En esta esquina / No quiero constituyente, no quiero constituyente, no quiero constituyente… na na na na…

No-quiero

Por: Carmen Lepage

Las dictaduras, por definición, se imponen. Para imponerse no usan la razón, ni la sensibilidad imbricada con esa razón, no argumentan con quienes son objeto de su desprecio. No les importa más nada que lograr lo que quieren, y para eso no convocan a los pueblos. Lo que quieren suele responder a intereses económicos de élites y es por eso que no intentan convencer a la mayoría, las dictaduras, entonces, son excluyentes y violentas.  Vigilan, reprimen, persiguen, matan con poco o nada de disimulo, porque no les es necesario gracias a su absoluto poder. Si viene unx valiente a abrir la jeta o a ponerse a escribir, a investigar, lx desaparecen en cualquiera de sus modalidades. Los medios de comunicación son serviles a la dictadura o dejan de existir.

La democracia ha degenerado en un asunto electoral-ciudadano globalizado y monitoreado por quienes dirigen la orquesta económica mundial (ejemplo: Grupo Bilderberg). Consiste en partidos que monopolizan la administración de los asuntos políticos y todo el rato están disputándose los puestos de poder gubernamental y estatal, mientras hacen proselitismo. Pareciera que usan sus razones para convencernos, invitan a la sensibilidad a la mesa o al menos así lo declaran. Dependiendo del partido y el momento, son más o menos excluyentes. Los partidos son pocos y suelen parecerse entre sí, dejándonos con pocas opciones.

La realidad mundial grita que esta democracia representativa que tiene particularidades regionales es un fracaso, en medio del sistema capitalista mundial y global que ha logrado imponer esta civilización moderna occidental. Es una máquina de producir pobreza, boletamente elitista, es patriarcal hasta la prostitución y el asesinato, es enemiga acérrima del planeta tierra. Es una lógica donde nos dividimos entre explotadorxs y explotadxs. Quisiera decir que son horribles las dictaduras y maravillosas las democracias representativas, pero esa afirmación no aguanta un análisis y menos acompañado de cifras.

En definitiva, hay un asunto de forma que diferencia la dictadura de la democracia representativa. Eso es bien perturbador, porque nos hace saber que las opciones que tenemos son muchas más de las que nos presentan, y trascienden la dicotomía dictadura vs democracia representativa.

Esta modesta y precaria explicación la doy a propósito de la que nos lanzó Maduro en plena guerra económica y con esta gente que ya no sabemos cómo calificar, que andan apoyando guarimbas, que asesinan, que vandalizan, mientras trancas calles y hacen plantones sistemáticamente y a cielo abierto, capaces de desarmar policías y guardias nacionales, demostrando capacidades que solo pueden ser producto de entrenamiento especializado, y de eso no hablan los medios internacionales. En EE. UU., Francia, España, Argentina, Colombia, por solo mencionar algunos países, ya sabemos cómo les habría ido. Pero la verdad poco importa cuando es manejada mediante medios privados-negocio, parte del poder globalizado, del cual hablamos, que sin duda ha generado una cultura en la que nos convencen de ser espectadorxs. No somos activxs ante lo que nos muestran, no indagamos, no sospechamos de lo que nos dicen, de allí la desinformación y la deformación o posibilidad de ocultamiento de la verdad.

La noche y al día siguiente del anuncio de Maduro de activar la constituyente, reventaban las redes sociales, histeria colectiva, pánico generalizado en las filas opositoras, fin de mundo. En las nuestras emoción, sorpresa y triunfalismo. Nos convocan a un acto democrático participativo, y no tanto representativo, y los defensores a pico, pala, capucha, miguelito y guaya, de la paz y la libertad, vía cascos azules de la OTAN, se arrechan. Y a nosotrxs, lxs brutxs, dictatoriales, envilecidos de tanto poder corrupto, nos parece bien emprender un proceso que podemos ganar, pero también perder. Nosotrxs que somos incapaces de aceptar que saquen al presidente electo YA, pretendemos medirnos en un asunto tan medular para la sociedad en la que vivimos.

Es decir, Maduro, luego de no cesar en sus esfuerzos por dialogar formalmente con la dirigencia política y empresarial-comercial del país, lo próximo que nos presenta como opción es revivir el debate político para la mejora de las condiciones orgánicas y legales de lo que hasta ahora ha constituido nuestro gran avance político: la organización social de la vida del pueblo venezolano. Eso se traduce en infinidad de asuntos perfectibles en el proceso revolucionario comenzado por Chávez, y en la protección de las políticas públicas más acertadas que se han emprendido. Si no se puede dialogar porque esta gente no quiere, si quieren elecciones, si quieren todo lo que quieren, entonces vamos a la constituyente, nos dice Maduro.

¿Es inconcebible pensar que la escualidez no acepte y arrecie su violencia? Y aquí voy a detenerme para aclarar que, a mi entender, escualidez es fascismo, la oposición es otra cosa.  No es inconcebible, es totalmente lógico, dentro de sus parámetros, es coherente que no lo acepten. Una constituyente, en este contexto de proceso revolucionario, es una amenaza a las lógicas de la democracia representativa, esa que es como familia cercana de la dictadura, para decirlo suavemente.

Vociferan que Maduro traiciona al mismísimo Chávez, tramposamente. Como si les hubiera parecido bien la primera constituyente, como si hubiesen aceptado la constitución que salió de ese proceso y como si desconocieran que en esa constituyente participaron tendencias políticas diversas.

La política, aún y también, se hace en la calle. Hay distintas maneras de hacerlo, de este lado no nos hemos salvado de hacerlas a la vieja usanza adeca y nuestro riesgo más jodido, como “fuerza chavista”, es precisamente ese, el clientelismo, que podría ser el mayor error.  El golpe de Timón, puede guiarnos. Pero también se han generado nuevas dinámicas de dirigencia colectiva, de trabajo organizado y concientizador, desde y para el territorio, bajando las dosis de paternalismo y demás vicios de la democracia representativa nuestra, desde la derecha y la izquierda. La otra manera de hacer la política en la calle es la criminal, la que genera dinámicas que confrontan al pueblo y les hace sus propixs verdugxs.  Esa es la preferida por el fascismo, porque deja lo que considera el basural en su sitio y les permite como élites seguir en lo suyo, es decir, el control económico con la politiquería a su servicio.

Al día siguiente del anuncio, tuve que ir al Cementerio del Este, mi pana me iría a buscar a Plaza las Américas, el centro comercial. Las cacerolas rabiosas de la noche me avisaron que saliera temprano. La camionetica solo pudo llegar a la altura de Santa Sofía, caminé entonces hasta mi destino, un poco ingenuamente, un poco por agotar las posibilidades de llegar a darle el abrazo a mi amigo. A lo largo del bulevar, el espectáculo de la estupidez y la pusilanimidad más absoluta. Sucedáneos “pacíficos” de las guarimbas paracas caraqueñas, versión urbanización del este clase media alta, con sus muchachas y muchachos bajo el ala protectora de su papá, su abuela, sus vecinxs, jugando al héroe Marvel, camisa en cara, diferenciándose del lumpen mercenario que manipula bombas y demás. Logré llegar. Al menos la calle que comunica con la Güairita estaba abierta. En algún momento escuché en el camino a alguien decir, mientras reía: “Coño y si viene una carroza fúnebre por dónde pasa?”. En su propio territorio… por eso es que ni lxs gringxs lxs quieren…

Retomo, la política se hace en la calle, nosotros en plena guerra económica, que es también parcialmente, crisis del sistema mundial económico, llamamos, con tanto en contra, a un proceso bastante abierto, a nosotrxs como pueblo venezolano y a las élites también, a lanzarnos al ruedo en una construcción que prefiere seguir avanzando en una democracia participativa y protagónica. El chavismo, apostándole al espíritu chavista, al reto político que eso significa en momentos como este. Tratemos de imaginar a quiénes quieren que desde afuera se les entregue el poder, por bien mandaos, invitando al pueblo venezolano a hacer democracia, en vez de pedir que les regalen el poder, el de la democracia representativa.

3 Comentarios en En esta esquina / No quiero constituyente, no quiero constituyente, no quiero constituyente… na na na na…

  1. Fascismo es, la respuesta instintiva del capital cuando es colocado ante la disyuntiva de vivir o morir, entre la espada y la pared, es decir, se manifiesta como “democrata” cuando el devenir histórico marcha a su favor y dictatorial cuando la revolución socialista toca a su puerta.

  2. hola, Ana. Así es. Vemos eso en lo que los medios privados instalan como verdad, las películas de, la publicidad. saludos y gracias por participar

  3. Como puede ser que una constitución nueva apoyada por un 15 % de la población se imponga al otro 85% restante…ustedes los maduristas ofenden la inteligencia de la gente…

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