El Régimen de la Revolución [1] y la pulsión de muerte

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Por: José Romero Losacco

En los últimos meses los venezolanos hemos vivido un conflicto que ha venido tomando dimensiones escatológicas. Con ello no quiero referirme a la práctica de agredir con excrecencias corporales a funcionarios de los órganos de seguridad del Estado. Se trata más bien de explorar la otra dimensión a la que se refiere la escatología, se trata pues de hablar de la muerte, de esa que callan los medios nacionales y las cadenas globales de información, es que esta nos resulta relevante por su contenido mesiánico-simbólico.

En este contexto, el gobierno nacional, a través de sus voceros autorizados, se ha encargado de mostrar el rostro de esta muerte, con un mensaje cargado de lenguaje técnico y ornamentado desde lo sentimental, se apela al desmontaje criminalístico de aquello que circula en forma de 140 caracteres. Se alerta al país que la oposición busca un muerto para justificar una intervención, pasado los días son ya más de 80 muertos y la hipótesis del estado de conmoción no termina de validarse empíricamente.

Entonces, ¿para qué sirve la escatología de los 140 caracteres?, ¿por qué es necesaria la elaboración de una contraintervención?, ¿cuál es el objetivo de la pulsión de muerte que mueve a un sector de la oposición venezolana?

I. La Cristiandad y el fantasma del 27 de febrero

En algunos debates contemporáneos, en el campo de la filosofía política, se ha tornado relevante mostrar los contenidos políticos implícitos en las Epístolas de Pablo de Tarso. En estas discusiones han participado intelectuales como S. Žižek y E. Dussel, en ellas resulta relevante, para nosotros, lo referente a cuál sería el mito fundante del cristianismo y de la cristiandad.[2]

La tradición de la cristiandad nos enseña que el mito fundante de la comunidad cristiana radica en el misterio de la resurrección. Sin embargo, para estos filósofos la cuestión resulta muy distinta. Por ejemplo, para Žižek, el mito fundante del cristianismo es la crucifixión, su argumento se ancla no solo en toda la simbología cristiana alrededor de la cruz, sino que precisamente esa simbología daría cuenta de la pulsión de muerte que mueve a la civilización occidental y al capitalismo.

Por su parte, Dussel, aunque asume el mismo punto de partida que el esloveno, invierte la interpretación. Si bien comparte que la crucifixión es lo que funda al cristianismo, lo hace porque afirma que en ella se revela la pulsión de vida de la comunidad mesiánica, de la comunidad política frente a la Ley del imperio. La versión de Žižek explica el régimen de la cristiandad, pero no así el del cristianismo. Para comprender mejor esto, preguntémonos, como hace el filósofo de la liberación, qué pensaría un miembro de la comunidad mesiánica que observa cómo el sucesor de Pedro corona al emperador, cómo el papa santifica la Ley imperial que ejecutó a Jesús.

La novedad y potencialidad del análisis de Dussel radica en su positividad, parte de la muerte, pero no la hace fundante de la comunidad, todo lo contrario, es la vida la que fundamenta todo lo demás. Para él, la ejecución de Jesús en la cruz resulta ser el momento en el que la Ley se muestra ante la comunidad como injusta. Afirma:

“Si la Ley mataba a los oprimidos, y en primer lugar al justo, se le revelaba a la nueva comunidad mesiánica en el acto mismo del asesinato en la cruz la corrupción, el fetichismo de la Ley, y con ello la comunidad escandalizada quedaba libre ante la Ley y le negaba el poder de ser fundamento de la justificación”.[3]

Esta lectura nos permite comprender el espíritu fundante tras los hechos de aquel 27 de febrero de 1989. La explosión social en sí misma no explica los hechos que ocurrían en las décadas posteriores; el Caracazo como momento fundante del Régimen de la Revolución Bolivariana se levanta sobre los cadáveres que tiñeron de rojo las calles del país, pero no porque se funde en una pulsión de muerte, todo lo contrario, su impulso es la pulsión de vida de un pueblo que se negó a seguir muriendo en las calles mientras el Régimen de Punto Fijo demostraba que era capaz de matar, y en ese instante escatológico, mostró su total corrupción.

II. 2017: conflicto y escatología

Los últimos días de protestas en Venezuela dejan un saldo de más de 80 fallecidos y una onda expansiva de titulares que transforman en verdad aquello que solo se desarrolla en 140 caracteres. Entre los caídos se cuentan personas electrocutadas al intentar saquear establecimientos comerciales, otros impactados por objetos contundentes que son lanzados desde edificios residenciales, civiles y funcionarios de organismos de seguridad han sido asesinados con armas de fuego, jóvenes han muerto al intentar accionar armas de fuego caseras, otros han sido linchados con bombas molotov a mano de manifestantes de oposición, también se reportan fallecidos por exceso de los organismos de orden público. 2/3 de las muertes, según informes oficiales, no han ocurrido en el contexto de manifestaciones.

Sin embargo, es paradójico que quien hace pública esta información sea el propio gobierno, siendo que las cifras que se presentan son mayores a las que denuncia la oposición. Resulta extraño que mientras la mayoría de gobiernos del mundo intentarían ocultar o minimizar las cifras (como se hizo en 1989 luego del Caracazo), en nuestro país ocurre lo contrario. ¿Por qué la oposición no presenta informes detallados de los caídos? ¿Por qué se dedican solamente a cuantificar y no cualifican dichas muertes.?

Pues muy sencillo, a la oposición venezolana no le interesa conversar sobre los muertos, solo le importa publicitarse a sí misma, porque como el Régimen de la Cristiandad necesita construir el mito del héroe resucitado, para con ello ocultar su complicidad con los asesinos. Porque el proyecto en marcha tiene como objetivo táctico derrocar al gobierno, pero su objetivo estratégico es destruir simbólicamente al Régimen de la Revolución Bolivariana. Esta oposición saliva por otro Caracazo, le entusiasma porque sabe que este no solo acabaría con el gobierno, sino que sería el fin del chavismo como espiritualidad. Entienden que deben vender, con las mejores armas del marketing y del branding, que su proyecto es de vida, solo que primero necesitan crucificar al pueblo en la calle, necesitan la muerte del humilde, del justo.

Una contraintervención es necesaria, para asumir la carga simbólica con la que la pulsión de vida de nuestro pueblo ha construido su presente, esto es imperativo. Pero debe hacerse lejos del púlpito, lejos de los cenáculos, lejos de la retórica y cerca de los hechos. La metáfora mítica nos ayuda a comprender qué quieren los que hoy gritan por la libertad del Barrabás de Ramo Verde, estos son los mismos que crucifican al pueblo en las calles iluminando sus cuerpos con los fuegos fatuos provenientes de una molotov. Pero también nos permite ponderar la relevancia del símbolo en la lucha por mantenernos vivos.

Notas y referencias

[1]  Utilizo el término Régimen de la Revolución en el sentido en el que lo plantea el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez, quien en una entrevista reciente ha diferenciado a este del gobierno, afirmaba que “una cosa es criticar al gobierno y otra muy distinta criticar el Régimen de la Revolución”.

[2] Entendemos, como ha planteado Dussel, que el cristianismo es la espiritualidad resultante de las enseñanzas del profeta, se corresponde a la comunidad mesiánica surgida tras su muerte, mientras la cristiandad es el régimen de poder surgido de la fetichización del cristianismo cuando este se convierte en la religión del imperio.

[3] Dussel, Enrique: “Crítica de la Ley y legitimidad crítica del consenso de las víctimas (Pablo de Tarso como filósofo político)”. En Filosofías del Sur, descolonización y transmodernidad. Ediciones Akal, México. 2015.

 

4 Comentarios en El Régimen de la Revolución [1] y la pulsión de muerte

  1. Interesante. Sin embargo, tenemos en Latinoamérica un filósofo que abordó los aspectos tratados en este artículo. Me refiero al argentino León Rozitchner, que por cierto vivió exiliado en Venezuela. A los lectores les menciono una des sus obras donde se aborda – no solo el mito fundante del cristianismo y de la cristiandad- sino la relación de este (cristianismo) con el surgimiento del sistema capitalista. ¿Por qué realizar estos anális tomando como referente persadores europeos teniendo pesadores propios en estos temas? ¿Sería, quién sabe, por algún complejo de los que sufre el colonizado contra el que debemos luchar todos?

    • Enrique Dussel es argentino-mexicano, y la teoría de Dussel (que Romero-Lossaco acompaña y aplica a la contemporaneidad venezolana) está en oposición a la de Zizek, en este sentido no hay por ninguna parte el “complejo” en el sentido que usted señala. Por otro lado, la intención de juzgar ciertos análisis por el solo hecho de partir de ideas de pensadores europeos, sin llegar siquiera a desmadejar la calidad de la propuesta, es algo muy nocivo para la producción de saberes, puesto que en los países del establishment nacen y se forman también personajes en franca oposición al sistema imperante, hecho que indudablemente nos hermana. Pero en todo caso, reitero, no estamos siquiera ante la circunstancia que usted señala, pues Dussel (como puede comprobar fácilmente haciendo uso de google) es latinoamericanísimo, no solo de nacimiento, sino que su lucha intelectual se ha desarrollado por la defensa del pensamiento latinoamericano y latinoamericanista.

  2. La obra en cuestión de Rozitchner es “LA COSA Y LA CRUZ. CRISTIANISMO Y CAPITALISMO (EN TORNO A LAS CON FESIONES DE SAN AGUSTIN)
    ¿Qué relación existe entre Capitalismo y Cristianismo? ¿Produjo el cristianismo, a través de su dispositivo mítico, las condiciones subjetivas necesarias sobre los individuos, que posibilitaron luego el surgimiento del capitalismo? ¿Es un hecho meramente azaroso que este sistema de producción haya surgido en el occidente cristiano, o de hecho, no podría haber nacido en otro lugar? ¿Por qué el capitalismo, nace, precisamente, al interior de una sociedad atravesada por la cosmovisión cristiana? ¿Hay alguna relación entre las configuraciones subjetivas que desata un ideario religioso sobre los sujetos, y la articulación y producción de las relaciones sociales y económicas que se producen en una sociedad?

  3. La soberbia es mala consejera, esconde pulsión de muerte, es un leitmotiv de agresividad; hubo allí un ataque subrepticio porque no se trata de si somos o no somos europeos. Se esta haciendo ciencia, ahora esto solo como advertencia. Por lo demás, no creo que Dussel y Zizek se opongan, se complementan; el mismo Freud decía que eros y tanatos eran dos pulsiones existentes en todos los seres humanos. Algunas veces imperceptibles nos inclinamos hacia la muerte como cuando matamos una hormiga o una mosca, nos ponemos terrible cuando matamos una cucaracha o una rata y otras veces nos inclinamos imperceptibles hacia la vida como cuando observamos una bella flor o una caída de agua queriendo ser acariciado por aquellas frescuras o escuchar el Claro de Luna de Beethoveen. Por lo demás creo que hay muertes tramposas o inducidas como las de aquel que corto el cable de alta tensión muriendo electrocutado y otra cosa es la muerte del Cristo en el Calvario o la del Che Guevara en el Ñancahuazu quienes se regían por imperativos categóricos: eran ambos eroticos

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