demanda sobre un producto, pues vienen ellos y restringen la oferta de manera artificial (aguantan la mercancía guardada por mucho tiempo, algo aún más criminal cuando se trata de productos perecederos) para poder alterar el precio. Debemos lograr que los mercados vuelvan a ser mercados, un lugar donde, por ejemplo, los productores primarios puedan ofrecer sus productos sin que se sientan amenazados, porque incluso se ha comprobado que a los productores primarios no se les permite ir directamente a los centros de distribución en las ciudades, sino que tienen que pasar obligatoriamente por Mercabar o por el mercado de Coche, pues hay amenazas, incluso de muerte, si no lo hacen así”; explica el superintendente Contreras.

Habría que agregar que muchos productores primarios han señalado que, independientemente de todo, están “obligados” a dar “colaboraciones” para garantizar “su seguridad”, algo insólito en un espacio donde existe la presencia de la GNB.

Si algo podemos concluir en conjunto, es eso que señala nuestro superintendente más arribita: “No solo debemos sentirnos parte del gobierno sino ser gobierno”, incluyéndonos a nosotros, el poder popular.

 

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