En esta esquina / El plantón oposicionista: una crónica accidental

Planton

Por: Carmen Lepage

El lunes me puse excéntrica y fui a Altamira, decidí aceptar una invitación a ver una película en el Celarg. Lo de la excentricidad lo entendí cuando absolutamente desinformada pude constatar, directísimamente, que las calles lucían vacías de cotidianidad de lunes y prácticamente toda la gente que caminaba estaba vestida para la concentración que evidentemente sería o venía siendo en el siniestro, a la fuerza, distribuidor Altamira.  Muchos rostros tipo María Corina en el video: “vamos a marchar el 19 de abril por la libertad y la paz”, y la inolvidable escena de lo que parecía un dirigente juvenil de Voluntad Popular, con cara de jefe político en ciernes y un tumbao de dignidad envalentonada muy mal aprendida y golpiada por la certeza de que su primer trabajito no pinta nada bien.  Todas las aceras llevaban a la autopista.

Venía de la Yaguara, de botar piedra por tener que ir, muerta de sed, a pedir agua a un McDonald  y que me la dieran caliente y poquita. Sentada esperando que fuera la hora de encontrarme con la pana con la que iba a trabajar.  El sitio no tenía aire, hacía un calor que pesaba y el baño era un desastre. Sin remodelación, sin café chic, sin decoración trendivenidaamenos de esa de empaque. McDonald de pobre, marginal. Mientras me lavaba las manos dije, sí, pero claro que la lucha es de clases, de eso no hay duda. Pero mosca con eso, hay que pensárselo bien, enfocarlo bien y ponerse de acuerdo con la realidad, no termine una repitiendo el manual estalinista blanco y negro epopeya, ese que tanto daño hace. La pana del mostrador, desapegada de su realidad, creyéndose mejor en medio de ese estado mental que anda invocando la gente más recalcitrante de la oposición, llamado síndrome de Estocolmo, ese mismo que supuestamente tenemos nosotrxs, la gente chavista con Maduro hoy, y ayer con Chávez. Todxs lxs empleadxs lucían bastante disociados de la realidad,  ahí paradxs, pero con el coco en otra parte.  Como tanto sucede.

El ambiente estaba en tensa calma, la derrota deambulaba por la plaza, por las escaleras del metro, de la mano del señor con su “kit playero” hipercaro, mejor que el baño del McDonald de la mañana, mil veces.  En medio de la vitrina del local de sushi, del Arturos, de Migas, de los “tenis” arrechísimos y bien habidos desde el negocio de la Guerra Económica.  Recostada estaba la derrota en los postes y brillando en los lentes mayameros y retrovisores de camionetota de la gente oprimida, y al borde de la inanición, como las hijas de Lilian y Leopol. La crisis humanitaria estaba patente, debe ser comunista la gente que no la puede ver. Que no puede entender que el fracaso en lograr el yate o al menos una moto de agua en la casa de la playa soñada, es responsabilidad de Maduro.  Poder tener más rial y no tenerlo.

Hoy esta gente, que cuando menos es cómplice de asesinatos en serie, de falsos positivos, propios y ajenos, de hacer de la miseria un negocio, de no tener ni la decencia de esforzarse por informarse, por pensar, por leerse tres vainas en su inacabable tiempo libre. Esta gente que hace como que no apoya, pero tampoco se queja, esta gente blanda incapaz en su mayoría de fijar posición a no ser por conveniencia política, camina a su fracaso temporal.  Pierde una batalla, hace que el chavismo de todo tenor y sobre todo el de a pie, salga a la calle un 19 de abril, como hace rato no lo hacíamos, a demostrar que hay que tener dignidad, que no estamos dispuestos a agacharle la cabeza a una gente que pide que invadan nuestro país. Nos juntan en nuestras diferencias naturales, nos convoca como una fuerza, como una clase, al menos por día. Nos pide la realidad, y sus urgencias, que pensemos en nuestra propia demagogia cuando todavía queda algo de tiempo, en nuestros propios errores aprovechando los de ellxs para que no nos alcance y nos lance por un precipicio el discurso que nos hace supuestamente mejores. Dejar de traicionar lo que nos dio el poder. Creer en el poder que nos hace trabajar, construir más oportunidades de vida digna para quienes están jodidxs, no engolosinarnos con la comodidad y generar una cultura de trabajo que nos haga fuertes económicamente, políticamente. Si nos parecemos a la gente que va para el distribuidor Altamira, pero con menos plata, nos pasará como a ellxs, que nadie nos quiera.

6 Comentarios en En esta esquina / El plantón oposicionista: una crónica accidental

  1. Cuándo van a presentar los resultados de la investigación de si Maduro donó realmente los 500,000 dólares para la coronación de trump. Gracias y saludos desde México.

    • Para analizar?
      seria bueno que te preocuparas por lo que ocurre en mexico fosas muertos mujeres atropellada violacion de derechos humanos masivos pobreza sin atender y un sin numeros de asuntos que estan ocultos por los medios informativos.

      • Hola, la verdad no entiendo mucho la relación de lo ue me dices con lo que escribí. Ahora bien, estamos preocupadxs, y mucho, tanto por la situación de paramilitarismo en Mexico, como en colombia. Venezuela sufre de la incursión de paramilistarismo importado desde hace ya, al menos, una década. Y bueno, ver que en los gobiernos de ambos paises mencionados hay tanto encubrimiento y poca acción en torno al tema, es realmente desolador e indignante.

        Un cordial saludo, gracias por participar.

    • Hola, Buenas tardes. Oye la verdad no sé que investigación es esa. Por otro lado, no entiendo la relación de lo que escribo con lo que dices. Claro, que de entrada es bien jocoso eso de que Maduro financie al magnate, que de paso lo adversa publicamente. Por lo pronto, Maduro es un presodente electo ppr la mayoria, asediado por los medios privados infernacionales preocupados por que él no logre hacer conexión con el pueblo venezolano y así, mientras operan desde EUA y Colombia, ganar tiempo. Un cordial saludo y gracias por participar.

  2. Me gustó mucho este artículo. Sobre todo por la manera de describir sobre la alienación del “tener rial”, para qué y lo que eso puede llegar a significar para un grupo de personas que por su vagancia, son incapaces de ser parte de una economía alternativa, que sea mejor y de más provecho para todas y todos. Un abrazo Carmen! Excelente! Gracias por escribir. Siempre es un placer leerte.

    • Hola Mahe! Padecemos de una vaina que ya se leía en Las Venas Abiertas de América Latina…somos un país que ni derecha nacionalista significativa tiene, nuestro drama, hermana….o uno de nuestros dramas. Pero en el colectivismo, en la cultura comunal que bien conoces, están las respuestas. Y a esa vamos. Un placer leerte a tí tambien en tu blog y en las redes activas de Asgdre.

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