Perdió Venezuela y la culpa no es de Trump

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    Por: Yanuva León

Si este domingo que recién pasó Donald Trump aún hubiese regentado los derechos del Miss Universo las noticias hoy tendrían otros decibeles y otros protagonistas. Muy seguramente en Venezuela se estaría especulando con furibunda energía que Mariam Habach no figuró porque el racista dueño del concurso, con su absoluto poder, se lo impidió. En el mundo se estaría diciendo que Colombia y Haití merecían ganar más que la francesa, pero Trump se negó a aceptarlo.

Desde 1996, y hasta hace poco más de un año, el actual presidente de Estados Unidos, era dueño total de la Organización Miss Universo. Sin embargo, siendo ya candidato a la presidencia de su país, a finales de 2015, se supo que el magnate y político había vendido los derechos de la organización a la empresa WME/IMG.

En aquel momento Trump hizo público un comunicado en el que declaraba: “Disfruté realmente poseer los concursos de Miss Universo, Miss USA y Miss Teen USA. Cuando compré los concursos, hace muchos años, estaban en serios problemas. Ha sido un gran honor hacerlos muy exitosos y realmente disfruté ver crecer los concursos en Estados Unidos y el mundo”.

La venta se llevó a cabo tiempo después de que el entonces candidato, y ahora presidente estadounidense, criticara duramente a los inmigrantes mexicanos: “Son narcotraficantes y violadores”, aseguró tajante. Esto provocó que ciertas organizaciones, dueñas de franquicias internacionales, decidieran no enviar concursantes a participar en el Miss Universo 2015.

Asimismo, cadenas como NBC y Univisión se negaron a transmitir el concurso ese año. El mundo del show business empezaba a declararle la guerra a Donald Trump. Algunas mises se pronunciaron públicamente repudiando las maneras de proceder del republicano, quien en plena campaña presidencial llegó a afirmar de modo ofensivo y vulgar que “cuando un hombre es poderoso las mujeres se dejan tocar la cuca”.

La perspectiva de mundo que demuestra tener el exdueño del evento de belleza femenina más importante del orbe, permite concluir que tres características le son determinantes y definen su “humanidad”: 1.) la pasión por administrar poder y fortuna; 2.) el repudio hacia todo lo que no se parezca a él; y 3.) el talante colérico y cínico en el discurso. Estas tres materias juntas en una paila crearon una critaura de cuidado.

No obstante, vale la pena preguntarse, ¿por qué ejemplares de la misma especie, que coexisten desde hace mucho en el mismo microclima, se indignan con Trump? El problema parece ser la tercera característica, con las dos primeras todo bien. Es decir, no es lo que hace lo que no le perdonan, sino que lo dice, de hecho, no que lo dice, sino que lo vocifera públicamente, tanto en su rol de empresario como en su faceta de político, que al fin y al cabo en el devenir norteamericano es la misma cosa.

Miss Universo existe desde 1952, y el actual presidente de Estados compró los derechos de esa organización a finales de los 90, es decir, ya tenía varias décadas existiendo. Trump lo compra en un momento crítico para el concurso, puesto que muchos países habían dejado de enviar concursantes y se habían roto muchos acuerdos de patrocinio.

Una vez el certamen en manos de Donald, el concurso siguió su cauce, y aunque hubo algunos cambios estructurales, lo esencial se mantuvo: la multiplicidad de países participantes, y concursantes de fenotipos diversos. No disminuyó, por ejemplo, la presencia de latinoamericanas. Durante esos 19 años las ganadoras fueron en una abrumadora mayoría representantes de países mal llamados del Tercer Mundo. Está visto que cuando de negocios se trata, el magnate sabe cómo manejar su tendencia a la discriminación racial.

Pero, fue capaz de hablarle duro a Alicia Machado y de decirle “Miss Piggy”, porque esta aumentó más de 15 kilos en un año durante su reinado. No fue por venezolana, fue por gorda. Y es que la muchacha estaba maltratando las reglas del juego que ella “quiso” jugar y eso iba directamente en contra de los intereses de la organización. Porque, ¿quién va a querer ver una miss obesa? ¿Cuán rentable es eso?

Y, ¿qué se le criticó a Trump aquella vez?, ¿que fuese el capataz de una organización que exhibe y pone a competir las cualidades físicas de “hermosas” jovencitas famélicas? No. Se juzgaron sus maneras, su falta de delicadeza para exigir el cumplimiento de las reglas, su desparpajo en el verbo. El juego estaba bien, incluso todas sus reglas, que, vale decir, hoy son exactamente iguales.

En el campo político parece acontecer algo similar, los gobiernos de Estados Unidos tienen una larga historia de abusos contra los inmigrantes, un gigante abanico de medidas que violan los derechos humanos de millones de personas, muros, deportaciones a mansalva, incluso asesinatos. No es un invento de este presidente. Su gran pecado y exceso es que lo enuncia, lo promete, lo explicita en sus discursos y se jacta públicamente de cumplirlo. Eso no conviene al establishment, hay que guardar las formas.

Estados Unidos es ahora el Miss Universo de Trump, y él está dispuesto a dar continuidad e incluso a profundizar las prácticas que mantienen el orden de las cosas. Un orden que viene siendo así hace mucho. Simplemente él dice de frente y sin adorno lo que tantos mascullan en privado.

1 Comentario en Perdió Venezuela y la culpa no es de Trump

  1. Muy buen articulo,yo me pregunto porque el muro de Trump(continuidad de los que ya se construyen)crea tanta polemica e indignación(estoy de acuerdo)hasta de los venezolanos,pero declarar a Venezuela peligro inminente para USA,es simplemente un saludo a la bandera? misterios de la ciencia!!!!

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