Pedagogía del especulado / El BCV y la Ley de Gresham

Gresham-bcv

Por: Luis Salas Rodríguez

El problema de las llamadas leyes de la economía es que los economistas convencionales pretenden no solo que estas son absolutas –lo que tal vez proviene de sus complejos frente a los físicos y las ciencias duras– sino además que tienen rango normativo-jurídico. Esto es lo que pasa con las “leyes” de oferta y demanda, las cuales, insisten, son tan universales como la de gravitación universal, pero además inviolables. Menos mal que los físicos, los ingenieros y en general toda la gente ingeniosa a través de los siglos no comparte estos prejuicios fundamentalistas, pues de haberlo hecho jamás se hubiesen inventado cosas como los aviones o levantado puentes.

Lo cierto, de todas maneras, es que si bien no existen las “leyes de la economía”, eso no quita que hayan ciertas tendencias que pueden pasar en tales o cuales circunstancias y que, en tal sentido, suelen ser fácilmente observables e incluso predecibles. El que puedan pasar no implica necesariamente que ocurran y, mucho menos, que no se puedan contrarrestar de manera satisfactoria y efectiva, en caso de que sus efectos no sean deseables. Lo que quiere decir es que probablemente pasen, sobre todo si no se toman correctivos previos.

Uno de estos fenómenos que pueden pasar en determinadas circunstancias se conoce en el mundo de la historia económica como Ley de Gresham. Gresham fue un comerciante y financiero inglés que trabajó para el rey Eduardo VI de Inglaterra, Isabel I, y además fue el fundador de la Bolsa de Londres. La ley que lleva su nombre formula que cuando en un mismo sistema monetario circulan dos o más clases de monedas, ya sea por razones físicas o porque tienen distinto origen, la gente tenderá a atesorar la más fuerte y a utilizar las otras para las transacciones corrientes, e inclusive, tenderá a desecharlas, entonces la “buena” moneda desplazará del mercado a la “mala”.

En la Inglaterra isabelina, en la cual Gresham formuló su ley, circulaban monedas de oro y de plata. Una onza de oro amonedado equivalía a cierta cantidad de monedas de plata. Con lo cual nadie entregaba oro acuñado, y en el mercado terminaban circulando puras monedas de plata. La razón era que al tener el oro, un valor en cuanto metal precioso superior al de su valor nominal como moneda, la gente –y en realidad los comerciantes– tendían a quedarse con las monedas de oro para fundirlas y atesorarlas o venderlas.

La historia del mundo, incluyendo la nuestra, está llena de casos similares. Por solo citar dos que ya hemos comentado antes, recordemos el del bimetalismo cuando Gómez y el de Polonia en los tiempos de Copérnico. En el primero, los alemanes de las casas comerciales que comenzaron a operar en Venezuela, en la segunda parte del siglo XIX (Roomer, Vollmer, Blohm, etc.), desarrollaron una práctica posibilitada por el bimetalismo entonces imperante, esto es, la circulación paralela de monedas de plata y oro: los alemanes pagaban con monedas de plata, pero cobraban en monedas de oro. La razón, al igual que en el caso de la Inglaterra de Gresham, era que el oro en cuanto metal precioso valía mucho más que la plata, así las monedas fuesen equivalentes en su denominación (es decir, una moneda de 1 de oro vale más que una moneda de 1 de plata, por la sencilla razón de que el oro tiene más valor en cuanto metal precioso que la plata).

El caso de la Polonia resulta más interesante pues guarda muchas similitudes con nuestra actualidad. Todo ocurrió durante las llamadas Guerras de Warmia (1511-1520). Para entonces, Polonia era uno de los países más prósperos de Europa. Sobre sus extensas planicies se cultivaban y criaban muchos alimentos, buena parte de los cuales terminaban en los mercados de las actuales Alemania y Rusia. Mientras que, por otro lado, la caída de Constantinopla transformó los puertos del Mar Báltico en alternativa a la tradicional ruta del Mediterráneo. Sin embargo, como cabe esperar a países que le va bien pero tienen vecinos hostiles, dicha prosperidad le comenzó a acarrear no pocos problemas.

El principal y más grave provino de los llamados Caballeros Teutónicos, legiones descendientes de los bárbaros transformados luego en Santos Cruzados, que al quedar sin oficio bélico tras el fin de las cruzadas se dedicaron al saqueo, la rapiña y el mercenarismo como forma de vida, un poco como pasa con los paramilitares colombianos devenidos en Bacrim y dedicados a la paraeconomía. Cada cierto tiempo, dichos “caballeros” atacaban los territorios polacos para saquearlos, generando guerras sangrientas. Sin embargo, cuando no lo hacían eran igual de dañinos, pues dedicados al comercio formal desarrollaron prácticas hostiles que iban desde la intimidación y el chantaje (la capacidad bajo amenaza de “negociar” precios muy baratos de cosas que luego vendían más caras), hasta el amaño y falsificación de las monedas. Esto último lo hacían relajando el contenido de plata de las monedas, entonces de curso legal, mezclándolas con metales menos nobles (por ejemplo el cobre), que luego entregaban a los polacos como forma de pago o vuelto, mientras recibían de estos monedas de plata originales. Estas monedas, mucho más valiosas, pues eran de plata verdadera, se las guardaban, enriqueciéndose a costilla de los polacos.

En el marco de la actual guerra contra el bolívar, al establecerse contra este un tipo de cambio adulterado como el que opera desde Colombia y los portales web, se produce una situación en la cual nuestra moneda se va “enfermando”, siendo el principal síntoma de esta enfermedad el que la gente sienta que cada vez tiene menos valor, es decir, menos poder adquisitivo. Pero el fraude aquí no pasa porque se adultere la acuñación del bolívar ni porque se imprima más como parte de la “irresponsable política económica del gobierno y el BCV”, como majaderamente todavía sostienen algunos, sino porque se altera su relación con los bienes que tiene como función comprar. Entonces, como es bien sabido, en el caso del marcador cucuteño, se estableció una paridad cambiaria parailegal entre el bolívar y el peso. Y decimos parailegal porque, aunque pensada para cometer fraude, funciona también sabe todo el mundo, bajo con la autorización del Banco Central de la República de Colombia (BCRC), a través de la resolución cambiaria N° 8 del año 2000. Gracias a este dispositivo, el bolívar ha terminado devaluado en más de un mil por ciento con respecto al tipo de cambio oficial reconocido por el mismo BCRC.

Este tipo de cambio adulterado se utiliza, como igualmente es público, notorio y comunicacional, para financiar y abaratar el contrabando, ya que las mafias para adquirir los productos venezolanos necesitan bolívares, y es mucho más rentable comprar 1 bolívar a dos pesos que a 200. Pero también altera radicalmente la relación entre la economía colombiana y la venezolana, y le permite a la primera no solo descargar sobre nuestro país, varios de sus problemas, sino además parasitar nuestro mercado interno, creando por obra y gracia de la manipulación cambiaria un poder adquisitivo fraudulento (pero real) totalmente a favor de los consumidores colombianos –o tenedores de pesos colombianos– en los mercados venezolanos, que perjudica a los consumidores venezolanos tanto por la vía de ahondar la escasez como de potenciar la especulación de precios y la devaluación de la moneda.

¿Qué tiene que ver el BCV en esto? Bastante, pues lo cierto es que todo lo anterior ha ocurrido y ha llegado a los niveles que hoy padecemos sin que el BCV haya actuado en consecuencia, siendo que constitucionalmente tanto la defensa del tipo de cambio, la estabilidad de los precios, como la política monetaria son sus responsabilidades, en el sentido expreso establecido en la CRBV donde el BCV pasa a ser una herramienta de la Nación para la salvaguarda de sus intereses constitucionales mayoritarios, entre ellos, la paz y la soberanía.

Esperamos que con la postulación a la presidencia del BCV de Ricardo Sanguino, un hombre honesto, con un perfil muy parecido al de Ramón Lobo, con experiencia técnico-política y conocedor del tema monetario,  así como con los llamados del presidente Maduro a que el BCV se coloque a la vanguardia de la lucha en defensa de la economía nacional y su recuperación, esta situación anómala pueda revertirse antes que sea demasiado tarde. Pero, y ya hablando más de lo que está ocurriendo que de lo ocurrido, debe tenerse plena conciencia que por mucho que las operaciones legales sean preferibles, por principio, a las ilegales, las primeras no necesariamente garantizan mayor transparencia, y en sí misma, no anulan las segundas, y de hecho muchas veces las promueven. A este respecto, no hay que olvidar que las que empezaron los ataques especulativos contra el bolívar fueron las casas de cambio legalmente constituidas en el país, lo cual motivó que el presidente Chávez las cerrara en 2010, en medio de la frustrada corrida bancaria de aquel año.

Lo que nos lleva de vuelta a Gresham, pues más allá del hecho de que las casa de cambio en nuestro país no tienen exactamente un historial de pulcritud y buena conducta, está que el fortalecimiento del bolívar entre otros factores implica que la población no lo perciba y en las transacciones económicas no se le trate como a una moneda enferma y sin valor de la cual es mejor deshacerse para obtener otras más “sanas”, sea esta una divisa como el dólar o la moneda de otro país. Y este es un peligro que el BCV y el gobierno deben considerar ahora como nunca antes, tanto por el contexto general, como por los efectos secundarios que puede tener la apertura de las casa de cambio en la frontera.

La estafa legal de las casas alemanas a comienzos del siglo XX (y decimos legal porque, en sentido estricto, los comerciantes alemanes no estaban haciendo nada prohibido por ley, por más que atentaran contra la estabilidad de la nación), duró hasta que llegó el Gómez –paisano de Sanguino– y mandó a parar, suprimiendo el bimetalismo. En la guerra contra los teutones, Copérnico, que también fue estratega militar, emplazó los cañones en el campo de batalla y dirigió personalmente las defensas. Una vez victorioso negoció la paz en situación ventajosa, luego de lo cual estableció nuevas reglas –como la acuñación centralizada en un Banco Central– para evitar el fraude monetario. Es decir, el científico que descentró a la Tierra en relación al Universo, fue el mismo que centralizó la política monetaria en función de la soberanía política, la sanidad económica y la paz social. En ese despiadado campo de batalla que son los mercados capitalistas contemporáneos, en medio del ataque sin precedente contra el bolívar, este es un principio que no debe nunca doblegarse. La elegante simpleza del giro copernicano, tanto en la astronomía como en la guerra y la economía, consiste en poner sobre sus pies lo que otros han puesto fraudulentamente de cabeza.

12 Comentarios en Pedagogía del especulado / El BCV y la Ley de Gresham

  1. Venezuela debe crear una moneda respaldada en oro, que tenga el valor, de la cotizacion diaria del oro . E L B O L I V A R O R O .Asi no seria tan facil, el ataque por parte de Estados Unidos, ni de los cambistas de Cucuta.

  2. DAR FACULTADES EXTREMAS A LAS CASAS DE CAMBIO QUE LE SON INHERENTES AL BCV ( MANEJO DE LA POLITICA CAMBIARIA) EN MI OPINION CREA UN PELIGROSO PRECEDENTE. LAS CDC SON HERRAMIENTAS NEOLIBERALES Y COMO TAL NO SON PARA BENEFICIO DEL PUEBLO.

    • ah por favor…facultad que no tiene, si fuera tan facil hace rato mas de un país hubiera intentando esto con el imperio u otro país…solo a los pendejos y al coyote le pasa esto? aquí la receta fue control de cambio combinado con menos producción en especial del nuevo actor gobierno que se suponía a lo Rusia produciría de todo y hoy solo produce lástima.

  3. A Néstor: lo que planteas, ya existe; el principal respaldo del bolívar son las reservas en Oro que administra el BCV Y estoy de acuerdo con el comentario de Rafael Maldonado.

  4. De acuerdo con el comentario de Rafael Maldonado. Al final no se beneficiará el pueblo venezolano ni el pueblo colombiano, si las mafias binacionales. Lo más grave es el contrabando de más de 100 mil barriles/día de combustibles.

  5. He escuchado y leido acerca de la necesidad de que el gobierno colombiano derogue la resolución N°8, pero eso es potestad de ellos y no lo van a hacer,. Interesa lo que podemos hacer nosotros, el BCV, desautorizar la convertibilidad del Bolívar respecto al peso, que si en Colombia quieren bolívares cambien sus pesos en dólares y con ellos compren los bolívares.

  6. Interesante la analogia pero errado en la premisa. Esto aplica en el hecho de que las monedas tienen un valor como mercancia (commodity) que es distinto aunque entre si aunque el valor nominal sea igual. El ejemplo mas claro resulta el hecho de que muchas monedas desaparecieron en vzla porque su valor METALICO era significativamente mayor al valor nominal. Es la misma razon por la cual paises como Canada o Australia eliminaron el penique o moneda de un centavo, son dinero “Malo”.

    Al final el bolivar esta siendo desplazado por otras monedas no es porque sea de menos valor o porque el “papel” sea de menor calidad que el del peso colombiano. O es que preferimos el peso porque el papel es mejor? o los dolares americanos porque la tinta verde es mas cara o mas bonita y por eso la “atesoramos”? (usando el ejemplo suyo de comerciantes atesoran el oro)

    El bolivar esta siendo desplazado y cualquier otro medio de intercambio es preferible por dos razones 1) la no libre convertibilidad y 2) las constantes devaluaciones que hace el gobierno.

    1) el peso el dolar, etc. son monedas que se pueden usar para compra cualquier cosa en cualquier parte del mundo. Por dios, el bolivar no es aceptado ni para comprar vehiculos nuevos en las ensambladoras, ni para comprar la mayoria de los pasajes aereos al extranjero. Por poner dos simples ejemplos. Naturalmente cualquiera prefiere un dinero que se puede intercambiar por cualquier cosa vs. uno que tiene mulitples limitantes.

    2) El gobiendo unilateralmente devalua la moneda. El gobierno fija un precio arbitrario, y cuando mas le conviene devalua. MAS NADIE DEVALUA SI NO EL GOBIERNO. Eso quiere decir que cualquiera que quiera proteger su dinero… NO LO PUEDE TENER EN BOLIVARES. Porque el gobierno unilateralmente se apropia de parte del mismo cada vez de devalua. El ni el peso ni el dolar se devaluan arbitrariamente de un dia para otro. Ocurren de manera gradual y aquellos que poseen las monedas la pueden intercambiar por cualquier otra o para comprar el bien que deseen o para protegerse de cualquien evento que tenga impacto economico.

    • Es obvio que una analogía para ser analogía no puede ser literal. En ninguna parte del texto dice que el bolívar es desplazado porque el papel del que está hecho sea malo, lo que por lo demás implicaría que solo entendemos como dinero el efectivo, y de hecho en el texto se deja claro este punto: “al establecerse contra este un tipo de cambio adulterado como el que opera desde Colombia y los portales web, se produce una situación en la cual nuestra moneda se va “enfermando”, siendo el principal síntoma de esta enfermedad el que la gente sienta que cada vez tiene menos valor, es decir, menos poder adquisitivo. Pero el fraude aquí no pasa porque se adultere la acuñación del bolívar ni porque se imprima más como parte de la “irresponsable política económica del gobierno y el BCV”, como majaderamente todavía sostienen algunos, sino porque se altera su relación con los bienes que tiene como función comprar.”

      En cuanto al tema de la devaluación del gobierno, también es obvio que ésta es ex post, es decir, la realiza el gobierno posterior a la devaluación de la moneda prácticada en los mercados, preso de su impotencia para frenarla y seguramente también de una ilusión monetaria. Es como el tema de los ajustes de precio de los productos regulados, donde se busca alcanzar al precio de mercado colocado vía desacato por los comerciantes, que vuelven a subir éste último alimentando el espiral especulativo.

      • En el artículo no se especifica que el papel del Bolívar es malo exacto, y lo que traté de exponer en mi comentario.

        Pero la ley de Gresham se basa específicamente en la DIFERENCIA MATERIAL Y NO NOMINAL entre las monedas. Una diferencia material QUE NO EXISTE entre el Bolívar y las otras monedas. Y si la hay entre una moneda de oro que vale más que su valor nominal vs. una de plata que tiene el valor nominal o es inclusive menor. EN ESO SE BASA LA LEY.

  7. “Reflexiones”
    pregunta hasta donde nos conviene tener precios mas bajos en comparaci´´on con los paises que nos rodean todo lo trataban y tratan de sacar para venderlo a fuera por barcos camiones carros y lo que fuera ejemplo la gasolina.

  8. Gracias por su artículo, se entiende perfectamente lo que quiso decir al citar la Ley de Gresham. Dr. Salas Rodríguez, le pregunto:¿cúal será el motivo,o,el por qué no podemos eliminar la libre convertibilidad del bolívar-peso, se ha comunicado Ud. con las autoridades monetarias de este país a fin de transmitirles su opinión?. Todo esto porque es más que evidente que el gobierno colombiano jamás eliminará el decreto N°8, simplemente no está dentro de sus planes políticos y no les importa cuánto daño nos hagan.

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