Rómulo Betancourt y Julio Borges: coincidencias peligrosas

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Por: Juan Eduardo Romero

Cuando escuché el discurso de Julio Borges, juramentándose como presidente de la Asamblea Nacional para el período 2017-2018, irremediablemente recordé a Rómulo Betancourt y la coyuntura política de 1945. En ese entonces –como hoy– el país se debatió entre diversos modelos de democracia. Dichos modelos mantenían una pugna que se mostraba en la prensa nacional y en un debate enconado entre sus líderes.

He aquí una primera analogía. Hoy, observamos un debate sobre diversos modelos de democracia. Por una parte, en el seno del PSUV se plantea y vocifera sobre el tema de la democracia popular y participativa, pero desde dentro de su estructura hay tensiones creativas, que pugnan por decisiones cerradas, obviando el parecer –o por lo menos la consulta– de buena parte de las bases, justificado este accionar ante el acoso del cual ha sido objeto el proyecto bolivariano desde la elección de Nicolás Maduro, en abril de 2013. Del otro lado, en una aparente unidad, se observan en torno a la MUD dos tendencias diferentes de democracia. Por un lado, los que apuestan a un modelo elitesco-liberal: Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP). En otro, aparte de la MUD, hay que ubicar a AD y Un Nuevo Tiempo (UNT), cuya propuesta de democracia es más centrada en la idea betancouriana de centralidad del partido político. Ayer (1945) al igual que hoy, las tensiones del debate interno de la democracia deben ser aliñadas con el contexto geopolítico internacional y el papel (e injerencia) de los EE.UU. y los imperialismos colectivos.

Hay que recordar, que producto del papel que jugó el petróleo venezolano en las ofensivas de la II Gran Guerra (1939-1945), el Gobierno de Isaías Medina Angarita aprovechó para renegociar la relación con las compañías petroleras, que se concretó en la formulación (y aprobación) de la Ley de Hidrocarburos de 1943. Esa Ley introdujo algunos elementos que disgustaron a los representantes de las compañías petroleras, sobre todo relacionadas con la alteración de las leoninas condiciones que disfrutaban desde los tiempos de Gómez, en detrimento de los intereses nacionales. La postura firme de Medina Angarita, concretada en la Ley de 1943, le generó desavenencias con el departamento de Estado de Norteamérica, que tendrían sus consecuencias en los sucesos de octubre de 1945.

He acá la segunda analogía. Las tensiones geopolíticas, derivadas del hecho de que los intereses geoestratégicos de los EE.UU. en el creciente mayor (Asia Central y Península Arábica) se han visto afectados y, con ello, la disponibilidad de proveedores seguros de petróleo, sumado a la acción efectiva de Rusia en la zona, atentando contra los esfuerzos de los imperialismos colectivos de redibujar el mapa político de la zona, desintegrando Siria, el norte de Irak, entre otras ideas; todo lo cual ha derivado en una nueva mirada hacia su “patio trasero”, momentáneamente descuidado ante las tesis del unilateralismo globalizante de las gestiones de los Bush (padre e hijo), de Clinton y de Obama (1991-2016). Son las tesis de Zbigniew Brzezinski, principal asesor en política exterior desde los tiempos de Jimmy Carter (1977-1981) y fundador de la Comisión Trilateral, base actual del imperialismo colectivo (EE.UU., Unión Europea y Japón), las que privan en este momento. Es posible entender en un contexto de influencia de este pensador, la “aparente” simpatía de Donald Trump por la Rusia de Putin, quien ha abogado por un “nuevo orden mundial” que establezca una “gran zona de paz”, asegurada por la articulación de los intereses de las grandes potencias, evitando así que EE.UU. siga perdiendo espacio. Es este contexto el que explica la agresiva campaña del grupo de la súper élite norteamericana (sub-élites política, económica, militar) contra Venezuela.

La tercera analogía, deviene del accionar de Rómulo Betancourt en la coyuntura de 1945, previa al golpe de Estado encabezado por la Unión Patriótica Militar (UPM) y el discurso del actual presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, diputado de Primero Justicia (PJ). El líder de Acción Democrática (AD) estuvo comprometido (y en contacto) con los militares complotados contra Medina Angarita, desde el mes de junio de 1945, tal como lo manifiesta el propio Betancourt en el texto Rómulo Betancourt: memoria del último destierro (1948-1958), publicado por Ediciones Centauro (1982). Hay que recordar que ya se venían dando diálogos entre diversas organizaciones opositoras a Medina Angarita, a efectos de construir una candidatura de consenso. En el caso de Julio Borges es bueno recordar el papel que tiene el partido PJ en las negociaciones (interrumpidas por ahora) entre la MUD y el Gobierno, con el apoyo del Vaticano.

Pero la analogía va más allá, y es lo que resulta interesante (y preocupante). Tanto Betancourt como Borges hoy, mantuvieron un discurso provocador que enunciaba acciones no institucionales. El flamante presidente de la Asamblea Nacional dijo en su intervención para juramentarse, lo siguiente: “Tenemos el propósito de un cambio radical. Necesitamos construir una Venezuela donde tengamos y seamos más, un país humanizado, donde se respete la dignidad de cada venezolano. Que el pueblo sea el dueño del petróleo, que estimulemos la inversión privada, el reto es desmantelar este Estado corrupto y construir una Venezuela productiva. Que se escuche la voz del pueblo es la primera misión de este Parlamento”. Por su parte, Rómulo Betancourt el 17 de octubre de 1945, en un mitin en el Nuevo Circo de Caracas decía lo siguiente: “Somos un partido político que se ha organizado para que este pueblo aquí congregado, para que el pueblo venezolano vaya al poder y nosotros con ese pueblo a gobernar […] para implantar un programa de salvación nacional”. ¿Coincidencia asombrosa? No parece. Ambos actores, en mi hipótesis (comprobada en el caso del líder de AD, por comprobar en el caso de Borges), estaban en plena agenda transgresora, destinada a producir un cambio institucional en el sistema político venezolano.

Cualquiera que lea someramente pudiera alegar alarmismo, exageración de este historiador militante. Sin renunciar a mi militancia, pero en respuesta a esa duda razonable, respondería citando a ambos líderes políticos y a la preocupante (de nuevo) analogía entre sus estructuras discursivas. Veamos, Betancourt cerraría el discurso del Nuevo Circo con estas palabras que anunciaban la radicalidad que se concretaría al día siguiente: “A todo el pueblo venezolano, a todas las clases sociales venezolanas, a todos los que se sienten desvinculados de este régimen los llamamos a luchar por la consigna que en esta noche histórica de la nueva Venezuela dejamos sembrada en la conciencia del país: elecciones generales, presididas por un gobierno provisional, a fin de que mediante el sistema de sufragio directo, universal y secreto el pueblo venezolano pueda escoger a un presidente de República y a un poder legislativo que sean los auténticos depositarios de la soberanía de la Nación”.

Por su parte, Julio Borges señaló lo siguiente: “Nicolás Maduro al abandonar la Constitución, abandonó el cargo. Con esta decisión la Asamblea abre las puertas para que en Venezuela haya elecciones en todos los niveles, desde gobernadores, alcaldes, presidente de la República y, ¿por qué no?, reelegir una nueva Asamblea Nacional, esa es la consigna, que el pueblo decida… Este rescate de la constitución pasa por el rol que jueguen los miembros de la FANB a quienes debemos enviar un mensaje, recuerden su juramento, porque hoy Dios y la patria se lo demandan, que sean los guardianes y garantes de la Constitución, hermanos de la FANB Maduro está fuera de la Constitución y eso es inaceptable. Permanecer en una actitud complaciente frente a la tiranía es negar su razón de ser. Es obligatoria la construcción de una nueva relación entre el pueblo y su Fuerza Armada Nacional. El país espera mucho de ustedes y en las puertas de la conciencia de ustedes está el pueblo venezolano que clama ser escuchado”.

Como se ve, ambos hacían llamados a elecciones, de forma tal que ese proceso dé al traste con las gestiones políticas de los gobernantes de turno (Medina Angarita en el caso de Betancourt, Nicolás Maduro en el caso de Borges). ¿Estamos ante una preocupación infundada? La respuesta la obtendremos en el transcurso de este proceso, que avizora un 2017 lleno de conflictos, que esperemos no terminen, como ocurrió después del 18 de octubre de 1945, sumiendo al país en un proceso cruento y duro, por las posiciones extremas y los intereses partidistas individuales.

4 Comentarios en Rómulo Betancourt y Julio Borges: coincidencias peligrosas

  1. Del señor Julio Borges nada nuevo se podría esperar ya que sus intenciones de remover presidentes NO es nada nuevo, en aquel entonces conjuntamente con su pandilla él tenia cabellos hoy en día esta entrando en edad como es lo normal.Si bien es cierto el actual gobierno presenta fallas de corrupción incluyendo algunos uniformados y eso no es nuevo pero que este señor ponga en su discurso puntos de manejos dolosos es pecaminoso, no olvidemos que PJ nació del guiso de PDVSA de aquel entonces y hoy en día mucha agua ha corrido con Papeles de Panamá del cual algunos documentos lo nombran como hombre de empresas que allá operan y es allí donde el gobierno NO ha atacado ese franco del diputado, en cuanto al señor: Romulo Betancourt según la historia lo nombro como Padre de la Democracia durante su gobierno se decretaron persecuciones políticas a diputados de izquierda,desapariciones de civiles y estudiantes como crímenes de ilesas humanidad, entregar a precio por debajo de nuestras riquezas petroleras al gobierno de EEUU y toda protesta del pueblo era socavada por las policías y militares de esa época, la corrupción merodeaba entre ministros de aquel entonces conjuntamente con los grandes CACAOS del país haciendo guisos a su antojo y el pueblo sin educación con hambre y miseria a diferencia de ahora que este pueblo esta pasando hambre gracias a las estrategias del gobierno que no supo atinar a tiempo las trampa de esta oposición que tienen poder económico en conchupancia con La Polar, Fedecamaras, Concercomercio, la red de farmacias internacionales, el gobierno de Colombia, Dolar cucuteñotoday, gobiernos extranjeros, uniformados,bachaqueros y pare UD de contar.De veraz que esta oposición es inmoral y traidora porque al llegar al poder somos muchos que tendremos que RESTEARNOS en armas.Ellos desean tomar lo que realmente es del pueblo: sus riquezas.

  2. Pienso que es la hora que nuestro gobierno revolucionario, encabezado por nuestro presidente chavista, Nicolas Maduro, le facilite las verdaderas herramientas a nuestro pueblo para ejercer el poder polìtico, basta ya de tanto crecimiento y apoyo a la institucionalidad, llamese Alcaldias, Gobernaciones, Asamblea Nacional y todas aquellas que aun representan al Estado Burgues Venezolano. Es necesario Fortalecer las Estructuras del poder Popular, Consejos Comunales, Comunas, pero las que nuestro comandante eterno, Hugo Chavez, le mando a nuestro presidente fortalecer y acompañar. La institucionalidad al igual que lo hizo con Medina Angarita, lo hara con Maduro; porque esta responde al poder econòmico, quien le pague mejor a esa seguira. La institucionalidad es al poder lo que el corrupto es al interes personal.

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