Inflación y consumo: ¿variables antagónicas?

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Por: Elio Córdova Z.[1]

El capitalismo es un sistema económico fundado en el capital como relación social básica de producción. Los individuos privados y las empresas, empleando trabajadores asalariados, llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o de servicios, con el propósito de acumular ganancias en beneficio de su actividad propia.

 A este respecto, Wallerstein, refiere que: “…El capitalismo como sistema histórico se define por el hecho de que hace de la acumulación sin fin de capital algo central y primario estructuralmente. Esto significa que las instituciones que constituyen su marco recompensan a quienes persiguen la acumulación sin fin de capital y penalizan a quienes no lo hacen”.[2]

En este orden de ideas el sistema debe garantizar de manera permanente el proceso de acumulación. Para ello debe existir un escenario donde: exista un equilibrio entre la oferta mundial y la demanda. Es decir, que la producción social se realice. Por lo tanto, se debe incentivar una dinámica expansiva en el consumo que vaya de la mano de un incremento en la producción de bienes y servicios. Al realizarse las mercancías, se generan nuevas adiciones de capital, como resultado del proceso de acumulación, que deben encontrar cabida en el proceso de valorización, evitando así una caída de la tasa de ganancia del capital en su conjunto, garantizando las condiciones para su propia reproducción.

Por lo general, en el argot económico se suele definir al consumo como el gasto que realizan los agentes económicos –Gobierno y familias– en bienes y servicios. El nivel de consumo depende de los ingresos obtenidos en un determinado periodo, producto de la remuneración de su trabajo. La inflación es vista como un fenómeno caracterizado por el aumento continuo y generalizado de los precios de una determinada economía.

Al evaluar el consumo de los hogares y del Gobierno desde el año 2000 hasta el 2014 se observan dos picos, uno que va desde el 2003-2007 y otro, un poco menos pronunciado que el primero, que va desde 2010-2013.

Gráfico N° 1

Consumo: Gobierno y Privado

Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

Durante el año 2002 la oposición venezolana llevó a cabo un sabotaje político y económico que inició con la paralización de las actividades petroleras hasta generar condiciones que les permitieron materializar un golpe de Estado, bajo la figura del vacío de poder, que estremeció al país en todos sus ámbitos. Los estragos en materia económica son evidentes, una caída del Producto Interno Bruto  en -6% para el año 2002 y -13% para el 2003. Entre las políticas económicas implementadas para hacerle frente a los desequilibrios producidos, se instauró el control cambiario en febrero 2003.[3]

El primer pico de consumo de los agentes económicos, comprendido entre los años 2003-2007, se circunscribe en un escenario muy dinámico, promovido por la política económica implementada por el Gobierno Nacional, la cual planteaba una nueva redistribución de la renta petrolera, orientada hacia los sectores que históricamente fueron invisibilizados por las políticas tradicionales, todo ello, en un contexto de bonanza petrolera[4] promovida en gran medida por la visión geoestratégica del presidente Chávez quien impulsó la integración de los países productores en torno a la idea de atender la urgente necesidad de equilibrar los precios en función a la valoración geopolítica de este recurso natural no renovable.

Gráfico N° 2

Índice Nacional de Precios al Consumidor e Índice Precios al Consumidor.

Variación interanual.

Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).
Fuente: Elaborado por el autor, con base en datos del Banco Central de Venezuela (2016).

 

En promedio la inflación interanual registrada para el referido periodo 2003-2007 fue de un 20%. Sin embargo, la economía venezolana registró un crecimiento promedio interanual para el periodo evaluado de 7%. A pesar de registrar dos dígitos de inflación, la política económica de redistribución de la renta generó un ambiente propicio para apalancar el consumo, atenuando el impacto del fenómeno inflacionario, reflejando un comportamiento bastante dinámico como se aprecia en la  primera gráfica.

El segundo pico, de 2010 hasta 2013, menos pronunciado que el primero, tal como se observa en la gráfica, comporta la expresión de variables externas e internas que afectaron el desempeño del consumo de los agentes económicos. Para entonces, el escenario manifestaba los efectos globales de la crisis económica del año 2008 –que tuvo como epicentro la economía de los Estados Unidos–, y que se sintieron en la economía venezolana, impactando el PIB de 2009 y 2010 con una caída del -2% para ambos años. No obstante, la actividad económica para este periodo (2010-2013) registró un crecimiento promedio interanual de 2%. Es decir, en relación al primer pico, la economía empieza a decrecer, situación que coincide con el inicio de la caída de los precios del petróleo en mercados internacionales, todo ello como variables externas.

Por otro lado, en relación a las variables internas, la situación más significativa la representó el hecho público y notorio de la situación que aquejaba la salud del presidente Hugo Chávez cuyo indiscutible liderazgo repercutía en todo ámbito de la vida nacional y en especial en el ámbito político y económico de las relaciones internacionales. Todo este complejo cuadro político, económico y social puede ser interpretado como un síntoma que expresa el agotamiento del modelo de crecimiento económico, político y social fundamentado en la renta petrolera.

En este contexto la situación tiende a ser cada vez más aguda y así se deja ver ante la caída  del -4%, para 2014, y -5% para 2015, del Producto Interno Bruto. El estancamiento de la actividad productiva desencadena un efecto negativo que impacta el consumo y la inversión. Sobre todo en un escenario donde los precios del petróleo están bajos. La complejidad de este cuadro económico denota un comportamiento en la inflación que ahoga el consumo, ante un incremento interanual –medida a través del INPC– que registró un 181% para diciembre de 2015, ante la notable certeza de un índice inflacionario de tres dígitos hecho que ha tornado insostenible el nivel de consumo registrado en periodos anteriores y al mismo tiempo hace inviable el funcionamiento del modelo económico del país.

En otras palabras, pese a la permanente política de incremento salarial dirigida al resguardo de la capacidad de consumo del venezolano, los niveles de inflación están aniquilando el poder de compra, lo cual genera una paralización de las ventas y conduce a un estancamiento de la actividad económica en su conjunto. Al parecer, la necesidad recurrente apunta a que obligatoriamente hay que dar una revisión, exhaustiva y oportuna, a todas las formas o sistemas de remuneraciones que permita determinar no solo los incrementos del salario mínimo sino de todo tabulador salarial, evitando así el solapamiento o superación del ingreso de unos sectores con respecto a otros. Es el caso de los trabajadores de sectores estratégicos para la construcción del nuevo modelo económico, político y social, a saber: educación, salud, entre otros.

Efectivamente, el comportamiento del índice inflacionario hace inviable la realización de las mercancías, implicando serias trabas para reanudar la senda de crecimiento y desarrollo económico. En consecuencia, la lógica –en crisis– del libre mercado pudiese engañar a ciertos sectores académicos –de izquierda y derecha– que comienzan a plantear una caída natural de los precios, dada la inviabilidad de consumo. No podemos olvidar que los incrementos de precios son una de las diversas formas en la cual se manifiesta el problema. Sería algo así como un paciente que padece de una infección urinaria y esta le causa fiebre. Debido al funcionamiento de su sistema inmunológico le puede bajar la fiebre de forma natural. Empero, la enfermedad que lo aqueja sigue estando presente, no se ha ido ni se va a desaparecer por arte de magia. La recuperación del paciente estará sujeta en primer lugar a un diagnóstico que atine con la enfermedad para luego aplicar el tratamiento adecuado, que ataque la problemática desde su estructura. Salvando las diferencias, algo similar sucede en la economía venezolana, el detrimento del aparato productivo de los últimos 20 años tiene manifestaciones concretas: incremento de la dependencia del petróleo, la caída de la actividad manufacturera, abandono por completo del campo –apenas un 8% de la fuerza de trabajo nacional se dedica a esta labor en condiciones atrasadas y rudimentarias, lo cual refleja una agroindustria ineficiente–, el incremento de las actividades improductivas como lo son los servicios financieros, el comercio, entre otros. Es así que a diferencia de lo que plantean algunos académicos, que perciben la inflación como una acción maligna de los capitalistas para incrementar sus ganancias, nosotros creemos que el comportamiento del índice de precios se debe a esos elementos concretos que refleja el aparato productivo. Indudablemente que el crecimiento desproporcionado en los niveles de precios es capitalizado por los actores económicos y políticos que adversan al Gobierno Nacional.

La única forma de derrotar la inflación, la escasez, la usura y el acaparamiento de bienes sensibles al consumo es a través del empleo de una estrategia integral bajo el enfoque de una nueva política económica que permita recuperar y reimpulsar la producción, apelando a fortalecer y consolidar alianzas con el sector privado que explote las contradicciones en el seno del capital internacional. Es bien sabido los conflictos y rivalidades entre corporaciones internacionales de distinto origen, su puja por revertir el declive en sus ganancias, se disputan mercados y fuentes de materias primas y suministros. Con una negociación inteligente pueden aportar tecnología y transferirla, crear empleo y ser fuentes de divisas para el país, aportando sin duda a la construcción de un sistema económico diversificado que no dependa estrictamente de la actividad petrolera.

 

[1] Economista. Profesor Universitario UCV/UBV.

[2] Wallerstein, Immanuel (2006) La Decadencia del Poder Estadounidense, Ediciones Le Monde Diplomatique, Buenos Aires. pág. 145

[3] Decreto N° 2.302 de fecha 5 de febrero de 2003, según el cual se establece el Régimen de Administración de Divisas a ser implementado en el país como consecuencia de la política cambiaria aprobada entre el Ejecutivo Nacional y el Banco Central de Venezuela.

[4] Para enero del 2003, la cesta venezolana se cotizaba en 29$ y alcanza su máximo en agosto del año 2008 al ubicarse en 110$ por barril.

2 Comentarios en Inflación y consumo: ¿variables antagónicas?

  1. yo lo que observo es que ha aumentado los entes de capitalismo,aumenta la gente de querer tener un negocio con la esperanza de convertirlo en un abasto en el futuro,competir con los chinos,los portuguese, con el central madereisen ,el garzon ,etc,etc En acarigua /estado portuguesa ,ud ve a miles de personas vendiendo caraotas,frijles,quinchoncho,maiz amarillo,en fin muchos productos,ah los fosforos.

  2. Hola José m. Herrera p!!
    muchas gracias por la lectura y el comentario.
    No comprendo muy bien el comentario. si pudieras explicarme mejor, te podría dar una respuesta…
    saudos

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