Sacarle la cadena a la bicicleta

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Es una historia que se ha contado ya muchas veces, pero habrá que hacerlo las veces que sea necesario. Si uno se mete hoy en la página del Banco Central de la República de Colombia, podrá ver que el tipo de cambio oficial entre el bolívar y el peso colombiano es aproximadamente de 301 pesos por cada bolívar, es decir, un bolívar venezolano oficialmente equivale a 301 pesos colombianos. Ahora, en la frontera y en buena parte del país, gracias a la Resolucion 8, un bolívar equivale a poco más de un peso, lo que tiene más de una consecuencia para las relaciones económicas entre ambos países, todas las cuales negativas para el nuestro.

En primer lugar, devaluar fraudulentamente el bolívar de semejante modo incentiva, facilita y hace posible el contrabando. Lo que explica de paso por qué se contrabandean adicionalmente los billetes venezolanos de alta denominación. Y es que desde luego, nunca será lo mismo tener 300 pesos para dar por cada bolívar a la hora de cambiar para venir a comprar en Venezuela, que tener que dar solo uno. Así como tampoco es lo mismo cruzar la frontera con billetes de 100, siendo que una faja de billetes de alta denominación tiene mucho más poder de compra que una de billetes de denominaciones más pequeñas.

En segundo término, más allá de la actividad de venir a comprar con ánimos de contrabandear, la devaluación fraudulenta del bolívar ejercida desde Cúcuta da a los colombianos un poder de compra adulterado de este lado de la frontera. Y es que siendo una moneda mucho más débil oficialmente hablando, las cifras nominales que circulan en peso son muy superiores a las venezolanas. De tal suerte, un salario mínimo colombiano actual es aproximadamente de unos 700 mil pesos, lo que en bolívares a la tasa de cambio oficial sería poco más de 2 mil bolívares. Ahora, al tipo de cambio cucuteño, esos mismos 2 mil y tantos terminan siendo unos 583 mil bolívares, lo que es mucho más de lo que cualquier familia venezolana promedio devenga mensualmente.

En tercer lugar, la devaluación paramilitar y fraudulenta (pero legal dentro de Colombia) del bolívar frente al peso colombiano, da a los capitalistas colombianos la posibilidad de comprar a precios de ganga no solo productos venezolanos, sino incluso medios de producción y comercialización. Por eso de un tiempo a esta parte muchos comercios, restaurantes, tierras y negocios en general, pasan a manos de ciudadanos colombianos, lo que tiene serias implicaciones de seguridad y soberanía, sobre todo cuando se toma en cuenta que buena parte de esas operaciones son realizadas por paramilitares y lavadores de dinero.

En cuarto lugar, también propicia una fuga de talento humano venezolano, valiéndose la economía colombiana de los servicios de la gigantesca inversión en materia de educación y servicios en general realizada en la última época en Venezuela. Y es que gracias a la adulteración comercial y cambiaria, el poder de atracción sobre nuestra mano de obra calificada es muy grande, siendo que muchos profesionales y mano de obra calificada que en Colombia no es tan abundante –dadas las limitaciones de estudio existentes por el carácter elitista y excluyente de su sistema educativo– prefieren irse a laborar allá incluso por un salario mínimo que de aquel lado no alcanza para nada, pero del nuestro se convierte –una vez que lo cambian en la frontera– en mucho más de lo que cualquier venezolano promedio percibe mensualmente. Es decir: no solo se están llevando nuestros bienes y apoderando de nuestros medios de producción, sino que, de paso, están absorbiendo nuestros servicios y mano de obra calificada. La ampliación de derechos educativos y formativos en Venezuela, diferente a las limitaciones colombianas, ha encontrado respuesta de aquel lado a través del usufructo fraudulento de nuestro acumulado.

En quinto lugar, el fraude comercial y monetario que realiza Colombia contra Venezuela también posibilita que los capitales venezolanos en vez de reinvertirse aquí se vayan para allá. Y esto por una razón muy sencilla: en Colombia son muy cuidadosos a la hora de diferenciar que para los venezolanos que quieran ir a invertir no opere el tipo de cambio cucuteño sino el oficial del BCRC, de manera que ofrecen todas las ventajas para que nuestros capitalistas y pichones de capitalistas aprovechen sus salarios más bajos y la manipulación cambiaria. Lo que supone otra cosa: y es que entonces muchos comerciantes que forman parte y se aprovechan de las redes de extracción por vía de contrabando, luego “exportan” hacia acá tales productos previamente obtenidos ilegalmente y cambian la repatriación a la tasa oficial, de modo que por cada bolívar resultante de las ventas a precios increíbles  –pero “justificados” por la escasez provocada, en buena medida, precisamente, por el contrabando de dichos productos– obtienen pingües ganancias. Lo visto últimamente con la reaparición de productos escasos a precios estratosféricos, no es sino el resultado de ello.

En fin, lo que en su alocución de anoche el presidente Maduro denominó “la bicicleta cambiaria”, que fue montada por Pastrana y Uribe y muy bien conservada por la dupla Santos-María Ángela Holguín, es un arma de guerra contra nuestro país que es urgente desmontar. Claro está que el gobierno colombiano, la oligarquía y las mafias de acá y de allá no tienen ninguna razón ni motivos para hacerlo, lo cual obliga a nuestro gobierno a tomar medidas unilaterales, como ya ha empezado a hacer. En un editorial anterior a este asomamos algunas posibilidades que podrían ser contempladas, que apuntan a dejar la bicicleta cambiaria sin la cadena que la hace funcionar, en la medida que, como claramente señaló el presidente venezolano, todo gobierno está obligado a defender su soberanía e integridad, lo que incluye la monetaria. No será la solución de todos nuestros males, pero sí al menos de buena parte de ellos y seguramente nos pondrá en mejor posición para combatir los otros.

3 Comentarios en Sacarle la cadena a la bicicleta

  1. Faltó comentar lo que hacen despues con los Bolivares en Bogotá, alli los cambian al valor real el cual es 300 pesos por bolivar, luego convierten esos pesos en US $, y luego los incorporan al mercado ilegal de dólares, obteniendo el beneficio magnificado y abultado por la página web Dolar Today. Tremendo negocio sin perdida!!

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