La crisis global del modelo exitoso

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Los problemas estructurales de la globalización son sistemáticamente negados y tapados con autocomplacientes diagnósticos de pronta mejora. Las estadísticas sobre un crecimiento débil y una tasa errática de empleo se repiten año tras año, luego de la crisis de 2008. Los gobiernos de los países centrales, impregnados por el marco ideológico e institucional neoliberal, usan mínimos instrumentos expansivos de política económica. Los países latinoamericanos deberían prepararse para una contracción global que podría impulsar la tendencia declinante de la demanda de materias primas. La transformación del clima político en países centrales es la expresión de un malestar social creciente de la economía liberal: la concentración de la riqueza y la desposesión de las mayorías.

Por: Ricardo Aronskind

El estancamiento relativo de la economía occidental es inocultable. Las estadísticas sobre un crecimiento débil y una tasa errática de empleo se repiten año tras año, luego de la crisis de 2008. Los gobiernos de los países centrales, impregnados por el marco ideológico e institucional neoliberal, usan mínimos instrumentos expansivos de política económica. Así, la política monetaria expresada por la “expansión cuantitativa” implementada en Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y recientemente por el Banco Central Europeo ha alcanzado sus límites, sin que las economías hayan despegado.

Se acumulan ya nueve años en los que sistemáticamente el Banco Mundial y otros organismos que conforman la institucionalidad del orden global, realizan pronósticos económicos de crecimiento mundial que son desmentidos por una realidad mucho más anémica.

Los problemas estructurales de la globalización son sistemáticamente negados, y tapados con autocomplacientes diagnósticos de pronta mejora. Pero el impacto económico y político de una crisis financiera sin resolución no puede ser escondido, y se vuelve visible a través de numerosos eventos que ocurren con creciente frecuencia.

La deuda global sigue creciendo y sepulta la reactivación. Según la revista Forbes, el mundo adeuda 3,3 veces su PIB, o lo que es lo mismo, 217 millones de millones de dólares. La deuda global ha seguido acumulándose vigorosamente luego del estallido de la crisis financiera en 2008, a pesar del débil crecimiento registrado en el período. Tres cuartos de esas deudas corresponden a los países desarrollados.

Estados Unidos presenta uno de los endeudamientos más altos del mundo superando en 3,4 veces su PIB. La deuda federal sola es mayor que todo el producto anual del país (102% del PIB). El conjunto de las administraciones (federal, estatales y locales) ha incrementado fuertemente sus pasivos desde 2008 en un 80%. La solvencia del sector empresarial estadounidense se ha deteriorado durante 2016, especialmente en el sector no financiero.

La deuda total de la Eurozona alcanza niveles records del 405% del PIB. La deuda gubernamental de los 19 miembros equivale al 110% del PIB agregado. El Reino Unido, donde la realidad política se ha vuelto extremadamente fluida, debe casi cinco veces su PIB (465%). Tres cuartas partes de la deuda total británica corresponden al sector privado,  mientras que el resto es del sector público (115% del PIB). Solo el sector financiero acumula una deuda que equivale al 190% del PIB nacional.

En Japón, sóolo la deuda pública equivale a 2,5 veces su PIB, aunque en su mayoría ha sido contraída con prestamistas locales.

Esta acumulación riesgosísima de deuda se explica por las políticas monetarias fuertemente expansivas implementadas por los principales bancos centrales de los principales centros económicos mundiales, y por el crecimiento “vegetativo” de la enorme deuda contraída por el resto, a pesar de las muy bajas tasas de interés. Ese crecimiento vegetativo revela, a su vez, la imposibilidad de “manejar” esas deudas, que son explosivas. Un aumento de las tasas aceleraría inevitablemente el crecimiento de las mismas, sobre cuya cobrabilidad crecen las dudas.

Comentario aparte merecen las empresas “calificadoras de riesgo”, cuyas preferencias políticas por los países centrales y los gobiernos neoliberales son cada vez más difíciles de disfrazar de “evaluaciones técnicas”.

Advertencias

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), en un documento oficial, ha señalado: “las pobres expectativas de crecimiento deprimen el comercio, la inversión, la productividad y los salarios”. El comunicado advierte: “las excepcionalmente bajas tasas de interés están distorsionando los mercados financieros y creando riesgos a lo largo del sistema financiero”.

Aún más explícito es el siguiente párrafo: “La desconexión entre las subas de bonos y acciones y la caída de ganancias y de expectativas de crecimiento, combinadas con sobrecalentados mercados inmobiliarios en muchos países, incrementan la vulnerabilidad de los inversores a fuertes correcciones en los precios de los activos”. “Fuertes correcciones” significa en el lenguaje mesurado del organismo, la explosión de las burbujas creadas por el capital especulativo.

Nadie puede decir que las advertencias no fueron hechas con claridad. Sin embargo el sistema global responde con la inercia, el silencio negador y la total ausencia de propuestas efectivas.

Hechos políticos de enorme relevancia muestran un cambio crucial en el estado de ánimo de la opinión pública mundial en relación al fenómeno conocido como “globalización”. Uno es el Brexit, es decir, la decisión de Gran Bretaña de salir de la Unión Europea, producto de un referéndum (junio de 2016) que imprevistamente ganó la posición favorable a la salida. Otro es el triunfo de Donald Trump (noviembre de 2016), en contra de la favorita del establishment económico de los Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton. Justamente fue ella quien explicó con realismo –antes de las elecciones–, la lógica de los votantes de Trump: “demasiados estadounidenses sienten como si hubieran sido excluidos y abandonados por nuestra economía, por nuestro gobierno. Yo entiendo su frustración y francamente incluso el miedo que algunas personas sienten que no está funcionando para ellos, y que están en busca de respuestas”.

El triunfo del candidato de centro-liberal Macron (mayo de 2017) en Francia ha sido presentado como una revalidación popular de la  globalización liberal. Sin embargo, la simple suma de los votantes que cuestionan el estilo de ajuste y austeridad que impone la Unión Europea y la derecha neoliberal francesa, alcanzó casi el 50% de los votos en la primera vuelta. El contundente triunfo del candidato “moderado” en el ballotage debe leerse en el contexto del espanto que provocaba la alternativa representada por la derecha xenófoba.

La muy buena votación que obtuvo recientemente el laborista de izquierda británico Jeremy Corbin (junio de 2017) en su confrontación con el Partido Conservador, también se inscribe dentro del malestar con el ajuste y la transferencia de riqueza a los sectores más poderosos que se vienen practicando en el Reino Unido.

Concentración

Esta transformación del clima político que está observándose en diversos países centrales es la expresión de un malestar social creciente con características genéticas de la economía liberal: la concentración de la riqueza y la desposesión de las mayorías. La novedad es que hasta ahora los sistemas “bipartidistas” sin alternativas económicas al neoliberalismo parecían estables en aquellas regiones.

El llamado Brexit, o sea, la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea es un hecho económico-político de enorme importancia que amenaza a su vez con desatar nuevos procesos políticos y económicos.

La Unión Europea ha decidido no favorecer una salida cómoda para el socio inglés. Necesita disuadir a otros miembros que pueden sentir la tentación de la separación, generando costos económico-sociales para Londres.

La primera ministra británica, Theresa May, apostaba a un proceso de completa separación de la UE entre 2017 y 2019. Su pretensión de negociar con “más fuerza” la desvinculación –que encubría una nueva vuelta de tuerca de recortes en salud y otros servicios públicos–, fue rechazada con inesperada fuerza por el electorado británico.

Trump propone una interpretación “nacionalista estadounidense” de la globalización: el estancamiento salarial, la falta de empleos industriales, el achatamiento del horizonte de progreso de los sectores medios sería “culpa” de los chinos y los mexicanos. Que las corporaciones estadounidenses hayan decidido desplazar sus fábricas hacia otras regiones buscando maximizar sus beneficios no entra en la explicación del multimillonario republicano.

La incógnita que se presenta es si Trump podrá avanzar a contrapelo de la lógica del capital global estadounidense, o si el establishment logrará “contenerlo” y adecuarlo a las normas “establecidas” de la globalización. En todo caso, el nuevo presidente añade otro factor más de inestabilidad global, ya que su futuro impeachment no es en absoluto descartable.

Contracción global

Al escenario de estancamiento y fragilidad que ha dejado la crisis de 2008, deben sumárseles las numerosas posibilidades de desestabilización política y económica global. La volatilidad político-militar internacional tiene hoy muchos nombres: Siria, Yemen, Venezuela, Qatar, Turquía, Ucrania, Corea del Norte, el Golfo Pérsico, el Mar de la China. La presidencia de Trump añade imprevisibilidad interna y externa al escenario mundial.

Ante tantos detonantes eventuales, los países sudamericanos deberían prepararse para una contracción global, que podría impulsar la tendencia declinante de la demanda de materias primas. Una eventual suba de la tasa de interés también podría generar ese mismo efecto sobre el horizonte regional.

La aparición significativa de partidos y líderes progresistas como Sanders, Corbyn, Mélenchon, el gobierno de izquierdas en Portugal, Podemos, muestra el distorsionado recorte de la realidad planteado por la prensa conservadora global: solo se puede elegir entre neoliberalismo o derecha xenófoba. Hoy se puede decir que ha surgido una contestación democrática, humana y social a la globalización neoliberal.

Aparece una agenda global que fue –hasta hace poco tiempo– un lugar común en Latinoamérica: garantizar derechos para sostener los mercados internos. Por otra parte, los derechos sociales solo podrán concretarse con una fuerte redistribución del ingreso. Algo que no se puede esperar de los mercados desregulados desentendidos del interés general y del destino del planeta.

Publicado originalmente en: Página 12

5 Comentarios en La crisis global del modelo exitoso

  1. ¡Vaya!…..que sorpresa para algunos……… la política del Gobierno Bolivariano es esencialmente correcta y oportuna…..abandonar el rentismo disminuyendo la dependencia de las exportaciones petroleras y estimular la demanda interna (la construcción masiva de viviendas usa de todo….) y también la producción y exportación de productos elaborados u otros como los pesqueros, además de acumular oro para respaldo….a los que se oponen al Arco Minero se les puede decir: “El Arco Minero son los bienes….y los bienes se usan para compensar los males…..no para guardarlos ahí hasta que los Yankees puedan ponerle la mano”…..

  2. Concuerdo con la idea general del articulista, sin embargo difiero en varios aspectos que destaca, tales como, las causalidades y consecuencias del problema. Si Bien es cierto que se ataca actualmente la Globalización, o se coloca como causal de los problemas económicos mundiales, a mi forma de ver es falas, ya que el verdadero problema de la economía actual es la gran estafa ponzi montada en el actual sistema capitalista, a decir: La Financierizacion de la economía, si la globalización fuera la falla, entonces la china y su proyecto de la neo-ruta de la seda, está en camino al fracaso.

    con respecto a “El estancamiento relativo de la economía occidental es inocultable. Las estadísticas sobre un crecimiento débil y una tasa errática de empleo se repiten año tras año, luego de la crisis de 2008. Los gobiernos de los países centrales, impregnados por el marco ideológico e institucional neoliberal, usan mínimos instrumentos expansivos de política económica. Así, la política monetaria expresada por la “expansión cuantitativa” implementada en Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y recientemente por el Banco Central Europeo ha alcanzado sus límites, sin que las economías hayan despegado.” coincido que USA, GB, Japón y Grecia son estados fallidos, ahora que la QE haya alcanzado sus límites, creo que es un pronóstico poco realista, en el mundo según entiendo se han creado algo así como 15 billones de dólares vía QE, pensar que para la reserva federal, el BCE o el banco de Japón sea problema crear 15 billones es ingenuo, ya en Japón y otros países de la zona euro hay tasas de interés negativas, para ellos todo es cuestión de mantener la estafa poni. hay que recordar que existe un apartheid de las tasas de interés, para quienes superan la línea de ese apartheid el dinero es regalado, para los que están por debajo de esa línea los créditos son impagable, hay que poner mucho cuidado a lo que esta ocurriendo actualmente en USA con los préstamos para compra de carro y los préstamos estudiantiles y las burbujas montadas sobre estos hombros.

  3. El mundo entero, cargado de indignación y frustración se ha visto obligado a tener que pagar muy caro por presenciar un vulgar espectáculo nudista de la suprema deidad del capital; al que el sistema , la “gran academia” y los ilusionistas de los medios insisten en seguir justificando como el efecto de la mano invisible del mercado, con argumentos eufemísticos muy bien rebuscados, tergiversando la clásica teoría para ocultar sus burdas pretensiones de exhibir esa tragicomedia emulándola como la fábula del traje invisible, esta vez de su dios, que por cierto, también es invisible. Sin embargo, esto no termina siendo más que un mordaz insulto a la inteligencia, del que aunque muchos aun prefieren callar, se ha alcanzado la suficiente madurez para estar conscientes de la trampa del QE de la que el mundo sigue siendo víctima, pero que solo queda como opción esperar expectante a que dicho parapeto finalmente se desplome y termine tragándose a sus creadores y a sus cómplices.

    La crisis no inició en el 2008, realmente la crisis inició en 1971 cuando Richard Nixon bajo la asesoría de Milton Friedman (quien diseñó el artificio sobre el que sustentan las maniobras), decidió abandonar el Patrón Oro establecido para determinar la convertibilidad del dólar, abusando de la supremacía que había alcanzado esa moneda por las prerrogativas que se le habían concedidos en el acuerdos de Bretton Woods para regir como moneda de referencia para el intercambio comercial a nivel global. Esto muy habilidosamente con el objeto de hacerle frente al déficit que se le vino encima, buscando un mecanismo expansionista que le permitiera honrar compromisos y cubrir gastos sin generar inflación por ser el patrón de referencia, con endeudamiento que convertían en dinero a cambio de promesas de pago a plazos con atractivos rendimientos que se colocaban en el mercado para que cualquier incauto adquiriese para representar sus activos, en el entendido de que así estarían a buen resguardo como reserva por la confianza que ello supone y a que su vez le estarían generando dividendos.

    Así, emitiendo papeles se apoderaron de los commodities de las naciones y del trabajo de los pueblos y así también endeudaron a medio mundo imponiéndole condiciones, con dinero que ellos producen de la nada y que al final no tienen como respaldar porque el nivel de endeudamiento en relación al PIB bajo el que se emite es muy superior a la capacidad real de pago, que al ser manejada irracionalmente les hacen sumergirse en una espiral crediticia que de manera desproporcionada tiende a crecer a su alrededor sin garantía de que pueda ser contenida y mucho menos de que pueda llegar ser lo suficientemente representativa para ser canjeada por activos tangibles, bienes o servicios en cantidades proporcionales con valor actual equivalente. Es por ello que en 2008 comienzan a estallar las burbujas financieras que todo este desorden especulativo trajo consigo, hecho presente desde el 2002 de manera aislada en empresas como WorldCom, pero en menor escala. De hecho, bajo estos esquemas de endeudamiento es que en los actuales momentos, pero no se sabe hasta cuándo, se logra sostener artificialmente la actividad de extracción de crudo de Esquisto, toda vez que los costos de producción superan ampliamente el precio de mercado por barril.

    Como reacción a esta situación las llamadas economías emergentes han emprendido con suma cautela un camino para desvincularse de forma progresiva de la hegemonía del dólar, diseñando instrumentos inéditos para reguardar sus reservas representándolas en activos tangibles como el oro y otros minerales de alto valor, de manera que respaldándose en ello, les permita migrar a mecanismos de corte financiero para compensaciones e intercambio comercial, que a mediano plazo puedan ser utilizados para emitir monedas convertibles entre sí, pero basados en parámetros reales que se ajusten a la dinámica de una economía sana, libre de vicios especulativos que no guardan relación alguna con el crecimiento neto de dicha dinámica bajo esquemas productivos. De este modo, la coyuntura que circunstancialmente definió este contexto, condujo al desarrollo de nuevos modelos que trascienden de la globalización a la socialización de la economía, donde el trabajo que agregue valor apalancado con la explotación y el uso eficiente de los recursos naturales y energéticos, sea la mayor fuente generadora de riquezas en términos reales.

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