Macri: ¿el comienzo del fin?

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Cuando el empresario Mauricio Macri ganó en segunda vuelta las presidenciales en noviembre de 2015, se dio inicio oficialmente a la restauración neoliberal continental y al “fin del ciclo progresista”. Poco menos de un año después caería Dilma en Brasil, destituida por un golpe parlamentario del que, en buena medida, ella fue responsable, tanto por su pasividad como por haberle brindado condiciones objetivas embarcándose en un paquete de medidas de neoliberalismo ligth que le restó parte importante de su base de apoyo.

Esta restauración neoliberal sufrió su primera derrota en Nicaragua, donde Ortega fue reelecto con un histórico 73% de los votos. Y en este momento nos encontramos a la espera de lo que pase en Ecuador. Sin embargo, puede que antes de lo previsto sume su segunda derrota, e inclusive, pueda sufrir una sensible baja. Nada menos que la del propio Macri.

Luego de un par de semanas de paros docentes, movilizaciones contra los tarifazos, escándalos de corrupción de todos los tamaños y colores (que involucran al propio mandatario) y el retorno de los cortes de ruta por manifestaciones de toda índole, entra el gobierno de Macri en un período crítico que parece augurar el comienzo del fin del crédito inicial de un gobierno que ha sabido construir un relato totalmente alejado de la realidad, pero muy efectivo a la hora de ocultarla.

Paradójicamente, este “cambio” del clima político para un gobierno que enarboló la bandera del “Cambio”, coincide con el fin del verano en Argentina y la entrada del otoño. Entre los indicadores económicos cada vez peores y la recuperación tantas veces prometida cada vez más lejos, ¿se le estará terminando el verano a Macri y entrando en su etapa otoñal?

Desde luego, es demasiado temprano para saberlo y aventurado afirmarlo. Por lo pronto, basta saber que esta cuarta semana de marzo arranca con una doble movilización de docentes (20 y 21), continúa el 23 con la gran marcha por la memoria recordando a todas las víctimas de la última dictadura militar (fecha feriada por lo demás, simbólica, pues se contaba entre las que Macri intentó anular vía decreto) y cierra el 30 con la gran marcha de las centrales de trabajadores, todo esto, sin embargo, como antesala para el gran paro nacional del 6 de abril, que reunirá todos los gremios contra el ajuste, incluyendo a aquellos que apoyaron a Macri durante su campaña.

A propósito de esto último, Gabriel Tarde, el gran sociólogo y psicólogo social de las pequeñas cosas, dijo en alguna parte que hay que saber qué campesinos y en qué regiones han empezado a negar el saludo a los propietarios de su entorno, pues puede ser la señal definitiva de que la rebelión está por estallar. Cambiando todo lo que haya que cambiar, algo similar puede decirse para el estado actual del gobierno de Macri. Pues no solo pasa que ha perdido la ya de por sí precaria mayoría dentro de la correlación de fuerzas políticas, sino que al parecer entre los suyos la magia tampoco es ya la misma y comienzan a negarlo.

Por caso, esta semana pasada, adicional a los cortes de ruta y protestas de los rebelados contra el ajuste, asistimos también al desaire en horario prime time por parte de la mítica presentadora de derecha Mirtha Legrand, quien además de criticarle a Macri (de invitado en su programa junto a su esposa Juliana Awada) no cumplir con sus promesas y “no ver la realidad dura que atraviesa la gente”, lo ridiculizó preguntándole cuánto gana un jubilado. En otro contexto, más amigable, en los tiempos de la campaña electoral por ejemplo, la pregunta pudo haber estado precedida de un trabajo de producción, de manera que el invitado se luciera demostrando su sintonía con la realidad de la gente de a pie. Pero este no fue el caso. Sorprendido, incómodo, visiblemente tenso, Macri cometió el error de improvisar, desoyendo incluso a quien le sopló tras cámara, señalando un monto mayor al real. En ese mismo momento, su sobrina política, la actriz Mai Awada, descargaba irónicamente vía twiter su descontento hacia la pareja presidencial.

Puede que parezca una tontería comparado con todo lo demás, pero para decirlo en un lenguaje que los sectores medios Pro que simpatizan con Macri entenderán perfectamente, cuando ya ni en tu zona de confort habitual estás tranquilo, es porque tienes verdaderos problemas.  

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