En esta esquina / Inventarnos una

organizarnos

Por: Carmen Lepage

Nos fuimos ayer, pa vernos porque hace semanas que no la conversábamos. Esta guerra cotidiana nos separa y nos une. Pone obstáculos incluso para hacer lo importante, porque nos toca solventar asuntos primordiales en casa. A eso le sumamos el desorden que nos caracteriza a buena parte de nosotrxs y el coctel es potente. Nos junta la crisis porque si no creamos soluciones colectivas los problemas se multiplican y eso lo entendemos cada vez que nos vemos, aunque luego tropecemos con la misma piedra. Nos reunimos en ronda como es costumbre.

Hablamos de cómo nos ha cambiado esta situación económica y del secuestro de los alimentos por distintas vías.  De cómo esperamos que alguien venga a decirnos qué hacer, de aprobar o no lo que hacemos, legado cuartorrepublicano.

Hablamos del problema de repetir nosotrxs, entre nosotrxs, lo que lxs politiquerxs hacen para hacerle daño a la organización de la gente común, porque no lo entienden o porque no les conviene. De jefiarnos, de creer que podemos juzgar si lxs demás son capaces o no de hacer. Esa soberbia que nos ataca cuando sentimos que podemos tener algún peso o incidencia. Hablamos de cómo solucionamos de la mejor manera el problema gravísimo de la comida más allá de la bolsa, pero  deseando la bolsa. Solo dos de nosotrxs pusieron mala cara cuando se enumeraron las ventajas visibles de lo que sucede en Venezuela hoy. Éramos unas diez mujeres y unos tres hombres. Todxs hablamos, aunque hablemos unxs más que otrxs. Nos citamos finalmente porque quienes sembraron ven la necesidad de un plan, de organizar el asunto, ver hacia adelante y de sumar.

En la tarde dimos una vuelta entre las matas y el monte crecido por la lluvia. La impulsora principal de la siembra contaba del error de haber sembrado bajo la sombra la yuca, mientras que la que estaba al sol crecía fuerte y rápidamente. Es un conuco con frijoles, auyamas gigantes, melón, ajíes, pimentón, unos tomates que mueren lentamente, otros frijoles que no parieron, cambures, plátano que falta tiempo para que dé y unas lechosas que prendieron unas y otras no, maíz también hay. Yo lo veo un poco desordenado, pero vivo en apartamento hace siglos. Es un experimento con manos inexpertas. Victoria trabajaba en una fábrica cerca pero  trata de hurgar en su memoria lo que sabía su papá y que ella sabe que está guardado por ahí, confía en ella pero necesita todavía mucho de la aprobación de su hermano, de los hombres en general. Menos mal que es terca. Estamos en la vega del río pero se tiene que regar con el tanque, porque no sabemos qué creer cuando preguntamos si esa agua contaminada nos funciona. Para curarnos en salud apostamos al tanque, pero desde hace unas semanas el agua, que nunca falló, está fallando.

La conversa fue dándonos luces sobre el plan. Por ahí había uno que todavía guardamos como propuesta, no lo cargábamos, pero no hizo falta. La lógica nos va llevando. Hay que armar un banco de semillas y es evidente que más tierra se necesita, el aliño puede sembrarse en las casas, en los patios y podemos pensar en procesar algunos rubros para meter en las bolsas salsas hechas por nosotrxs. Pero ya Victoria y Kyra averiguaron cómo recolectar las semillas y preservarlas, ahora el asunto es ponerse pa la vaina con más gente. También falta el tractor, uno que ya tienen por ahí cerca pero del que hay quienes se creen dueños. Eso se queda allí en pendiente porque por estos sitios mejor es no buscarse más problemas. La muerte anda suelta es guapa y apoyáa. Ya hay quien ofreció tierras, entonces con las semillas que hay se puede empezar, por lo pronto.

Estamos de acuerdo en que podemos, que tenemos con qué y que queremos hacerlo. El asunto es el mientras tanto donde aparece como opción buscar al proveedor de la Polar para que se pueda resolver, osea de la misma gente que nos está jodiendo. A mí eso me cuesta tragármelo, pero logro callarme la jeta. Se trata también de afinar los detalles operativos de las ya famosas bolsas de Clap que llegaron una sola vez hace como un mes y tanto, un Clap malinterpretado y llevado a su más abominable expresión por lxs jefesotxs y corruptxs infaltables. Pero de eso también hablamos por distintas vías y con llegada a un lugar común: organizarnos y sumarle al tema de la bolsa producir, o no vamos a salir nunca de este hueco.  Quedó anoche en evidencia que hay la convicción de que si logramos hacer cosas a corto plazo quien no crea va a comenzar a creer. Así fue al principio. Tres personas se pusieron y ya un poco de gente sabe que en esa casa se están poniendo proteínas y vegetales en el plato todos los días, por cuenta propia. Por eso la reunión hoy no solo se dio, sino que hay casi un consenso.

Hoy en la mañana, de regreso, nos montamos en el metro y lo primero que miramos fue al chamo de los bolibomba. Argenis me dice: lleva siete cajas y seguro ya vendió como tres. Nos quedamos viendo, nos miramos como con miedo. Hablamos sobre la cantidad de dinero que ganan y en qué lo gastan, en lo que sospechamos que lo gastan, en lo que también sabemos que lo gastan. Tratamos de no hacer el análisis del lumpen y el no lumpen en esos términos a los que cada vez que podemos les rehuimos. Qué importa ganarte esa plata si esa no se traduce en vivir un poco mejor, pero mejor de verdad, no con más plata, dice. No gastártelos es pendejadas, en joder a lxs demás, en putas, en peas que terminan en coñazos para la esposa.  Esos chamos se gastan la plata en lo que aprendieron a gastársela, para eso tienen un nicho en el mercado mediático diseñado para ellxs, y una miseria diseñada trasnacionalemente para ellxs en este mundo, para que sean como son ellxs, cada grupo como se espera que se comporte. Encaja a la medida. Ellxs son las mafias que le ahorran las lucas a esas empresas que fabrican la basura esa. Menos nómina, más ganancia y estxs chamxs creen que su mafia es un poder. Lo que llamaría uno de esos yupies de los noventa neoliberales, un ganar-ganar.

Una vez que salimos de la trampa de tratar de resolver solo desde el núcleo familiar inmediato, desde el grupito que persigue plata para comprar, entendemos que podemos hacerlo en colectivo.  Podemos entender, como anoche, que no es solo la comida, es mucho más lo que podemos lograr resolver. Se gana en conciencia, que es una vaina insustituible a la hora de tomar decisiones equivocadas o acertadas. Esta semana están activadxs con el alumbrado. Se mueven cosas que habían dejado de moverse, fuerzas de la necesidad hecha unidad. Esta crisis que es también guerra y bloqueo internacional nos hace mirarnos a la cara francamente preocupadxs de encontrar una solución. Podemos hablar sin resistencias, de no esperar por la solución desde afuera y decirlo al unísono sin sentir que traicionamos a nadie, a ninguna de nuestras convicciones. Esta crisis, según escuchamos anoche, nos ha traído comer más sano, recordar que allí siempre se sembró y buscar una fecha lo antes posible, tipo maratón, como dijo Argenis, para planificar nuestro futuro en juntera. Ese pequeño círculo estaba contento de vernos el domingo que viene, pero sin parar el trabajo en la semana sobre otros acuerdos. Hay un montón de problemas que superar, dijeron, repitieron muchas veces que no es ni será fácil ponernos de acuerdo. Pero si hemos aguantado todas estas pelas, vamos a sumarnos pa la vaina. En el barrio las opciones no son muchas, según Argenis, es la opción de lxs chamxs del metro, la del albañil que se jode trabajando pero igual no logra vivir con más alegría, mejor. O inventarse la nueva, la de que organizarse y producir sea también una nueva manera de vivir. Vivir bien, alegres, sin tanta compradera. Inventarnos una.

4 Comentarios en En esta esquina / Inventarnos una

  1. Completamente de acuerdo. Hoy fui a celebrar mi cumpleaños con mi esposa a comer en el Centro Comercial Buenaventura, en Guatire, como solíamos hacerlo años atrás con frecuencia semanal o incluso varias veces a la semana. Por supuesto, la nota era comer comida chatarra en la feria y pasar el rato viendo tiendas y comprando vainas que muchas veces terminaron en el closet o directamente en la basura. Me llamó la atención, una vez más, la soledad del centro comercial a eso de las 6:30 p.m. Antes a esa hora ese lugar era un hervidero de gente por todas partes como hasta las 10 u 11 de la noche. No habíamos terminado de sentarnos en la feria con nuestros platos, cuando de repente todas las santamarías de los diferentes negocios de comida cerraron y nos quedamos únicamente rodeados por los vigilantes del centro comercial. Me dio la sensación de esas películas de terror, donde el tendero cierra intempestivamente y el personaje se queda como en el limbo y de reprente empiezan a salir los sombbies por detrás de una esquina. La comida fue de muy mala calidad y carísima por supuesto. De hecho algo loco: un plato en B'Way servido por mesonero y todo, consistente en medallones de lomito en salsa de champiñones, sale más barato que un plato de comida china asqueroso y recalentado con lo básico: arroz, chopsuey (con el repollo mustio), pollo agridulce (con textura de goma) y una lumpia vieja que parecía chicle. Por esa vaina pagué 5.500 Bs. y el lomito valía 5.200 Bs. Ustedes me dirán. Eso me pasa por no preguntar antes. Pero en realidad me pasa por seguir con la programación mental de una época que TIENE QUE MORIR para que nazca LA NUEVA HUMANIDAD. Me pasa porque en el fondo de mis células todavía tengo el chip del consumismo estúpido. En lugar de prepararme un plato delicioso y nutritivo en mi propia casa, que por cierto los preparo y muy buenos, preferí seguir el guión que nos impusieron como sociedad de consumo, donde el ejercicio del tiempo libre no consiste en DISFRUTAR, sino en GASTAR, y donde el HACER no da placer sino el COMPRAR. Debemos entender en lo más profundo de nuestra psique que el ser humano, el Homo Sapiens sapiens, es ante todo HOMO HABILIS. La felicidad del hombre es REALIZAR SUS PROPIAS HABILIDADES, aquellas para las que nació. La sociedad de consumo aniquila esa esencia humana vital, convirtiéndonos en INÚTILES demasiado apresurados por llegar a tiempo todos los días a un destino que es de otros, a satisfacer unas “necesidades” que no son nuestras ni para nuestro bienestar. Así que estoy totalmente de acuerdo: HAY QUE INVENTARSE UNA enfocando toda la atención en el HOGAR, no fuera del hogar. Un abrazo camarada y felicitaciones por tu extraordinaria reflexión.

    • Excelente su opinión.
      Si, definitivamente hay que sembrar aunque sea con manos inexpertas dicho en términos del autor (tal es mi caso). Se requieren ingenieros agrónomos, es la verdad. Yo por ahora me asesoro con youtube pues recien comienzo. Existe el Ciara y no sé qué otros entes pero el gobierno tampoco es que publicita esto, estan dormidos y apenas tenemos dos años (si es que dejan terminar a Maduro y a Aristóbulo la presidencia) para ponernos a cosechar.
      El que no siembre no come y de nuevo a pedirle clemencia a Polar y a todos los monopolios de este país.
      Conciencia de esto.

      • Bueno, en unternet hay información, también hay mucha gente en la ciudad que sabe. Está cmo dices el Ciara que es Ministerio de agricultura urbana, ellxs tienen material pedagógico.

    • Gracias. Eso que narras es la parte buena, con otras de esta crisis-guerra económica y política. AL menos eso creo. Si, lograr deajar de obedecer esto de ser una maquinitas de consumo…decirles que no. Qué fino eso que dices.

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