En esta esquina / ¡Mar$ha, mar$ha, queremos mar$ha, mar$ha!

Ilustración de Marco Melgrati.
Ilustración de Marco Melgrati.

Por: Carmen Lepage

Las marchas son la expresión de quienes salen a la calle a decir algo que consideran importante, necesario, que buscan conseguir un objetivo a corto, mediano o largo plazo. Es la expresión en la calle, a la vista de todxs de una postura política o politiquera, de la exigencia de una reivindicación, de la demanda por justicia, de la necesidad de calentar la calle para tumbar a un presidente, buscar inclinar la balanza hacia el reformismo, depende.

Pero también es un negocio, efímero en ocasiones y en otras el comienzo o la búsqueda de la cristalización definitiva de otro, depende. Es decir la marcha en sí misma puede generar dinero a ciertos grupos o personas por razones obvias. Hay otras marchas que llevan el mensaje de la amenaza y la violencia que son necesarias para poder sellar los más inmensos y devastadores negocios. Hay marchas que se hacen desde la convicción ideológica, política, generadora de nuevas maneras de construir sociedad para la igualdad, con amor al terruño. Hay otras que son para construir el tinglado necesario para llegar al poder y negociar desde allí, a precio de gallina flaca, la matria-patria. No se distinguen por color, se distinguen por quienes las hacen y sus esencias.

El camino de la revolución chavista ha estado lleno de marchas y movilizaciones populares que fueron dándose a la par de la construcción de una nueva realidad de mayor justicia, alimentando también esa realidad, generando cohesión y fortaleza, una revolución con mayoría de mujeres, por cierto. Fuimos logrando más igualdad, más opciones para un pueblo que había sido humillado, que llegó al punto de tener negado sus derechos fundamentales, gracias al modelo económico que desde la llegada de lxs gringxs, persiguiendo el petróleo, se dio, y que nos llevó a un clímax con la instalación del modelo neoliberal en la Venezuela de los ochenta y noventa.

Con ideales, con alegrías, con contradicciones y con mucha voluntad se construyó, a millones de manos, un verdadero cambio, una nueva opción que bebe de otras históricas, incluidas las manos sabias de Chávez, y sus aliadxs en el alto poder, una nueva realidad en las bases, en los territorios y en una manera distinta de administrar el nuevo poder constituido, lleno de problemas que hoy hacen crisis. Muchas veces salimos a la calle a celebrar los cambios que logramos, las elecciones ganadas, también salimos a proponer y hoy más que antes a defendernos y a mandar un mensaje claro. Esta revolución  fue hecha como se se hacen las revoluciones, con valentía. Salimos a las calles porque creemos, nadie nos pagó, nadie nos obligó y nunca salimos a amenazar a nadie. El chavismo no llega hasta hoy con rial y bozal de arepa como dicen algunxs, como tratan de hacerle creer al mundo y hasta a sí mismxs a punta sí, de rial y poder en los medios transnacionales y la estructura económica que aún persiste. El clientelismo estuvo y está en una poderosa corriente del chavismo, pero esa no fue la razón de nuestras movilizaciones hasta hoy, al menos no en la corriente revolucionaria del chavismo.  Lo que hemos hecho lo hemos hecho desde las bases, desde el gobierno y desde el Estado. En tensión y contradicción siempre. Ese es uno de los grandes triunfos y el gran peligro.

Lo que no pueden decirnos y nos dicen es que fue fácil, que con Chávez y el petróleo se hizo todo. Dos mentirotas, Chávez y sus aliadxs no habrían podido impulsar y organizar nada sin el apoyo popular, así de simple. Y vicerversa. Lo otro es que el petróleo no siempre estuvo a cien o más como quieren instalarnos en el coco, sino que la repartición de las ganancias se puso en el gasto social y eso ha sido un éxito. Aquí pasó que se asesinaron un aproximado de 400 campesinos por terratenientes, pasó un golpe de Estado llevado a cabo por esta gente que marcha el primero por un revocatorio fuera del marco legal con el mismo odio, pasó el paro petrolero, el asedio mediático, la persecución y asesinato de dirigentes, las infiltraciones en altos cargos, pasó la inoculación de paramilitares colombianos para accionar y para entrenar, asedio mediático nacional e internacional, traiciones de distinto pelo, oportunismo, criminalización de la lucha y hoy un ataque económico bestial. Entre otras muchas formas de ataque. No fue ni es fácil ser chavista. No es negocio ser revolucionarix.

El contraste es necesario cuando vamos a medir fuerzas y la índole de las mismas.  Echarle un ojo a las condiciones en que va la acera de enfrente cuando se marcha o se medio marcha. Ahí, como ya explicamos, hay oportunidad de negocios. Pero lo más importante de todo, hay un negocio que las sustenta, que las explica, que las origina. Que eso no significa en lo absoluto que no haya quienes salgan a marchar convencidxs de que deben hacerlo, sino que hace distinta la naturaleza de esas razones. Porque dependiendo de las posibilidades reales de cada quien, lo que mueve puede ser un inmenso negocio donde se ven de una manera clara y real ,o de una manera alucinada, favorecidxs. En el caso de las marchas con carne de cañón, quienes asisten son lxs incautxs, esa gente chic que coordina no se arriesga hasta el punto de poner el pecho, porque la gente se arriesga por convicción y no desde su condición de mercenrix. También hay quien simple y llanamente quiere su revocatorio y cree realmente que se lo están negando, que es trampa, esa es la ingenuidad que proporciona la ignorancia y el bulto necesario para el momento mediático y para el riesgo de muerte. Importante es que se les reconoce su derecho a pensar como piensan y a salir a la calle, y a lo que sea que considere necesario hacer dentro de las reglas democráticas del juego. El problema es cuando van saliendo las evidencias de que esa no es la idea.

Al parecer hay algunos datos de que la MUD está en plena logística, pagando buses, una infiere que también cuadrando el transporte de los gobiernos que manejan, como ya lo han hecho antes. Incluso hay quienes afirman que pagan por asistencia diez mil bolos por aquí, cinco por allá. Las comidas se encargan y se pagan. Esas pequeñas y grandes miserias puntuales. Unas únicas de ese lado y otras compartidas. Otras no son más nada que vainas normales que se pueden hacer, aunque haya quien se horrorice y arme escándalos moralistas y oportunistas porque una gobernación presta un transporte: gran vaina. Lo realmente importante es que las últimas veces que han convocado a marchar, la marcha, así como maaarcha, no se dá. Todo ha indicado que son pequeñas producciones de contenido mediático para el exterior y quienes aquí necesitan un poco de gasolina.  Entonces tanta movilización y logística significa que esta vez sí necesitan la marcha. Y eso es igual a que necesitan violencia. Agarraron a una pareja en Carabobo apertrechada de uniformes militares, fusiles de imitación, y demás juguetes. Amigxs de un matón de un GNB que está en la cárcel. Empleadxs de Polar. Por ahí también y que agarraron a Goicochea con armas hasta en los dientes. Porque ese negocio es un negocio de odios y muerte. Es el negocio internacional de ponernos por el carril del FMI y demás yerbas.

Es público, y no tan notorio, que se han sacado partidas para “la lucha por la democracia en Venezuela”, ha sido aprobado en el congreso gringo. Hablan claramente de sus deseos y deberes, autoadjudicados, en Venezuela, desde el Comando del Sur y demás instancias. Hillary, la criminal, dice, el otro dice, todxs están con Venezuela, la del petróleo, la del oro, la del coltán, la del agua, la de las tierras fértiles, en la punta de la lengua.  CNN entra en trance macabro cada tantas horas. Piden que suelten a López, así caradetablamente, como una condición. Es decir EUA desde su gobierno insta, chantajea, amenaza al presidente de la República Bolivariana de Venezuela y a los militares como punto fijo de agenda. El revocatorio es cuando digan ellxs y no según los lapsos estipulados, y todo el mundo mete la cuchara en esa. Somos un país minúsculo, como me dijo una mujer venezolana financiada por un programa de Hillary para las minorías… ¿qué carajos importamos?, preguntaba en sorna. Esta, sin importancia, oligarquía ¿qué puede importales? Yo digo que nada, la usan porque esa ha sido históricamente su estilo, ellxs no ponen la cara. Indixs, negrxs, pobrxs que jode, muertxs de hambre importan menos o nada. ¿¿¿Entonces se ocupan de Venezuela??? ¿¿¿Y de Maduro??? ¿Y de las burkas y las mujeres maltratadas en los países árabes? Muy jodido de entender que el tercer mundo dé tanto dolor de cabeza, importe tanto. Eso solo puede explicarse si hay interés económico, lucas en grande, negocios de cifras imposibles de entender. Sí, porque es que la política no es una vaina y la economía otra.

El negocio del 1 de septiembre es la marcha que por encargo se hace, como una de las labores necesarias para conseguir el poder.  No porque a través de ella lo vayan a conseguir necesariamente, sino porque es uno de los mandados que no pueden dejar de hacer. En el fondo, con los tiburones está la verdadera macoya, la real y última amenaza que es la toma del poder por las vías que sean posibles. Incluye gente que se toma la foto con la foto de Chávez. El famoso chavismo sin Chávez, que puede estar metido hasta los tuétanos en el negocio mayor de los recursos naturales (ya andando), negociando con quien sea necesario. Ese día puede que no logren lo que necesitan, pero eso no significa que no sigan haciendo el mandao.

Entonces estar contra la revolución es un negocio.  Hay dólares corriendo. ONGs pa tirar pal techo, partidos políticos creados y que trabajan desde hace años gracias al financiamiento extranjero. Hasta en el metro hay quien te da la charla antichavista, anti Maduro y de tanto vagón lleno de charlatanxs una dice… le deben estar pagando en bolívares sus jefes que ganan en dólares, explotándolxs. Como a los de las guarimbas, que les pagaban con celulares o unos riales que no significan nada al lado del negocio del jefecito canoso de camisa de manga y rayas. Que a su vez se muere de hambre al lado de los negocios de los dueños de transnacionales como Lorenzo Mendoza, que a su vez es un pendejo al lado de los dueños del circo facho que es el poder económico-político mundial transnacional, dueño de los senadores y gobernantes del planeta, con excepciones no tan difíciles de reconocer.

Cada ONG, cada arma dada en el barrio, cada civil y militar, del rango que sea, que se compra, cada paraco que se trae, cada película que se graba con la plata del Estado ¿chavista?, cada página del feisbuc de supuesta información dedicada de forma exclusiva a hablar de Venezuela, cada premio internacional de periodismo, literatura, cine y de lo que sea que dan a cualquiera que hable mal del chavismo o al menos del gobierno. Estamos de moda en cada ámbito de la vida del chow internacional. Esa plata que es la mínima inversión necesaria para dar con el botín.  A lxs gringxs pareciera que les importa tres pepinos si logran su objetivo con camisa amarilla, anaranjada, roja, azul, blanca o del color que sea, o mezclado. Que gane lo mejor, lo más eficiente. Cuando el panorama es este, mejor es seguirnos preguntando a qué le está diciendo Maduro que no, para que lo odien tanto y pongan tanta fuerza para sacarlo del juego. A qué negocio le dijo el chavismo revolucionario que no, para que nos odien tanto. Saldremos a defender a quienes están de nuestro lado y nosotrxs mismxs como fuerza política que cree en una política y una economía a la medida del bienestar del pueblo, de quienes se ganan la vida trabajando.

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