La dieta de Maduro o el país de los malnutridos / Conversando con Guadalupe Muñoz (EVAN)

Dieta-Maduro

Por: Jessica Dos Santos Jardim

No sé describir muy bien la profunda ladilla que me genera el chistecito de “la dieta de Maduro” y “la dieta de Lorenzo”. Sin embargo, me resulta casi tan desagradable como el “pero tenemos patria” y su antagónico “pero tenemos cambio”, o tan ridícula como la frase “las bombas no tienen nombre”, aunque en este último caso la vaina sea verdad.

Según los grandes (en recursos, claro) medios de información del mundo “la dieta de Maduro” es la expresión del pueblo venezolano apelando “a sus últimas reservas de humor”, pero yo, venezolana y jodedora por naturaleza, sé que nosotros somos mucho mejores que eso, y que nuestras risas, especies de bálsamos para los tiempos difíciles, también pueden venir cargadas de profunda reflexión.

Por ejemplo, ¿de qué va la “dieta de Maduro”?, ¿estamos los venezolanos bajando de peso?, ¿cómo?, ¿por qué? A todas estas, ¿tenemos tan siquiera una idea remota sobre el verdadero concepto de nutrición? La malnutrición es el estado que aparece como resultado de una dieta desequilibrada donde hay nutrientes que faltan, sobran, o están siendo consumidos en proporciones erróneas, es decir, que la sobrealimentación y la obesidad que esta acarrea también forman parte de la malnutrición.

O sea, eso del rico gordo y el pobre flaco es pura paja y mucho más en Venezuela, un país donde en el año 1997, el Estado y los comerciantes, otrora amigos, establecieron cuáles serían los 52 “alimentos” de nuestra canasta básica alimentaria, todos con bajo contenido nutricional y alto contenido calórico, para supuestamente “evitar la desnutrición” de las mayorías, pero teniéndolas mal nutridas.

Entonces, ¿por qué tanto nosotros como el gobierno actual insistimos en seguir llevando este veneno a nuestras casas, barato y en bolsa?: “La cesta básica alimentaria vigente es heredada. Nosotros no hemos hecho un rediseño, porque el manejo de los hábitos y patrones de consumo en una población es un tema bastante delicado, que no solamente tiene implicaciones económicas sino también sociales y políticas. Además, la costumbre pesa mucho más. En algún momento en la ciudad de Caracas se intentó disminuir el número de perrocalienteros que ofrecían chatarra a la gente desde las 7 de la mañana. ¿Y qué paso? La misma gente, acostumbrada a un patrón de alimentación, nos dijo “con mis perros no te metas”. Si nosotros tratamos el tema sin educación, sin acompañamiento, sin campañas intensas, pues no lograremos nada. Si nosotros cambiamos la canasta alimentaria de tajo solo conseguiremos reacciones negativas, porque dime tú ¿a quién se le hubiese ocurrido en este país, si no fuese en una situación de fuerte crisis como la que estamos viviendo, decir que la arepa ya no va a ser de harina precocida, sino que vamos a volver a la arepa de maíz trillado? A nadie, si nos han metido en la cabeza que una arepa de maíz trillado nos esclaviza, es arcaica, etc. Acá estamos peleando contra grandes y poderosas técnicas de mercado de empresas monopólicas interesadas en hacernos perder la noción ancestral de la comida, para casarnos con productos que nos puedan dominar, como efectivamente hoy lo están haciendo”, expresa Guadalupe Muñoz, directora de La Escuela Venezolana de Alimentación y Nutrición (EVAN) creada en mayo del año 2011.

En efecto, al revisar detalladamente la canasta básica alimentaria venezolana, una se encuentra con “insólitas” especificaciones, por ejemplo la harina debe ser “de maíz y precocida”, el pan “de trigo”, la azúcar “refinada”, la mantequilla es margarina, la leche solo sirve “pasteurizada y en polvo”, las sardinas “enlatadas”, y hasta la mayonesa es considerada esencial en nuestra dieta. Además, nos enseñaron que nuestra nacionalidad está ligada a una marca y eso ha de ser lo que extrañemos al alejarnos del suelo patrio. “Sí, es así, y este mal no ocurre solo en nuestro país, sino en la mayoría de los países latinoamericanos que tienen canastas básicas alimentarias establecidas para atender a la alimentación de los más vulnerables. ¿Cómo?, con alimentos que cumplan con las características que tú has descrito, es decir, bajo contenido nutricional, pero alto contenido calórico, que beneficien a las empresas privadas productoras de alimentos, que sean de fácil aceptación, de bajo costo, y con muchos símiles, es decir, versiones que tengan algún resto de lo realmente tradicional, por ejemplo la arepa de maíz pilao que pasó a trillado y que ahora es ese polvo precocido, un símil que ahora nos habla de estatus, de evolución. Por eso te digo, la alimentación no es solo un asunto económico, es social, y hasta psicológico, nos condicionaron y lograron que ahora sea muy difícil cambiar la canasta básica, aunque sepamos los efectos de estos tipos de alimentos”, nos comenta la nutricionista Guadalupe Muñoz.

Entonces, ¿no hay nada que hacer?, ¿debo conformarme con vivir en “el país de las misses” donde el índice de obesidad ronda el 38,4%, y mata al 20% de la población? En el tercer país que come pasta, pero a base de un trigo que no produce, y donde los refrescos figuran entre los 5 productos más vendidos: “Efectivamente es un tema muy complicado. Históricamente hemos estado acostumbrados a un patrón de alimentación impuesto y se nos ha negado la posibilidad de conocer otras opciones. Tenemos alimentos soberanos de origen vegetal que pudieran ayudarnos a ir cambiando estos patrones, pero ahora también especulan con ellos. Sin embargo, aún existen opciones, pero hay que trabajar el tema formativo. Todos los fines de semana en las principales ciudades del país tenemos puntos con información sobre cómo sustituir alimentos, con recetas innovadoras, con productos soberanos, explicamos cómo rendirlos, cómo hacer un uso óptimo de esos vegetales, hortalizas y tubérculos que compramos, hablamos de las raciones adecuadas para mantenernos nutridos, para superar esta crisis sin enfermarnos. Por ejemplo, no nos matemos en una cola por pan porque la harina refinada no tiene poder de saciedad real ni duradero, además nos están vendido el pan casi al mismo precio que un kilo de yuca y una familia puede alimentarse más y mejor con un kilo de yuca que con 3 canillas raquíticas, empecemos a rendir los guisos con vegetales como el calabacín, la berenjena, el pepino, hagamos ensaladas con vegetales cocidos, alternemos granos con carnes porque sus precios especulativos son muy similares, pero en especial aprovechemos nuestros tubérculos autóctonos que tanto habíamos olvidado o limitado a las sopas: el ñame, el ocumo, el ocumo chino, el apio, la yuca. También busquemos los abastos con mejores precios, por ejemplo, los supermercados de las grandes cadenas tienen los productos de origen vegetal por las nubes, pero hay opciones más populares, y nuestra presión como pueblo también ha logrado reducciones en los precios. Aprovechemos las frutas de temporada para obtener vitaminas y minerales, por ejemplo, la patilla y el melón están de temporada, tenemos que preferir los alimentos de origen vegetal por encima de los productos refinados, gastar lo menos que podamos en chucherías, en refrescos, todavía hoy hay gente que prefiere pagar una mayonesa o una margarina bachaqueada, antes que comprar tubérculos, frutas, o vegetales, busquemos un estado de salud óptimo incluso con una alimentación de resistencia”, nos dice Guadalupe.

En efecto, los venezolanos hemos tenido que buscar “alternativas” (ahora llamamos “alternativas” a lo originario) ante la crisis, no nos sirvieron los otros ni los espejos, nos tocó entender en cabeza y cuerpo propios. Quizás lo ideal es que todos estos cambios hubiesen sido una decisión y no la única vía. Pero, en los tiempos donde “lo nuevo no termina de nacer, y lo viejo no termina de morir” no hay muchas opciones: las imposiciones del sistema o las imposiciones de las crisis que se generan cuando intentamos combatirlo. “Es duro debatir este tema, tiene muchas aristas, incluso atreverse a decir que al sustituir o disminuir las cantidades de ciertos alimentos, sobre todo los refinados, la gente baja de peso muy rápido, no es así necesariamente o no se trata en todos los casos de desnutrición. Ahora comemos más sano porque con los costos especulativos ya no tenemos el mismo acceso a chucherías, comida chatarra, refrescos, jugos envasados, etc, por eso hasta por encimita, visualmente, notamos a la gente menos gorda o más flaca, porque ya yo no me como 3 arepas de harina precocida sino unas de yuca, el aporte nutricional de la yuca es más, pero engorda menos. Jamás será lo mismo el arroz refinado que un puré de apio o un pedazo de batata sancochada. Cuando yo cambio mi patrón alimentario a alimentos más saludables, por supuesto que voy a bajar de peso inmediatamente y para mí eso es lo que está sucediendo, y no necesariamente es negativo”. ¿Y para usted?

 

48 Comentarios en La dieta de Maduro o el país de los malnutridos / Conversando con Guadalupe Muñoz (EVAN)

  1. Lo ideal es que ninguna patron sea impuesto ni el de las grandes corporaciones ni el de un gobierno sin otra alternativa, lo idoneo es que cada quien en base a su educación nutricional y expectativas eligiese lo que desea comer en la cantidad que quiere. Si una persona se siente insatisfecha de manera objetiva o no, esas personas no estan plenas. Al final del dia lo que mueve a los grupos politicos y economicos son sus intereses, por lo tanto les vale cualquir palabreria para escusar sus acciones o desaciertos.

    • Si, aunque es bastante relativo: La educación y las expectativas pudieran ser, generalmente lo son, también impuestas. Ni hablar de lo que nos “satisface” o no y por qué. Creo que acá no se busca excusar ni defender intereses, sino debatir en torno a ellos. Gracias por la lectura y el comentario. Saludos!

  2. Exelente artículo, de un cesudo de oficina, no está mal la arista del problema que decidió explotar, pero lamentó decirle que debe vestirse de calle para después opinar,intente comprar con cualquier cantidad de dinero y después revise como le va, a eso sumele pertecer al pais más rico del mundo y intente explicar cómo es más rentable el tráfico de alimentos que la venta de estupefacientes, a otra cosa determine responsables e intente que estos hechos no quedan impunes, suerte con eso…

    • Opinar podemos todos, siempre… Manifestar ideas es un derecho humano, estar o no de acuerdo con ellas también. Intento comprar todos los días, con poca cantidad de dinero en su mayoría, peeeero esto no es un tema personal, individual, etc, por ende no lo debato así. Lo otro puede que lo intente explicar alguna vez, desde lo periodístico, desde lo humano, desde el poder popular, del resto tal vez algún día también me haga policía, abogado, etc. Gracias por la lectura! Saludos!

  3. Usted tiene mucha razon amiga, ojala los venezolanos entendieramos eso pero me parace espectacular lo que dice y eso es lo que yo voy a poner en practica en mi hogar.De ahora en adelante buscare recetas con puros vegetales. gracias

  4. Las personas de resisten a creer que han sido manipuladas y que lo que piensan es su derecho a elegir lo que quieren consumir, realmente ha sido una imposición mediática (marketing), sino es así que se observen viendo televisión queriendo imitar a su publicidad y a sus parodias (pequeñxs zombies).

    • La verdadera libertad radica en tener una buena educación y poder elegir consumir un producto teniendo en cuenta que puede ser riesgoso y que hacen uso del neuromarketing para que lo compres.

      Puedes decir que tu no eres zombie y no te enganana, pero sigues siendo parte del sistema y te apuesto que consumes sus productos, no le veo logica a eso…

  5. Buen articulo, mi madre campesina no consume arepa, no le gusta, la arepa para los niños, ellos desayunaban yuca con queso, platano con queso y les encanta, su forma de vida esta allí, tenemos mucho que aprender para hacernos independientes. Volver a lo nuestro y a la sabiduría infinita de nuestros padres/madres y abuelxs.

    • En realidad lo que hoy comemos NO son arepas, son un polvo inorgánico que quita la sensación de hambre pero no nutre, que no sabe a nada a menos que las rellenes bien, por algo el boom de las areperas, sus mil combinaciones, y el “echale mantequilla que jode”. Además esa harina es la mazorca completa, con tusa, y parte de la planta, llevadas a un horno industrial a 1.300 grados, eso ya NO es maíz. Y claro, cuando se siembran hectáreas y hectáreas y hectáreas de un solo rubro también surgen plagas que se combaten con quimicos por bojote. La enfermedad y la muerte empaquetadas. Pero ¿como debate uno eso si nos vendieron que en ese veneno radica la venezolaneidad, si aniquilaron nuestra cultura al punto de hacernos creer, a nosotros, lo verdaderos inventores de las arepas, que sin esa harina inorgánica nos moriremos de hambre? Veremos. Gracias por la lectura/comentario!

  6. No todos los venezolanos comemos mal como el resto, en el sentido de nutrientes. Algunos de nosotros sabemos comer, sin tantas harinas ni tantos preservantes, endulzantes, etc. Unos pocos somos conscientes y nos gusta estar seguros de que lo que vamos a consumir es beneficioso para nuestro cuerpo. Pero hoy yo no puedo costearme esos alimentos que tan bien hacían a mi cuerpo. El dinero no me da para comprar la cantidad de verduras y vegetales que compraba antes para preparar mis comidas. Esa es la realidad de algunos también.

    • Pero la salvación no puede ser individual: tenemos un país con 38,4% de obesos, en su mayoría mujeres, es una cifra alarmante. Lo otro no se niega: se han encarecido brutalmente esas opciones, precisamente desde que más personas decidieron asumirlas como tal, es el juego perverso: sustituyes la harina por plátano, yuca, etc? Le suben 2, 3, 4, 5 veces su costo.

  7. Todo es cuestión de cultura,nos vendieron siempre un capitalismo disfrazado de “democracia”,nos convirtieron en consumistas,en vez de consumidores racionales.Fuimos y estamos influenciados, por una publicidad hasta subliminal que trastorna nuestra capacidad de razonar a la hora de elegir productos y servicios.Estamos a merced,de cualquier campaña que nos toque el psiquis y caminar como borregos a las tiendas dentro de los molls donde no tenemos escapatorias.

    • Precisamente eso es lo que han intentado aniquilar: nuestra cultura. El segundo hombre más rico del país, que probablemente nunca ha sembrado una mazorca, nos hizo creer, a nosotros, los verdaderos inventores de las arepas (las reales), que sin su harina inorgánica nos moriremos de hambre o dejaremos de ser venezolanos. El sistema, en general, con el cuento de ahorrarnos “tiempo y esfuerzo” (el mismo tiempo y esfuerzo que les regalamos o vendemos cuando explotan nuestra fuerza laboral. Ya no tenemos que pilar, moler, sancochar, etc, pero si tenemos que trabajarles) hicieron que le restásemos importancia al verdadero acto de alimentarse, mataron el amor que se cocinaba a fuego lento, el compartir ligado a la cocina, los niñitos colaborandonos ahí, las conversas que surgían durante el comer, entonces venga la vianda, la comida echa a los golpes la noche anterior o el fin de semana, el microondas, el tostiarepa, el sinfín de rituales inhumanos pero normalizados, naturalizados, casi sagrados cuando alguien se atreve a cuestionarlos.

  8. Muy acertado su comentàrio y lo suscribo. Sugiero que usemos las redes y su alto poder de penetraciòn comunicacional para enseñar a las personas a comer sano y publicar recetas con nuestros productos autòctonos que son de muy alto valor nutritivo.Econòmicos o son pero son màs saludables y estò nos volverìa al campo a sembrar,criar y cosechar nuestros alimentos y fomentar una nueva economìa productiva.

    • Vamos a hacerlo y ojala llegue ese volver. Los finales, los incendios, vuelven a generar principios. “El eterno retorno”, diría Nietzsche. Saludos!

  9. Nena, Gracias por ese texto. Todo surge de la cultura y no es precisamente de la buena que nos han enseñado, ni nos hemos esmerado en aprender; como se hacia en tiempos pasados para alimentarse y tratar de llevar una vida mas sana. También esta el tema de los postres veganos, con el azúcar natural de la fruta. Vale la pena intentarlo, y hacerlo con amor. Éxitos! Que vivan estos lindos artículos, donde es bonito saber que no todos nos desvivimos por gramos de harina pan.

    • Probablemente eso es lo más emocionante de la vida: como en lo natural radican todos lo sabores (como en el azúcar de las frutas), olores, colores, etc. Mas lindos y reconfortantes son estos comentarios: gracias a ti!

  10. Amiga Jessica, excelente artículo. Le cuento que gracias al Lorencito Mendoza y a esta guerra económica de la oligarquía P., en mi hogar, hemos bajado el consumo de: harina, mantequilla, arroz, azúcar, refrescos, frituras, mayonesa y pare de contar. Ahora consumimos más vegetales, legumbres, frutas y hortalizas. A dios gracias por nuestra salud. Saludos.

  11. Excelente Jessica, son vergonzosos algunos comentarios, dado que también ocurre el mismo fenómeno en lo intelectual. Definitivamente no es un asunto exclusivamente político (empresarial,de estado o de gobierno), es un fenómeno social muy complejo que pocos han comprendido. Gracias por plasmar la idea, ayudará a dar vida a otras nuevas para un mejor porvenir.

    • Toca todas las aristas de la vida pues sin los alimentos la misma no existiría. Gracias a ti por el comentario. De eso se trata: de abrir debates, lo demás viene luego.

  12. Con la cerveza también hacemos cada día más rico a Lorenzo Mendoza; y esa fue mi verdadera dieta porque con esos precios no la puedo pagar. Tenía una enorme panza y ahora estoy bello y como sano.

  13. En lo global, lo importante es que hoy, agosto 2016, la ingesta diaria por persona en Venezuela supera las 2.850 Kilo calorías (Kcal); algo más de la recomendación de aliemntación sana de la FAO; bajó de las más de 3.300 Kcal diarias por persona, que llegó a ser el nivel del año 2012 y que produjo el aumento de obesidad que cita Jessica.
    En lo personal, tengo 35 años que no ingiero carnes rojas ni frituras, no tomo bebidas gaseosas, no consumo azúcar refinada, como bastantes vegetales, hago mi propio yogur, no consumo margarinas, preparo mi propia mayonesa (que consumo poco), y hago ejercicio aeróbico. Hoy en día hago mis colas por mis hijos y por no darle el gusto a l@s bachaquer@s; mantengo mi peso, pero desnutrido no estoy: con 60 años de edad, subo al Pico Occidental desde Altamira en dos horas.

    • Me gusta leer esto! Mis hábitos se parecen a los suyos, pero aún así estoy en el consejo comunal/clap con el temita de las bolsas, etc, a veces me cuestiono: estoy colaborando con el envenenamiento! pero ya sabemos: el dilema de lo que no termina de morir y lo que no termina de nacer. Vamos a la par con todo. Un beso!

  14. Lamentablemente esa harina le ha hecho la vida fácil a muchas madres que trabajan en la calle porque no hay tiempo para preparar otros alimentos cuando tenemos hijos que van a las escuelas y los padres están en los trabajos, además me pregunto si es un producto que no nutre donde están los permisos y las evaluaciones que debe hacer el Instituto competente para la nutrición del venezolano y sin contar con las famosas casas de alimentación en los barrios que daban de comer a los comensales??

    • “Facil” hasta que punto? “Barata” hasta que punto? Bastante jodido resulta luego todo lo que padecemos (dificil) y gastamos para curar la salud que perdimos porque envenenarnos era más rápido. El sistema, en general, con el cuento de ahorrarnos “tiempo y esfuerzo” (el mismo tiempo y esfuerzo que les regalamos o vendemos cuando explotan nuestra fuerza laboral. Ya no tenemos que pilar, moler, sancochar, etc, pero si tenemos que trabajarles) hicieron que le restásemos importancia al verdadero acto de alimentarse, mataron el amor que se cocinaba a fuego lento, el compartir ligado a la cocina, los niñitos colaborandonos ahí, las conversas que surgían durante el comer, entonces venga la vianda, la comida echa a los golpes la noche anterior o el fin de semana, el microondas, el tostiarepa, el sinfín de rituales inhumanos pero normalizados, naturalizados, casi sagrados cuando alguien se atreve a cuestionarlos. Amiga hasta los refrescos, el cigarro, el alcohol, posee permisos… hay que conocer el poder que esconde cada trasnacional para debatir el tema. Un beso.

      • En mi casa de pequeña y hasta no hace mucho todo giraba en la cocina, nos reuníamos, discutíamos, organizabamos y hasta peleábamos a cada quien se le asignaba una tarea por muy pequeñito que fuera, los hombres no se escapaban de lavar sus platos, ahora que todos estamos separados añoramos volver a ese tiempo, es por eso que hoy dia los niños no aprenden nada de la casa, precisamente por lo que usted dice, mientras la mamá hace todo que ya vine casi hecho el padre y los hijos viendo tv no se involucran en nada, por eso es la falta de calor de hogar, el hogar se hace en la cocina, donde se encuentra el fuego.

  15. Además a este problema le podemos añadir las rutinas (ya nuevas costumbres) para la preparación de alimentos, donde se incorporan aliños en líquido y polvo, las preferencias hacia los productos de “agregue solo agua”, y por su puesto todo lo que se lleve menos de 15 minutos de preparación.
    Considero que hoy en día la cocina es un símbolo de dominación, y el rechazo a esta imagen nos ha llevado a preferir alimentos cuya preparación sea rápida y fácil, restringiendo nuestra creatividad, pasión y voluntad para hacer que permanezcan las tradiciones culinarias.
    …¿y al no estar en la cocina que hago con en el “tiempo libre” ganado?… veo televisión donde me refuerzan la imagen negativa de la cocina… el ciclo sin fin.

    • Claro que nos dominan por ahí. También muchas de las que fueron nuestras “victorias femeninas” hoy solo sirven para oprimirnos o ponernos a merced de los impuesto.

  16. Interesante cuando la gente dice la verdadera libertad es elegir basado en la educación. Eso suena al argumento capitalista de ser libre versus al argumento socialista de una nueva sociedad basada en valores. Si incluimos “basado en la educacion” regresamos a la calle de la nueva sociedad que queremos porque permite argumentar y minar las ideas tradicionales sobre “la canasta alimentaria” o “la cesta basica” (o sea redefinir el concepto de canasta alimentaria hecho que aun no ha ocurrido)

    Se podria ver como la división entre las ideas republicanos (que el estado no se meta en mis asuntos) vs democratas (si se debe proteger a la gente).

    Bajo esta interpretación cabe preguntarse si el derecho a elegir es superior al derecho (y misión estadal) de tener ciudadados protegidos y saludables desde la dimensión alimentaria. Eso implica que “cada quien está sólo, el salvense quien pueda, y no se metan en mis asuntos” favorece a las familias mas asentadas, tradicionales y conservadoras que pueden invertir mas en educacion en contraste con familias historicamente mas pobres, vulnerables, desfavorecidas y oprimidas que poco pueden invertir en educacion. De paso educacion de quien? O sea quien la orienta, el individuo o la sociedad? De paso, las diferencias de clase (los que pueden invertir en educacion y los que no, los que tiene la cultura y los que no pueden invertir en ella) quedan mas expuestos y nuevamente vulnerables y con mayor desventaja ante la propaganda (nueva, permanente).

    Creo que es una misión de la revolución cambiar dicho principio: cada quien como pueda, salvese quien pueda, no se metan en mis asuntos, y dejarlos sólos VERSUS por todos sus ciudadanos, por la nueva sociedad, por el nuevo hombre y la nueva mujer, por una nueva ética, en esta arista particular, la nutricional.

    La idea de libertad de elegir basada en la educación como un discurso parece que favorece matar a los pobres mas rápido.
    pd: jessica, otro buen escrito.

  17. Correccion:

    “Creo que es una misión de la revolución cambiar dicho principio: cada quien como pueda, salvese quien pueda, no se metan en mis asuntos, y dejarlos sólos VERSUS VELAR por todos sus ciudadanos, por la nueva sociedad, por el nuevo hombre y la nueva mujer, por una nueva ética, en esta arista particular, la nutricional.”

  18. Primero que nada, gracias por el artículo y por la apertura tan bien llevada con tus ideas de un tema tan medular en nuestra sociedad. No estoy de acuerdo en todo, naturalmente, más sin embargo me parece un gran aporte.

    Ahora, con respecto a lo que no estoy de acuerdo, cierras con el supuesto de que todos estamos más delgados porque estamos comiendo más sano, cuidado Jessica, hay quienes si pero hay muchos que desde su situación de vulnerabilidad la están pasando muy mal y es hasta cruel asumir tal posición.
    En Venezuela y el mundo nos hace falta mucha educación incluido el tema nutricional, es indudable. Los entes gubernamentales deberían ser catalizadores de este proceso, dar los incentivos para que la población y sus empresas tomen consciencia de lo que verdaderamente provocan los alimentos que estamos consumiendo.
    Las épocas de crisis como la que afrontamos hoy en Venezuela son efectivamente momentos de aprendizaje, oportunidades para reflexionar individual y colectivamente sobre ¿qué estamos haciendo mal?, ¿qué nos trajo a esto que tiene por cierto tantos matices y frentes?
    Al hablar de la mal nutrición del venezolano, muy vinculada a sesgos y temas culturales, estoy de acuerdo que es vital volver a los orígenes, dejar por ejemplo de consumir tantos productos procesados y exigir que las empresas encargadas de producirlos sean autoreguladas y reguladas bajo un esquema con enfoque más social y no solo de rentabilidad, balancear la ecuación, balancear la mesa del venezolano. Es un problema que ha crecido y se nos ha ido de las manos, lo vemos en las estadísticas de pacientes con cáncer, mucho de lo que somos es por lo que comemos y para revertir la situación deberíamos replantearnos sinceramente TODOS Y CADA UNO nuestra actuación al respecto.
    Si, hay tareas individuales y colectivas, hay pendiente una regulación hacia esas empresas que favorecen su rentabilidad antes de la salud de sus “clientes” o afectados que somos todos, pero también hay un gobierno con deficiencias terribles en su gestión que no se debería excusar en los errores de los otros actores, lejos de ayudarnos nos hunde más, somos los ciudadanos quienes a los golpes estamos aprendiendo duras lecciones, quiero pensar que estamos aprendiendo, pero… ¿y los vulnerables? No justifiquemos lo injustificable y cuidado con los sesgos.

    • Hay que diferenciar: lo que dice la entrevistada y lo que escribo yo. Hay unos “quizas” y “tal vez” en el texto que tampoco deben obviarse. En lo personal creo que ocurren las dos cosas: gente comiendo más sano, gente comiendo menos (por la crisis), y gente pasando mucha roncha. Busque más datos, no los encontré aun. Lo más que halle fueron unos de la FAO donde señalan que antes ingeriamos 3300 calorías (año 2012) y hoy 2800 aprox (aun por encima del deber), pero obvio ni esto, ni nada, aplica al cien % de la población. Pocas veces cierro debates cuando son de ideas… están para discutirlas! besos! Gracias por la lectura.

  19. El asunto de Dieta, no es que sea buena o mala, que de paso sabemos que es solo una pantalla por falta de alimentos debido a la mala gestión de este gobierno, el asunto trata de que una persona decida hacerla por su propia voluntad o que se vea obligada hacerla por falta de alimentos, YO NO DECIDÍ ESTO, quiero engordar con la comida que decida comer, yo decido que hacer con mi cuerpo, no por pasar hambre en colas… es triste leer esto.

    • Creo debes tomarlo desde otro punto de vista, me veo flaco, y tal parece que los flacos son feos, y porqué los y las modelos los quieren siempre flacos? cuando usted ve en tv. solo ve personas delgadas y los gordos son desechados, muchas veces motivo de burla, además de eso es cuestión de salud, los gobiernos deberían preocuparse y ocuparse de la salud de su población, no se que edad tiene, pero a medida que se envejece van saliendo todas las enfermedades por mal nutrición durante la niñez y juventud a la final se convierten en un problema de salud pública, o sea, más gasto en salud si no tiene un excelente seguro privado.

  20. Lo que se lee en este penoso articulo es una justificación del intervencionismo del estado niñera como consuelo a la crisis alimentaria generada por el fracaso del socialismo del siglo XX: “No estas comiendo lo quieres, pero ahora estas mas flaco, mas sano.” Toda esa glorificación de la miseria y de la carencia de opciones que trae la pobreza económica para intentar con esta propaganda inducir al conformismo en el pueblo combativo y evitar que se rebele a un gobierno que lo condena al hambre. La dieta debe ser el resultado de una elección entre diferentes opciones mediada por el razonamiento informado, no el efecto de una imposición de un gobierno o de empresas. Liberémonos de la minoría de edad mental.

  21. El asunto es el siguiente, a mi no me importa que tu entrevistado quiera ser vegano, que te parezca romántico comer arepa de maíz pilado (pilarlo no, eso es mucho trabajo, de horas, quisiera recordar) o que idealices una dieta campesina de antaño (aquellos campesinos que “pasaron mucha hambre” les gusta recordarnos a cada rato los órganos de propaganda)

    No compañera escribidora. No, el PEONON que tenemos ahorita no es de ingesta o que comemos, no… Es que NO SE COME. PUNTO. NO HAY COMIDA. CO-MI-DA. Y lo que hay esta CA-RI-SI-MO.

    Genera indignación. Por que el hambre la vivo de frente. Tengo familiares que están literalmente desvaneciendo del hambre.

    Lo que no entiendo es el afán de justificar. Que gana esta jeva? nos va a quitar el hambre escribiendo estas cosas? voy más tarde a comer yuca (a 900 el kilo papá) con mantequilla y acostarme a dormir feliz por que la revolución encontro, otra vez, una excusa más. Claro con la misma hambre de siempre, y con cada vez menos real y pelando bolas. Pero claro como no es culpa del gobierno me tengo que quedar tranquilo… No te quejes.

    Cuando la 4ta, yo estaba muy joven es verdad, pero recuerdo un pueblo que se ARRECHO contra un gobierno por que pasaba hambre. Ahora nos dicen, no te arreches, que estamos cambiando tus hábitos alimenticios. No importa que se coma la misma sardina diaria en el 2016 que en 1989. Resolver los problemas es lo de menos, lo importante es que nunca es nuestra culpa.

    Los mismos adecos de siempre. Vote por estos tipos por que pensé que no iban a permitir que esto volviera a pasar. No. Esta volviendo a pasar. Y los demás, bien gracias.

    • Yo no personalizo Gregor, me parece bajo y le quita la verdadera fuerza e intención al debate, no caigo en si la entrevistada es o no vegana, si yo pilo o no el maíz, tampoco me ofende el “escribora” ni que alguien piense que mis ideas surgen de “lo que gano” desde el punto de vista monetario, ni caeré en señalamientos de esa indole contigo ni con nadie. Jamáaaaas he negado la ausencia de productos ni mucho menos el elevado costo de los mismos. No eres el único que vive/padece la situación. Son ópticas, no justificaciones. No soy vocera del gobierno para lo último. Un abrazo.

      • Bueno pero no eres tú quién escribe el articulo? a quién lo dirijo? te repito, que ganas en difundir estos desaguisados pseudoideologicos? justificar lo que esta haciendo el gobierno? quieres informar? eres capaz de decir que no estas de acuerdo con tu entrevistada? en que no estas de acuerdo? Ay chama, si no estas dispuesta a que te critiquen tu trabajo, mejor escribe en tu diario privado. Deja constancia de tu opinión en un articulo de opinión hija. No pongas esas opiniones absurdas de esa señora “Cuando yo cambio mi patrón alimentario a alimentos más saludables, por supuesto que voy a bajar de peso inmediatamente y para mí eso es lo que está sucediendo, y no necesariamente es negativo” Estas de acuerdo con eso o no? EXPLICATE.

  22. Me gustó su artículo. Me gusta comer sano: cambures, frutas, vegetales, salsas caseras, ramas….postres de auyama, etc…lo importante es ser creativ@s y saciar el hambre…tratar por todos los medios de cultivar en nuestras casas lo que podamos para nuestro consumo doméstico e intercambiar con familiares, amigos y vecinos.

      • Jessica muy bueno el artículo, pero faltan muchas orientaciones, sobre todo como preparar los alimentos, las cantidades diarias, cuáles son mejores para cada persona de acuerdo a la vida que lleva a la edad y otros factores importantes, no nos ayuda para nada un programita de tv una vez a la semana, debe irse a las comunidades, a las escuelas, a los hospitales o a todos aquellos lugares públicos y que se haga una programación bien sustentada con nutricionistas, medicos y la propia gente que cultiva esos alimentos, hasta para saber cómo lo están haciendo.

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