Salarios: la subestimada variable clave de la economía venezolana

salario

Por: Luis Salas Rodríguez

El que los expertos no sean capaces de ver algo no significa que ese algo no exista. La demostración empírica de eso la estamos viendo con el caso del mesenterio, el “recién descubierto” órgano del cuerpo humano. Y lo ponemos entre comillas pues si bien es la última novedad de la anatomía humana, ya Leonardo da Vinci lo había mencionado. Es decir, pasó al menos 500 años desapercibido a los ojos de los expertos, aunque siempre estuvo allí, o peor aún, ninguneado como un simple pliegue que une la pared abdominal con el intestino

Algo similar puede decirse del salario a los ojos de los economistas convencionales. Siempre ha estado allí, al menos desde que el capitalismo es capitalismo. Pero su vital importancia para el funcionamiento de la economía es ignorada por quienes suelen privilegiar las ganancias y las rentas (beneficios del capital) por encima del mismo, ninguneándolo como un “costo” que se debe disminuir.

Habrá que esperar se avance en nuevos estudios para determinar qué dramas se causaron o pudieron haberse evitado, si la orgullosa medicina moderna hubiera sabido darle al mesenterio su verdadero estatus. Pero sobre los desastres causados por los economistas convencionales y empresarios/comerciantes al ningunear el salario sí existen amplios registros, tanto en el mundo como en nuestro país, siendo el que actualmente estamos viviendo el más reciente de todos.

El costo de considerar costo al salario: el aniquilamiento del mercado interno

En un artículo publicado en este mismo portal, el analista José Gregorio Piña demuestra que históricamente en nuestro país, los lapsos en los cuales el Ingreso Mínimo se incrementa y mantiene por encima del crecimiento del IPC, son aquellos de crecimiento real significativo de la economía, medido por el crecimiento real del Producto Interno Bruto (PIB). Y al contrario, la pendiente de incremento del PIB se aplana cuando se observan las caídas del poder adquisitivo real y, recíprocamente, aumenta la pendiente de incremento del IPC (INPC desde 2008).

De lo que se desprende que cuando a los asalariados y asalariadas de nuestro país les va mejor (es decir, cuando disminuye el desempleo, aumenta el empleo formal y mejoran las remuneraciones, tal y como ocurrió durante la década ganada de 2003 y principios de 2013), a la economía como un todo le va mejor. Y a la inversa, cuando a los asalariados y asalariadas de nuestro país les va mal, (bien porque aumenta el desempleo y la informalidad del mismo y/o porque se disparan los precios), a la economía como un todo le va mal, incluyendo a los empresarios y comerciantes, que al disminuir el poder adquisitivo de los trabajadores, ven caer sus ventas y por tanto sus ganancias.

Y esto es justamente lo que demostramos en un estudio hecho a varias manos bajo la coordinación del equipo editorial de 15 y Último y el Centro de Estudios de Economía Política de la UBV, a publicarse en los próximos días bajo el título 2016: el año del sincericidio.

Veamos algunos datos preliminares del mismo. A comienzos del año 2013, para una familia promedio de cuatro (4) personas, el costo representado por el precio mensual de la Canasta Básica Alimentaria equivalía a cerca de un 13% de su ingreso mensual, tomando como referencia el Ingreso Mínimo Legal Familiar (salario mínimo nominal + beneficio de alimentación de dos adultos perceptores de ingreso). Para estas mismas fechas, y tras toda la campaña de desacato de precios contemplada en el ajuste de facto efectuado por los comerciantes y empresarios con el propósito de “sincerar” la economía, tomando como referencia los precios levantados por el mencionado estudio en establecimientos privados de los municipios Libertador y Sucre de Caracas (lo que no incluye precios CLAP ni Red Pública, pero tampoco bachaqueros ni demás vendedores ambulantes), esa misma familia, suponiendo consuma las mismas cantidades de alimentos por persona, necesitaría un ingreso familiar mensual 25% superior al actual.

Este simple dato, que metodológicamente en cuanto al tamaño de la muestra no calza para considerarse un representativo real del consumo de la familia venezolana, pero sí expresa cuál es su tendencia, nos indica varias cosas: en primer lugar, que en la gran mayoría de los hogares opera actualmente una profunda recomposición de su consumo, en la medida que las cantidades de alimentos consumidas forzosamente se han visto afectadas no solo por la no disponibilidad física de algunos, sino también por el elevado precio de lo disponible. Lo que implica que al subir la participación del gasto en alimentos, necesaria y lógicamente, disminuye el que se realizaba en otros rubros, particularmente los menos sensibles o más fácilmente prescindibles, como por ejemplo: textil y calzado o recreación. De tal suerte, y esto es lo tercero, es fácilmente demostrable que la hiperespeculación observada en los últimos años se ha convertido en el principal factor recesivo de la economía y no al revés: es decir, no se disparan los precios porque estamos en recesión, entramos en recesión y nos cuesta salir de ella principal y fundamentalmente por el nivel hiperespeculativo de precios.

Un dato que sirve para considerar lo anterior en mejor perspectiva y nos aclara lo último, es que en el caso de los productos cuyos precios están regulados y contemplados dentro de la mencionada canasta (12 de los 20), entre diciembre de 2012 y el 15 de diciembre de 2016, el ajuste de precio autorizado por el gobierno y publicado en gacetas oficiales ha sido de un 543%. No obstante, esos mismos productos, a los precios que en promedio encuentra el público en las redes privadas formales de abastecimiento, han sufrido un ajuste vía desacato –no decretado por el gobierno– (en el mismo lapso) de un astronómico 19.160%.

Un ejemplo paradigmático de lo anterior es la harina de maíz. A finales de 2012 tenía un precio de Bs. 6 el kilogramo. A principios de 2016 ya se ubicaba en Bs. 19. En marzo del mismo año se autorizó un aumento a Bs. 190, mil por ciento más, con lo cual, en comparación con 2012, se colocaba el kilogramo 3.104% por encima en precio. Pero a finales de 2016 se autorizó un nuevo aumento a Bs. 639, lo que supone que en el lapso contemplado sufrió un ajuste por la vía oficial de 10.550%, bastante más que la inflación registrada en el mismo período.

Sin embargo, al parecer no fue suficiente, pues en diciembre pasado por obra y gracia de los dueños de los establecimientos privados de la ciudad de Caracas, el kilo en promedio costaba Bs. 2.000, esto es 33.233% más que hace cuatro años atrás.

Ahora, lo cierto del caso es que como todas y todos las venezolanas y venezolanos somos testigos, esta serie de aumentos oficiales o extraoficiales no se han traducido en un aumento de la disponibilidad de la harina de maíz (de hecho, ha sido justo lo contrario: ahora se consigue menos). Pero en lo que sí se han traducido es en un aniquilamiento del poder adquisitivo de los trabajadores y trabajadoras, y por esa vía del más importante avance en materia económica logrado en la última década, como la conformación de un mercado interno dinamizado por la democratización del consumo. Y este aniquilamiento ya no solo afecta a los consumidores cuyo poder adquisitivo depende de su salario, al causar una violenta transferencia regresiva de ingresos desde estos hacia las ganancias y rentas de capital, sino que también ahora y cada vez más está afectando a los empresarios y comerciantes, de manera muy especial a los pequeños y medianos menos concentrados y sin posición dominante en las áreas claves de la producción y/o comercialización de bienes y servicios, dado lo cual acaban siendo víctimas de sus “hermanos de clase” monopólicos y oligopólicos, que sí lo están y mucho, y por tanto terminan desplazándolos.

Recuperar el mercado interno no es solo un problema de mayor producción y disponibilidad de bienes

El sentido común neoliberal que habita en la mayoría de las mentes de los analistas asegura que la recuperación de la economía pasa por recuperar la producción. Sin embargo, dicho “razonamiento” choca con la realidad olímpicamente ignorada de que no existe aumento de producción posible para un mercado sin poder adquisitivo. Lo que no deja de ser asombroso, pues esos mismos “analistas” son los que nos ilustran a toda hora con aquello de que los empresarios no producen a pérdida, es decir, si los precios regulados no les garantizan tasa de retorno. Pues bien, si esto es así: ¿no es más lógico aún que no van a producir productos adicionales para un mercado donde saben que no podrán colocarlos, pues la demanda está deprimida?

En un mercado como el nuestro actualmente, donde a la gran mayoría le alcanza apenas para comprar comida y pagar servicios, suponiendo que en una exhibición histórica de altruismo y sentido patrio los empresarios privados se pongan a producir y los comerciantes a vender mejorándose el abastecimiento, lo que puede ocurrir es que derivemos a una situación de anaqueles llenos, pero de productos que nadie pueda comprar, como de por sí ya pasa con algunos rubros, lo cual nos dejaría en una situación al menos tan mala como la que tenemos ahorita, no solo económica, sino también política. Y es que la disponibilidad de un bien no solo pasa porque esté en el anaquel, sino porque sea accesible a la población en la medida en que la relación precio-salario se lo permita.

En ese sentido, el aumento decretado por el presidente Nicolás Maduro este domingo 8 de enero de 2017 se justifica sobremanera, pues apunta en la dirección de aumentar el poder adquisitivo para procurar el combustible necesario para que los famosos motores prendan y activen la economía. Sin embargo, la experiencia última nos demuestra ampliamente que sin medidas complementarias en materia de control de precios y de disponibilidad real de productos el mismo se diluirá rápidamente por la vía de la especulación en un escenario con una fuerte inercia especulativa. Por otra parte, debe tomarse en cuenta que el aumento se produjo antes de la reunión con los empresarios, así como de posibles anuncios en materia cambiaria, por lo que muy probablemente estos soliciten nuevos ajustes de precios, como ya lo ha anunciado el presidente de FEDEINDUSTRIA insistiendo en el mismo error que está ahogando por la vía del sub consumo al gremio que dice representar.

Como se ha planteado en anteriores ocasiones, para salir de manera justa y equitativa del escenario de puja distributiva que vivimos, además de un Estado lo suficientemente hábil con voluntad de colocarse del lado de la mayoría asalariada (que lo tenemos), pero con suficiente habilidad como para imponer reglas de juego claras y respetadas por todos los actores (que no siempre), se requiere hacer entender a los comerciantes y empresarios pequeños y medianos que al conspirar contra los asalariados-consumidores, terminan conspirando económicamente contra sí mismos, pues no solo está claro que la carrera especulativa en la cual se involucran finalmente la van a perder frente a los oligopolios y monopolios, sino que al correr contra el salario y ayudar a deprimirlo están deprimiendo la fuente sobre la cual se sostiene su actividad, en la medida en que sus bienes y servicios solo se pueden vender si hay salarios que puedan comprarlos. Pero lo que la mentalidad de pulpero que habita en muchos de ellos no les permite ver es precisamente eso: que pagar salarios pobres y “baratos” termina resultándoles más caro que pagar buenos salarios, que lo que se “ahorran” abaratando la mano de obra o subiendo los precios, lo padecen deprimiendo el consumo.

De lo que se desprende finalmente que para salir de una vez de esta situación urge avanzar más agresivamente en la democratización de la producción y la distribución con nuevos actores y sujetos productivos que tengan relaciones de producción distintas a las actualmente dominantes, que es lo único que en el mediano y largo plazo garantiza el equilibrio de la economía venezolana, no solo porque se diversifican las fuentes de generación de bienes, servicios y empleo, sino además porque a través de dicha diversificación se hace contrapeso a los monopolios, oligopolios y especuladores con poder de fijación de precios en el mercado nacional.

 

9 Comentarios en Salarios: la subestimada variable clave de la economía venezolana

  1. Esas alimañas nunca van a entender esto , por que lo que tienen es odio y no les importa destruir el pais con tal de cumplir los mandatos de sus amos.Hay que tomar medidas drasticas pero inteligentes.Unificar la banca publica, y el dinero del estado manejarlo en exclusiva en este banco.

  2. Con relación al incremento del salario minimo, cesta ticket, bolsas clap, controles de precios, eficaz y rentable producción, democratización de la producción y bobadas de esas, miren lo que hacen los que verdaderamente gobiernan el pais sin estar en el poder….https://youtu.be/jQ277FQWf-A

  3. Democratizar la economía! Hace falta desarrollar el concepto. Desde mi punto de vista, debe cumplir el mandato de nuestra constitución de refundar la República y construir una democracia con los cuatro principios que transversalizan nuestra constitución: protagónica, participativa, corresponsable y solidaria. De manera que partiendo de la constitución y el cuerpo de leyes que tocan el aspecto económico y que han sido promulgadas con base a su espíritu desde su aprobación en dic99 hasta ahora, crear un SUBSISTEMA económico socialista. Destaco la categoría SUBSISTEMA, tratando de exponer la magnitud del desafío, lo complejo de su formulación como Plan y su ejecución: Sustituir un subsistema capitalista periférico que obedece a principios egoistas y materiales por otro subsistema que parte del amor y aspira el bien supremo, en un mundo dominado por un SUPRASISTEMA CAPITALISTA IMPERIALISTA, es un reto formidable, inconmesurable, y debemos percibirlo como tal, en toda su inextricable complejidad para, por lo menos intentar visualizarlo y detallarlo en su ingeniería. Para los economistas que creemos en la erradicación de la pobreza significa construir un nuevo modelo científico que provea los medios para alcanzar tan noble fin, tal como lo explica Albert Einstein en su famoso artículo de 1949 ¿Porqué Socialismo? del cual cito: “Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano,
    la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.” En otro artículo de este mismo portal hago referencia una visión que tengo con respecto al desafío de democratizar nuestra economía con los atributos contemplados en nuestra constitución, lo cual debe comenzarse desde abajo, desde las alcaldías y municipios, formulando planes articulados al Plan de la Patria junto con el pueblo organizado, consejos comunales, comunas, CLAP, empresarios, colegios, universidades, que determinen con detalle las necesidades (jerarquizadas) de las familias que habitan en ellos, la forma como serán satisfechas a partir de esfuerzos propios, de acuerdo a la dotación de recursos disponibles, ventajas comparativas y competitivas a lo interno y a lo externo, dentro del país y en relación con el resto del mundo, dando prioridad a los acuerdos de integración regional y geoestratégicos, procurando las más diversas fuentes de financiamiento. Al concluir el Plan, con el diagnóstico detallado, horizontes, actividades, tareas, proyectos enunciados, mapas, planos y cualquier otro elemento que lo haga educado, se debería disponer de elementos gerencia, evaluación, seguimiento y control del plan y los proyectos derivados hasta reportar los avances en un sistema de contabilidad social adpatado al municipio, de donde se pueda construir la matriz insumo-producto detallada particular que permita cuantificar el PIB municipal y su contribución al PIB nacional. La metodología para alcanzar esta visión la estamos desarrollando un grupo de profesionales en Anzoátegui para someterla a las instancias políticas revolucionarias regionales.

    • comparto en gran medida lo que expone josé Rafaél Vargas vargas.en Falcön estamos desarrollando metodos similares de democratización de la economía agricola.Pero hace falta superar el burocratismo, los intereses de la nueva clase oligarquica que gobierna,la inoperancia institucional y establecer las necesarias alianzas estrategicas que conduscan a los retos compartidos entre los actores de la economía municipal.

  4. Aclaro: en un comentario mío sobre otro artículo de este portale que expuse parte de la visión de hacer planes económicos municipales articulados al Plan de la Patria.

  5. El análisis del impacto del salario y poder adquisitivo sobre la economía es muy cierto. Sin embargo, como siempre fallan en la determinación de las causas y en asumir la responsabilidad, es muy fácil culpar siempre a los demás. El gobierno es el responsable del aumento de precios debido a un control de cambio ineficiente y corrupto, así como otras leyes totalmente arbitrarias y contrarias a los principios económicos básicos. El gobierno es el responsable de garantizar condiciones que permitan establecer un mercado productivo y competitivo lo cual automáticamente genera un descenso en los precios. El gobierno es el responsable de establecer un mercado cambiario transparente donde se establezca un valor justo (no arbitrario) de nuestra moneda que permita que nuestros productos sean competitivos dentro y fuera de nuestras fronteras. Este gobierno ha fallado en sus obligaciones básicas con respecto a la economía y en lugar de corregir el curso se empeña en hundirse cada día más en el hoyo que ellos mismos abrieron. El lunes le explicaba a un amigo que se quejaba del aumento de salario que el gobierno se ha metido en un hoyo tan profundo que no encuentra como salir de él, una situación donde subir el salario es malo pero no subirlo también lo es. Subir el salario sin un cambio de fondo en el modelo económico que permita una recuperación real del poder adquisitivo es tan solo más leña al fuego.

  6. Estimados hermanos venezolanos, llegue a esta pagina por noticias publicadas en facebook sobre vuestra patria. Mi país hoy alberga a miles de compatriotas suyos que huyen del hambre y el desempleo. Y solo queria comentar que las políticas económicas que hoy se imponen en Venezuela hace ya 32 años se aplicaron en el Perú, como son control de precios, aumentos de sueldo por decreto, estatización de la economia, emision inorgánica, mercados del pueblo, control del tipo de cambio, etc. Y pasamos hambre y carestia. En el año 1990 se liberalizo la economia, el dolar y se desnacionalizo las empresas entre muchas medidas y hasta la fecha la economia no para de crecer, el empleo y los sueldos. las empresas privadas no paran de invertir. Todo ello me lleva a concluir que el socialismo es una farsa.

  7. Amigo Jose Rodriguez… el socialismo no es que es una farsa sino que el poder hegemonico impera el la Orbe no lo deja desarrollarse… busca ahogarlo al nacer o mientras esta desarrollándose. Imagínate tu como pequeño empresario naces pero vas a competir contra una gran empresa… tu crees tu empresa progresara? No, te absorbe la gran empresa o te arruina con precios mas bajos… que tu no puedes soportar. Bueno algo así sucede con el socialismo en la Orbe. Seguro muchos que te ven dirán: Tu eres un farsante, no sirves.

  8. Lamentablemente a nivel historico, la mayoria del empresariado Venezolano ha sido unos de los mas corruptos y especulativos a nivel latinoamericano, siempre han querido ganar de mas, mucho mas. Siempre ha habido inflacion en Venezuela aunque claro nunca a los niveles bestales que hemos sufrido durante los ultimos 3 años. Tiene razon el camarada Luis Salas hay que buscar nuevos actores economicos pero que estos tienen que tener una nueva mentalidad que no sea tan egoista y tan “capitalista”

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