El neoliberalismo recargado: la gran estafa

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Los gobiernos de Macri en Argentina y Temer en Brasil han sido vendidos como el arribo de una nueva oleada de exitosos gerentes del sector privado y, por lo tanto, honestos y eficientes, con la capacidad suficiente para impulsar el progreso de sus países y corregir las “distorsiones causadas por los gobiernos populistas”. Pero todo ha sido una gran estafa: ni son nuevos –en el mejor de los casos son herederos de los viejos grupos privilegiados de siempre–, ni son más honesto –nunca tantos casos de corrupción han involucrado a tantos altos funcionarios al mismo tiempo–, ni son más eficientes: no solo no han mejorado los entuertos que pudieron haber dejado los gobierno de Cristina Fernández y Dilma Rousseff, sino que en términos generales hoy son más graves: la inflación es mayor, el desempleo igual, la deuda, el déficit, el cierre de empresas, etc. Esta es la crónica de Emir Sader sobre la gran estafa de los gobiernos neoliberales del siglo XXI.

Por: Emir Sader

Una vez más el neoliberalismo quiso presentarse como la panacea para resolver los problemas de los países latinoamericanos. Y, una vez más, produce desastres y no soluciones.

Países que todavía se plantean ese dilema –como Ecuador ahora, de cara a la segunda vuelta–, no necesitan mirar hacia su pasado y comparar con su presente. Les basta mirar hacia los desastres provocados por los gobiernos de Mauricio Macri y de Michel Temer, para ver los riesgos que la restauración liberal presenta. Mirar hacia la peor crisis de la historia argentina a comienzos del siglo, cuando el modelo neoliberal explotó de manera espectacular la recuperación formidable del país promovida en contra de las políticas neoliberales por Néstor y Cristina Kirchner. Ver lo que era Brasil, el país más desigual del continente, más desigual del mundo antes de los gobiernos de Lula y de Dilma, y los gigantescos avances que tuvo el país con esos gobiernos.

Ni Argentina ni Brasil presentan ni siquiera un índice económico positivo. Por el contrario, viven inmensos retrocesos también en el plano social. Sus gobiernos neoliberales prometían, al igual que en su primera aparición, resultados rápidos y totalmente positivos. Pero los dos países viven retrocesos enormes, paralelamente, porque tienen políticas económicas muy similares, centradas en duros ajustes fiscales.

Se valieron de los efectos recesivos internacionales sobre las economías de los dos países para retomar su vieja cantilena de que el problema reside en los gastos del Estado, considerados excesivos por ellos. De ese diagnóstico equivocado solo podían salir medidas equivocadas.

Tuvieron que diagnosticar una crisis económica profunda, que no era tal. Pero lo necesitaban para que ellos aparecieran de nuevo como los salvadores de una situación catastrófica provocada por los “enormes” gastos del Estado. En Argentina, Macri gobernó abiertamente para los ricos desde el comienzo de su gobierno. Las tarifas de agua, luz y gas aumentaron más del 400%, el transporte duplicó de precio. Mientras argumentan que hay que bajar el gasto público, les reducen impuestos a los ricos con el pretexto, nunca confirmado por la realidad, de que sería una forma de incentivar las inversiones, que nunca llegan.

En Brasil, de la misma manera, se gobierna para los bancos, incrementando la recesión y el desempleo, congelando los recursos destinados a las políticas sociales, pero manteniendo los reajustes a los pagos al capital financiero con la deuda pública. En ambos países no hay ningún síntoma de recuperación del crecimiento económico, porque la única política de esos gobiernos es el ajuste fiscal, que en ninguna parte del mundo condujo a la expansión económica, sino todo lo contrario.

Por ello, los movimientos sociales latinoamericanos han publicado un manifiesto con el significativo título de: “Pueblo de Ecuador: ¡No elijas a un Macri o a un Temer ecuatoriano!”. A diferencia de algunos pocos intelectuales ecuatoriano o de otros países de América Latina o de Europa, esos movimientos no se muestran ajenos a las alternativas de la segunda vuelta en Ecuador.

De ahí que, después de analizar las consecuencias del cambio de gobierno en Argentina y en Brasil, dicen:

“Querido Pueblo de Ecuador, no caigan en la trampa de elegir un banquero, porque después no habrá tiempo para el arrepentimiento, pagarán con sus trabajos el error político”.

Se alinean, sin dudas, con la candidatura de Lenin Moreno en la segunda vuelta, para evitar que los desastres provocados por la restauración neoliberal en Argentina y en Brasil se reproduzcan en Ecuador, y se frene de una buena vez la ofensiva de la derecha en la región.

2 Comentarios en El neoliberalismo recargado: la gran estafa

  1. Quiero que gane Lenin Moreno y continúe la Revolución Ciudadana pero me embarga el pesimismo respecto a Ecuador….se ha formado el “TOCOLE”(todos contra Lenin)….el movimiento Pachakutik, liderado por la CONAIE, que se ha olvidado de su anticapitalismo y las otras fuerzas de la derecha con gran poder de manipulación mediática seducen con “el cambio” como en Argentina….además me atrevo a considerar los prejuicios contra un candidato con discapacidad motora…

  2. ¿No será que el neoliberalismo ha sido recargado por un “socialismo” basado en la corrupción (20 mil no son agua), impunidad (falta de justicia en todos los aspectos de la vida de la nación excepto el político), el clientelismo (votos vs. personas), la burocracia y controles excesivos y/o ineficientes(que fomentan las mafias), etc.? La revolución tuvo èxito gracias al apoyo de la clase media, objetivo directo o indirecto (lo sabe sólo Dios) del actual abandono de parte del gobierno. Sólo importan los claps, la misión vivienda y todo lo relacionado con los “pobres”, mientras algunos de sus personajes se enriquecen abruptamente. Así no se sostendrá el chavismo. Por favor, rectifiquen.

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