El último round / Un 2016 contra las cuerdas

jessicasolobrazo

Por: Jessica Dos Santos Jardim

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón
F.P

Durante el fin de un año y el inicio de otro, independientemente de las concepciones que cada uno posee en torno a estas fechas, uno empieza, consciente o inconscientemente, a realizar una especie de balance mental de los últimos 365 días del calendario, ya sea de forma individual o colectiva. Quizás en Venezuela, muchos, muchísimos, podríamos cantar al unísono que el 2016 fue un año de mierda, aunque en otras latitudes la cosa haya estado peor.

Sin embargo, encaramada en el tren de los recuerdos, con mi manera particular de sumar, restar, multiplicar y dividir, concluí que la cosa no estuvo tan mal y de repente temí que un raro y optimista espíritu navideño se hubiese apoderado de mí.

2016 fue el año en el que menos tiempo tuve y en el que más cosas aprendí, hoy soy un poquito más albañil, más electricista, plomera, mecánica, cocinera y… economista que antes. Fue el año en el que más trabajé y cuando más bolas pelé, pero pude hacer más con menos, y hoy soy la reina del resuelve que comparte su trono con un país entero, donde hay tantas carencias como nobleza. Este fue el año en el que más enferma he estado, porque al cuerpo no lo engaña nadie excepto la mente, pero en el que más viva me he sentido, así como fueron los 12 meses en los que más miedo tuve, para reconocerme, a mí misma y por primera vez, como un ser sumamente valiente.

Porque este también fue el año para sentir, en carne propia, lo difícil que es ser mujer y pobre (porque ni de vaina Hillary Clinton o Ángela Merkel pasan las mismas vicisitudes), más allá de nacionalidades, estado civil, cantidad de hijos, etc., en medio del sistema imperante, el mismo que, trampa tras trampa, hemos ayudado a mantener en pie, y nos ataca cada vez que nos disponemos a tambalear sus cimientos.

En el 2016 perdí (y también me liberé de…) muchas cosas y encontré otras tantas, recordé (con esfuerzo o sin querer) mil y un imágenes, palabras, sentimientos, direcciones, recetas, que parecían olvidadas, desde la dolorosa e implacable escena de niños hurgando en la basura buscando qué comer, hasta nuestra más profunda solidaridad, y que vinieron a demostrarme que la historia jamás será una línea recta, pero, aun así, no podemos caer en el declinismo (esa creencia de que “todo tiempo pasado fue mejor”) y debemos sacudirnos la nostalgia cuando esta intente inmovilizarnos.

Este diciembre, el mío, tiene muchas menos hallacas que el anterior, pero están aliñadas con los sabores únicos de la resistencia. Mi año finaliza sin haberme comprado ni siquiera una pantaletica nueva, del color que sea, porque mi aguinaldo pereció ante las deudas, pero hoy en mi vida también hay un hombre, que, como diría sui géneris, “conoce las palabras que jamás le voy a decir y no le importa mi ropa, si total, me voy a desvestir para amarlo”, porque de una u otra forma este también es el año en que más he amado y me han amado. En el que más hemos amado y nos han amado, porque el amor, afirmaba el Gabo, se hace más grande y noble en las calamidades.

Por eso, yo cierro el año absolutamente convencida de que nosotros somos un pueblo arrecho, que responde y se crece ante las dificultades, mandando al carajo el estúpido y falso concepto de “viveza criolla” con el que han querido arrebatarnos la moral durante décadas, los mismos ladrones que insisten en llamarnos “flojos” aunque le deban todas sus riquezas a nuestra fuerza de trabajo, con la certeza de que los bachaqueros son un porcentaje mínimo de nuestra población, por mucho ruido visual y daño que nos hagan; segura de que saldremos de esta y de las que vengan, llenos de heridas y cicatrices profundas… las mismas que nos harán insistir en nuestro deseo de vivir en paz, encontrando juntos, y sin poses intelectuales, las claves necesarias, pero además, lo haremos con alegría, y no permitiremos que nos tilden de masoquistas o conformistas por eso.

Hace unos años, cuando la academia intentó con furia desclasarme, yo llegué a creer y a repetir, lo confieso, aquel absurdo “por eso es que estamos como estamos… porque para el venezolano todo es un chiste…bla, bla bla”, cada vez que nosotros, de forma genuina, intentábamos paliar el dolor con la risa, pues con el tiempo, hundida en las más desesperantes y duras situaciones, supe que eso es lo que hacemos, y que sin nuestro raro y valiosísimo humor ni yo ni muchos estaríamos acá contándola, viviéndola. Por eso seguiremos, como nos decía el Chino Valera Mora, agarrando a la amargura por los cuernos, rompiéndole la nuca, y cuando la muerte nos señale: seguiremos cantando.

Días atrás, en mi programa radial, le pregunté a casi todos mis entrevistados: ¿Cómo sería el 2017?, pues ya saben, a los periodistas no se nos quita la maña de querer anticiparnos al futuro. Tal vez si hoy alguien, a modo de venganza o curiosidad, me devolviese la pregunta, yo diría que el 2017 será mucho pero mucho más difícil que el 2016 y, sin embargo, no sabría asegurar si eso es bueno o malo. Al fin y al cabo, diría El Principito, a los adultos nos gustan solo las cifras:

“Cuando a los mayores se les habla de un nuevo amigo, jamás cuestionan lo esencial. Nunca se les ocurre preguntar: ‘¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?’. Pero en cambio sí preguntan: ‘¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?’. Solamente con estos detalles creen conocer. Si les decimos a las personas mayores: ‘He visto una casa preciosa de ladrillos rosados, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado’, jamás llegarán a imaginarse esa casa. Es preciso decirles: ‘He visto una casa que vale cien mil millones’. Solo entonces exclamarán entusiasmados: ‘¡Pero… qué preciosa!’”.

… Y yo me he negado a crecer.

Pero, independientemente de lo que pase, nosotros seguiremos acá, golpeando hasta el último round, porque el 2016 también me regaló la oportunidad de acercarme a ustedes por acá, y de entender que la única forma de aprender a pelear es peleando, sin importar cuántas veces logren ponernos contra las cuerdas.

34 Comentarios en El último round / Un 2016 contra las cuerdas

  1. El revolucionario o la revolucionaria se mide tanto por lo que dice, no tanto por la elocuencia de sus palabras sino por lo que hace y comoa pal y para quien lo hace. Pero me agradan las reflexiones compartidas en este trabajo, hay fuerza en cada palabra. Gracias.

    • El 2017 quizás no nos traerá paz (“los pobres no la hemos tenido nunca”, canta el Gino), pero intentemos defender la vida durante cada batalla que nos toque librar, durante cada tregua (engañosa o no) que se nos conceda… solo así estoy segura que seguiremos. Saludos!

  2. Real como siempre, solo pensando en estar contra las cuerdas, se vino mi mente esas legendarias peleas que vi por youtube de Muhammad Ali o Mohamed Ali, nacido Cassius Marcellus Clay, Jr. (quien por cierto se fue físicamente este año) y recordé que estando él bajo esa situación era cuando mejor Boxeador paresia, no solo por saber resistir la pela, sino por tener la fortaleza mental, de en medio de los mandarriazos, estar pensando en el momento justo para atacar y vencer. Hoy el pueblo Venezolano contra las cuerdas es ese Alí colectivo, que mas alla de la pela, se prepara para la victoria en el “Ultimo Raund”

    • Justo hace unos días pensaba que nuestra pelea se parece a la de Ali contra Foreman: “Rumble in the Jungle”, la llamaron. Ellos en el Zaire (El Congo) y nosotros acá. Pero con contextos políticos, sociales, culturales, complejos, y donde la resistencia física o el desgaste jugaban/juegan el papel principal. A volar como mariposas y picar como abejas… no hay de otra! Saludos y gracias!

  3. Las frases q pueden parecer cliché ,pero que conllevan toda una carga de verdad para los que vemos la vida desde la humildad y la solidaridad “la felicidad es cuestión de actitud ” o “no es más rico quien más tiene sino quien menos necesita ” pero es que conozco gente podrida en dinero q comen salmón y otras delicias en su almuerzo pero gritan enfurecidos maldiciendo nuestra revolución, mientras que existimos otr@s much@s que tan solo tenemos nuestra ilusión y nuestra esperanza , comiendo solo espaguetis con sardinas pero con la mirada desbordada de amor y agradecidos con la vida , somos aquell@s q nos preguntan todos los días como estamos y contestamos de inmediato con un rotundo ” bien ” por qué desde nuestra posición consideró que lo que depende de mí está bien hecho lo demás lo que no funciona como debería por qué depende dé otros factores o voluntades eso ya no depende de mí y aunque me afecte procuro que no me desvele por qué al acostarme para entregarme a los brazos de Morfeo lo hago con la ilusión de despertar en un mundo mejor , donde reine la igualdad , el amor , la paz, la justicia y la solidaridad , utópica , tal vez , pero esa es la estructura sentimental de l@s revolucionari@s ,” Chávez vive ” VENCEREMOS.

  4. Excelente artículo Jessica, como de costumbre, me identifico plenamente. Dices algo que siempre comento con los amigos, hijos y familiares los males sociales llámense estos malandros, bachaqueros, etc. son pocos pero hacen mucho ruido. Gracias, muchísimas gracias por estos análisis alejados de términos académicos que hace tan placentera la lectura.

    • Es así, Isabel. Muchas gracias a ti por tus palabras! Diría Martin Luther King que por eso y ante esto la gente buena no puede guardar silencio. Un beso!

    • Gracias, Gaitan! La bonita tierra del Mariscal, de Ramos Sucre y Andres Eloy. Ramos Sucre decía que a veces “la vida aflige y es una impertinente amada que nos cuenta amarguras”, pero hay que vivirla intensamente y guerrearla… Un beso.

  5. Soy lloron Jessica lo reconozco, me has emocionado. Muito obrigado.
    Gracias por escribir estas cosas-excelente e inmejorable relato-ellas como dicen en Caraqueño…me devuelven el alma al cuerpo. Un abrazo y lo mejor en este 2.017

    • Yo soy la que se emociona con su comentario… Al fin y al cabo: ahí es donde siempre debe ir el alma… Y todo junto al servicio de los sueños. Un beso.

  6. Uno va por la vida, ve y lee, de todo, la mayoria vainas malosas. Cuando encuentra el arte del buen hacer en el ofício, uno se convierte en adicto, amante del producto del artista. Hoy, creación literaria o relato biografico, te humanizaste, te hiciste mas vulnerable con tus muchos celosos amantes. Sentimos que nos pusiste “los cachos”! Con mi amor dolido, pero agradecido por tus profundos trabajos literarios, te deseo mejores dias felices, saludables y prosperos en el Año 2017. Eduardo

    • Si piropeas así de bonito con el amor dolido imagínate cuando ande bueno y sano, jajaja. Gracias, Eduardo!!! Por las palabras, los deseos!!! Amar… al otro, a los otros (as), a la vida, al hacer, nos hace vulnerables y fuertes al mismo tiempo, supongo que en eso consiste la magia de las pasiones. Cero cachos en eso. Un beso.

  7. Todo tu analisis,muy hermoso y termina por llenarlo a uno de un optimismo”arrechisimo”,para enfrentar este 2017 con la bravura que le impones a tus escritos gracias por todo ese amor

    • Es la idea… pero si el pesimismo llega, porque tiene derecho a venir, y nosotros a recibirlo, pues intentemos que sea una visita breve, jeje… Hay que ser valientes aun cuando el miedo nos carcoma… Gracias a ti por tus palabras, Felipe!

  8. Jessica!

    Muy bueno, quizás sea el reflejo de nuestras vivencias cotidianas, con gallardía y sonrisas saldremos de estas y las que nos agreguen…

    Gracias

  9. Épico 2016. Todavía no todas hemos aprendido a hacer jabones,champuses y harina de ocumo, pero aprendimos que podíamos aprender. Agradecida Jessica, más que por tus artículos, por la sensibilidad que los mueve.

    • Aprender a aprender y aprenderlo haciendo… entender la importancia del “cómo”, Simón Rodríguez sonreiría con nosotros. Gracias a ti, por tus palabras. Saludos.

  10. Saladino (califa turco-sirio lider de las cruzadas) tenía entre el séquito de asesores un escribano poeta que le preguntaba, al ganar o perder una batalla contra los invasores cristianos, no lo que escribía en crónicas sino lo que pensaba de él como lider muslim, a lo que el poeta respondía, dejando al lado sus papeles manchados de tinta: “Mi señor, te he acompañado por 14 años y sigues siendo un perfecto soñador, cuestión que el enemigo cree ser una ridicula debilidad, pero no es así; porque les ganes o no, nunca podrán derrotar esa ridicula y vil pasión de soñar con un mundo mejor y posible que el pueblo árabe ve en tí, pero que te empeñas en no reconocer”. Con esto hago un reconocimiento a tu apasionada lirica y tu provervial manera de alegrar al prójimo con tus escritos. ¡Burda de gracias…!

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