El último round / Dios no está en los detalles de hoy

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Es muy difícil no ser injusto con lo que uno ama.
O. W.

Por: Jessica Dos Santos Jardim

Domingo en la mañana. Mi mamá me repica para pedirme, por décima quinta vez, que “recuerde llamar a la Cantv”. No sé de qué manera hacerle entender que de verdad lo he hecho, que día tras día, desde hace un montón de semanas, he intentado, sin éxito alguno, trascender del “tururú tururú” del 0800, para poder sustituir su averiado modem, que ya usé las redes sociales, y también me dirigí a la sede principal, donde solo obtuve una olímpica patada trasera, que de verdad no tengo, ni de lejos, los “contactos”, que ella y muchos, juran y perjuran que los periodistas tenemos. Entonces, rememoré la crónica “El poste”, escrita por José Ignacio Cabrujas, un 28 de abril de 1991, para relatar, entre la frustración y el humor, sus múltiples problemas con el servicio eléctrico. Lamenté sentir, por un breve instante, que las cosas no habían cambiado tanto.

Para alejar aquella sensación que tanto se parece a la rabia, decidí salir a trotar al bonito, y cada vez más olvidado, parque Los Caobos. En el trayecto, el sentir se volvió más agudo. La venta de los gochos “remataba” las verduras, vegetales, y frutas que le quedaban, con su gran cartel: “Todo a 1.200 Bs. Cebollas y tomates a 3.500 Bs”. Recordé que en diciembre, cuando estaban en 1.500 Bs, me negué a comprárselos por ladrones. “¿Y ahora? ¿En qué momento todo aumentó un 50%?”, me pregunté.

Me llené de pánico al pensar en el sinfín de cosas que debo reparar, comprar, pagar, pues “de acá a que consiga la plata todo costará el doble, el triple, el cuádruple, y a ti lo más probable es que esta vez tampoco te aumenten el sueldo”, me dije. Pues, la verdad, muchos sectores de la llamada administración pública, se pasan por el forro eso de que los incrementos deben aplicar a “todas las escalas de la tabla” y mi sueldo, literalmente, se ha hecho cada vez más “mínimo”.

Intenté calmarme al recordar que en mi cocina aún reposan algunos productos importados que vinieron en la 1era caja del año del CLAP. Pero la evocación no me tranquilizó. Aquel montón de “Made in” Perú, Panamá, Costa Rica, Brasil, Argentina, China, Ecuador, EE.UU.… no conseguían alegrarme, aunque entendiese a la perfección el contexto, y valorase las formas de salirle al paso al mismo. En mi caso particular, la caja contenía una harina de trigo que se vencía en 5 días; una bolsa mitad gorgojos, mitad lentejas; un azúcar que requería cincel en vez de cucharita. “Venga como venga, esta vaina es veneno, Jessica, no te des mala vida”, me dije. Pero, en las contradicciones reinantes, le entrego a mi familia veneno y además… ¿piche?

“¿Por qué todo nos sale tan mal?”, me cuestioné, y me incluí, sin duda alguna, en la pregunta, porque, a los que queremos y trabajamos para que las cosas marchen bien, las cagadas nos convocan a la revisión, y nos duelen mucho, pero mucho más que al resto, tengamos o no la culpa puntual y directísima de las mismas.

Troté, corrí, troté, corrí, con un ritmo que obedecía el vaivén de mis pensamientos, seguí, seguí hasta espantar el inusual frío citadino, hasta que me temblaran las piernas, hasta que el cansancio apagase algunas ideas. Al salir, quise tomar la primera camionetica que se atravesase, sin importar que los conductores siguieran cobrando lo que les viniese en gana, pero, ya va, “¿te trajiste el celular o el potecito?”, me pregunté con ligereza, y de nuevo supe que las vainas no andaban bien, que yo, y quizás una buena parte del país, ha normalizado que a las 8:00 pm, a más tardar, debo guardarme en casa (aunque mi trabajo a veces me lo impida), que hay calles intransitables, rutas que debo evitar, lugares donde puedo o no llevar las “pertenencias” encima, y un municipio Libertador cada vez con más huecos y menos bombillos.

Miré el Waraira Repano, admití en silencio, que es ahí donde me gustaría estar trotando, pero hace unos cuantos diciembres me atracaron, boca abajo, pistola en la nuca, en pleno cortafuegos, y en mis adentros aún no supero el capítulo, aunque todavía no sé a ciencia cierta qué me traumó más: si el malandro o el CICPC de Sarría que me preguntó: “Pero, mami, ¿qué hacías tú caminando por ahí? Si para algo hay un teleférico”, mientras mis ojos recorrían el cartel a sus espaldas: “La justicia empieza con tu denuncia”. Lo mismo suele ocurrirme cuando visito la farmacia y el farmaceuta, totalmente alejado del principio humano de la medicina, me dice, con su mejor sonrisa: “No hay tal medicamento, pero tenemos patria”, “¿tal pastilla? Vaya y pídasela a su presidente”, como si una, chavista u opositora, tuviera que apartar su desesperación y disfrutar de su original “humor”.

Entonces, opté por el metro, y me bajé en mi eterna estación: La Hoyada. Cualquiera que se haya montado en el metro durante los últimos días se ha debido llevar la misma impresión: los torniquetes están jodidos; el piso lleva mínimo tres semanas sin ver un coleto; la inmensa mayoría de las escaleras mecánicas no funcionan y en las pocas que se mueven la basura va desfilando entre tus zapatos, pero además, lo realmente alarmante, es la cantidad de personas, de carajitos, en aparente condición de mendicidad, y de eso, especialmente de eso, va esta nota, aunque para algunos raye en lo quejumbrosa y para otros en “lo escuálida”.

Pero, la certificación es muy breve: parta, por ejemplo, de la esquina del Dorsay, en plena Plaza Bolívar, cerquitísima de todos los poderes públicos, y véalos ahí, hurgando en la basura, noche tras noche. Baje un poquito más, vía La Candelaria, y los encontrará por toda la avenida Urdaneta, en especial a la altura del Arturo, donde reposan esos horribles e inútiles containers verdes, y así, sucesivamente. Pocos, muy pocos, han de sobrepasar mi edad, y sin embargo, me dan miedo, y ese miedo me hace sentir como una mierda. Son muy niños, pero en sus ojos ya no habita la ternura, ni en su cuerpo la alegría de vivir. ¿Me asustan ellos o la cantidad de droga que circula por sus cuerpos? ¿Qué tipo de drogas? ¿Quién se las suministran? En todos los males siempre hay alguien que gana… y mucho.

Me hago un llamado a mí misma, me reconozco abrumada por las consecuencias que a menudo nos hacen olvidar, a consciencia o no, las causas, hasta dejarnos completamente desmoralizados. Entendí que eso es lo que más aborrezco de la coyuntura que atravesamos, que hayan intentado arrebatarnos la dignidad, que socavasen el amplio esfuerzo que se hizo para que nosotros sintiéramos que somos un pueblo hijo de libertadores, porque, al fin y al cabo, lo que yo más he amado de estos años es el hecho de haber puesto sobre la mesa el más complejo y hermoso planteamiento: que fuimos, que somos, que queremos ser, en contraposición a lo que nos han contado, vendido, impuesto.

Al llegar a casa, encendí la TV, y ahí estaba el presidente Nicolás Maduro, ofreciendo su mensaje anual a la Nación, clamando públicamente y por segunda vez por la reactivación de la Misión Negra Hipólita, pero “¿si no lo escuchan a él, me escucharán a mi?”. Le presté atención, me concentré, tomé nota y, sin embargo, no pude sentir como quisiera la magnitud de los logros que ahí se contabilizaron, porque hay un montón de cosas, pequeñitas, pero apuñándose en una gran montaña, que atentan contra ellos, y que están más relacionadas a la voluntad que a las lucas, porque a nosotros lo extraordinario se nos había hecho cotidiano, y hoy nos damos cuenta de que nadie, ni siquiera los detractores (detractores pero pelabolas) de este proyecto, querían volver al pasado.

Ya es domingo por la noche. En mi reproductor suenan Los Redonditos de Ricota: “… Dios no está en los detalles de hoy…”, pero sé que hasta los más ateos quisiéramos verlo llegar.

16 Comentarios en El último round / Dios no está en los detalles de hoy

  1. muy bueno Jesica …no pude sentir como quisiera la magnitud de los logros que ahí se contabilizaron, porque hay un montón de cosas, pequeñitas, pero apuñándose en una gran montaña, que atentan contra ellos…

  2. CIERTO, QUE ANGUSTIA SIENTO DE TODO ESO Y TODO POR DEFENDER UNA PATRIA Y UNA SOCIEDAD JUSTA COMO LA SOÑADA POR NUESTROS PROCERES DE LA PATRIA INCLUYENDO EL COMANDANTE FIDEL CASTRO, ANIMOS Y SIGAN ADELANTE CON EL LEGADO DEL COMANDANTE CHAVEZ RESISTIR ES LA PALABRA DEL MOMENTO

  3. “No hay ciego que no quiera ver”…cuando por la calle voy y veo esas miserias producto de toda la situación que nos atañe como ciudadanos, es cuando percibes que algunos del gobierno no están cumpliendo con sus funciones de allí que Maduro retome lo que Chavez cuido con celo apésar de que Diosdado lo refirió en uno de sus programa del Mazo Dando por supuesto se trata de la Misión Negra Hipólita, pareciera que esto va en picada; algo así como que mientras se dan los aumentos la especulación corre como cual caballo desbocado sin frenos ni rienda que lo detenga no más escribiendo estas lineas ya en Cucuta los cambistas tienen en sus manos los nuevos billetes del cono monetarios vendidos por “venezolanos” que viven de ese negocio y de seguro el gobierno tomará las medidas pertinentes… pero bien tarde, de igual modo paso con la Radio del Sur aquí en Guatire luego que la sacaron de dial 107.1 FM para escuchar Radio Miraflores el cambio por este último no fue malo pero se perdió una Radio del Sur que era tremenda artillería de información para colocar una emisora revolucionaria pero de muy mal sintonia porque NO se escucha bien ni en el hogar ni en automóvil presenta ruidos, cosas están pasando.

  4. Ay mi Jess, te leo y, lamento decirlo, pero siento alivio. Pensaba que a la única a la que el sueldo se le volvió una propina era a mí. Yo no trabajo en la administración pública, trabajo en un periódico que según dice es el primero en circulación nacional, y también se pasan por el forro loas aumentos, tablas y niveles de escalafón. Ya ni una quincena me alcanza para pagar la mensualidad del colegio de mi chamo. Si no fuera por la pensión de mi mamá y su jubilación del ministerio de Educación creo que estuviera pasando hambre literalmente. Duele, la verdad. Duele y asusta que estemos a la vuelta del retorno de una clase política a la que no le interesa el país y sus habitantes, sólo quieren retomar privilegios perdidos. Duele también saber que hay gente que estando en puestos de decisión y comando, en puestos claves de la administración pública, están haciendo peso, a conciencia, para que todo se vaya al garete porque juran que en un eventual gobierno de derecha ellos también tendrán cabida. Te mando un abrazo y te ofrezco mi corazón para seguir la lucha, yo creo en esto y creo en el Presidente.

    • Te entiendo! Hoy para mi las quincenas son sinónimo de desesperación, se me va en deudas y cosas muy muy básicas, y eso que no tengo chamos, y además vivo dando clases o matando tigres. Pero el porvenir es lo que más duele y asusta… mucho! Pero toca seguir, y esto: saberse siempre acompañado! Te abrazo grande!

  5. Leyendo tu articulo por un momento, sentí que era yo la que escribí este articulo, con la diferencia esos niños los veo en las entradas de los comercios de la ciudad.

    • No es bueno que nos sintamos así, pero al menos rescato el saber que no estamos solos… ni en el sentir ni en la lucha por erradicarlo. Un abrazo, Mireya!

  6. NO ESTAN SOLOS SOMOS MILLONES LOS QUE COMPARTIMOS ESA ANGUSTIA, SOMOS MILLONES LOS QUE COMPARTIMOS ESOS SUEÑOS Y LOS SUEÑOS COMPARTIDOS SE MULTIPLICAN. AN ABRAZO A TODOS

  7. Dicen que es absurdo buscar a Dios por los rincones porque se supone que su omnipresencia esta en todas partes,en especial en todo detalle… somos nosotros los que abrumados por la crueldad inmesericorde con la que las realidades suelen lastimar nuestros sentidos,evadimos su presencia significante y significativa en todo aquello que solo por nuestra obra y desgracia nos abruma… por ello nada mejor para estos momentos que poder sentir la vibracion interna de esta oracion de la serenidad enunciada en las reuniones de los grupos de autoayuda de los Alcoholicos Anonimos (los alcoholicos y demas adictos a las drogas son los mejores expertos en eso de sentirse abrumados por las realidades propias y ajenas): DIOS CONCEDENME LA SERENIDAD DE ACEPTAR LAS COSAS QUE NO PUEDO CAMBIAR, VALOR PARA CAMBIAR AQUELLAS QUE PUEDO Y SABIDURIA PARA RECONOCER LA DIFERENCIA…

  8. Desde maracay te acompaño en ese sentir jessi, es preocupante la gran crisis de valores la cual no deja que la Republica termine de refundarse ya que el ciudadano que demanda la patria aun no aparece.. Ese hombre y mujer solidario en funcion del bien común. Es triste porque sigue vigente el individualismo, el culto al dinero y el consumismo, esa triada si no esta en crisis. Sin embargo desde mi pequeña trinchera el aula, sigo creyendo que hay un mejor porvenir.

  9. Muy buen artículo! Debo confesarte te has convertido en una de mis columnistas favoritas, me haces disfrutar hasta de estos males que como muy bien lo has dicho nos hace cada día más comunes, es increíble encontrar en un relato cosas del cotidiano e incluso hasta de percepciones que se asemejen tanto, tengo esa pequeña sensación hasta de “deyavu” parecieras que estuvieras marrando mi mente en mi día a día, quizás por esa misma razón que mencionas, que las personas más comprometidas, con alto grado de sensibilidad aquellas que aprendimos a ver el mundo social, humano y hasta psicológico desde la percepción de un Chávez. Quizás tan solo quizás es inevitable coincidir, en las visiones, en el humor, en las injusticias, hasta en la culpa por no poder hacer más y hasta en las ganas de siempre querer hacer más por lo nuestro.

    Soy internacionalista y me látigo diariamente con las noticias internacionales, esto me da una pequeña idea de los “escenarios de guerra” por esa única razón, a veces solo a veces trato de entender que estamos viviendo las consecuencias de querer ser libre y dueño de nuestros recursos naturales. Un abrazo Jessica.

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