27-F: Contra la lógica de Procusto

Editorial

Cuenta la leyenda que en la antigua Grecia vivía un bandido, posadero y comerciante, cuyo nombre era Procusto. Alternativamente, Procusto puede traducirse como “el estirador” o “el ajustador”. Pero si se piensa en aquello a lo que se dedicaba, el segundo significado le hace más justicia.

Procusto tenía su casa en las colinas, estratégicamente situada en un punto del camino donde los viajantes sentían necesario reposar. Siempre amable, ofrecía posada a los viajeros solitarios, a los cuales invitaba a dormir en una cama que desde entonces se conoce como “el lecho de Procusto”.

Una vez dormido el invitado, el otrora amable anfitrión procedía a hacer lo que más le gustaba: amordazar a su víctima y atarla a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y por tanto más larga que la cama, procedía a cortarle las parte que sobresalían, por lo general, las piernas y la cabeza. Pero si por el contrario era más chica que la cama, la descoyuntaba a martillazos hasta estirarla. Por eso se le conocía como “el estirador”, o –como sería más preciso llamarle– “el ajustador”.

La saga de Procusto terminó cuando Teseo le hizo probar una cucharada de su propia medicina: lo acostó en la cama y lo “ajustó” cortándole los pies y la cabeza. Pero en ese momento Teseo hizo un descubrimiento muy importante: el lecho de Procusto se ajustaba a voluntad, motivo por el cual nadie coincidía nunca con el tamaño; si la persona era larga la hacía más corta y viceversa. No había una medida óptima: ajustar la cama era el principio necesario para torturar a las víctimas, ajustándolas.

Lo que los economistas llamaban “ajuste económico”, aunque ahora prefieran llamarlo “sinceramiento”, funciona exactamente bajo la lógica de Procusto. Al principio, de lo más amables, acuestan a los países en la cama, pero para inmediatamente amordazarlos y ajustarlos. La diferencia es que los economistas, expertos y líderes políticos que se prestan al juego, repiten siempre que es por el bien de dichos países, una medida tal vez dolorosa y un poco traumática que tiene como fin volver las cosas a la “normalidad”, al punto de equilibrio, luego de lo cual advendrán las inversiones, la productividad, la prosperidad y, por tanto, la felicidad.

Pero es un equivalente falso, pues cuando se repara, por ejemplo, en lo que están soportando los griegos bajo el imperio de la troika y tras la claudicación de Tsipras, cuando se consideran todos los tormentos a los que el gobierno tecnocrático de Macri somete a los argentinos, o lo que experimenta el Brasil post-Dilma, no queda sino pensar que lo hacen por mero placer, por el mero hecho de ver sufrir pueblos enteros tal vez porque osaron intentar las cosas de otro modo.

Hoy, 27 de febrero, se cumplen 28 años de la masacre más grande de nuestra historia contemporánea, realizada por los cuerpos represivos de un gobierno dirigido por expertos económicos traídos de las “mejores” universidades del planeta: primero torturaron a la población con un paquetazo de medidas de ajuste, y dado que la gente no se dejó, perpetraron una matanza colectiva que se zanjó con no menos de tres mil muertos y desaparecidos. Años más tarde, en 1996, repitieron la receta.

El 27-F fue el resultado directo de esa tortura, así como el principio de la rebelión contra el neoliberalismo, cuando aún no era común llamarlo tal. Y fueron los venezolanos y venezolanas quienes iniciaron esta rebelión que luego se extendería por el mundo. Muchos pagaron con sus vidas, pero a partir de aquel acto heroico se desencadenó una serie de acontecimientos que demostraron que sí había alternativas al “no hay alternativas” neoliberal. Tres años después sucedería el 4-F, el mundo conocería a Chávez, el Teseo de esta historia, quien se convertiría en líder de un gran Teseo colectivo de hombres y mujeres luchando contra el neoliberalismo de los Procusto, hasta hacerlo desaparecer de estas tierras.

1 Comentario en 27-F: Contra la lógica de Procusto

  1. Me parece que Procusto está a punto de “ajustar” a los hermanos ecuatorianos que se quedaron dormidos….ojalá se despierten antes del 2 de abril antes de que los amarre.

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