Volvamos a hablar del congelamiento de precios

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Por: Luis Salas Rodríguez

Como se recordará, el mismo día del anuncio del llamado a la Constituyente, el primero de mayo pasado, en el marco de la conmemoración del Día del Trabajador, el presidente Nicolás Maduro anunció la conformación de una comisión para evaluar la viabilidad de un congelamiento de precios. Lo hizo en respuesta –como él mismo dejó claro en su alocución– a la exigencia realizada por los asistentes a la concentración, trabajadores y trabajadoras que padecen tanto como cualquiera los males asociados al control dictatorial que sobre los mismos ejercen los especuladores.

Pero de este anuncio, sobre el cual al principio hubo una confusión, pues se creyó que el presidente había de facto decretado el congelamiento de precios, más nunca se supo nada. Y lo cierto fue que los únicos que quedaron congelados, desde aquel entonces hasta este domingo 2 de julio, fueron los salarios, cuando el presidente en respuesta a la guarimba de precios decretó un nuevo aumento salarial.

No vamos a entrar aquí de nuevo en el debate sobre la conveniencia o no de los aumentos salariales. Como ya hemos dicho reiteradamente, deben celebrarse y defenderse, pero también tenemos que estar claros que no son suficientes y deben exigirse medidas adicionales que lo hagan efectivo. En tal virtud, lo que quería era retomar una idea planteada en estas mismas páginas por Luis Gavazut, quien en ocasión del amago de congelamiento de precios de mayo pasado, escribió unas muy pertinentes reflexiones sobre su viabilidad.

El shock de los precios

Según la conocida consigna neoliberal enarbolada por Milton Friedman, solo una profunda crisis real o imaginaria, crea las condiciones para que aquello que políticamente es impensable se convierta en políticamente inevitable. Es eso y no otra cosa lo que se llamó la doctrina del shock, partiendo del principio según el cual cualquier persona  tanto como cualquier sociedad, tras sufrir un estado de conmoción –un shock– queda lo suficientemente vulnerable como para aceptar cualquier cosa. Es por esta sencilla pero siniestra razón que a los planes de ajuste neoliberales –los llamados “paquetes”, como el de CAP en el 89– técnicamente se les denominada “planes de shock”.

Pues bien, en los actuales momentos los venezolanos y venezolanas estamos padeciendo ya un estado de conmoción en materia de precios. Estado que ha seguido al de desabastecimiento, si bien este no se ha superado. La diferencia entre uno y otro es que hasta hace poco más de un año atrás lo que dominaba era el desabastecimiento, en la medida en que el problema de fondo era que las cosas no se conseguían, y por eso, la gente cuando las encontraba pagaba lo que fuera por ellas. El problema ahora, sin embargo, más frecuente es que se consiguen, pero cada vez son menos quienes pueden pagarlas, dados sus precios.

Y todo esto es indiferente a los CLAP y demás políticas del Estado en materia económica, como las decenas de incentivos dados a los empresarios para importar y/o producir y comercializar, desde cambiarios hasta arancelarios y de financiamiento, pasando por la flexibilización de trámites y permisos sanitarios. En lo concreto, los venezolanos y venezolanas seguimos en las mismas, lo que entre otros males tiene el de darle argumentos a quienes intentan imponer el fascismo como forma de vida y convertir al país en una no-sociedad que, como en la famosa canción de Henry Fiol, perro coma perro y por cualquier cosa nos matemos.

Pero en el ánimo de aplicar aquella máxima según la cual donde existe una crisis también habita una posibilidad, es posible que el Estado –y no solo el Ejecutivo o la SUNDDE, sino el Estado como un todo– así como ha buscado valerse para defender el orden público de la misma gravedad impuesta por las acciones de terrorismo de la derecha, asuma que ese estado de conmoción de precios puede servir para retomar con mejor pie sus aspiraciones de gobierno económico, en la medida en que frente a la violación masiva de derechos humanos implicada en la misma (de negación del acceso a la salud, la alimentación, educación, etc.), la única respuesta posible es la acción unilateral y extraordinaria de quien tiene el deber tanto como la facultad de velar por el bien común y de las mayorías.

Un plan antishock

Todo control de precios implica un ejercicio arbitrario del poder público. Pero esto no es una objeción, pues sustituye a un ejercicio arbitrario del poder privado, que tiene efectos más importantes y excesivamente arbitrarios para los que sufren la inflación resultante.

J.K. Galbraith.

En virtud de lo dicho, quería citar una idea expuesta por Gavazut en el texto antes mencionado:

“(…) toda medida de política económica del Estado requiere, para tener éxito, de un mínimo de aceptación general por parte de los agentes económicos involucrados, una suerte de consenso en torno a su conveniencia; por la sencilla razón de que ningún Estado –no solo el venezolano– puede obligar a toda la población a conducirse de una manera a la que esta se opone pertinazmente, a menos que sea bajo un régimen dictatorial, y ni siquiera la dictadura más feroz imaginable puede, por ejemplo, contra una población autodeclarada en permanente “huelga de brazos caídos”. Por ejemplo, es sabido que ningún Estado puede sobrevivir mucho tiempo ante una conducta generalizada de compras nerviosas. Ninguna economía aguanta eso. Por cierto en Venezuela –por culpa del bachaqueo– tenemos ya cuatro años soportando y resistiendo un fenómeno de ese tipo, algo que por sí solo, en mi criterio, constituye un auténtico milagro económico (o de resistencia económica).

Por ejemplo, en la película Impacto profundo, Morgan Freeman, que hace las veces de presidente de Estados Unidos, decreta la congelación de precios en la escena donde informa a la nación toda de la situación de inminente desastre natural que se avecina. Previendo el estado de conmoción que esa alerta nacional desataría, el gobierno opta por decretar la congelación de precios. En este ejemplo, aunque muchos agentes económicos quieran subir sus precios, y de hecho lo hagan, incluso esos especuladores oportunistas están conscientes en su fuero interno de que se trata de una medida excepcional que tiene una justificación y, por lo tanto, es “justa”. A esto me refiero cuando hablo de que las medidas de política económica deben gozar de cierto “consenso” que propenda a su aceptación voluntaria por parte de la población toda”.

Nuestra hipótesis es que este “consenso” existe actualmente: y no solo por parte de los consumidores sino inclusive de muchos comerciantes y empresarios, quienes padecen también la situación actual al menos por dos vías: tanto porque ellos también deben comprar a precios especulativos, como porque la especulación extendida y generalizada ha hecho retroceder tanto el salario y el poder adquisitivo, lo que entre otras cosas se manifiesta en una caída de las ventas y por tanto de los ingresos y las ganancias.

Y es que la práctica ha terminado enseñándonos de modo traumático, tanto a unos como a otros, que los célebres pero vilipendiados y hasta ridiculizados Precios Justos de Chávez –incluyendo el de la divisa– tenían la virtud de ser precios de equilibrio que garantizaran la producción y/o comercialización de los bienes y servicios, reportando ganancia al empresario o comerciante pero también el acceso del consumidor, acceso sin el cual no hay venta y por tanto tampoco ganancias. Durante su apogeo, consumidores y comerciantes salimos beneficiados, y la economía creció como nunca. Pero la estrecha visión de algunos nunca les dio para entenderlo: conspiraron contra los mismos, y ahora no solo los consumidores vemos perder nuestro poder adquisitivo, sino que, como acabamos de decir, los conspiradores otrora beneficiados de la especulación, padecen ahora dicha pérdida con la caída de sus ventas y ganancias.

Por cierto que, por más que pueda decirse que el ejemplo de Hollywood utilizado tiene virtud pedagógica pero no asidero real, nunca debe olvidarse que en los mismísimos Estados Unidos de América, durante la Segunda Guerra Mundial y como resultado del aumento especulativo de los precios internos provocado por el esfuerzo bélico, el presidente de entonces, Franklin Roosevelt, decretó un control de precios en 1942 que no solo logró su cometido, sino que duró años, si bien con variaciones (algunas muy interesantes como la indexación de los salarios a las ganancias empresariales) hasta su eliminación, en tiempos de Nixon en los años 70.

De más está decir, en todo caso, que para el éxito de una política de este tipo no alcanza simplemente con la voluntad –por más importante que sin duda es– si no se acompaña de técnica, constancia y se armoniza con el resto de políticas económicas, como por ejemplo y sobre todo la cambiaria. Da nada vale en este último sentido querer mantener tales o cuales precios, cuando el tipo de cambio sube o se permiten importaciones a tasas arbitrarias o no se garantiza y verifica el abastecimiento.   

26 Comentarios en Volvamos a hablar del congelamiento de precios

  1. SUELDOTODAY Vs DÓLARTODAY, MADE IN VENEZUELA.

    Mucho se ha dicho sobre las crisis; que si generan oportunidades, que las oportunidades las pintan calvas, que a veces perdiendo se gana, que si del cielo te caen limones, que si cuando todos se echan a llorar ponte a vender pañuelos, que si aquel que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera; bla, bla, bla…lo cierto es que desde el punto de vista sistémico, las crisis siempre van a estar presentes como elementos intrínsecos de la dinámica de los procesos energéticos de acción y reacción, donde las partes encontradas buscan transformar factores de perturbación que se generan al interactuar entre sí, ya que al estar en su estado natural no les permite alcanzar el nivel óptimo de entropía necesaria para llegar al punto de equilibrio. El proceso revolucionario no es ajeno a esta realidad y el Comandante Chávez de manera muy didáctica mejor no pudo haberlo explicado, en lo que resumió utilizando la expresión: “A toda revolución le hace falta el látigo de la contrarrevolución”. Así pues, tenemos que entender que toda la coyuntura actual es producto de reacciones naturales antagónicas propias de este proceso y no solo que son propias, sino que además son necesarias para que se concreten las transformaciones estructurales requeridas para alcanzar los objetivos propuestos.

    En este orden de ideas, para ponerse a la altura de la situación y salir victorioso, es necesario que se comprenda la necesidad de actuar estratégicamente sabiendo utilizar las mismas armas del adversario para ponerlas en su contra y derrotarlos en su propio terreno; de tal manera que, al revertir el efecto de las acciones que emprendan en contra del pueblo para crearle malestar, ese descontento popular que buscan generar en el colectivo, de modo que bajo manipulación se le endose la culpa al gobierno para capitalizarlo políticamente a su favor, sea contrarrestado con las medidas que corresponden, pero haciendo que gocen de la total aceptación por parte de las grandes mayorías, esto utilizando maniobras que les permitan ser presentadas conforme a como las quieren ver las mayorías, según hayan sido programadas mediáticamente por la derecha para sus fines.

    Ahora, ¿qué quiere el pueblo en su totalidad o al menos en su inmensa mayoría?, el pueblo quiere recuperar el poder adquisitivo y encontrar los alimentos y los productos de primera necesidad a precios justos y en cantidades suficientes; dándole respuesta a eso la revolución tendría todas a su favor para ganar cualquier proceso electoral que se le presente. Entonces, siendo así, lo que se debe hacer es diseñar las estrategias para atender este clamor y socializar los logros alcanzados; sin embargo, la astucia está en el cómo y es precisamente en lo que debemos discutir. En tal sentido, si la derecha con sus oscuros fines logró instaurar un esquema especulativo que se basa en la manipulación arbitraria y desproporcionada de la paridad cambiaria, sobre la cual estableció los criterios para fijar precios y con ello darle al pueblo donde más le pega, que es en su salario; con lo que a su vez inducen un arbitraje cambiario a favor de Cúcuta para estimular el contrabando de extracción y crear desabastecimiento, como ya se dijo anteriormente, con el único propósito de que se responsabilice de todo ello al gobierno. En consecuencia, ya que este es el caso, tomémosle sus falaces argumentos y utilicemos esa misma vara con la que ellos nos han de medir, en el entendido de que la asumen como referencia válida y que por tanto están dispuesto a ser medidos con la misma, esto para hacer lo que recíprocamente procede y dejarlos que se hundan en su propia miseria.

    Así pues, sobre la base de los planteamientos esbozados y ante la naturaleza de los ataques especulativos de la derecha puesta al descubierto, resultaría muy acertado que el gobierno asuma la paridad del mercado paralelo como precio base para abrir las subastas del DICOM, pero en virtud de ello, decrete una medida de protección del salario destinada a preservar el poder adquisitivo del trabajador bajo dependencia, esto a través de un mecanismo de indexación de las escalas salariales a la paridad cambiaria más alta que imponga el mercado, de esta manera la derecha al tratar de evitar constantes ajustes salariales, no tendrán interés alguno en que dicha paridad se eleve y con ello se obtendría el necesario punto de equilibrio entre los precios y los ingresos del trabajador y a su vez se estabilizaría la distribución de los productos y el abastecimiento, ya que con la eliminación progresiva del diferencial cambiario y con un arbitraje nuevamente a favor nuestro, perdería atractivo el contrabando de extracción, más vale, veríamos a los colombianos contrabandear su producción hacia Venezuela, como en otrora.

    Esto al contrario de lo que pudiera parecer, es el artificio más idóneo para detener el espiral inflacionario, ya que al ser el Estado el único que produce divisas a través de la administración de la renta petrolera y a su vez por regular al ente que tiene delegada la responsabilidad de emitir dinero en moneda nacional, puede dentro de sus facultades apelar al manejo discrecional de ambas variables a fin de encontrar el equilibrio perfecto para mantener el control de la economía; toda vez que el factor en manos del sector privado y no asalariado, que es el esquema de fijación de precios y tarifas por servicios, anclado directa o indirectamente a la paridad Dólartoday por la vía de los hechos; se constituye abiertamente como el elemento de distorsión que altera la función implícita en el modelo matemático que representa nuestro sistema económico. En tal sentido, la solución que se amerita según el caso es eliminar dicha distorsión con un factor de corrección hasta alcanzar expresar la realidad en igualdad de condiciones; que en este caso sería ajustando hacia arriba, ya que hacia abajo implicaría en la práctica pretender hacer bajar el Dólartoday, lo cual no va a suceder y si hay algo que debe quedar en claro es que para que los modelos se correspondan con la realidad, los parámetros a representar deben ser medidos sobre una misma base (como alguna vez le escuché a un profesor de termodinámica: “no se pueden sumar peras con manzanas”).

    En virtud de lo anterior, el indicador de equilibrio más apropiado sería el cociente entre la paridad implícita y la paridad de “mercado”, donde la meta sería que esta proporción se mantenga aproximada a la unidad, por defecto o por exceso; de esta manera se tendrá un parámetro de control para determinar hasta que punto habría de ser requerido ampliar la base monetaria y cuando habría de ser necesaria una nueva reconversión de la moneda. Esto amén del escepticismo muy válido que algunos conocedores de la materia pudieran tener sobre la paridad implícita, pero como nuestra principal reserva que es el petróleo se cotiza en divisas norteamericanas, ante la situación sería el criterio que más se adaptaría. Por otra parte, también es necesario hacer entender que cada país es autónomo en su política cambiaria y las medidas que adopten se deben corresponder con sus realidades fácticas, no con recetas impuestas fuera de contexto; de hecho, lo propio hace China depreciando su moneda cuando necesita captar mercado para sus exportaciones, esa es su estrategia; un tanto igual hizo recientemente Ecuador ante su realidad, creando un dólar virtual para el comercio interno como estrategia expansionista para hacerle frente a la dolarización heredada de gobiernos anteriores, con el que le entregaron la soberanía monetaria a la FED. Ahh, sin pasar por alto la estafa puesta en práctica por Richard Nixon y maquinada por Milton Friedman, cuando propuso la eliminación del patrón oro; así como las sucesivas ampliaciones del techo de la US Deuda en las que periódicamente incurre EEUU para hacerle frente a su déficit fiscal.

    Entretanto, volviendo a lo nuestro y en cuanto a las formas, a sabiendas de que el pueblo no comulga mucho con tecnicismos, hay que vender la estrategia en los términos en que este la quiere escuchar; el discurso político debe identificarse con sus necesidades más urgentes y debe presentar la propuesta como la respuesta que las masas esperan para sus demandas. Si al pueblo se le dice que le van a fijar el sueldo sobre una base en dólares para que se lo cancelen al cambio equivalente en Bolívares, esta medida gozaría de amplia aceptación en la inmensa mayoría de la población, que por cierto es la que vota, y de esta manera, el descontento que antes capitalizaba la derecha para sacar rédito en las elecciones, se les volverá en su contra, logrando con ello derrotar la guerra económica, reconquistando a su vez el apoyo popular de las bases para retribuírselo en reivindicaciones sociales, que solo son posibles en revolución, pero con victorias en los comicios. En síntesis, la socialización de los triunfos electorales dándole el poder al pueblo.

    Viviremos, sí vencemos.

  2. Escribo para que los lectores consideren una posibilidad distinta a la acá planteada.
    ¿Por qué no tener una economía de mercado bien regulada más no controlada?
    ¿Por qué no fomentar la creación de empresas y lograr así que el margen de ganancia caiga por el número de competidores?
    ¿Por qué no generar las condiciones para que los que leen estas líneas se animen a emprender y ofrezcan mejores precios?
    Hago un comentario en medio de las preguntas. Sí, con Chávez las cosas lucían mejor, pero sólo porque contó con un ingreso brutal de divisas que le permitió sostener un tipo de cambio barato y generar un boom de consumo que después se evidenció como insostenible. También en ese período de boom de precios la deuda externa pasó de $25.000 millones a más de $120.000 millones.
    Sigo con mis inquietudes:
    ¿Por qué no nos guiamos del modelo europeo nórdico el cual posee una economía de mercado, con defensa a la propiedad privada, pero con un Estado de Bienestar muy bien financiado?
    ¿Por qué suponer que un pequeño grupo de burócratas son capaces de fijar mejor los precios que la interacción sana de millones de consumidores?
    ¿Por qué perdernos la valiosa información que aporta el precio de mercado?
    ¿Por qué seguir insistiendo en un modelo que ha fracasado estrepitosamente una y otra vez?
    Espero se puedan debatir estas inquietudes abiertamente.

  3. Hola Henkel, tus inquietudes son válidas, pero totalmente inviables en la economía venezolana, porque en nuestro país no hay condiciones de competencia de mercado que hagan que la utópica ley de la oferta y la demanda determine precios de equilibrio eficientes. De hecho, en la práctica totalidad de los rubros esenciales y manufacturados en general nuestra economía es monopólica u oligopólica, lo que por definición de libro de texto de primer curso de economía implica que los monopolistas -principalmente de gran capital transnacional, pero también nacional- fijan el precio arbitrariamente y a voluntad, sin que intervenga para ello juego alguno entre la oferta y la demanda. De hecho, los economistas saben muy bien que el monopolista, para forzar el alza de los precios a su entera conveniencia, destruye su propia capacidad instalada de producción, así como lotes de producción ya elaborados. Esto ocurre por un fenómeno muy importante para poder entender lo que ocurre con nuestra economía: la búsqueda de rentas, que consiste en la propensión de los agentes económicos a obtener ganancias sin generación de riqueza adicional; en otras palabras, obtener ganancias por la vía de subir los precios o realizar ganancias de especulativas de arbitraje de precios, sin que ello se apareje o acompañe de un incremento de la producción y la inversión productiva, es decir, con la generación de nueva riqueza en la sociedad. Si en Venezuela hubiera competencia perfecta, no habría problema en liberar todos los precios, porque en tales condiciones sí se cumpliría la ley de la oferta y la demanda. Ahora bien, la gran pregunta es: ¿Por qué el sector privado no invierte para expandir las fuerzas productivas, siendo que goza en Venezuela de todas las ventajas absolutas, comparativas y competitivas que de acuerdo con los modelos teóricos liberales, del desarrollo de las naciones y del comercio internacional, serían más que suficientes para garantizar retornos sustanciales sobre la inversión y conducir con ello al ciclo virtuoso del crecimiento económico? Si tu respuesta es que la culpa la tiene la política de expropiaciones y controles de precios, llamo tu atención sobre el hecho de que la “huelga de inversión” del sector privado venezolano se remonta a inicios de los años 70 del siglo XX, cuando todavía Chávez ni figuraba en el mapa político nacional, y además los controles de precios se han aparejado de períodos de gran florecimiento económico en muchos países, destacando como bien lo hace Luis Salas en este magnífico artículo, el propio Estados Unidos. Y en cuanto a las expropiaciones, debo señalarte que la primera economía del mundo, que es la economía china, se fundamenta en un modelo de estatización de los medios de producción de amplio espectro; pero además, desde hace un lustro la Revolución Bolivariana no ha hecho ni una sola expropiación más, así que ese argumento ya resulta totalmente falso. El gobierno bolivariano ha incentivado y estimulado la inversión privada como nunca antes en este país, empezando por el acceso al financiamiento en unas de las condiciones más favorables y baratas del mundo entero. Inclusive, en la práctica, se sabe que desde hace al menos tres años, ya no existe control de precios en Venezuela, por lo que eso no puede explicar ni el desabastecimiento observado, ni la desinversión privada.

    • Luis,
      “De hecho, en la práctica totalidad de los rubros esenciales y manufacturados en general nuestra economía es monopólica u oligopólica”.
      A veces se confunde dominio en la participación del mercado con monopolio. No sé si te refieres a eso. Por ejemplo, harina de maíz. Muchos piensan que allí hay monopolio, y lo cierto es que hay, por lo menos, más de 4 marcas, incluyendo algunas del Estado. En todo caso, allí puede normarse como lo hace EEUU. Por cierto, la pelea por precios en un duopolio es a veces muy muy ruda.

      ” Si en Venezuela hubiera competencia perfecta, no habría problema en liberar todos los precios,”. Esto es un estadio utópico, con una economía con múltiples oferentes basta para disminuir los márgenes de ganancia, no necesitas que ese número tienda a infinito.

      “¿Por qué el sector privado no invierte para expandir las fuerzas productivas, siendo que goza en Venezuela de todas las ventajas absolutas, comparativas y competitivas que de acuerdo con los modelos teóricos liberales, del desarrollo de las naciones y del comercio internacional, serían más que suficientes para garantizar retornos sustanciales sobre la inversión y conducir con ello al ciclo virtuoso del crecimiento económico?”

      Si se revisas los números de inversión (formación bruta de capital fijo) que reporta el BCV, queda atrás ese argumento. En medio del boom de precios de petróleo se invirtió, y todo eso se desplomó desde 2013 para acá. ¿Puede aumentar la inversión? Claro, pero con un sistema que garantice un mínimo de confianza, cosa que ni la “4ta” ni la “5ta” han logrado de manera sostenible. Le meto coco pero no veo como un inversionista extranjero piense en traer $ a Vzla con un control de cambio que permite que el capital entre, pero no repatriar lo obtenido por esa inversión. La Inversión Extranjera Directa IED con el chavismo ha sido un desastre. Las petroleras y otras pocas tantas y de broma.

      “Y en cuanto a las expropiaciones, debo señalarte que la primera economía del mundo, que es la economía china, se fundamenta en un modelo de estatización de los medios de producción de amplio espectro”
      Acá poco que comentar. La china comunal de Mao llevó a una hambruna terrible a China. Después hubo cambios importantes en lo económico y se dieron gracias al abandono del sistema comunal y al reconocimiento de la propiedad privada. Acá una historia(en podcast) fascinante sobre el tema:
      http://www.npr.org/sections/money/2012/01/20/145360447/the-secret-document-that-transformed-china
      Saludos

      • Henkel,
        En principio bienvenido y siempre que lo desees puedes puesde hasta publicar por acá si es de tu gusto, en especial para poder ver el desarrollo de tus planteamientos más allá de las pildoras consignas que nos lanzas.

        Ahora, con respecto al caso venezolano, la “libre” competencia, etc., te cito un texto de alguien que tal vez conoces, María Isabel Martínez Abal, denonimado “El mito de la competencia en el mercado venezolano”.

        En un trabajo publicado en el año 2000, que entre otras cosas, me parece pertinente citártelo pues obviamente ni la universidad ni la autora, se pueden acusar de chavistas. En el mismo da cuenta claramente del desastre que en términos de eficiencia del mercado para “asignar sabiamente los recursos” tuvieron las políticas de ajuste de 1989, que son en líneas generales las mismas que ustedes reclaman sean re-aplicadas. En ese texto nos dice la autora:

        “(…) la apertura comercial ha sido más sentida por sectores en los que no era tan necesaria, porque el poder de mercado ya estaba lo suficientemente difuminado, mientras que sectores más concentrados la sufrieron menos. De nuevo, esto no es raro: justamente los sectores más concentrados tienen mayor poder de mercado, es decir, mayor capacidad de imponer barreras de entrada a nuevos competidores. Que el estado rebaje sus barreras legales de entrada no impide que permanezcan barreras de otro tipo, puestas por las empresas que ya controlan el mercado.

        (…) La falta de competencia la pagan los consumidores. A partir del momento de la eliminación del PVP, el índice de los precios de los mayoristas (IPM) se separa por arriba del índice de precios de los industriales (IPP), de manera que para 1990 el valor IPM/IPP es de 1,22. Dicho en otras palabras, los mayoristas (que son comerciantes) elevan sus precios más que proporcionalmente al incremento de sus insumos, esto es, especulan en vez de competir. Pero tampoco los industriales compiten entre sí. Por el contrario, el incremento de IPP entre 1988 y 1999 llega a 2,96 y el del IPM alcanza en el mismo período 3,67, con el “aporte” de la especulación de los mayoristas. No cabe atribuir el aumento al componente importado de los alimentos, cuyo peso en el IPM del BCV no llega al 2%. La liberación de precios produce así justamente el efecto contrario al que se perseguía: aprovechando las “manos” libres que el gobierno deja, la incapacidad organizativa de los consumidores y la baja elasticidad de la demanda de los alimentos, los precios suben más deprisa en ese rubro que en los demás (salvo en el caso de bebidas, una más elástica, pero altamente concentrada).”

        El mito de la competencia en el mercado venezolano. Aprendizajes de las medidas económicas de ajuste aplicadas durante 1989 en Venezuela. UCAB. Caracas. 2000.

  4. Por otra parte, ustedes que hablan con bastante ligereza de los fracasos de los modelos, no parecieran haber reparado tampoco el el estrepitoso fracaso actual argentino y brasileño, donde se está haciendo exactamente lo que recomiendan para “combatir la inflación y disminuir el déficit”, siendo que no solo no lo han logrado sino que los han agravado. A este respecto, y para que tengas una visión menos restringida del asunto, te recomiendo las dos siguientes lecturas:

    http://www.15yultimo.com/2017/03/19/pedagogia-del-especulado-como-le-ha-ido-a-macri-con-la-liberacion-y-la-unificacion-cambiarias/

    https://www.pagina12.com.ar/40362-la-inflacion-de-macri

    Nosotros acá en 15 tenemos una lectura bastante crítica del neoliberalismo que propugnas, lo cual no evita que seamos también críticos -y muchas veces más- de los desaciertos y desventuras del gobierno en materia económica. Sin embargo, en el caso de ustedes, se extraña bastante ese autocriticarse y el que se limiten a hablar de unas recetas como si fueran infalibles cuando han demostrado su fracaso recurrentemente. Saludos.

    • Luis,
      “En principio bienvenido y siempre que lo desees puedes puesde hasta publicar por acá si es de tu gusto, en especial para poder ver el desarrollo de tus planteamientos más allá de las pildoras consignas que nos lanzas.”
      Sí, a veces tuiteo con ideas punzantes, pero nunca faltando el respeto, o dirigiéndome a la persona. Mi estilo se plasma mejor al exponer ideas como animé hacerlo por acá.

      Leí con atención los planteamientos de María Isabel Martínez Abal. Los comparto parcialmente. Supongamos que hay 3 o 4 empresas que dominan el mercado y no hay economía de escala posible para que alguien compita. ¿Ese escenario es mejor o peor que el de uno con controles fijados por un grupo pequeño de personas? ¿Competidores externos no podrían hacer la presión en precios para disminuir márgenes?.
      Por otro lado, la visión de dominio de una empresa es algo compleja. Por ejemplo, Google dominó el sector de búsquedas, tanto que desapareció a sus competidores (y pensar que cuando comenzaron le intentaron vender el algoritmo de búsqueda a Excite por menos de $1 millón, https://techcrunch.com/2010/09/29/google-excite/) . ¿El efecto neto de ello fue negativo para la sociedad entera?.
      Los invito a que vean la evolución del poder de compra del salario post levantamiento de la OTAC (control de cambio de Rafael Caldera). La mejora fue sustancial, y muy probablemente lo será cuando se levante el presente control. Las mejoras en productividad serán prácticamente inmediatas y se reacomodará el sistema de incentivos que fue duramente golpeado durante estos años.

      Sobre el fracaso de los modelos. Sí, hay iniciativas de tránsito hacia economías de mercado que han sido un fracaso, pero muchas otras han sido exitosas. Sólo con ver las economías más prósperas se entiende que todas tienen economías de mercado, instituciones inclusivas, etc, etc.
      Pero el % de fracaso de las que han intentado la planificación central es sin lugar a dudas mucho mayor. USRR, Europa del Este, Corea del Norte, Alemania democrática, etc, etc.

      • Buen día Henkel. Sobre el primer punto ese siempre ha sido el argumento de la ortodoxia económica para explicar porque en Venezuela no hubo una industrialización: el no poder desarrollar una economía de escala por el tamaño pequeño del mercado, lo que de paso nos condena a los altos precios. Sobre este punto yo siempre he pensado que el problema del pequeño mercado venezolano no era sin embargo demográfico (que hubiese poca población) sino de economía política: una alta exclusión. Así por ejemplo si bien la población venezolana de CAP I era de unos 15 millones de personas, menos de la mitad tenía acceso a ingresos fijos, lo que los situaba al margen de cualquier mercado. A mi modo de ver eso cambio durante el chavismo (2003-2012), solo que la oferta no reaccionó al incentivo de la demanda dada la naturaleza del capitalismo venezolano que no solo “exporta” el multiplicador vía fuga de capitales sino que privilegia la acumulación por la vía de maximización de precios (o sea especulativa) y cambiaria antes que la inversión productiva. Con respecto a esto último, te pego acá por cierto un artículo que escribí en 2013 donde cito un informe de la firma donde entiendo tu trabajas en la cual se recomienda expresamente esto: https://surversion.wordpress.com/2013/10/13/desinversion-especulacion-y-acumulacion-privada-o-como-acumular-mas-y-mas-rapido-con-menos/

        Sobre del tamaño y escala de la economía venezolana, el paso de la Cuarta a la Quinta, etc., escribí esto en 2015: http://www.celag.org/wp-content/uploads/2015/10/Doc-5-Consumo-Democratizado-AL.pdf

        El otro punto relacionado con esto es el de las barreras que los oligopolios venezolanos imponen, lo que imposibilita la entrada de otros agentes económicos y su surgimiento lo dificulta a grado extremo. La Polar es el ejemplo más acabado de ello, que va desde temas y requisitos legales (la prohibición “por razones de salud” de las cervezas artesanales, por ejemplo), pasando por prácticas de cartelización hasta otras abiertamente delictivas, como atacar a los distribuidores de la competencia o romperle los envases.

        El caso de Google que mencionas es interesante, pues un buen ejemplo de cómo la posición de dominio se transforma inmediatamente en abuso y monopolización antidemocrática de la oferta, en este caso de la información. Es ampliamente sabido que, así como Google muestra mucho oscurece mucho también, censura y establece jerarquías que violan el libre acceso.

        Sobre el último punto, lo que está demostrando la tendencia mundial actual es que, así como al capitalismo del siglo XXI ya no parece servirle la democracia, tampoco le sirve ya el libre mercado ni la economía de mercado. De modo que pareciera que si uno quiere una economía de mercado e instituciones inclusivas no puede ser dentro de este marco capitalista, solo que es difícil para la ortodoxia entenderlo pues fueron formados en la falacia de que el capitalismo y la economía de mercado es lo mismo.

  5. El Sr henkel habla de mercados libres o libres mercados que en la realidad no existen o que diga en que parte del mundo existe un libre mercado: En el Oro, en las divisas, en que parte del mundo existe verdaderamente un libre mercado actualmente. El único rincon de verdadero libre mercado esta en las cripto-divisas y por eso su actual apreciacion ante las demás divisas y materiales preciosos. Acaso la manipulación de los índices del libor en la meca del libre mercado no es referencia de la inacistencia de este?

  6. El Sr Henkel habla del aumento de las inversiones del capital privado en Venezuela, el cual según el se paro a partir del 2013, hay que recordarle al Sr que la empresa econométrica en el mismo 2012 o 2013 le recomendaba a sus clientes “no invertir en ampliaciones u oficinas, que la mejor inversión era en divisas otorgadas por medio del control de cambio del que tanto se quejas. Esta es la inmoralidad de los neoliberales. Cuando es bueno para ellos todo esta bien, leyes, controles,rescates o libertades, Pero cuando no es en su favor lo crítican. Nunca lo veo criticar los rescates a bancos insolventes o empresas rescatadas por medios de los contribuyentes, es acaso eso de libre mercado?

    • Pedro,
      Bienvenido también por acá. La inversión es libre y debido a la muy alta incertidumbre que había esa era la recomendación que percibíamos. No creo que esa visión haya decretado lo que pasó con Venezuela años después. Y visto los resultados, el muy pobre desempeño de la economía venezolana en los últimos 4 años (tenemos prácticamente la mitad de la oferta global de bienes y servicios per cápita que en 2012), no invertir les permitió (a quienes decidieron seguir la recomendación) no tener mayor capacidad ociosa de la que tienen ahora.
      Repito, la inversión no es algo obligatorio, es algo voluntario y se hará si el actor económico ve las condiciones necesarias para hacerlo, además, si revisa en los libros de texto, es una acción cíclica. No todo el tiempo se puede estar invirtiendo.
      Por último, cualquier persona es libre de invertir cuando quiera, abrir empresas. Alguno de los que está por acá y apoya al gobierno invirtió ¿En qué? ¿Cómo le va?.

      Solo una cosa más que agregar.
      “Esta es la inmoralidad de los neoliberales”. Esto no es un argumento, es una consigna. Invito a quienes leen estas líneas investigar con mayor detalle qué es la política neoliberal, en qué consiste. ¿Toda economía de mercado es neoliberal?

      Saludos

  7. Acá un muy buen artículo de Pedro Palma. Me siendo identificado con prácticamente todo el texto.

    Economía de centro
    El Nacional | Fecha de publicación: 29 de junio de 2017

    La elección del nuevo presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha contribuido a revivir y a poner en la palestra de la opinión pública internacional un concepto con el que he comulgado desde hace varias décadas: la economía de centro, un sistema económico que se aparta de extremos como el estatismo y el liberalismo. La economía es dinámica, está en permanente movimiento, y en ella interactúan múltiples actores, muchos de los cuales tienen intereses y objetivos contrapuestos. Por ello, su manejo es muy complejo, y las políticas posibles de implementar para influir en su comportamiento pueden ser diversas y generar resultados muy diferentes.

    ¿Cuál es entonces el sistema económico óptimo? Creo que conseguir una respuesta acertada a esa pregunta no es tarea fácil, pues cualquiera que se aplique genera aspectos positivos pero también negativos, por lo que debe buscarse uno que esté caracterizado por políticas realistas, balanceadas y aplicables, cuya implementación maximice los pro y minimice los contra y los obstáculos para la consecución de un objetivo central, que no debe ser otro que la sólida y sostenida mejora de la calidad de vida de la población. A su vez, ese sistema debe formar parte de un plan integral de desarrollo sustentable con visión de largo plazo, que tome en consideración no solo lo económico, sino también lo social, lo ambiental, lo cultural, lo educativo, lo tecnológico y tantos otros aspectos y valores esenciales en los que se tiene que fundamentar una sociedad libre para progresar y desarrollarse.

    Siempre he defendido que el mejor sistema económico es uno de centro, en el que los distintos miembros de la sociedad, incluidos el Estado, los empresarios, los trabajadores, los profesionales y técnicos y tantos otros jueguen un papel importante en su implementación para lograr los mejores resultados. En un reciente artículo (“Ocupar el centro”, Project Syndicate, 3/5/2017), el economista chileno Andrés Velasco resumió brillantemente las bases de esta propuesta diciendo que los centristas somos pro mercado en lugar de pro empresa, como lo proponen los libertarios, como él los llama, pero somos conscientes de que los mercados no son perfectos ni pueden curar todos los males, y pueden ser fuente de inestabilidad en caso de no estar bien regulados y efectivamente supervisados. De allí que se necesite un sector público efectivo y eficiente que establezca unas reglas de juego racionales y balanceadas que fijen los límites dentro de los cuales puedan actuar libremente las empresas. Esto le permitiría al gobierno supervisar y regular eficientemente distintas actividades económicas con el fin de evitar prácticas indebidas, como el dumping, la cartelización de empresas para la fijación de los precios, o el uso indebido y riesgoso de los fondos del público depositados en el sistema financiero. Estas regulaciones no deben confundirse con la imposición de controles y prohibiciones absurdas, ineficientes y distorsionadoras que impiden el funcionamiento eficiente de los mercados.

    Como se ve, lo que busca el centrismo es un balance en el que cada actor económico juegue el papel que le corresponde, sin caer en situaciones extremas. Veremos si Macron tiene éxito en la aplicación del modelo que propone para la economía de su país y para la Unión Europea, para lo cual cuenta con una amplia mayoría en el Parlamento francés, con el apoyo y la esperanza de su pueblo y con la anuencia de otros líderes europeos que, como él, quieren fortalecer el mercado común del viejo continente. Ojalá sea así.

    En lo personal, tengo una gran expectativa en la experiencia francesa, pues pienso que lo que allí se propone hoy en materia económica es el camino a seguir no solo en ese país, sino también en nuestra Venezuela. Hace ya más de tres décadas un colega me definió con un toque de sorna como un economista “radical” de centro, y no le faltaba razón.

  8. Un banquero de centro? A quien crees que engañas Henkel? Seguramente te da para los come rosas que tienes en tu TL. Porque no dices nada de como se manipulan los mercados a nivel global? Por que no dices que es una falacia. Porque no hablas de la profunda desigualdad que a derivado la finanvierizacion actual de la economía. Te quejas de los burócratas que determinan precios… Pero y que de los Cleptocratas y Plutocratas que manipulan la economía y los mercados a nivel global. Que hay del lavado de dinero de bancos y banqueros de dinero de la droga y el narcotráfico? Hablas del mercado pero parece que te perdiste unas cuantas hojas de los libros de Smith. Repito es la doble moral de los neoliberales y los keynesianos bastardos. Se aprovechan de las supuestas libertades del mercado, pero cuando les llega el desastre a sus veras huyen a los estados y contribuyentes. Porque si es tan bueno el libre mercado hay un control en las tasas de interés en Usa u países europeos? Como se sostiene el capitalismo sin Ahorros? Porque los interese cero o negativos? Si la base del capitalismo es el capital y por ende el ahorro. Porque hay un rasismo de las tasas de interés? Si están por debajo de la linea del apartheid los intereses te comen pero si estas por arriba te regalan el dinero? No esto doble moral? No es el legado esto del neoliberalismo de libre mercado. Te falta mucho para engañar a todos pana mio.

  9. Por demás esta decir que tu aquí en este espacio no le das la bienvenida a nadie, acaso también eres dueño de este espacio. Dándole la bienvenida a los que siempre hemos estado aquí.

    • Pedro,

      Me parece que debes calmarte, armar argumentos un poco más articulados para poder debatirlos. Lo que leo son un cúmulo de ideas desordenadas con poca justificación técnica.

      Cuando mencioné la palabra “bienvenido” me refería al intercambio de ideas en la sección de comentarios de este artículo.

    • Vamos Pedro, puedes hacer algo más elaborado.

      “Te lo diere una y otra vez y mas allá de tecnicismos, Mr Henkel, Eres un inmoral.” <- Falacia – Argumento Ad Hominem

  10. Mi propuesta a los constituyentes, la eliminación total y sacarar de cuajo el BCV, la eliminación de todos los cargos burocraticos que en el trabajan. La implementación de una nueva moneda basada en bitcoin, eliminar la centralización y el estatismo. Si el problema es monopolico, solicitar con la actual constitución la eliminación de los mismo.

  11. EL LIBRE MERCADO EN VENEZUELA Y LA PROFECÍA DEL LOBO Y EL CORDERO.

    Cualquier modelo de desarrollo que se intente llevar a la práctica en nuestro país, más que pretender hacerlo obedecer a algún esquemas de recetas cuya viabilidad aún no haya sido demostrada objetivamente, debe centrarse en la naturaleza de los propósitos que persigue y a quién o a quienes satisface, a su vez debe corresponderse con nuestras realidades históricas, considerando en su verdadero contexto, las circunstancias que han marcado el proceso evolutivo de nuestro sistema político y socioeconómico y el porqué de las diferentes coyunturas que se han atravesado.

    En primer lugar es necesario recordar de dónde venimos, significando dos características muy particulares de nuestra genealogía como república, una es la precedente configuración política original que adoptó la corona española para la administración de nuestra región luego de tomar posesión de ella, que le dio la forma de capitanía general, a diferencia de otras que fueron tratadas como virreinatos; donde por haberse concebido así, estuvo gobernada por funcionarios al servicio de la monarquía sin ningún tipo de compromiso moral o vínculo afectivo con esta, más allá del interés meramente crematístico, lo cual al no haber ningún tipo de afinidad con la familia real dio origen a lo que hoy llamamos viveza criolla y en consecuencia a los vicios de corrupción para acumular fortuna propia, que desde entonces hasta ahora han estado siempre presentes en la administración de la actual cosa pública.

    Cabe destacar que en el caso de los virreinatos, fue un tanto diferente ya que estuvieron a cargo de personalidades de origen noble y hasta emparentados con la realeza, donde sin dejar de estar presentes los mismos malos manejos en la administración de las riquezas, hubo un poco más de discreción por encubrirse bajo cierto espíritu conservador de supuesta lealtad hacia su linaje y por el reconocimiento de las potestades del reinado del que se asumían como parte, por tanto con derechos sobre la colonia.

    De continuidad con lo anterior, se tiene la segunda característica de nuestra génesis y es la que subyace del proceso independentista impulsado por nuestros grandes próceres y libertadores con ideales revolucionarios, pero donde no debemos pasar por alto que en este proceso también se tuvo la participación de muchos de esos funcionarios que se rebelaron contra la corona con el único interés de relevarla para empoderarse de los bienes de la naciente república, abrogándose ese derecho por haber participado en la gesta emancipadora; de lo que posteriormente surgió dentro de los estratos de poder la dominación de una clase mantuana que dio origen a la conformación de estructuras políticas y socioeconómicas al servicio de una élite considerada como “los Amos del Valle”, mientras los esclavos que liberaron pasaron a conformar las clases empobrecidas bajo su mando, pero en forma de peones, de donde proviene el proletariado de hoy.

    Es de hacer notar que esta clase representada por la oligarquía criolla fue la que predominó por todos los años subsiguientes y hasta finales del siglo pasado, operando bajo un modelo de acumulación de fortuna basado en mecanismos de apropiación de la renta y no de desarrollo económico de la nación, que es precisamente lo que se ha buscado revertir a favor de las mayorías con la llegada de Hugo Chávez, proponiendo esquemas productivos de generación de riquezas combinados con sistemas equitativos de distribución de la misma, a lo cual es lo que se oponen esas viejas estructuras de poder y hoy día vuelven por sus fueros y arrecian contra el pueblo para no perder sus privilegios.

    Es así como dentro de estas estructuras de poder surgen los cárteles monopólico u oligopólicos que impusieron en la idiosincrasia de la sociedad venezolana una cultura especulativa de comercialización y distribución en búsqueda de la máxima ganancia a expensas de los altos márgenes de usura que se le endosan al consumidor final, donde la expectativa como emprendedor es la de enriquecerse en un muy corto plazo, sin ningún código de ética, ni criterio económico racional, que vaya más allá de la tenencia de las tierras, la posesión de los recursos naturales y la mera explotación de la mano de obra barata, con la mínima inversión, sin mayores esfuerzos y con las garantías del Estado para que les exonere de cualquier riesgo y les facilite las vías para la evasión de obligaciones fiscales, llegando incluso hasta hacer más lucrativa la actividad importadora para extracción de rentas, con la llamada economía de puertos.

    Todo lo expuesto signado además por la psicología de mercado presente en nuestra economía por los patrones de consumo y por conductas compulsivas que nos han sido impuestas, donde entran en juego las estrategias de marketing de las transnacionales como mecanismo de dominación para posicionar su producción y para apoderarse de nuestros recursos naturales y energéticos, a las cuales los captadores de renta (que están en todas partes) sin ningún tipo de identificación con el interés patrio y en alianza con estos neocolonizadores, les hacen el juego y emplean cualquier artilugio con tal de enriquecerse a costa de lo que fuere.

    Cómo contraparte y por si lo ya dicho fuera poco, a todo ello se le suma el accionar de algunos de los más desfavorecidos, víctimas de las injusticias del sistema imperante, que en su lucha por la supervivencia o simplemente por querer encontrar un atajo para superar alguna adversidad, se justifican al incurrir en la domesticación del fraude capitalista, creyéndose con derechos ante la permitida impunidad corporativa. Por fortuna, el grupo de los honestos sigue conformado por la inmensa mayoría, pero de seguir proliferando la voracidad del rentismo capitalista, muy pronto pasará a integrar la lista de especies en extinción.

    De esta manera y en pleno conocimiento de cuál ha sido nuestra realidad histórica es que podemos asimilar el porqué es inviable la implantación del sueño neoliberal de quienes erróneamente lo quieren interpretar como el cumplimiento de los vaticinios del Profeta Isaías cuando dijo que el lobo y el cordero pacerían juntos; pues no, el sistema neoliberal se trata precisamente de todo lo contrario; es más, es el mejor ejemplo de lo que sucede de forma literal cuando se encuentran estas dos especies. Quizá en Venezuela podamos llegar a ensayar algún modelo con ciertas libertades, pero solo cuando estemos preparados para que, por ejemplo, la venta de los periódicos sea por autoservicio con dispensadores en lugares públicos sin vigilancia alguna, donde el lector tome su ejemplar y deposite el importe en dinero en el compartimiento para su recolección. Mientras tenemos que mantener los controles que sean necesarios, de lo contrario, tendríamos que asumir las consecuencias, como le toca a quien padece de ninfomanía y no se somete a tratamientos para el control de la natalidad (perdonen si el ejemplo les parece machista).

    Entonces, ¿cuál sería la salida? Simple, la salida es el socialismo, pero un socialismo de verdad, no un capitalismo de estado disfrazado de comunismo, ni tampoco un sistema rentista de distribución de bienestar cuando los precios del petróleo están en 100$, no, un verdadero socialismo debe partir de preceptos que consideren fundamentos basados en modelos de equilibrio como el desarrollado por Nash a través de su teorías de juegos cooperativos o de suma no cero, donde ganen todas las partes y se revierta el modelo capitalista que da cabida a maniobras en las que para que ganen pocos es necesario que muchos pierdan.

    Esto en la práctica, debe apuntar a esquemas productivos centrados en el valor del trabajo como fuente generadora de riquezas y no en el capital, donde si bien se reconozca el valor de este como recurso, la plusvalía sea distribuida uniformemente entre quienes la generan conforme al esfuerzo invertido y no que pase a engrosar las arcas de quienes detentan tal recurso. Solo así propiciando fórmulas de tratamiento para ofrecer igualdad de oportunidades a cada quien según el esfuerzo que se disponga aplicar y en consecuencia, su correspondiente retribución por los resultados obtenidos, es que se logra alcanzar el equilibrio perfecto para que todas las partes puedan coexistir simbióticamente y en perfecta armonía.

    Claro está para llegar a esto, es necesario comenzar rompiendo flagelos como el de la degeneración del sistema cambiario venezolano que plantee en el comentario inicial a propósito de este, el más reciente artículo de Luís Salas sobre el congelamiento de precios, por cierto, también objeto del presente comentario por el debate que desencadenó. De no actuar, no nos quedará más que presenciar como el lobo se devora al cordero, echados al ruedo por quienes no vieron resultados con lo que creyeron que era socialismo y le dieron un voto de confianza a la fantasía neoliberal del libre mercado.

    Solo el pueblo salva al pueblo. Viviremos, si vencemos.

  12. Es interesante leer la discusion. Henkel, agradecido al ver que hay alguien mas debatiendo.
    Con respecto a los detalles del articulo, me gustarian ejemplos reales donde cogelar precios no hayan tenido alguno de los siguientes dos efectos:

    1) Generar un mercado negro que beneficia mucho mas a quien tiene dinero vs. el que no. Justamente el congelamiento y regulacion genera la critica principal en el argumento de Pedro (7 JULIO, 2017 AT 3:41 PM), donde el rico paga el precio porque tiene con que y el pobre simplemente no puede pagarlo.
    2) Desacelerar la economia al restringir la produccion.

    Adicionalmente, los recursos invertidos por el estado en ejecutar y mantener el control de precios pueden ser utilizados en actividades que realmente generen valor a la economia. Invertir recursos en controlar y reprimir agrega poco. Con respecto a este punto, esta tambien el valor de la “institucionalidad”, efectivamente hay reguladores que demuestran practicas ilegales y anti-competitivas y fijan multas sustanciales que 1) disminuyen el incentivo a participar en dichas practicas y 2) sirven de ingresos sustanciales a los gobiernos. Ejemplos en EEUU y Europa de dichas multas hay muchas, el mas reciente de la Union Europea a google.

    No dudo que el congelamiento de precios no pueda tener cabida en un momento particular con una duracion sumamente reducida. Pero el congelamiento de precios es una herramienta que funciona como una curita ante una enfermedad sistemica que no puede curar.

    Muy poca gente aboga por un mercado completamente libre donde se permitan monopolios desregulados porque se entiende que no benefician si no un solo ente. Lo que si se argumenta, es que por ejemplo en Venezuela, existiendo una empresa como la Polar que practicamente domina el mercado, cuando el estado tiene practicamente la misma capacidad de produccion y no ha sabido ni ha podido utilizarla. Polar ofrece probablemente el mejor paquete de beneficios a sus empleados en todo el pais… y aun asi ninguna empresa del estado ha sido capaz ni de llegarle cerca, ni en terminos de produccion y competitividad ni de trato a sus empleados. Puede una empresa estatal competir y ser mejor? en venezuela… NO! en otras latitudes, se han dado casos.

    Aunque la competencia en Venezuela no sea perfecta y dadas la condiciones geograficas y demograficas probablemente nunca lo permita, existen factores mucho mas importantes que los “privados buscando rentas” que inciden sobre los precios:

    1) Un tipo de cambio irreal. Cual es el tipo de cambio en Venezuela? a 10bsf un empleado con sueldo minimo gana $ 20mil mensuales, eso es real? con esa capacidad de compra… bueh… no se diga mas. Con un tipo de cambio negro, un trabajador gana $30 eso es real? con esa capacidad de compra… tampoco hay nada que decir. A menos que se sincere el tipo de cambio y se libere sera practicamente imposible regular precios porque para algunos, ciertas cosas seran ridiculamente baratas y la demanda infinita, y para otros ridiculamente cara y la demanda casi nula.
    2) Seguridad juridica. Cuando un matraquero del gobierno viene a pedir xyz por tramites legales basicos y necesarios. Cuando un guarimbero o la guardia o un ladron roba y no hay posibilidad de resarcimiento, es dificil planificar y los retornos tienen que ser muy altos y de muy corto plazo para uno considerar invertir. Adicionalmente, si le preguntan a cualquiera que trabaja en el campo… eso es el lejano oeste, una venezuela salvaje donde roban animales, siembras completas, maquinaria, sueldos en las quincenas, etc… para luego vender a un precio regulado. Como incluyo en el precio “justo” las vacas y maquinaria robada por ejemplo.
    3) Devaluacion y erosion de patrimonio/Capital. Todos los gobiernos desde los 70s en Venezuela han sido directamente responsables de las devaluaciones y las han utilizado como politica de estado, quitandole la riqueza a todos los ciudadanos cada vez que lo hacen para financiar el gasto publico. Cuando yo tengo x cantidad de dinero ahorrado, o tengo un sueldo determinado y el gobierno arbitrariamente decide mover el tipo de cambio de 4.30 a 10 esta literalmente confiscandome una parte sustancial de mi patrimonio. Todos sabemos que va a suceder, por lo tanto el incentivo a invertir es para ganancias a corto plazo y de alta rentabilidad.
    4) Falta de alternativas de inversion y resguardo de capital: Si no,compro divisas. Que alternativas tengo para resguardar mi patrimonio. Los principales inversionistas en todas las bolsas del mundo son los inversionistas institucionales… llamese los fondos de pensiones. En venezuela que puedo hacer para invertir y tener una pension en 20-30 anos? o dejarle algo a mis hijos que no sea bienes raices con todos los riesgos que ello trae al ser un pasivo y no poder alquilar tampoco.

    En fin. La regulacion como politica de estado (la curita), en mi opinion no sirve para nada cuando el paciente tiene cancer. Debatir si es justificable la terapia de shock… o una curita como el control de precios… aunque nos entretiene, lo que hace es alejarnos de los problemas basicos de la economia venezolana. Que dependen en gran medida NO DEL MODELO, si no de la CORRUPCION y DESIDIA rampante de quienes llevan nuestras politicas publicas donde Chavez, Maduro y CAP sobresalen al permitir los gobiernos mas corruptos en nuestra historia.

    Al defender este gobierno, mas que el modelo, lo que estan defendiendo es a un sistema corrupto, que ha desmantelado lo poco de institucionalidad que habia para mulitplicar las opotunidades de corrupcion.

  13. LA ESCALA DE VALORES DE LOS JUECES DEL UNIVERSO.

    Para un simple mortal como cualquiera de nosotros resulta imposible desprenderse de la carga de subjetividad a la hora de emitir algún juicio de valor, sin que intervengan nuestras emociones, nuestras preferencias, nuestra identidad, nuestros sistemas de creencias, las incidencia de las circunstancias y del entorno, así como nuestras limitadas sapiencias frente a la universalidad del conocimiento. Sin embargo, ante las situaciones que generan puntos de desencuentros, tenemos que echar mano del recurso más expedito con el que contamos para dirimir diferencias y que no es otro que el de la comunicación; para ello debemos llegar algunos consensos previos sobre nuestras opiniones, que si bien son una posibilidad de verdad o una parte de ella, no son la verdad absoluta, aun cuando lográsemos convencer a muchos, y que más allá de encontrar esa verdad, lo realmente importante debe ser llegar a acuerdos de sana convivencia y en santa paz. Otra consideración en virtud de lo anterior, se debe referir a la relatividad de nuestras apreciaciones, donde es preciso que se comprenda que no existen estándares, ni patrones de comparación inamovibles para fijar sentencia sobre lo bueno, lo malo y lo feo y aun cuando puedan existir posiciones unánimes en algún instante específico, estas son propias del momento y suelen responder a la combinación de eventos propulsores del hecho social que predomine.

    Así pues, si logramos reconocernos unos a otros y nos disponemos a pensar en colectivo como un todo, más que seguir alguna postura conceptual o dogmática en su pleno apogeo por la inercia situacional, las consideraciones que tengan lugar requieren de amplio espectro para encontrar soluciones globales a través del establecimiento de códigos para regular las interacciones individuales de cada quien con su entorno, donde es menester aceptar como premisa que el interés común debe privar sobre los intereses particulares, de manera que el tamiz para cernir concesiones para asuntos específicos solo permitan permear las que no causan daños sustantivos a alguna de las partes relacionadas; claro está, con el mismo tratamiento a todas las partes por igual, partiendo del hecho de que si la matriz de parámetros aplicables tipifica los criterios para aprobar o desaprobar cánones de conducta, esta no es exclusiva de un solo sector para condenar al otro o para imponer reglas a favor de algunas de las partes en perjuicio de las demás; no, esta es la que debe regir para calificar cualquier acto sujeto de ser objetado y hasta resarcido si lo amerita, venga de quien venga.

    Por tanto y en línea con lo anterior, así como no hay terrorismo bueno, ni terrorismo malo, como ciertas matrices mediáticas han pretendido darlo a entender para justificar algún propósito particular; tampoco hay corrupción buena y corrupción mala, el terrorismo es terrorismo y la corrupción es corrupción y como tal deben contar con nuestro total y absoluto rechazo, ya que ni el más sublime de los propósitos puede justificar tales acciones. Por ello y ante la seriedad del asunto, debemos evitar ligerezas a la hora de expresar acusaciones sin contar con elementos de convicción suficientes para demostrarlas, o simplemente para darle crédito a algún twitter de una cuenta anónima en el que quiero creer; ya que esto hace perder la credibilidad y lejos de resolver un caso específico, agrava el problema cultural, dado que se le comienza a restar importancia a los verdaderos casos que merecen atención y al hacerse esto repetitivo terminamos aceptando lo inaceptable y haciendo normal lo anormal; eso por un lado.

    Por otra parte y en lo que respecta a la corrupción es necesario entender el daño que hace el tratar la problemática de forma sesgada, en el entendido de que para que exista el corrupto tiene que existir el corruptor; por ejemplo, al no haber quien compre teléfonos, cauchos, baterías o repuestos robados, tampoco habrá quien se los robe, pero ante este caso, encontramos más fácil echarle la culpa a éste último y al otro no. Cabe entonces la reflexión de que el daño es más complejo de lo que parece, porque para revertirlo requiere de un cambio moral profundo y generalizado, donde comencemos a concientizarnos de que si queremos que se acabe el bachaqueo, debemos dejar de comprarle al bachaquero, si queremos que se acaben las colas debemos dejar de comprar los primeros puestos, si queremos acabar con la matraca debemos dejar de pagar gestoría para que nos agilicen algún trámite o nos perdonen alguna multa, esto por nombrar algunos casos de los tantos que puedan haber… Ahh, pero no solo eso, porque el mal no es exclusivo de los aludidos y solo en los casos mencionados, ya que también está la vacuna que se paga en el concesionario para que te coloque de primero en la lista de espera o al ejecutivo de negocios de alguna agencia bancaria para que te apruebe el crédito rápido o al técnico que sabe cómo conseguirte un decodificador porque la empresa de televisión por suscripción donde trabaja nunca tiene; por cierto, todos estos últimos casos del sector privado.

    Por cierto, no podemos pasar por desapercibidas las prácticas de los monopolios, que reciben materia prima importada subsidiada por el Estado con divisas a tasa preferencial, que pagan mano de obra nacional en Bs y muy barata, con la energía y los servicios más económicos del planeta, por cierto que también paga en Bs, con las tasas impositivas más bajas del mundo; que estando en plena producción resulta que sus rubros no se ven en nuestros anaqueles desde hace años, pero si inundan las calles de Colombia y de las islas del Caribe, porque es la vía que encontraron para hacerse de la renta que el gobierno invierte en los insumos que les entrega para que produzcan alimentos y otros productos de primera necesidad para el pueblo. Cabe acotar que, aunque en ello sin duda está presente la complicidad infiltrada en las instituciones, como la habido desde siempre y que en la cuarta dio hasta para comprar títulos nobiliarios, esto no justifica ni al uno, ni al otro, porque ambos son responsables, pero que más allá, lo más importante es la necesidad de eliminar estos flagelos, donde para este caso resultaría conveniente evaluar propuestas como la planteada en el comentario inicial de mi autoría al que titulé SUELDOTODAY Vs DÓLARTODAY, MADE IN VENEZUELA, a propósito de este ensayo de Luis Salas.

    Para cerrar, es necesario que entendamos la verdadera dimensión de nuestra crisis histórica, que su naturaleza es de índole moral y no es exclusiva de ningún sector; nuestra crisis es de valores y la solución no está en los otros, sino en cada uno de nosotros desde nuestros hogares, escuelas, entorno laboral, social y relacionado, donde para ello no hace falta que hagamos ningún ritual de santificación, no, simplemente no haciendo lo que no nos gusta que nos hagan o lo que le criticamos a los demás, habremos dado nuestro humilde, pero valioso aporte para la construcción de un mundo mejor, siendo esto lo único que nos toca, ya que, ni somos los jueces del universo, ni adquirimos el Copyright de sus escalas de valores para exonerarnos de culpas o para aplicárselas a unos si y a otros no.

    Viviremos, si vencemos.

  14. MUY BUENA DISCUSIÓN. SUSCRIBO CASI TOTALMENTE LOS COMENTARIOS DE ALEXANDER RIERA, GAVAZUT Y LUIS SALAS. AÚN NO VEO UNA PROPUESTA PARA QUE EL GOBIERNO TOME UNAS DETERMINADAS ACCIONES QUE OFRESCAN RESULTADOS PRAGMÁTICOS EN LA RECUPERACIÓN DE NUESTRO PODER ADQUISITIVO O EN LA SOLUCIÓN DE PROBLEMAS ESTRUCTURALES QUE GENERAN PROBLEMAS ECONÓMICOS COMO ES EL CASO DE LOS ELEVADOS SUBSIDIOS A LA GASOLINA. EL PUEBLO REQUIERE SABER DE DONDE SALEN LOS PRECIOS POR EJEMPLO DE LOS LUBRICANTES QUE SON DERIVADOS DEL PETRÓLEO Y ESTAN POR LAS NUBES. POR CIERTO ALEXANDER RIERA PROPONE ALGO INTERESANTE CON EL DICOM Y DOLAR TODAY.

  15. Similares acciones generan similares resultados, por eso estoy ganado a intentar cosas nuevas, sin embargo en economía política hay muchas variables que influyen. Es muy importante considerar el nivel de conciencia de los actores económicos para diseñar estrategias exitosas.

    Me ha gustado mucho el debate, no perdamos la ecuanimidad, lo cortes no quieta lo valiente.

  16. Alexander Riera 12 JULIO, 2017 AT 10:30 PM
    Alexander… la gente sera gente y tomara decisiones racionales bajo ciertas circumstancias y decisiones irracionales bajo otras.
    Los valores en Venezuela desaparecieron en gran medida por varias cosas:
    1) El sistema educativo esta peor que nunca. Vaya a un colegio publico y vea la calidad de nuestros bachilleres.
    2) No existen incentivos economicos para que los jovenes trabajen en actividades productivas.
    Como dijo chavez justificando el robo: Si tiene hambre que robe… si damos fuentes de trabajo productivas y sustentables los valores se pueden imponer. Cuando tu y tus hijos pasan hambre y no hay empleo o con el sudor de la frente no se pueden satisfacer las necesidades mas basicas, no hay valores que valgan.

    El bachaqueo y comprar a los bachaqueros es la decision mas racional en vista de los incentivos perversos que hemos montado. No importa cuanto lo regules y limites, lo que hace es hacerlo mas rentable mientras mas regulaciones le pongamos. Te reto a que busques ejemplos donde no sucede: Alcohol en epoca de prohibicion en EEUU, contrabando de cigarrillos en toda america latina, trafico de drogas, prostitucion, etc.

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