El cochino que se convirtió en chigüire

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Por: Jessica Dos Santos Jardim

No nos va a llegar lo que queremos
por prodigios divinos
Simón Bolívar

Tras el Golpe de Timón, 20 de octubre del 2012, 14 días después de la décimo séptima victoria electoral del chavismo, se posicionó el vital “comuna o nada”. Días después, durante el consejo de ministros del 5 de noviembre, surgió la célebre “mano dura y de hierro”. En ambas oportunidades, Chávez lucía una franela roja bajo una camisa/saco azul marino tirando a negro. En las dos ocasiones Nicolás Maduro estaba a su lado, y recibía, a cada rato, en una suerte de presagio, instrucciones tan precisas como complejas.

Yo he de confesar que nunca más volví a ver aquella alocución de más de tres horas (Golpe de Timón) hasta que fui convocada a escribir este texto. Sin embargo, hay tres momentos que siempre solía recordar (cinco, para ser sincera, porque esa imagen de los ministros comiendo pan en bolsita de papel estuvo buenaza, y aquello de “otra Caracas dentro de Caracas” me hizo pegar el grito en el cielo), porque algún raro click hicieron en mis adentros:

Primero, cuando Chávez confesó que todos los expertos le dijeron que no podría desarrollar la campaña pues había terminado las radioterapias unos días antes, tal vez porque mi pasión por el boxeo logró retener intacta su dolorosa pero valiente revelación: “yo fui a boxear con la mano zurda amarrada, así yo peleé 15 rounds (…) Nadie dice nada de eso, de las limitaciones obvias, desde el punto de vista físico, que yo viví. En una ocasión, en el camión, en Catia, yo le dije a Nicolás ‘sácame de aquí Nicolás’, yo tenía malestar, cansancio, nadie sabe lo que yo sentía”. O quizás porque me sorprendió que a Chávez le molestase que la diferencia porcentual entre él y Capriles fuese de “solo” 11 puntos (¡tras 13 años de gobierno!): “Si yo hubiese estado en plenitud de mis condiciones, señores de la oposición, yo le saco de nuevo no menos de 20 puntos de diferencia a su candidato”.

Segundo, la oración: “Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida: las comunas”. Probablemente porque, en lo personal, la propuesta que más me atrajo de este proyecto político de país fue la creación de un Estado comunal. Seguramente me atrapó por el arte del ensayo y error, o por mi afán por querer ser, siempre, bajo cualquier circunstancia, nuestro propio gobierno, para que ya no tengamos que seguir “bombardeando con papelitos” (como decía Chávez) al ejecutivo.

Tercero, el inolvidable (¿por malo?) chiste del chigüire, con el cual cerraremos este escrito. Pero, quizás a 4 años del Golpe de Timón, lo realmente importante no es que recordamos sino si ¿habremos o no, cumplido, pueblo y gobierno, con aquellos llamados de atención?

¿Política Vs. economía?
En aquella oportunidad Chávez nos pedía hacer una revolución política previa a la económica. Yo creo que lo hemos logrado y ahí radica el poder de aguante del pueblo venezolano. Sin embargo, el revés en el poder adquisitivo que vivimos, nos aleja, y mucho, de la “democratización económica” que ordenaba. ¿Será que para eso necesitamos la “ley de economía comunal” que tanto nos pidió leer?

Lo comunal
Chávez se preguntaba: “¿Dónde está la comuna, no la comuna, las comunas? (…) Seguimos entregando las viviendas, pero las comunas no se ven por ningún lado, ni el espíritu de la comuna, que es mucho más importante en este momento que la misma comuna: la cultura comunal”. Hoy sabemos que existen 1.617 comunas registradas (no sé si esto incluya la comuna alrededor de Miraflores que tanto anhelaba Chávez) y más de dos mil empresas de propiedad social comunal (directa o indirecta), pero ¿y el espíritu?, ¿ya sentimos el espíritu? Maduro dijo, durante el mismo Golpe de Timón, que “había un desfase total entre la construcción de urbanismos, se avanza en la infraestructura, en lo físico, pero no en lo organizativo, en la creación de comunas”. ¿Se ha solventado realmente la diferencia? De ser así ¿por qué no lo sabemos?

Lo comunicacional
¿No lo hemos sabido comunicar? En aquel entonces, Chávez le decía al ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, quien casualmente hace unos días volvió a asumir esta cartera: “Hacer programas con los trabajadores, donde salga la crítica, la autocrítica. Y no solo en el canal 8, en todos, yo veo muy de cuando en cuando Tves, hay buenos documentales, y Vive; pero me da la impresión de que cada uno anda por su lado. No tenemos en verdad, aunque hablemos de ello, un sistema de medios públicos. Ernesto, conviértete tú en el líder de ese sistema. Créalo, que incluya, como sistema al fin, su interconexión con otros sistemas o subsistemas, medios comunitarios, populares, televisoras y periódicos regionales, etc.”. ¿Vería hoy Chávez, así sea de cuando en cuando, Tves? ¿Pensaría que Radio Miraflores es la solución? ¿Cuando hablaba de “interconexión” se habrá referido realmente a enlazar todos los medios, sin ton ni son, a una misma señal? ¿Dónde están y qué hacen hoy los comunitarios? En 15 y Último también nos llamamos a capítulo: nos resta abordar, aún más, la economía comunal, los nuevos sistemas productivos, la división social jerárquica del trabajo, las empresas recuperadas, lo mucho que nos resta, a nosotros y a ustedes, entender.

Lo territorial
Chávez pedía “territorializar los procesos”, entender que no todo debe controlarse desde Caracas, cambiar toda la relación geográfica-humano socio-territorial y cultural. En efecto, todavía hay un país esperando ser recorrido. El presidente pedía que un ministro se quedase a dormir 3 días en un barrio, o se metiese a sembrar al campo la misma cantidad de tiempo. Pero nosotros los seguimos viendo aparecer y desaparecer bajo el ritmo del “Off-On” de las cámaras. Y ¿puede acaso el ejecutivo cambiar lo que no conoce? Por ejemplo: ¿por qué el contenido y la modalidad de entrega de los CLAP, en las distintas regiones del país, es el mismo?

Lo de todos, los detalles
Durante esta alocución, Chávez pidió cambiar el eslogan y el nombre del eje del “buen vivir” por el “vivir bien”, sembrar cítricos en el “camino de los españoles”, construir unas posadas en Ciudad Caribia-El Junquito, tener unidades productivas en la carretera Mamera-El Junquito (por donde hoy casi nadie se mete por miedo a ser robado), que las casas que se le construyen a los indígenas vayan de acuerdo a sus creencias (láncense a Amazonas y verán cómo ni de lejos se parecen), no llamar a todo “socialista” (aunque ahora todo lleve el nombre del propio Chávez) y ¿ni siquiera eso pudimos cumplir?

El chiste que no da risa
¿Les dije que íbamos a finalizar con el inolvidable chiste del chigüire, cierto? Bueno, Chávez contaba que un cura español llegó ante un pueblo indígena y les dijo: “‘Ustedes no pueden estar comiendo cochino ni carne de ganado en Semana Santa. El Jueves Santo tienen que comer pescado o chigüire’. Después, se los llevó a un río a bautizarlos:
—¿Usted cómo se llama?
—Caribay –dijo una indígena.
—No, no, qué Caribay, usted se llama Juana. Nombres cristianos y ¿usted cómo se llama?
—Guaicaipuro –dijo.
—No, qué Guaicaipuro ni qué nada, usted se llama Nicolás.
Y así sucesivamente, se fue y regresó el Jueves Santo y vio que los indígenas se estaban zampando el cochino:
—¿Cómo es posible? Yo les dije que no podían comer cochino.
Entonces, un cacique respondió:
—Tranquilo, nosotros resolvimos el problema, llevamos el cochino al río, lo bautizamos y le pusimos chigüire”.

Según Chávez así estábamos nosotros con el socialismo: “Tú te llamas socialismo, pero sigues siendo en el fondo cochino”. ¿Será?

“Por eso les pido, Nicolás, ministros, ministras, (…) un esfuerzo más grandecito, un poquito más grande”, dijo Hugo Chávez el 20 de octubre de 2012.

5 Comentarios en El cochino que se convirtió en chigüire

  1. A Chávez le preocupaban los resultados de la Revolución después de una década de haber llegado al poder y el Golpe de Timón lo abrió más o menos con esta reflexión “El patrón de medición –dice Mészáros– de los logros socialistas es: hasta qué grado las medidas y políticas adoptadas contribuyen activamente a la constitución y consolidación bien arraigada de un modo sustancialmente
    democrático, de control social y autogestión general”. Y más adelante explicaba que todo se resumía en la democratización de todos los ámbitos de la sociedad partiendo del ámbito económico. Ahora bien, cuatro años después de este histórico llamado, opino que no sólo no hemos avanzado mucho en eso de democratizar la economía, sino que, y es más grave, no existen políticas claras que apunten en ese sentido. Las grandes corporaciones siguen dominando la economía, ahora usándola como arma de guerra contra la revolución bolivariana.

    • Tiene razón. Pero ahí iremos. Los retrocesos y la esperas en un punto fijo son parte del transitar, más en las tormentas. Un abrazo. Saludos.

  2. Siento verguenza, por no haberte leido antes, pero tus escritos en esta pagina no habian pasado por mis ojos, por mi usual ignorancia de las cosas y estas paginas eran de esas cosas que desconosia y para ser sinsero ni siquiera sabia como manejar este aparato ,pero bueno ya estamos aqui .gracias camarada, yo tambien vi ese programa y me conmovialo humano del comandante.Muchos aun esperamos el virage del barco.saludos

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