Incremento salarial: Necesario pero ¿suficiente? / Elio Córdova

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Elio Córdova es uno de los jóvenes exponentes de la nueva economía política venezolana. Graduado en la UCV y docente de dicha universidad, se cuenta sin embargo entre los fundadores del PFG de Economía Política de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Nieto de Armando Córdova, uno de los economistas más brillantes de la historia venezolana y protagonista del estructuralismo latinoamericano, del marxismo y la Teoría de la Dependencia, comienza a destacarse con luz propia en el análisis de la realidad venezolana. Con este trabajo sobre la inflación y los salarios, tema por lo demás de actualidad como pocos, le damos la bienvenida en 15 y Último.     

 

Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en el año 1999 y ahora con Nicolás Maduro al frente del Gobierno Nacional, la política económica y social mediante la cual se resguardan los intereses de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad ha sido férrea, inquebrantable y sostenida a lo largo de estos 17 años de Gobierno.

Cualquier análisis económico y político no puede dejar por fuera las diversas agresiones, incomprensiones y contradicciones -internas y externas- que durante casi dos décadas de manera ininterrumpida ha sorteado el proyecto político de la Revolución Bolivariana.

Indudablemente que, en un momento de crisis como el que actualmente atraviesa la economía venezolana, incrementar los salarios, refleja una posición en defensa del salario y el empleo cónsona con lo que en esta materia consagra la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV).

Para comprender la naturaleza de la crisis económica nacional, obligatoriamente  hay que hacer referencia a los fuertes desequilibrios -aún no superados del todo por la economía mundial- que en los mercados internacionales generó la crisis desatada en el seno de la economía de los Estados Unidos a principios del año 2008 y que afectara negativamente el precio del barril de petróleo, lo cual redujo significativamente el ingreso de divisas para la economía venezolana. Tal situación se refleja en el comportamiento de las Reservas Internacionales, las cuales para diciembre del año 2008 registraban 43.127 MM$, ya en el mismo período del año 2010 se ubicaron en 30.332 MM$ y para diciembre del 2015 se situaron en 15.048 MM$.  Es decir, una reducción significativa de 28.079MM$.

Gráfico N° 1

Reservas Internacionales expresadas en MM$.

Gráfico-1
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

Como es bien conocido, desde el año 2013, el mercado internacional petrolero, sufre una serie de desequilibrios y contracciones bastante importantes, para el primer trimestre del referido año, la cesta venezolana se cotizaba en 103,01$ por barril, para el cuarto trimestre del año 2015 sufrió una estrepitosa caída hasta ubicarse en 35,45$ por barril, como lo podemos apreciar en la gráfica de seguidas, dado el carácter rentístico de la economía venezolana, es decir, al ser el Estado poseedor del monopolio sobre la propiedad del petróleo, obtiene una remuneración que expresa una relación monopólica con el resto del mundo en términos de la captación de divisas. Una caída en los precios del petróleo se traduce en una merma significativa en la capacidad de captación de recursos por parte del Estado, producto de la venta de crudo.

 Gráfico N° 2

Cotización del Barril de Petróleo ($)

Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo (2016).
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Ministerio del Poder Popular para la Energía y Petróleo (2016).

 

Esta situación pone en jaque la actividad productiva afectando la política económica que ha caracterizado las dos últimas décadas de nuestro país, donde el aspecto social no es concebido como un gasto sino como una inversión que estimula y promueve un desempeño económico más dinámico de todos los sectores sociales, sobre todo, de aquellos que históricamente habían sido marginados por los gobiernos de la IV República. El desplome del mercado petrolero genera desequilibrios macroeconómicos y microeconómicos que, a su vez causan desequilibrios sociales, producto de la interrelación existente entre lo económico, lo político y lo social como un todo indivisible e inseparable.

En este orden de ideas, una evaluación del desempeño de la economía venezolana pasa obligatoriamente por el análisis del comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB). Por lo general, en economía suele definirse al PIB como la producción de bienes y servicios que se generan en un territorio con una determinada periodicidad. Una representación gráfica del PIB durante el período comprendido entre el año 1999 y 2015[1] permite observar el desempeño del país con sus caídas y auges en materia económica para poder realizar los análisis correspondientes en aras de evaluar las estrategias de crecimiento y desarrollo económico, político y social instrumentadas.[2]

 

Gráfico N° 3

Producto Interno Bruto (PIB) en términos porcentuales

Por clase de actividad económica

 Precios constantes de 1997

 Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

Tal como se puede apreciar en la gráfica, la actividad económica registró una caída del -4% para el año 2014 y un -5% para el 2015. Indudablemente que esta caída responde a múltiples factores, internos y externos. Entre los factores internos que mayor repercusión representa, tenemos: un sector privado que se ha constituido en, monopolios y oligopolios, en las diversas ramas de la economía, atrofiado, desactualizado tecnológicamente y consecuentemente parasitaria en torno a la captación de una cada vez mayor porción de la renta petrolera sin esfuerzo alguno. Entre los factores externos, no podemos dejar de mencionar el asedio permanente que realizan las grandes corporaciones mundiales de la des-información, cuya línea está dirigida al constante y desmedido ataque mediático para el descredito y tergiversación del proyecto político. Por otra parte, no es menos importante el papel que desempeñan las calificadoras de riesgo – FitchRatings, Moody’s Investor Service y Standard & Poor's– vaticinando pronósticos oscuros y desalentadores que intentan promover una animadversión hacía nuestra economía. Aunado a todos estos elementos, debemos agregar la baja de los precios del petróleo, situación que nos complica como hemos descrito en los párrafos anteriores, al afectar negativamente las reservas internacionales, lo cual ejerce presión sobre el tipo de cambio, la inflación, entre otros aspectos económicos, sociales y políticos.

 

Inflación y salarios: ¿Quién gana?

 En la jerga económica, la inflación suele definirse como un fenómeno caracterizado por el aumento continuo y generalizado de los precios de una determinada economía. La inflación es y ha sido un tema realmente complejo para su compresión y superación en Venezuela. Al observar el comportamiento histórico del Índice de Precios al Consumidor (IPC) desde el año 1989 hasta el 2015, se puede constatar la volatilidad con la que se mueven los precios de la economía durante los últimos veintiséis años.

En este sentido, podría considerarse a la inflación como un problema estructural inherente a una estructura productiva que subsiste gracias a la renta petrolera. Cuando los precios del petróleo están por las nubes, la euforia y la abundancia se reflejan en el comportamiento de los agentes económicos -públicos y privados-. No obstante, al caer los precios del petróleo el panorama no se torna tan prometedor, donde las buenas expectativas económicas se diluyen en los conflictos sociales producto del estancamiento o caída de la actividad económica.

 

Gráfico N° 4

Índice Precios al Consumidor (IPC)

Variación interanual.

Gráfico-4
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

A partir del año 2013, la inflación refleja un comportamiento exponencial, que está golpeando fuertemente el poder adquisitivo de los consumidores, sobre todo, de aquellos consumidores más vulnerables ante el flagelo inflacionario.

 

Gráfico N° 5

Índice Nacional de Precios al Consumidor e Índice Precios al Consumidor.

Variación interanual.

Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

La inflación, escasez, usura, acaparamiento, son las diversas formas interrelacionadas entre sí, a través de las cuales se nos manifiesta el problema. Cualquier decisión económica que tenga como objetivo atacar cada una de esas formas en que se expresa el fenómeno, debe tener como punto de partida el momento de la producción. Es decir, la política debe contemplar acciones que estimulen el aparato productivo bajo una estricta planificación que impacte positivamente la producción para luego controlar el proceso de distribución, cambio y consumo. Evitando así, que surjan distorsiones del funcionamiento económico.

El nuevo incremento de salarios decretado por el Ejecutivo Nacional, tiene por objeto aliviar la carga inflacionaria que recae sobre el consumo. De eso no hay discusión. Sin embargo, hasta ahora, todos los incrementos salariales, han sido devorados por la inflación. La realidad ha sido lapidaria en demostrar que el voluntarismo y los buenos deseos -que caracteriza a ciertos compañeros de izquierda y hasta de derecha en el análisis económico- no van a resolver el problema.

Hasta ahora, los sectores adheridos al proceso revolucionario han sido pacientes, producto de la madurez y el nivel de conciencia política aunado al alto nivel de organización de base adquirido en el desarrollo de este proceso gracias, principalmente, al indiscutible liderazgo político y moral del Hugo Chávez. No obstante, todas las encuestadoras coinciden en que el principal problema es económico. Los niveles de inflación han dilapidado el poder adquisitivo del consumidor, aunado a los problemas de escasez, usura y acaparamiento lo cual se tornan en un complejo panorama que de no atenderlo oportunamente se podría tornar explosivo y derivar en una posible revuelta popular.

Desde nuestra perspectiva, el problema consiste en una oferta nacional que no se adapta a una nueva configuración en los niveles de consumo de los agentes económicos derivada, a su vez, de una nueva configuración del ingreso disponible a partir de las políticas sociales que ha implementado el Gobierno Bolivariano desde el año 1999, destinando cuantiosas sumas de dinero a saldar la deuda social heredada por los gobiernos de la IV República.

La situación amerita políticas integrales, que permitan obtener los resultados planificados. Al evaluar la historia reciente, pareciera que el nuevo ajuste salarial por sí solo no va a poder resolver la problemática, y existen altas probabilidades que en el corto plazo la inflación lo supere. Por tal razón, los ajustes salariales deben estar circunscritos a una política integral que pasa desde la recuperación de la producción, generar incentivos, hasta resguardar los salarios.

De tal suerte que la adversidad la podremos superar con planificación y seguimiento de la actividad económica en todos sus momentos -producción, distribución, cambio y consumo- acompañada y respaldada de una política integral que nos permita en el corto y mediano plazo incentivar el aparato productivo. Así atacaremos la raíz del fenómeno inflacionario que socaba día a día el poder de compra del venezolano. La situación nos invita a replantear la política económica, corregir lo que haya que corregir, para enderezar el rumbo del proyecto y evitar así, un aborto histórico que dilapidaría las esperanzas de las generaciones presentes en formación y las futuras.

 

[1] Se cuenta con datos oficiales para el período enero-septiembre del año 2015. Por tal razón todos los años están representados en función de esa periodicidad.

[2] Es una gran limitación para el análisis la falta de datos precisos y reales sobre los diferentes aspectos de la actividad económica. Si bien “los pueblos son eternos” como también sus actividades, las circunstancias de su desempeño varían y debemos darle inicio al diagnóstico permanente para poder atinar con políticas que ataquen la problemática desde su estructura.

6 Comentarios en Incremento salarial: Necesario pero ¿suficiente? / Elio Córdova

  1. Sin desconocer lo que señala el colega Elio Córdova; lo cierto es que, medidos ambos índices con base al cierre de 1997; el ingreso mínimo legal en agosto de 2016 está 120% por encima del IPC acumulado; aun proyectando el IPC de lo que va del 2016 con un ritmo 150% SUPERIOR al ritmo del mismo lapso de 2015. VER:

    http://www.15yultimo.com/2016/05/18/los-ingresos-y-la-inflacion-analisis-historico-en-venezuela/ y

    http://www.15yultimo.com/2016/08/17/causan-inflacion-los-aumentos-salariales-entrevista-con-jose-g-pina/

  2. Sin ánimos de hacer una crítica simplista sobre la economía venezolana y aún reconociendo los múltiples factores que inciden en el comportamiento anómalo que bastante se consigue en este medio y en otros, los cuales a veces terminan por ser apologéticas de una situación que tiene muchas aristas sin resolver, el análisis que se realiza entorno a la caída brutal (como se sabe y se puede observar en las láminas) de los precios del petróleo no explica del todo la pérdida casi estrepitosa de los niveles de calidad de vida que habíamos alcanzado previo a la caída del principal conmoditie venezolano. Apegándome a esas cifras noto que el proceso de caída de los precios digamos fue paulatinamente. En cierto sentido (y basta con ver estas gráficas) vemos cierta advertencia de que la caída del precio del barril del petróleo iba a llegar a los niveles que llegó en este año. Mi pregunta, obviamente, es ¿acaso a ningún ministro, de economía, de planificación o de petróleo, se les ocurrió advertir esta realidad inminente, esta bomba de tiempo con el objeto de hacer correcciones presupuestarias que priorizaran los elementos más vitales de la vida colectiva? ¿acaso a nadie, digo en las alturas de Miraflores, Banco Central, Ministerio de Finanzas (o como lo llamen), planificación, petróleo, comando político-militar de la revolución, direcciones del psuv (nacionales, regionales, municipales o UBCH), etc, se les ocurrió que algo catastrófico podía pasar si no viramos (¿golpe de timón?) el barco antes de que encaye? y con esto no quiero decir, en absoluto, recurrir al FMI o al BM o impulsar tarifazos a lo Macri, o aumentar la edad de jubilación, es decir, aplicar las políticas clásicas que caracterizan al neoliberalismo. Me refiero a reducir esos gastos innecesarios que en la administración pública son muchos. Generar nuevas formas de gestión que no involucren necesariamente el típico gasto más comisión personal que alguna corruptela por ahí se gana. Priorizar en medicinas y alimentos en lugar de por ejemplo, mantener la cuota anual de entrega de viviendas, que aunque socialmente necesaria solo es aprovechada de manera individual por el beneficiario que vaya a usted a saber a qué santo o funcionario le rogó para estar en la lista siguiente. Esto es solo para la reflexión pero igual me gustaría que alguno de los periodistas, expertos económicos que aquí exponen los brillantes (porque para mí lo son) argumentos sobre la guerra económica (que existe) explicase esas omisiones que tanto daño han hecho en estos tres años del “primer gobierno chavista”.

  3. Estimado Piña!!

    Aceptando el planteamiento que realizas en torno a que el salario integral (salario + bono alimentación) es mayor al índice inflacionario: ¿Cómo explicas la caída del consumo privado y público? ¿Cuáles son las razones?

    • También para Córdova: se explica porque no de ahora, sino desde hace ya 50 años, el IPC de alimentos es muchísimo más alto que el promedio general, y el porcentaje sumado de los Rubros de Alimentos, Bebidas y Restaurantes abarca más de la mitad de todo el índice general de precios; y es conocido; según la metodología estándar del PNUD que ha aplicado siempre el BCV, correlacionando con la Encuesta de Presupuesto Familiar, que la mayor proporción del gasto en estratos C-, D y E es en alimentos; claro que se compensa ahora con la educación y asistencia médica gratuita (más del 82% hacen uso exclusivo de estos servicios públicos) y los subsidios en vivienda; pero es sabido que citada metodología estándar no refleja ese “consumo” porque no es cobrado (“Aids in grant” lo llaman los manuales del FMI y el PNUD). Y por el lado del estrato superior, el consumo tiene un límite (menor Propensión Marginal al Consumo). By the way, la disminución en el consumo de alimentos que ha habido es relativa: llegó en 2012 a 3.250 Kcal. diarias por persona, cuando la recomendación de la OMS es de sólo 2.800 Kcal.diarias por persona; y ahora está el consumo de alimentos en 2.850 Kcal diarias por persona.

      La medición que doy es histórica, con base en el año 1949, ya que fue en 1950 que el BCV comenzó la medición formal y sistemática del IPC. Córdova: si lo vez “puntual” puede darte una relación distinta de ver el cuadro completo; incluso sólo desde el cierre de 1997; y parece alto el supuesto de 440% en lo que va de 2016, incluso para las fuentes “internas” del Emisor.

  4. El cálculo de la inflación acumulada medida por el IPC hasta diciembre del año 2015, registró un 160%. Mientras que el INPC se ubicó en 181%. La inflación acumulada medida por el INPC para lo que va del 2016, según cálculos propios, se ubica en 440%… a pesar de realizar la comparación con el salario mínimo legal, el poder de compra empieza a deteriorarse de forma abrupta, lo cual es cónsono con una caída del consumo de los agentes económicos (público+privado).
    Saludos!!

    • También para Córdova: se explica porque no de ahora, sino desde hace ya 50 años, el IPC de alimentos es muchísimo más alto que el promedio general, y el porcentaje sumado de los Rubros de Alimentos, Bebidas y Restaurantes abarca más de la mitad de todo el índice general de precios; y es conocido; según la metodología estándar del PNUD que ha aplicado siempre el BCV, correlacionando con la Encuesta de Presupuesto Familiar, que la mayor proporción del gasto en estratos C-, D y E es en alimentos; claro que se compensa ahora con la educación y asistencia médica gratuita (más del 82% hacen uso exclusivo de estos servicios públicos) y los subsidios en vivienda; pero es sabido que citada metodología estándar no refleja ese “consumo” porque no es cobrado (“Aids in grant” lo llaman los manuales del FMI y el PNUD). Y por el lado del estrato superior, el consumo tiene un límite (menor Propensión Marginal al Consumo). By the way, la disminución en el consumo de alimentos que ha habido es relativa: llegó en 2012 a 3.250 Kcal. diarias por persona, cuando la recomendación de la OMS es de sólo 2.800 Kcal.diarias por persona; y ahora está el consumo de alimentos en 2.850 Kcal diarias por persona.

      La medición que doy es histórica, con base en el año 1949, ya que fue en 1950 que el BCV comenzó la medición formal y sistemática del IPC. Córdova: si lo vez “puntual” puede darte una relación distinta de ver el cuadro completo; incluso sólo desde el cierre de 1997; y parece alto el supuesto de 440% en lo que va de 2016, incluso para las fuentes “internas” del Emisor.

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