Lo primero que debemos saber sobre la actual Constituyente

Valdez-

Juan Carlos Valdez

En el tema Constituyente, lo primero sobre lo que debemos conversar, es cuál fue la razón principal que obligó al presidente Nicolás Maduro a hacer el llamado a esa figura extraordinaria, que convoca al pueblo en su totalidad a ejercer su soberanía a través del Poder Constituyente.

Entre las razones que esgrimen los detractores de la constituyente, es que el presidente lo hizo para retrasar las elecciones locales y regionales. Si entendemos que todo proceso constituyente conduce a la relegitimación de todos los poderes, lo cual supone: elecciones generales, ese argumento pierde sentido. La otra causa la encontramos dentro de los nueve puntos de discusión para la constituyente, que propuso el presidente de la República; y no por casualidad es el primero de esos nueve puntos el que muestra la verdadera causa, a saber: “Ganar la paz, aislar a los violentos. Reafirmar los valores de la justicia, de la no impunidad”.

Además pidió, a través de un gran proceso de convocatoria al diálogo nacional y social de los grandes temas, construir la paz verdadera.

¿Acaso es falso que existe hoy en Venezuela una violencia política extraordinaria, que pudiera conducirnos a una guerra civil? ¿La salida por la fuerza del presidente Maduro, como lo pretende la dirigencia opositora y algunos de sus seguidores, anularía al chavismo, o estos se quedarían de brazos cruzados? ¿Han podido ponerse de acuerdo las dirigencias para evitar un conflicto mayor?

La respuesta a estas preguntas devela la verdadera causa del llamado a constituyente, y que no había un mejor instrumento que la constituyente para convocar al pueblo en su conjunto y para evitar la catástrofe que sería un enfrentamiento fratricida.

La constituyente, de la forma como lo ha planteado el presidente: una constituyente del pueblo llano y no de los partidos, es la verdadera garantía de acuerdos sanos para la paz, la convivencia y el desarrollo. El opositor del barrio no tiene diferencias sustanciales con el chavista del barrio en relación con lo que creen que debe ser el bienestar del pueblo; acerca de su respeto y reconocimiento como parte de este hermoso país. Las aspiraciones del profesional y empresario chavista que ha logrado mejorar su calidad de vida con su trabajo, y no quiere desmejorarla, es igual a la del profesional y empresario opositor, por eso, para ellos no será difícil ponerse de acuerdo, o por lo menos sentarse a conversar sobre temas de interés común. Solo un pequeño grupo apuesta a la destrucción y la guerra, porque la guerra en sí misma es un gran negocio, y si además, quien la promueve, la gana, se adiciona luego el negocio de la reconstrucción; pero antes de eso ha habido muertes, desolación, lágrimas, heridas emocionales incurables. Visto así, es absurdo detenerse a discutir quién convoca a este gran proceso de paz; o utilizar el sofisma de decir: que se está matando el legado de Chávez; ya que el principal legado de Chávez es la unidad entre los venezolanos para asegurar la paz, y por ende, el desarrollo del país. Es igualmente absurdo decir que se pretende eliminar la constitución chavista, ya que sabemos que toda obra humana es imperfecta, pero perfectible. El mismo presidente Chávez dijo que nuestra actual Constitución necesitaba perfeccionarse. Priorizar esas discusiones bizantinas, para obstaculizar el encuentro de los venezolanos, refleja el desconocimiento o incomprensión de la verdadera causa del llamado a constituyente, o sencillamente es la marca que nos puede hacer reconocer quienes están del lado del interés de la guerra.

Vamos todos al encuentro por la paz: pueblo opositor y pueblo chavista, hagamos mesas de conversaciones sobre los temas que nos interesan a todos.

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