“Una situación de protesta pasa, pero el daño a los niños no” / Conversando con Fabiola Gutiérrez

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Por: Jessica Dos Santos Jardim

Hace un par de meses, yo escribí un mensajito por Twitter donde afirmaba que pocas cosas en la vida podían ganarle la pelea a una buena torta de auyama o una de queso llanero. Al rato, como por “arte de magia”, un motorizado dejaba una de ellas en mi oficina. Entonces, Gabriel, el hijo de una compañera de trabajo, me preguntó: “¿Quién te mando eso? Y si es tan fácil ¿por qué no pones ahí (señalando el monitor) que necesitas un desodorante o una Colgate?”.

Mi reacción inmediata fue sonreír, balbucear algún chiste tonto para salir del paso. Sin embargo, minutos después, me cuestioné lo atípico de aquella situación: ¿Por qué un niño, en el fondo de sí, sentía una especie de preocupación en torno a unos productos de higiene personal? La respuesta parece ser obvia: porque nosotros, los adultos, padecemos su escasez o sobreprecio. Pero, ¿en qué momento le trasladamos eso a los más pequeños?, ¿es correcto hacerlo?

Con el paso de los días, yo olvidé aquella escena. Hasta que una tarde llamé a mi ahijado para preguntarle cuándo nos veíamos, y el carajito me respondió, con su dulzura de siempre, pero con una especie de cansancio en la voz: “Cuando las guarimbas pasen”. ¿Qué sabe él de “guarimbas”? ¿Qué significa en su cabeza aquel término?

Enseguida noté que las madres de estos dos pelaítos no comulgan políticamente. No obstante, sus hijos, parecieran estar afectados por “lo mismo”. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿De quién es la culpa? Recordé que cuando yo era niña mi vieja hacia maromas para ocultarme sus problemas, en especial los económicos. Mi madre siempre fue Guido jugando con Giosué a que “la vida es bella” y el tanque seria nuestro. Aun así, en mayor o menor medida, una siempre percibía cuando algo no andaba del todo bien.

Entonces, ¿debemos ocultarles a los niños lo qué pasa o cómo hacérselo saber?: “En la política los niños deben tener una participación indirecta, no porque no tengan la capacidad de tener una idea acerca de las cosas o no les afecten directamente, porque todo el tema de los alimentos, la escasez, etc., llega a los niños, a la casa, a través de los adultos, de los medios de comunicación, sino porque no debemos afectar su salud mental, su capacidad de crecer como una persona sana, en sintonía con los intereses que le son propios a él y a su cultura”, nos explica Fabiola Gutiérrez, psicóloga educativa, con maestría en Psicología y Desarrollo Humano de la Universidad Central de Venezuela.

¿A su cultura?: “Sí, porque hoy en día mucha gente dice, ‘si revisamos la historia, en aquellas batallas había niños soldados, guerreros, que hicieron esto y aquello, José Félix Ribas tenía 15 años, etc., etc’. Ese análisis se está haciendo desconociendo la realidad, los contextos, es una distorsión, una descontextualización que busca justificar un error”.

Pero, yo he visto a niños en las protestas. “Sí, y es un error. Se ha estado tratando de naturalizar la presencia de niños en todo tipo de protestas independientemente del nivel de riesgo que eso represente para sus vidas, eso no puede ser, es importante que nosotros podamos ver toda la complejidad que esto encierra. En este proceso de naturalización de lo aberrante se han diseñado una serie de opiniones para conformar una matriz según la cual los niños están protestando porque tienen un motivo que les es propio, y esto no es así”, nos dice Fabiola.

Entonces, ¿los niños no tienen razones para protestar?: “Es que ese no es un acto de autonomía infantil, al contrario, es una agresión hacia ellos. Tenemos que revisar y reflexionar la connotación simbólica de la incorporación de los más frágiles en este tipo de actos. ¿Cuáles son las lecturas del tipo automático? ‘Las cosas están tan mal que hasta los niños protestan’. Parece un fin publicitario. Incluso, Lilian Tintori dijo en estos días, en un acto de suma irresponsabilidad, que los niños deciden protestar porque saben que no tienen futuro. ¿Cuál es la idea de futuro de los niños? ¿Por qué buscar anular la responsabilidad de los padres en la participación de sus hijos en estos eventos? Los niños no tienen autonomía para decir ‘epa, me voy a la manifestación’, y menos pueden estimar las condiciones de riesgo existentes. Y cuando se trata de niños en situación de calle, los más vulnerables de los vulnerables, pues tampoco hay que utilizarlos. Al contrario, hay que activar la responsabilidad social, moral, política-estadal”, agrega.

Pero, yo insisto, ¿los niños no tienen razones para protestar?: “Mira, hace años había una frase que a nosotros nos causaba mucha ‘risa’: vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos, pues nos parecía un exabrupto. Pero ahora es peor, ahora hay padres poniendo en sus hijos la responsabilidad de resolver un conflicto que ellos no han sabido canalizar a través de ninguna propuesta que les dé el resultado que ellos están esperando. Ojo, yo no estoy juzgando el motivo o las razones de las protestas. Pero esto es un tema de conciencia, de responsabilidad. Los padres no están teniendo la suficiencia para dar contención a sus hijos, al contrario, están drenando toda su situación de impotencia con ellos, porque ya no pueden responder de forma satisfactoria al manejo de su propia angustia, entonces, no tienen continencia ante los hijos, y vulneran la seguridad que ellos necesitan para crecer sanamente, no les dan la protección que requieren, las explicaciones necesarias, sino que algunos hasta se escudan con ellos”.

Entonces, ¿qué podemos hacer?: “Es difícil el tema de los consejos, porque la verdad en este caso no hay recetas, o al menos los recetarios no son tan útiles, pues además nosotros somos proactivos, acá nadie hace una receta únicamente con lo que la recete la propone. Pero, es cierto, ¿qué hacemos? Bueno, debemos profundizar nuestros proyectos de crianza, hacia donde es que estamos conduciendo a nuestros pequeños para no dejarlos en manos de la coyuntura, porque acá la solución no es ni negarles la situación, ni achacarles una responsabilidad que no les corresponde. Este es un conflicto de adultos. Cuando un niño pregunta, cuestiona o dice, nosotros no podemos responderle desde nuestro conflicto o mundo. Es decir, si un niño te pregunta ¿cómo se hacen las bombas? Usted no puede responderle ‘búscalo por internet’, o ‘¿a ti qué te importa?’. Es una locura. No podemos actuar así ante su curiosidad. Hay que explicarles, según nuestra visión, pero adaptada a ellos, lo que está ocurriendo en el país, pero enmarcado siempre en parámetros morales, de valores. Es sentarnos a compartir, saber dónde están sus inquietudes, cómo están siendo afectados, ir conociendo sus ideas, y contribuir a conceptos positivos, coherentes, ellos deben ver que sus padres, adultos, cuidadores, modelos, referentes, están aportándoles elementos para que ellos puedan desarrollar comportamientos sanos”, agrega la psicóloga educativa, Fabiola Gutiérrez.

Pero, ¿esto solo aplica a las madres y padres?: “Aplica a todos los adultos. Porque ¿con quién drena un niño lo vinculado a sus padres? Con los amigos, con otras personas, rara vez un niño te dirá ‘ay mamá, yo te veo que tú estás muy loca’ (risas). Si un niño te pregunta algo, pregúntale tú otra vez: ¿qué me estás preguntando? Tu ahijado te dijo lo de las guarimbas, entonces, tú repregúntale: ¿cómo está eso por tu casa? ¿Cómo te sientes con todo esto? Hay que saber cómo se sienten los niños, porque si no ellos empiezan a drenar por otros lados, hoy hay niños con temores nocturnos, niños que habían logrado el control de sus esfínteres y ahora tienen un retroceso en ese punto de su desarrollo, tenemos que conocer cómo les afecta todo esto: ¿no puedes jugar con tus amigos?, ¿ves a tus padres muy alterados? Entonces actuar, proteger sus rutinas (educación, diversión, etc.), no es que como yo tengo que ir a la protesta entonces no me hago cargo ni de tu alimentación, ni de tu cambio, ni de tu vida, porque “yo estoy salvando este país para ti”, emplazándole nuevamente la responsabilidad, la culpa, la justificación, pero además haciendo que se sientan abandonados”.

¿En qué va a parar todo esto, Fabiola?:  “Una situación coyuntural de protesta pasa, pero el daño que le estamos causando a nuestros hijos no. La educación no funciona a través de automatismos ni coyunturas. Educar, criar un hijo, sacarlo adelante, es todo un proyecto de vida. Hoy se están creando comportamientos disyuntivos y luego, ¿cómo vamos a hacer con eso? Los niños nunca deberían verte destrozando nada, por ejemplo, menos elementos comunes, ni discutiendo. Tampoco verte apoyando accionares que ponen en peligro la vida de otro, pues ¿qué concepto de cuidado hacia los otros, hacia los adultos, hacia ellos mismos les estamos dando?, ¿qué concepto de “respeto” por el otro?, ¿cómo vamos a hacer para revertir todo esto?”, se cuestiona.

“Yo quiero hacer un llamado real al amor, y al significado que deben tener para nosotros todos los niños y niñas. Yo insisto con el tema de la responsabilidad porque toda esta ligereza nos está llevando a una deformación grave, a veces no medimos lo que implica sembrar el miedo, el abandono, dejar a los otros sin herramientas para continuar su vida cotidiana, hay que acabar con todas, absolutamente todas, las alteraciones que existen en este momento, debemos generar respuestas, y deben ser inmediatas”, finaliza Fabiola.

De repente, en mi cabeza revolotea el poema de Andrés Eloy Blanco: “Cuando se tiene un hijo, se tienen todos los hijos de la tierra, al hijo de la casa y al de la calle entera”. Sin embargo, enseguida percibo el error: no es necesario tener un hijo para sentirlos. Eso, o que el instinto maternal ya me está llamando. Seguimos.

10 Comentarios en “Una situación de protesta pasa, pero el daño a los niños no” / Conversando con Fabiola Gutiérrez

  1. mi nieto de (8) ocho años me pregunto, dejándome estupefacto, en estos días antes de dirigirse al colegio, preguntándome ¿quien ganara esta guerra abuelo: ¿ LOS CHAVISTAS O LOS ESCUÁLIDOS ? a mi se me ocurrió decirle, debe ganara la PAZ

  2. Tengo un par de sobrinos que comparten estudios de primaria en un colegio de Baruta, y ellos no acaban de comprender por qué sus compañeritos que viven en zonas de clase media alta, que viajan, cuyos padres tienen buenos carros, van a restauranes, a la playa en vacaciones, hablan tan mal de los chavistas y se quejan de la situación como si ellos “hicieran mercado”. Es duro tener que entrar en tanta explicación hacia quienes les correspondería simplemente vivir su infancia.

  3. Si algo es cierto que la crianza de nuestros hijos depende de los padres en cuanto a las escuelas vendría a ser un pilar de su formación, la franqueza de sus padres debería ser constante, fresca y tierna aunque a veces parezca dura y es dura porque la información en su entorno es constante por lo general de todas partes. Es mi parecer que en la actualidad muchos padres han sabido traerlos al mundo dejandoles las responsabilidades a sus abuelos quienes los atiende con amor y devoción pero esa atención lleva una connotación de sentimientos tan anegados que no es lo mismo al de sus padres biológicos quienes también los ama. Conversar, mirarlos, prestarles atención cuando ellos te hablen y apartarte de tu móvil podría ser un buen inicio…no hay recetas.

  4. En primer lugar, los niños y niñas tienen derecho a estar infomrados, entendiendo la etapa de sus desarrollo emocional, por supuesto. En segundo lugar, los niños y niñas tienen derecho a opinar y participar, siempre y cuando sea de temas de su interés. Hay muuuucha manipulación y mal maejo de los padres con los hijos, pero no descuidemos el hecho de que ellos también vivne y sienten las cosas. El que no puedan comer galletas todas las tardes porque sencillamente no se puede comprar, el que antes comian panquecas o arepas y ahora no puedan hacerlo porque no se puede comprar un kilo de harina pan. El que vean gente encapuchada en la calle trancando y quemando basura… no es ocultarle las cosas a los niños, es explicarle la realidad que están viviendo y conversar con ellos para que expresen sus pensamientos y sentimiento, canalizandolo hacia una buena energía

    • Mucha gente tristemente opina así: “no hay q ocultarle nada” y les habla de bien hecho que mataron a X…

      Depués le cuenta que un fantasma de barba blanca le trae regalos el 24 de diciembre…
      Las opiniones de los niños son complejas y muy dificil de comunicar para ellos y hasta de comprenderla, por ello, déjelos jugar,
      LA VIDA ES BELLA!

    • Y para eso debemos empezar por entender nosotros lo que se esta viviendo, digerirlo desde lo racional, y aprender a explicar con la pedagogía que sus años claman. Saludos. Gracias por el comentario!

  5. Gracias Jessi por esos artículos tan bonitos,

    “contribuir a conceptos positivos, coherentes, ellos deben ver que sus padres, adultos, cuidadores, modelos, referentes, están aportándoles elementos para que ellos puedan desarrollar comportamientos”.

    Q necesario vale!!!

    Pero el metro.. la conversación ajena me dice que la mayoría ha optado por enfermar a sus propios hijos, por hacer catársis con el pobre carajito…

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