¿Y la guarimba de los precios qué?

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En medio de la coyuntura que atravesamos, los dos sectores políticos principales han polarizado las cosas con consignas absolutamente divergentes: de un lado tenemos al oposicionismo envuelto y queriendo envolver al país todo en un espiral de fascismo, destrucción y muerte, que tiene como única consigna “salir de Maduro”, como antes era “salir de Chávez”, al precio que sea y sin importarles el método ni las consecuencias.

Se trata de una consigna por lo demás hueca en cuanto a contenido programático de mediano y largo plazo, pues como revelan las encuestas y como se comentaba en este mismo portal en días pasados, la mayoría de los venezolanos y venezolanas –incluyendo opositores– les preocupa que nada dice la dirigencia de derecha sobre cuál sería el modelo “pos-chavista”, siendo que lo poco que dicen asusta más que gusta.

Mientras que del otro lado tenemos al chavismo, que debajo de la manga se sacó una carta constituyente riesgosa y polémica, pero que ha tenido la virtud de reposicionar las coordenadas del debate político nacional, ayudarle a retomar la iniciativa, e inclusive, recuperar el imaginario del cambio dentro de un escenario de paz y diálogo, como el que reclama la mayoría.

Sin embargo, mientras todo esto acontece, en el país en el que confluimos todos y todas (o al menos la mayor parte), debemos vérnosla con otro problema. Ya no las muertes, atrocidades, daños a bienes públicos y privados y demás males causados por el llamado insurreccional de la derecha. Ni tampoco el devenir de una propuesta constituyente todavía abstracta para las mayorías, por más esfuerzos que hace el gobierno y el chavismo militante en aterrizarla. No es el de “Maduro se va” o “Maduro se queda”, o si pasamos a la Sexta República o nos quedamos a la Quinta o volvemos a la Cuarta. Se trata de uno más cotidiano y que ha venido agravándose –por más que no acapare los titulares– frente a la impotencia del gobierno y la irresponsabilidad del oposicionismo: los precios.

Diríamos incluso que allí es donde está la más dañina de las guarimbas. O la peor de las “candelitas a apagar”, para utilizar la terminología oficial.

A este respecto, lo primero por aclarar es que no estamos de acuerdo con lo que de manera irresponsable afirmó la fiscal Luisa Ortega Díaz, en cuanto a que la gente está protestando porque existe una crisis económica expresada en inflación y desabastecimiento. Y es que, entre otras cosas, esto equivale no solo a hacerse cómplice de todos los actos de salvajismo cometidos estos días y validarlos, si no suspender el estado de derecho, pues entonces bajo ese criterio todo el que robe, asalte saquee, mate y linche de aquí en adelante y argumente en su defensa la existencia de una crisis económica, debe ser exculpado. Pero lo que sí es verdad es que no puede obviarse que el malestar causado por la guarimba de los precios alimenta la llama de las otras guarimbas, bien por la vía de la manipulación –es obvio que le sirve de excusa a la derecha– o bien porque hay quienes se unen a ellas o las apoyan desesperados ante sus efectos sobre el poder adquisitivo familiar.

Todos y todas sabemos que el gobierno es plenamente consciente de esta situación, pues en reiteradas ocasiones ha denunciado que la guerra económica tiene como propósito generar las condiciones objetivas sobre las cuales despertar el malestar que, vía una revuelta popular o guerra civil, legitime salidas de fuerza y hasta una invasión. El mismo día del anuncio constituyente –nada menos que el primero de mayo, en el marco de los actos del Día del Trabajador y la Trabajadora– el presidente Maduro anunció la creación de una comisión cuyo propósito era estudiar la viabilidad de un congelamiento de precios, planteamiento surgido de la exigencia que en esa dirección hacían los militantes del chavismo asistentes a la marcha. No obstante, al menos de manera pública, nada ha sucedido, siendo que lo único observado desde entonces es que los precios se han multiplicado tanto en respuesta especulativa al aumento salarial, como por resultado de las distorsiones generadas a partir de la insurrección oposicionista.

A propósito de esto, valga recordar que a finales de 2013, el primer año de Nicolás Maduro en la presidencia, su gobierno logró controlar la especulación a través de las medidas excepcionales contempladas en la primera solicitud de poderes habilitantes. Fueron los meses del célebre dakaso, del cual podrá decirse cualquier cosa, pero lo cierto es que ha sido la única política exitosa y con resultados concretos en materia de lucha contra la especulación, logrando bajar el índice de precios de 5,1% en octubre, a 2,2% en diciembre de dicho año. En medio de eso vinieron las elecciones municipales, las cuales el chavismo ganó de manera holgada. Y un llamado a diálogo el cual fue roto por el oposicionismo en febrero de 2014, con el plan La Salida. De aquí en adelante, si a los números nos vamos, pareciera evidente que se perdió gobernabilidad sobre los precios, pérdida cuya consecuencia más notable fue la merma electoral de diciembre de 2015, lo que en buena medida nos tiene en el cuadro conflictivo actual.

En la medida que la tendencia de la política económica, desde entonces hasta la fecha, profundiza en la vía de la flexibilización de los controles, lo que lejos de ser interpretado como señales de confianza por los empresarios y actores político-económicos lo toman como muestras de debilidad, no está decir que nada puede sorprendernos las respuestas de estos sectores ante el nuevo Dicom. Por un lado, acusan que se trata de una “escandalosa devaluación” que terminará provocando mayor inflación; mientras por el otro, aseguran que pese a lo escandalosa no ofrece una tasa atractiva aún y que debería ser mayor. Lo que están anunciando, en dos platos, es la profundización de la misma receta: mayor especulación (con la excusa del aumento del tipo de cambio) y mayor escasez (con la excusa de que el aumento del tipo de cambio no es lo suficientemente atractiva para los empresarios). Suena contradictorio porque es contradictorio, pero recuerden que estamos en tiempos de posverdad y lo que importa es que se trata de una contradicción que les rinde fruto a la hora de conspirar. Entre tanto y como para que no queden dudas, la respuesta del dólar today al nuevo Dicom fue subir, no bajar.

En resumen: anuncian que la guarimba de los precios pica y se extiende, ¿está el gobierno consciente y preparado?

4 Comentarios en ¿Y la guarimba de los precios qué?

  1. En este conflicto por el poder, donde la oposición le apuesta al caos como estrategia de guerra y el gobierno por su parte los contrarresta aplicándoles teoría del desgaste, buscando neutralizarlos haciéndoles caer en un estado de frustración que en el campo laboral se conoce como síndrome de Burnout; es al pueblo al que le toca sufrir todo el peso de las secuelas que esta disputa trae consigo, es el pueblo quien pone las víctimas, es el pueblo a quien le coartan sus derechos, es el pueblo quien paga con su trabajo el alto costo de la vida y quien asume la carga inflacionaria de una anarquía especulativa desatada en su contra de forma alevosa por parte del sector opositor para capitalizar el descontento popular y utilizarlo para sacarle provecho político; de hecho, así fue que ganaron la Asamblea Nacional en 2015; a decir verdad, es el pueblo el único perdedor, cuando en esencia es el único propietario del poder originario que tanto codician ciertos sectores.

    Es por todo ello, que al ver que ninguno de los sectores de poder logra imponerse sobre el otro, que el viejo sistema no termina de morir y el nuevo, que apenas está en su fase más incipiente presenta debilidades estructurales, cabría reestructurar los esquemas bajo los cuales se concibe la naturaleza del conflicto y en lugar de planteárselo como una pugna de la derecha y la izquierda, más acertado sería visualizarlo como una guerra entre los de arriba contra los de abajo, donde para saber de que lado se ubica cada uno de los actores de las partes en conflicto, independientemente que sean de izquierda o de derecha, bastaría con tener claro si sus intereses están en favor del bienestar colectivo y en consecuencia del suyo propio o se trata simplemente de aspiraciones personalistas encubiertas bajo un falso altruismo, pero que de fondo excluyen a las mayorías.

    Lastimosamente, de los tantos infiltrados que puede haber en el gobierno revolucionario y sus instituciones, que solo pueden ser descubiertos cuando ellos mismos se ponen en evidencia y abiertamente se dejan ver las costuras de la codicia que les despierta sus más bajas ambiciones, es que automáticamente y sin lugar a dudas, pero solo así se declaran estar o querer estar del lado de los de arriba; es decir, del lado de los explotadores. Del mismo modo, es igual de lamentable que las cúpulas del lado de la oposición, que también quieren estar arriba, no le den oportunidad a quienes entre sus seguidores sean de buenas intenciones y de verdad quieran trabajar por el país (que si los hay), pero como son invisibilizados a conveniencia, no se puede precisar cuantos son, ni mucho menos quienes son; lo que si es cierto es que estos últimos se cuentan entre los de abajo o los explotados; créanlo o no , quiéranlo o no; y como abundan en lo que llaman la clase media.

    Solo así, bajo el enfoque anteriormente plantado, es que quizás se logre comprender porque se ha hecho tan compleja esta transición que no termina de llegar al punto de no retorno y porque los esfuerzos realizados por el gobierno y las medidas adoptadas pueden no surtir su efecto del todo, por muy bien diseñada que estas hayan sido. En tanto que a la inmensa mayoría de ese pueblo que no por voluntad propia le ha tocado ser de los de abajo, muy a pesar de los pesares, no le ha quedado más que hacerle frente a la situación reinventándose la vida, en algunos casos literalmente luchando por la supervivencia, poniendo al máximo su capacidad creativa y hasta en situaciones extremas teniendo que echar mano de la única alternativa que la situación le presente, sea cual sea; ante la voraz y despiadada degeneración de la economía que combina lo que una archiconocida dirigente opositora denominó capitalismo popular, con el libre mercado y la libre flotación de la paridad cambiaria impuesta de facto por Dólartoday como se evidencia en los regímenes de fijación de precios de los productos de primera necesidad, tanto importados como los de producción nacional, ante los cuales no existe control alguno y de lo que se supone, se debe estar agradecido, porque de no ser así la hambruna haría estragos en este país y porque los tan bondadosos empresarios están utilizando sus divisas propias para traer los alimentos y otros bienes.

    Sin embargo, este pueblo le ha dado una lección al mundo, pese a lo que se pueda decir en los medios, este pueblo no ha dejado de reconocer y agradecer esos esfuerzos realizados por el gobierno y aun cuando sabe que han habido fallas, sabe donde están, porque ocurren, como corregirlas y para conseguirlo, qué necesariamente debe ser depurado; este pueblo sabe de que lado le corresponde estar y cómo y con quienes va a lograr alcanzar la mayor suma de felicidad posible, este pueblo valora la paz y está dispuesto a sacrificar lo que sea con tal de no perder este bien tan preciado, por eso ha resistido tanto y se adecúa a la circunstancias para salirle al paso a todo esto que les ha afectado tanto, ha sabido llenarse de resiliencia para no decaer, no bajar el ánimo y no ceder ante las presiones de sectores que quieren someterlo para hacerlo rendir por hambre y por toda clase de penurias para arrebatarles sus riquezas, por eso no cae en provocaciones ni se deja arrastrar por la escalada de violencia que algunos quieren imponer como acción desesperada al verse perdidos ante sus oscuras pretensiones.

    Este pueblo, si tiene que sembrar, siembra; si tiene que moler maíz, lo hace; si tiene que hacerse su propio champú, su desodorante, su mayonesa, remendar sus vestidos y hasta cambiar de hábitos alimenticios (más económicos y más saludables, pero en menores cantidades), no se detiene en peros y sigue adelante; es más, se está dedicando a desarrollar actividades paralela en su tiempo libre y fuera de su horario de trabajo para aumentar sus ingresos, como otra vía para salirle al paso a la coyuntura y se ha inventado su propio modelo económico de reajustes y de complementariedad para subsistir en tiempos de crisis., con tal de no rendirse. Este pueblo sabe de que es capaz cuando se organiza para ejercer su poder originario, y también sabe que falta mucho por hacer porque aún persisten sectores muy desatendidos que se las están viendo bien difícil por ser el eslabón más débil de la cadena, pero no ha perdido la fe, sabe que juntos encontrará la solución porque la dinámica y la voluntad para que ello suceda, así lo ha ido demostrando. SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO Y DEL LADO DEL PUEBLO CABEN TODOS LOS QUE QUIERAN APOSTARLE A LA VICTORIA DE LA PATRIA. PUEBLO HECHO GOBIERNO, GOBIERNO HECHO PUEBLO.

    Independencia y Patria Socialista.

  2. Exelente comentario Alexander creo resumes con mucha sabiduria los aspectos mas medulares de la caotizacion en los precios generalizados, en los que nos han sumergido uno con alevosa mala intencion , permitanme la redundancia, y el otro con pasmoza negligencia aun cuando se han adelantado algunos entes como Sundee en la mayoria de los caso , siendo conservadores, estos fiscales cual prostitutas se venden y sucumben ante los inescrupulosos comerciantes, si bien es cierto como dices el pueblo salva al pueblo pero estos no parecen pertenecer a este humilde pueblo al cual le ha tocado llevar la peor parte.

    Recuerdo una anecdota cuando en los dias mas nefastos de nuestra historia El paro petrolero y criminal por demas, estando en una cola para adquirir una pequeña bombona de gas, una sra de edad avanzada y a la cual se le acerca una periodista a entrevistarla porque se le veia molesta y pensando esta que iria contra el comandante Chavez le dijo..” Chavez no te rindas carajo si tengo que cocinar con leña lo hago y si no tengo leña tomo las patas de mi cama pero tu no te rindas .

    Tomando ese ejmplo aqui esta el pueblo aguantando pero no te rindas Maduro no te rindas…

  3. MUY INTERESANTE LAS REFLEXIONES DEL COMPAÑERO DEL ARTICULO ANTERIOR, SOLO EL PUEBLO SALVA AL PUEBLO. EL SOCIALISMO SE CONQUISTA PELEANDO . HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

  4. Cuando por las calles caminando voy y las colas se forman escucho decir a nuestra digna gente entre opositores y chavistas… ” la dieta de Maduro” al darme la oportunidad para conversar entre bromas y chistes les respondo: ” si verdad la dieta de MM” algunos por curiosidad preguntan: “MM y que es eso?” les digo: ” Maduro y Mendoza” hasta allí llega el chance, de alguna forma se les debe recordarles que si hay un dictador según ellos existe un verdugo

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