Asesinos de las SS con doctorado

SS

La imagen clásica que tenemos de un(a) fascista es la de una persona violenta y poco estudiada, incapaz de reparar en lo salvaje de su razonamiento, o que se limita a seguir órdenes sin pensarlas ni distinguir si son correctas o no. Sin embargo, esa imagen estereotipada oculta que muchos fascistas y en especial sus líderes y voceros, son hombres y mujeres con estudios universitarios e incluso catalogados como intelectuales, que tienen justamente como oficio pensar y reflexionar, amantes de las bellas artes, la alta cultura y por tanto insospechados de comportamientos bárbaros. Como demuestra el historiador francés Christian Ingrao, los más violentos e intolerantes nazis responden a este último perfil, incluyendo a los mandos de las temibles SS. De la misma manera como es sabido que pensadores de la talla de Heidegger (al que muchos consideran el filósofo más influyente del siglo XX) y Carl Schmitt fueron redomados nazis. En Venezuela, tuvimo el caso de Harry Mannil, uno de los diez criminales de guerra nazi más buscados en el mundo durante el siglo pasado, que vivió desde la década de los 40 hasta 2002 en Venezuela, entre otras cosas, siendo presidente del Ateneo de Caracas y el coleccionista de arte más importante del país. Así las cosas, guardando las enormes distancias intelectuales obvias, casos como el de Tulio Hernández, Ángel García Banchs o Erik del Bufalo, no son una rareza: el fascismo más puro y peligroso, es el cultivado por élites intelectuales encargadas de popularizarlo y justificarlo, tal y como veremos a continuación.

Por: Jacinto Anton

La imagen que se tiene popularmente de un oficial de las SS es la de un individuo cruel hasta el sadismo, corrupto, cínico, arrogante, oportunista y no muy cultivado. Alguien que inspira (aparte de miedo) una repugnancia instantánea y una tranquilizadora sensación de que es un ser muy distinto, un verdadero monstruo. El historiador francés especializado en el nazismo Christian Ingrao (Clermont-Ferrand, 1970) nos ofrece ahora un perfil muy diferente, y desasosegante. Hasta el punto de identificar a un alto porcentaje de los mandos de las SS y de su servicio de seguridad, el temido SD, como verdaderos “intelectuales comprometidos”.

El término, que ha escandalizado en el mundo intelectual francés, resulta escalofriante cuando se piensa que esos son los hombres que estuvieron a la cabeza de las unidades de exterminio. En su libro de reciente aparición en castellano, Creer y destruir, los intelectuales en la máquina de guerra de las SS (Acantilado, 2017), Ingrao analiza pormenorizadamente la trayectoria y las experiencias de ochenta de esos individuos que eran académicos ‒juristas, economistas, filólogos, filósofos e historiadores‒ y a la vez criminales. Hay un fuerte contraste entre ellos y el cliché del oficial de las SS. Asesinos de masas en uniforme con un doctorado en el bolsillo, como describe el propio autor. Lo que hicieron los “intelectuales comprometidos”, teóricos y hombres de acción, de las SS fue espantoso. Ingrao cita el caso del jurista y oficial de la SD Bruno Müller, a la cabeza de una de las secciones del Einsatzgruppe D, una de las unidades móviles de asesinato en el este, que la noche del 6 de agosto de 1941 al transmitir a sus hombres la nueva consigna de exterminar a todos los judíos de la ciudad de Tighina, en Ucrania, se hizo traer una mujer y a su bebé y los mató él mismo con su arma para dar ejemplo de cuál iba a ser la tarea.

“Resulta curioso que Müller y otros como él, gente muy formada, pudieran meterse así en la práctica genocida”, dice Ingrao que ha presentado su libro en Barcelona, “pero el nazismo es un sistema de creencias que genera mucho fervor, que cristaliza esperanzas y que funciona como una droga cultural en la psique de los intelectuales”.

El historiador recalca que el hecho es menos excepcional de lo que parece. “En realidad, si examinamos las masacres de la historia reciente veremos que hay intelectuales bajo el felpudo. En Ruanda, por ejemplo, los teóricos de la supremacía hutu, los ideólogos del Hutu Power, eran diez geógrafos de la Universidad de Lovaina. Casi siempre que hay asesinatos de masas hay intelectuales detrás”. Pero, uno no espera eso de los intelectuales alemanes. Ingrao ríe amargamente. “Es cierto que eran los grandes representantes de la intelectualidad europea, pero la generación de intelectuales que nos ocupa experimentó en su juventud la radicalización política hacia la extrema derecha con marcado énfasis en el imaginario biológico y racial que se produjo masivamente en las universidades alemanas tras la Gran Guerra. Y entraron de manera generalizada en el nazismo a partir de 1925”. Las SS, explica, a diferencia de las vocingleras SA, ofrecían a los intelectuales un destino mucho más elitista.

¿Pero el nazismo no les inspiraba repugnancia moral? “Desgraciadamente, la moral es una construcción social y política para estos intelectuales. La Primera Guerra Mundial ya los había marcado: aunque la mayoría eran demasiado jóvenes para haber luchado, el duelo por la muerte generalizada de parientes y la sensación de que se libraba un combate defensivo por la supervivencia de Alemania, de la civilización contra la barbarie, prendieron en ellos. La invasión de la URSS en 1941 significó el retorno a una guerra total aún más radicalizada por el determinismo racial. Hasta entonces había sido una guerra de venganza, pero a partir de 1941 se convirtió en una gran guerra racial, y una cruzada. Era la confrontación decisiva frente a un enemigo eterno que tenía dos caras: la del judío bolchevique y la del judío plutócrata de la Bolsa de Londres y Wall Street. Para los intelectuales de las SS, no había diferencia entre la población civil judía que exterminaban al frente de los Einsatzgruppen y las tripulaciones de bombarderos que lanzaban sus bombas sobre Alemania. En su lógica, parar los bombarderos implicaba matar a los judíos de Ucrania. Y si no sería el final de Alemania. Ese imperativo construyó la legitimidad del genocidio. Era ‘o ellos o nosotros’”.

Así se explican casos como el de Müller. “Antes de matar a la mujer y el niño habló a sus hombres del peligro mortal que afrontaba Alemania. Era un teórico de la germanización que trabajaba para crear una nueva sociedad, así que el asesinato era una de sus responsabilidades para crear la utopía. En su razonamiento, había que matar a los judíos para cumplir los sueños nazis”.

Ingrao sostiene que los intelectuales de las SS no eran oportunistas, sino personas ideológicamente muy comprometidas, activistas con una cosmovisión en la que se daban la mano el entusiasmo, la angustia y el pánico, y que, paradójicamente, abominaban de la crueldad. “Las SS era un asunto de militantes. Gente muy convencida de lo que decía y hacía, y muy preparada”. Pues resulta más preocupante aún. “Por supuesto. Hay que aceptar la idea de que el nazismo era atractivo y que atrajo como moscas a las élites intelectuales del país”.

Publicado originalmente en El País

7 Comentarios en Asesinos de las SS con doctorado

  1. Tienes razon a medias, hay que incluir en ese mismo concepto a la otra extremidad de la deformación. por la derecha el fascismo y por la izquierda el comunismo. Los dos extremos tienen iguales características. Por ejemplo. se basan en gobernantes que se autodenominan “Lideres amados” y convencen a sus adeptos a estar rodilla en tierra para defender su estatus y su amado líder. Podemos verlo en el caso Hitler de Alemania y en el caso actual de Corea del Norte. Los dos sistemas convierten al pueblo en números de cédula, que trabajan y viven para el sistema, sin oportunidad de escojer su estilo de vida, sin salir del encierro, sin propiedades. Algo parecido a un moderno esclavo.
    En el centro de estas dos pesadillas está el capitalismo, que da libertad al individuo de estudiar o no, lo que le de la gana, de tener lo que pueda conseguir, ya sea por su capacidad o por su suerte, que puede entrar y salir de su pais y buscar mejores condiciones de vida en cualquier parte sin estar por eso desterrado. Y que no tiene ningun ser sobredotado como lider amado, sino gerentes que gobiernan por un tiempo limitado y escogidos libremente.

    • Todo fascista quiere empatar el partido para ver si gana en la tanda de penales. Los nazis fueron unos criminales tan iguales que los falangistas franquistas sus socios en crímenes. Ahogaron en sangre de los pueblos a toda Europa. No me vengas a cortar con el vaso de cartón de Corea del Norte tergiversada y satanizada por los medios del capitalismo. ¡Cómo les duele Corea del Norte! Ese empate, en cualquier momento se inclina hacia el comunismo del futuro.

    • Creo que un poco limitada tu explicación, así mismo como dices tienes razón a medias o casi nada. Corea del Norte no aplica el comunismo marxista, puedes leer un poco más sobre el comunismo o socialismo juche y luego nos dices si hay o no diferencia.
      Y el capitalismo no te da acceso a elegir en lo absoluto no vengas con esa falacia, ningún país se ha podido desarrollar para alcanzar el socialismo y mucho menos el comunismo caemos también en esa mentira, nunca se lo han permitido y “en parte” es culpa del saboteo constante del sistema que aun controla todo: el dinero.

    • “……..está el capitalismo, que da libertad al individuo de estudiar o no, lo que le dé la gana…..”
      ¡ Caramba, José, habría que ver qué opinan los jóvenes chilenos acerca de tu afirmación de que ellos, los chilenos, “pueden estudiar lo que les dé la gana” ! . Porque la verdad verdadera es que en Chile tú no estudias si no puedes pagar la colegiatura . Y hacen legiones los chilenos que no pueden pagarla. Vamos, que “alguien tiene que pagar el almuerzo” , como dijera el eximio Sebastián Piñera.

  2. Si hay un nuevo fascismo.
    Uno Compuesto por liberales/mafiosos de Países grandes cuyo fin es obtener la mayor cantidad de beneficios económicos, sobornando a funcionarios apatridas de naciones mas pequeñas al servicio pleno del capital.
    Estos pueden utilizar un discurso “revolucionario” “anti-imperialista” y a su vez ser socio de estas grandes corporaciones.
    El neoliberalismo consiste en limitar las funciones del estado por medio de las instituciones, para así tener mas maniobra a la hora de extraer la mayor cantidad de recursos económicos. Los liberales obtiene lo suyo, los funcionarios corruptos por empresas de maletin y controlando la economia interna igual.
    Un sector de la sociedad se rebela, pero para eso existe un magnifico estado policial que le arrebata las libertades a las personas de bien.
    Y tu vas a votar por la constituyente? Piensalo bien.

  3. Los imperios venden sus ideologías al mejor postor de allí que el capitalismo busca sus riquezas en otros países como es el caso de Venezuela que tiene demasiado y durante muchos años no le han permitido sustraer y aprender a general bienestar para todos sus ciudadanos, no se puede comparar 80 años con 18 años por ejemplo un viejo y una carajita…fracaso total. Quizás el socialismo no es lo mejor y Venezuela no es Corea del Norte son dos países muy distintos, por ejemplo; son muchas las riquezas que nosotros tenemos y de llegar a un socialismo estamos lejos más bien creo en un proceso bolivariano en cuanto al fascismo y sus intelectuales ejecutores de barbaries es el capitalismo que con su influencia en el mundo lo vende como un mal necesario para dar pie a sus oscuras intensiones esto es de conocimiento actual que quienes apoyaron a Hitler en sus inicio de gobierno fueron los empresarios norteamericanos en proveerle bienes de todo tipo, es después que cuando intervienen para detenerlos la guerra iba en un proceso de acabar siendo derrotados los alemanes por la Rusia de aquella época , la actitud de los dirigentes de la derecha dejan mucho que desear por su prepotencia, su irresponsabilidad ante los hechos que vienen dándose desde hacen 18 años en el país es el engendro de un fascismo nacional. CUIDADO¡

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