La OEA: ¿Ganamos o perdimos? ¿Y ahora qué?

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Acabamos de observar por los medios de comunicación planetarios la celebración, en la sede de la OEA, de acontecimientos convocados primero por 18 y luego por 21 países, para tratar el tema de la crisis venezolana.

Lo ocurrido refleja la polarización manifiesta que ocurre en esta organización multilateral; mientras tanto, en el espacio mediático –realidad virtual– el Gobierno y los medios oficiales reseñan una “gran victoria” o un “golpe institucional en la OEA”. El Nacional titula: “Gobierno venezolano no pudo evitar que OEA debatiera crisis”; y 2001: “Almagro se sale con la suya”, “Resolución exhorta a retomar el hilo constitucional en Venezuela”, “OEA reconoce ruptura del hilo constitucional…”, entre otros titulares.

En el fondo, la discusión no debería girar en torno a quién ganó o perdió, porque no se trataba de un juego, –aunque reconocemos la necesidad de gritarlo en alta voz, sobre todo por el tema de afectación de nuestra percepción, en medio de una guerra no convencional a la que se enfrenta el pueblo venezolano diariamente–. En todo caso, creemos que son eventos complejos, en los que se ganó por un lado y se perdió por otro.

¿Por qué lo decimos? Porque efectivamente lograron reunir en el primer round 18 países, y en el segundo 21, –luego reducidos a 17– que desestimaron la posición inicial que defendieron Venezuela, Nicaragua y Bolivia, y que se expresa en las palabras del vicecanciller Samuel Moncada cuando indicó: “Nosotros pensamos que este Consejo no debe ocurrir y nos oponemos a su iniciación”, y dejó constancia de la “flagrante violación de los principios de la organización, todo lo que ocurra lo protestamos, se hace contra nuestra voluntad, y lo combatiremos donde sea necesario”.

Resulta meridianamente claro que la derecha no alcanzó sus objetivos en la primera sesión, y avanzó en la segunda, no pudiendo concretar el plan –a pesar de la jugada con la cual dejaron fuera de la Presidencia del Consejo Permanente, a quien por reglamento correspondía, a nuestro hermano país Bolivia–, ello porque varias naciones al ver semejante atropello se retiraron y los dejaron sin poder concretar la estocada final.

Sin embargo, creemos que pese a este bochornoso hecho, donde un grupo de países de la región cometieron un fraude, violando la estructura normativa y funcional de la OEA, modificándola de facto (produciendo un defecto orgánico y procedimental, donde se violan el debido proceso y el principio del juez natural, actuando como un tribunal sin serlo, con un presidente incompetente por carecer de legitimidad de origen, pretendiendo sustituir la propia función legislativa interna a través de una suerte de supremacía parlamentaria internacional) y aplicando una visión sustentada en “el derecho del rey”, seguirán insistiendo hasta lograr cristalizar sus innegables planes intervencionistas, no cesarán.

La última de las sesiones fue la más desvergonzada, pues muestra de parcialización de un organismo multilateral, violando principios básicos del Derecho Internacional Público, la propia carta fundacional de la OEA y los reglamentos respectivos.

Según estos instrumentos los Estados son jurídicamente iguales, disfrutan de iguales derechos e igual capacidad para ejercerlos, y tienen iguales deberes. Los derechos de cada uno no dependen del poder de que disponga ese Estado, para asegurarlos, sino del simple hecho de su existencia como persona de derecho internacional. Así es como estos instrumentos prevén que todo Estado americano tiene el deber de respetar los derechos de que disfrutan los demás Estados de acuerdo con el derecho internacional.

Violando los más elementales principios y desconociendo que Venezuela como Estado miembro de esa organización tiene el derecho de defender su integridad e independencia, velar por su conservación y prosperidad y, por consiguiente, por organizarse como mejor lo entendiere, legislar sobre sus intereses, administrar sus servicios y determinar la jurisdicción y competencia de sus tribunales, han decidido “tutelar” al país, tal y como lo declaró abiertamente la canciller argentina.

Desconocen estos países que el ejercicio de estos derechos no tiene otros límites que el ejercicio de los derechos de otros Estados, conforme al derecho internacional; así como desconocen principios básicos referidos al derecho que tiene Venezuela de proteger y desarrollar su existencia y que esa decisión no los autoriza a ejecutar actos injustos contra nosotros; pues cada Estado tiene el derecho de desenvolver libre y espontáneamente su vida cultural, política y económica y ningún otro Estado o grupo de Estados tienen derecho a intervenir, directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de cualquier otro, como tampoco podrán aplicar o estimular medidas coercitivas de carácter económico y político para forzar la voluntad soberana de otro Estado y obtener de este ventajas de cualquier naturaleza.

Reiteramos por tanto que, desde el punto de vista jurídico, la naturaleza de las convocatorias violaban no solo el reglamento de sesiones del Consejo Permanente al desconocer el derecho de Bolivia y Haití a presidir ese Consejo, sino que violaron flagrantemente, con acciones de hecho, el propio artículo 1° de la Carta Fundacional de la OEA y echaron por la borda principios fundamentales del derecho internacional público. Las declaraciones aprobadas son de carácter abiertamente injerencistas y muestran al país como un Estado forajido, con las graves implicaciones que este tipo de declaraciones traen consigo.

Según esta visión estamos bajo observación, pues, estamos siendo juzgados por el conjunto de la derecha continental, en una suerte de Tribunal Ad Hoc que nadie nombró, que pretende aplicarnos un curso de acción violento, basado en el cuestionamiento que hacen del funcionamiento de la democracia venezolana, así como del respeto al estado de derecho en el país.

Vaticinamos que seguirán estos países presionando para conseguir un curso de acción más concreto y lograr la tan anhelada “presión” encubierta con forma de resolución de la OEA.

A nuestro entender, esta organización se encuentra en el dilema que pudiera definir su existencia o no, debido a la naturaleza de la discusión que se dio en su seno, donde el principio de no intervención en los asuntos internos de los países, autodeterminación y soberanía –esencia y naturaleza misma de esta organización multilateral–, quedaron a un lado, alegando cuestiones técnicas y asomando la posibilidad de que frente a una masiva violación de derechos humanos la comunidad internacional está legítimamente autorizada para intervenir en los asuntos internos de los países y, peor aún, actuar en consecuencia.

Entendamos algo, con la Carta Democrática se dotó a la OEA de una herramienta para que se constituyera como vigilante y garante multilateral de la democracia en el continente. Pero, ¿cuál democracia? Por supuesto, el modelo democrático liberal que, paralelamente con el ALCA, pretendía consolida el modelo neoliberal en materia económica.

En la Carta Democrática se aboga por “el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al Estado de Derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos” (artículo 3); haciendo, además, referencia explícita sobre el modelo que defiende: la democracia representativa, esto en concordancia con el sistema político que desde los centros de poder es “el mejor” –entendiendo que ese “mejor sistema” es el que mejor les sirve a sus intereses.

Teniendo esto en cuenta, los modelos democráticos que están tratando de desarrollarse en América Latina, a partir de que Chávez irrumpe en la escena política nacional e internacional, chocan de frente con esta concepción conservadora que la OEA y sus funcionarios tienen.

Para ellos –como para los centros del poder– estos modelos intentan subvertir el statu quo regional. Esta es la razón principal de la polarización que a nivel regional estamos presenciando, así como el aumento del conflicto entre la OEA y algunos países latinoamericanos que se resisten a esta camisa de fuerza que representa el modelo democrático liberal.

Frente a este modelo liberal nuestros pueblos han desafiado al imperio más poderoso de la historia de la humanidad, y lo ha desafiado porque se cansó del hambre, de la exclusión, de la falta de oportunidades y de que en la economía solo por goteo recibamos las migajas que deciden dejarnos comer. Como débiles pajaritos subyugados –que nos veían–, hemos comenzado a vernos con nuestros propios ojos: como el cóndor de Los Andes.

Esta superpotencia se ve amenazada en su propio terreno por enemigos relativamente pequeños, y poco poderosos, provenientes de lo que ellos denominan el Tercer Mundo, y aferrados a la idea de que el sistema implantado no es la solución para sus pueblos.

Frente a este dilema histórico y trascendental se encuentra la OEA, tal como dice el presidente Evo Morales: “Se transforma a favor de los pueblos o se extingue”. Ello debido a su propia torpeza y a su ceguera institucional, incapaz de comprender que los tiempos de la Guerra Fría se terminaron, que los pueblos nos cansamos de que nos expoliaran, que el modelo de democracia representativa se agotó y que desde Latinoamérica están ocurriendo cosas que desafían el statu quo internacional y el modelo económico impuesto.

Mientras esta situación no se comprenda in extenso, la OEA está destinada a quedar como un cascarón vacío y esto permitirá el surgimiento de otras instancias internacionales que permitan desarrollar todo nuestro potencial y encauzar con nuestros propios medios los conflictos y tensiones que pudieran darse en el marco del desarrollo de las complejas relaciones internacionales.

El dilema de la OEA está en percibir estos cambios, aceptarlos y modificar su visión sesgada y definitivamente alienada de la realidad internacional, que no le permite ver más allá de su propio ombligo. Si no lo hace, estará destinada a sucumbir al huracán de los cambios que nuestros pueblos están decididos a seguir impulsando: o cambia la OEA o simplemente se queda en el camino.

No todo está dicho, el enfrentamiento entre estas dos visiones va a continuar, la prueba fehaciente la vemos en la última sesión, donde nuestra canciller, en forma digna, denunciara estos hechos con pruebas y propusiera una próxima sesión para analizar el comportamiento del secretario general: Esta suerte de ping pong nos demuestra que tendremos que seguir resistiendo los embates incrementados por las recientes victorias de la derecha en el continente, aparentemente frenadas por el triunfo de Lenin Moreno en Ecuador.

1 Comentario en La OEA: ¿Ganamos o perdimos? ¿Y ahora qué?

  1. Haciendo uso de una mala costumbre “centralera” (UCV- Caracas), adquirida en mal momento, en horas de decadencia de las luchas revolucionarias y de la patria, en los 70-80, por la victoria del imperialismo yanqui en contra de las guerrillas en los 60 y por la pésima influencia del reformismo-revisionismo (MAS, PCV, MIR, LS, BR, Marxistas en general, “independientes de izquierda, etc.), toma una posición ecléctica, en Venezuela se les denomina “ni-ni” consistente en no fijar posición para no comprometerse y “pasar agachado”, me refiero, a la autora de este articulo María Alejandra Díaz, quien es Abogada y manifiesta que en la OEA, ni se gano ni se perdió (se le olvidó agregar el “todo lo contrario”), concretamente dijo “…son eventos complejos, en los que se ganó por un lado y se perdió por otro.”.
    Soy de la opinión que en la sesión del Consejo Permanente de la OEA, celebrada el lunes 3 de abril, pasado en su sede, Washington, en donde el punto único a tratar era el caso de Venezuela, en concreto la aplicación de la “carta democrática”, los factores imperiales, integrado por el propio imperio (USA y su hermano gemelo Canadá, quienes no han debido participar en ese debate por no ser firmante de la carta), los gobiernos de derecha del continente unos de vieja data como México, Colombia, Perú, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Paraguay, Panamá, Belice, otros de reciente re-incorporación a la derecha por debilidades del denominado progresismo como Argentina, otros por formar parte de una supuesta izquierda, aburguesada y pro-yanqui como Chile y Uruguay y otro producto de un golpe de estado institucional que desplazó a la presidenta legítimamente electa por el pueblo como es el caso de Brasil, esa pléyade de países mencionados mas el secretario general de la OEA, el sirviente de Washington, Luis Almagro, fueron derrotados estrepitosamente, al no lograr el objetivo trazado, como era en ese mismo acto imponerle los rigores de la “carta democrática” a Venezuela.
    Fueron derrotados, por varias razones, la primera fue por no conseguir los 24 votos necesarios, para aplicar un instrumento como la carta democrática, son tan piratas que ni siquiera consiguieron los 18 votos, para convocar una reunión extraordinaria de cancilleres (Solo lograron 17, a los que hay que restarle USA-Canadá por no ser firmante del pacto “carta democrática”), al verse que no tenían la mayoría requerida y al ver que quien presidia el consejo permanente era el digno representante de Bolivia y a la vez decano de los representantes en la OEA, Diego Pary Rodriguez, quien actuando seria y objetivamente, vio que la convocatoria al consejo permanente, para ese lunes 3 de abril, no cumplía con los requisitos de rigor como era la existencia de un escrito debidamente razonado, suspendió la sesión, a lo que los países de gobiernos de derecha conjuntamente con el imperio y su gemelo, desesperadamente y con soberbia, actuaron a lo Jalisco, por vías de hecho y con 12 países presentes y bajo el “asesoramiento” del Consultor jurídico de la OEA Jean Michel Arrighi, formante parte de la casta de “intelectuales”, “técnicos” al servicio de Washington en la OEA y a pesar de de estar suspendida, instalaron la sesión, decretaron la ausencia de Pary y su suplente, el representante de Haiti , y nombraron de presidente al representante de Honduras (Decano por ser el más antiguo de los presentes), y sin los votos suficientes ni el quórum de ley a propuesta del Mexicano indigno, quien no hace nada por la humillación que le hace Trump con el muro, pero acata la orden del imperio de atacar a Venezuela, el “escrito” se aprobó por “consenso”, en esa sesión totalmente irrita a todas luces..
    Ese round, lo gano de forma exitosa, Venezuela, o mejor dicho, lo perdieron el imperialismo, los gobiernos de derecha títere del continente y el inefable Luis Almagro, pero obviamente hubo un ganador claro y nítido que fue Venezuela, ahora, que es un simple round y que la pelea aun no ha concluido y que vienen otras querellas mas, es verdad, pero de que en ese evento hubo un ganador que se llama Venezuela no debe quedar la menor duda.
    GANAMOS Y AHORA QUE VIENE:
    PREVIO: Primero que todo se debe denunciar que estamos en esta situación de reo ante la coerción de un tribunal, en el obsoleto y caduco ministerio de colonias gringas como lo es la OEA, por culpa de los gobiernos autodenominados “progresistas” (Son gobiernos de “socialdemocracias tardías”), Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Cuba y sobre todo Venezuela, fundadores de la CELAC, que es el organismos que hemos debido fortalecer, con su sede permanente en Caracas, y en donde hoy en vez de ser víctima de la gula imperialista yanqui, hemos debido estar discutiendo los pormenores de nuestro desarrollo, el ferrocarril tras-americano, la autopista amazónica, el oleoducto de Caracas a Buenos Aires y de Caracas al puerto de Buenaventura en Colombia, el segundo canal transoceánico en Nicaragua, los puertos y aeropuertos de primera en las principales ciudades de Nuestramérica, la infraestructura agrícola e industrial del continente, etc., etc., una parte del dinero que el gobierno de Chávez dilapidó malamente hoy en cuentas privada en paraísos y semi paraísos fiscales como Miami, España, etc., eran para fortalecer a la CELAC, UNASUR, CARICOM, ALBA, Petro-Caribe, Petro-Sur, el Banco del Sur, Tele-Sur (En su proyecto original), en otras palabras hoy estamos como parias a punto de ser “ejecutados” por el imperialismo yanqui y un poco de gobiernos lacayos indignos, por culpa de la traición del chavismo-madurismo, por culpa de nosotros mismo al permitir esta clase gobiernos reformistas traicioneros.
    Como segundo punto previo, aun en la situación tan deprimida en que nos encontramos, no necesitamos a la OEA y por el contrario, el imperialismo si nos necesita en la OEA, para utilizar una serie de gobiernos títeres para intervenirnos y apropiarse de nuestras riquezas; es decir, que ante el asedio de gobiernos lacayos y tránsfugas de la calaña del Almagro, abandonar la OEA, no es una mala opción; y si nos quedamos es para dar la pelea y desprestigiar mas a ese parapeto imperialista, la única razón válida de permanecer allí.
    Ahora al grano que hacer aquí y ahora, se debe denunciar el pacto denominado eufemísticamente “carta democrática interamericana” que el único nombre que pega con la realidad es el de “carta”, su nombre correcto sería “carta autocrática gringa”; en la versión Almagro (La verdadera autoría es de marca yanqui), es decir, la versión que le quieren aplicar a Venezuela, en donde a espaldas del gobierno de Caracas, le quieren imponer condiciones extra-nación, violando el principio de autodeterminación que está previsto en la carta fundacional de la OEA, el cual está por arriba de la supuesta “carta democrática interamericana”, más bien esta debe someterse a aquella.
    En caso de imponerse la “Tesis Almagro”, que no creo que tenga la fuerza para ello, denunciar el pacto “carta democrática interamericana” por razones sobre-venidas, ya que la interpretación Almagro, obedece a los intereses del momento del imperialismo anglosajon (USA y Canadá), y no al espíritu de la carta, y salirse de ella, al salirse de ella Venezuela queda exonerada de su aplicación o su beneficio, como lo están USA y Canadá, que no son firmante de la carta “democrática”, no obstante votan y deliberan en el caso de Venezuela, un asunto referente a un pacto en donde ellos no son partes, también se debe denunciar la participación de este binomio anglosajon, y sus propuestas, opiniones y votaciones, con respecto a Venezuela en esta caso, deben declararse nulas, nulas de nulidad absoluta
    Esto debe ir acompañado de la solicitud de destitución de Luis Almagro por el comportamiento lesivo y tendencioso que ha tenido con la Republica Bolivariana de Venezuela, ya que la aplicación de la carta en la versión imperialista, si bien Almagro es el ejecutor ahora, la directriz viene de Washington, es decir, de no estar Almagro, sobraría el lacayo, que hasta lo pudiera hacer mejor, como el caso de los Mexicanos o los Argentinos, Chilenos o Colombianos. Por ejemplo de lograrse la destitución de Almagro de la secretaria general, cuestión que debe hacerlo la Cancillería, tengo entendido que existen grabaciones del dándole instrucciones a la oposición bandida venezolana para que no vayan al dialogo y lo saboteen para aplicar la carta “democrática”, ese es un elemento de convicción determinante para ser destituido en el ejercicio de este cargo y de cualquier cargo diplomático por falta de ética. Repito independientemente del secretario general de la OEA, la aplicación de la carta democrática en la versión imperialista (Hoy “Almagro”), forma parte de los intereses gringos que es quien ahí manda, por eso a la par que se lucha en contra la versión “Almagro”, en la interpretación de la carta, se debe pedir la destitución del por tendenciosos y anti-Venezuela.

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