Reinaldo Iturriza: Constituyente 2017 y la hora de Chavismo Bravío

Iturriza-

Por: Carmen Lepage

A pocas horas de las elecciones para la constituyente entrevistamos a Reinaldo Iturriza, candidato por el sector de Trabajo Social, exministro de Comunas y de Cultura, e integrante de la iniciativa Chavismo Bravío. Sin muchas presentaciones dejamos que nos explique sobre la propuesta de la Plataforma Popular Constituyente, su contexto, y sobre el proceso al que nos ha convocado Nicolás Maduro, desde la presidencia de la República.

Estas elecciones, según la oposición, son una opción ilegítima luego de habernos negado al revocatorio y a las elecciones a gobernaciones…

Sería interesante que la oposición venezolana, una clase política tan avezada, tan conocedora de las normas y los procedimientos, explicara a todo el país y no solo a su base social, por qué no optaron por la opción del revocatorio. Por otro lado, que a ellos les conviene la opacidad en ese asunto, lo que le sucede al proceso trunco del revocatorio es una serie de negociaciones políticas. La oposición firmó un acuerdo que leyó Carlos Ocariz, ¿te acuerdas? En ese espacio, en esa mesa de negociaciones se tomaron decisiones respecto de las elecciones de gobernadores. El gobierno no decidió aplazar las elecciones de gobernadores, no decidió posponerlas, eso no es cierto.

Esta es una clase política que desde el primer momento ha jugado en dos bandas. Ha apostado por la vía política y por la vía de la violencia. Durante los primeros años de la revolución hasta la derrota de 2006, ellos privilegiaron la táctica confrontacional, la violencia (por eso deciden no participar en las elecciones a la Asamblea Nacional en 2005). Luego hay un período que llega hasta 2012, en el que optan por la vía política. Cambiaron la estrategia, pero porque no pudieron por la otra, no porque se volvieron más democráticos. Y ahora, después de 2012, sobre todo a partir de la muerte del comandante, hay una disputa muy fuerte a lo interno y son todas las tácticas a la vez. La guerra, el boicot contra la economía con una intensidad y una virulencia que no la vivimos nunca, son como cinco 2002 seguidos y con violencia en la calle.

Yo creo que el gobierno lo que ha hecho de manera sistemática es tratar de traer a la clase política antichavista al escenario electoral. ¿Que hay gente chavista que no quiere elecciones porque piensa que vamos a perder? Estoy seguro de que sí, pero esa no es la línea de fuerza que tiene el control del chavismo. El presidente no pertenece a esa línea y estoy seguro de que al menos la mayoría de la gente que tiene más cercana tampoco.

¿Qué es la Plataforma Popular Constituyente, Reinaldo?

En la plataforma confluyen diversos movimientos. Está el Movimiento de Pobladores y Pobladoras, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, Red Nacional de Comuneros y Comuneras, la Araña Feminista, Alexis Vive, Avanzada Popular. Hay gente que no está con nosotros pero son nuestros amigos, La Piedrita, organizaciones regionales que no conocemos pero se acercan, etc.

En el caso de Pobladores, la autogestión no es algo que tiene que ver simplemente con hacer tu propia casa, es un principio para la política. En el caso de los compañeros del movimiento campesino igual.  Para nosotros, el enfoque económico es central. Hay mucha gente dedicada a ese tema, tratando de fortalecerse en el campo económico. Y hay un debate, un debate soterrado, respecto al cual hay mucha opacidad, en general hay mucha opacidad respecto a los debates. Nosotros creemos que hay que visibilizar más el debate sobre la cuestión económica. Para mí es lo central, hablando a título individual.

Pero creo que en la PPC, hay algo muy importante que es voluntad de gobernar escuchando a la gente, sirviendo de canal para las demandas populares. Hay gente de oficina y gente que está en el territorio. Gente que padece, que se monta en las camioneticas, que hace cola, gente normal, involucrada en producir en su territorio también.

La PPC está formada fundamentalmente por gente que viene del movimiento popular, que va a seguir allí, no es un espacio de políticos y políticas puras,  habrá miserias y cortedad de miras, habrá de todo, gente que se alejará, que vio esto como una oportunidad, esas cosas pasan. Estamos en más de la mitad de los estados. Son alrededor de 80 candidatos, tanto territoriales como sectoriales. Si tú me preguntas ahorita, a tres días de las elecciones, yo creo que eso lo logramos. Logramos un nivel mínimo de articulación.

¿Por qué construir una opción como la PPC?

Esta experiencia tiene otras que la preceden. Cuando Chávez convoca a formar el Gran Polo Patriótico, el PSUV tiene cuatro años de formado, y ya advertía la necesidad de nuclear, de repolarizar, como decíamos en ese momento, a un montón de gente que no se reconocía en esas lógicas y esas dinámicas. Mucha de esta gente fue parte de la convocatoria que hizo el comandante en 2011 de integrar el Gran Polo Patriótico.

Creemos que hay que apostarle a la articulación popular. Nosotros no vamos a renunciar al partido, ese es nuestro partido y hace falta la maquinaria popular a la hora de las elecciones,  que es distinto a la maquinaria en el sentido más tradicional del término, con el que no estamos de acuerdo. Creemos que la política no se hace de manera clientelar, no se hace de manera asistencial. De distintas maneras hemos hecho llegar y saber que no estamos de acuerdo con esa manera de hacer política.

El chavismo tiene una clase política con legitimidad para gobernar y respaldo popular porque se diferencia de la vieja clase. Pero cuando empieza a parecerse en los métodos, en el clientelismo, cuando hay gente corrupta, oye, la gente no es pendeja vale. ¿Y qué puede esperar uno del pueblo chavista, si esa subjetividad se formó contra eso? Eso es un signo de buena salud del sujeto político. Yo creo que hay mucho cansancio, lamentablemente. Fíjate que la gente no migra para el antichavismo, el antichavismo no es una opción para la mayoría de la sociedad venezolana. Pero se retraen, se repliegan. Es un pueblo politizado que se está replegando. Y eso tenemos que revertirlo.

¿Alguien podría tomar esta opción como una muestra de disidencia, de falta de disciplina, claridad, o tal vez como una acción innecesaria?

No pretendemos ningún liderazgo, ni arrogarnos la representación del movimiento popular ni nada por el estilo, sabemos que hay múltiples iniciativas a lo largo y ancho del país, pero están dispersas. Hablando de los últimos tiempos de eso que llamamos la guerra económica y con el gobierno de Nicolás, desde 2016 estamos haciendo esfuerzos por lograr niveles mínimos de articulación de esas experiencias que han tenido un repliegue. Mucho de ese repliegue acertado, porque se hace por lo productivo, se repliegan de la calle a tratar de fortalecer lo productivo porque es por donde nos están atacando.

Si tú me preguntas qué hay que hacer ahorita, creo que el gobierno, las líneas de fuerza más revolucionarias, más democráticas, tienen que retomar el control total de la economía.  Creo que hay demasiado pragmatismo, hay una disputa y hay signos inquietantes. Hay gente proclive a retroceder sobre el terreno avanzado, que expresa reservas a temas como el de las expropiaciones, la nacionalización, el control de los trabajadores. Yo estoy absolutamente convencido, porque me consta, que en el gobierno hay mucha gente que no cree en la organización popular.

Tenemos por un lado al comandante Chávez, diciendo que era paja que había empoderamiento popular si no le dábamos los recursos al pueblo organizado, y hay gente que cree que eso es botar los reales, eso está muy arraigado. Es como el sentido común del funcionario público. Cuando se expresa esa forma de concebir la relación gobierno-pueblo en los altos cargos, eso es lo que prevalece. Extremadamente positivista, la cultura política de izquierda bebe mucho de esa tradición. Incluso la que presume de haber leído a Marx.

Entonces creemos que más allá de juntarnos para hacer campaña, es estar juntos para lo que viene, sea lo que sea lo que venga. No porque creamos que va a pasar una cosa o la otra, sino porque hay que estar juntos, crear espacios de confluencia. Cómo aprovechamos una circunstancia para avanzar, las circunstancias adversas aprovecharlas. Creemos que esta puede ser una referencia más, un aporte en el esfuerzo más bien colectivo, del movimiento popular para reagruparse.

¿Cómo es eso del Chavismo Bravío, a quién y qué convocan desde allí?

El Chavismo Bravío no es una consigna, estamos intentando trabajar una identidad, de enunciar una identidad que existe, que la vemos. Sí nos queremos distinguir. Pero eso es medio riesgoso porque puede verse como que uno se está deslindando. Lo que queremos es poder dar todas las discusiones. Pero estamos convencidos de que hay gente que no las quiere dar, entre otras cosas porque tiene posturas mucho más conservadoras de la política en general. Por poner un ejemplo, lo que Gustavo Mérida llamaba las tres Marías: el matrimonio igualitario, la legalización de la marihuana, el tema de la sexo género diversidad. El chavismo díscolo, que tiene iniciativa, una relativa autonomía, se ve en estos temas enfrentado ante un chavismo que no se siente cómodo con él.

De la manera como yo lo veo, el chavismo bravío no son solo los chamos que fueron a poner la pancarta en el distribuidor Altamira. Esos también son. Pero el chavismo bravío está en todas partes, el chavismo es fundamentalmente eso.

¿Por qué votar por candidatas o candidatos de la PPC?

Si tú tienes la sospecha de que nuestra clase política ha terminado siendo más o menos lo mismo que antes y te parece que hay mucha diatriba estéril con la clase política antichavista; si te parece que las cosas deben discutirse en vez de meterlas debajo de la alfombra, que tiene que discutirse todo; si te parece que la revolución se ha burocratizado mucho, que hay gente ostentando sus privilegios de manera grosera; si te parece que hemos sido débiles en el combate de la corrupción, que tenemos que saldar deudas sociales, pero al mismo tiempo te parece que este no es un gobierno como antes porque esto es una revolución, y que la revolución sin protagonismo popular, como le gusta decir al presidente Nicolás Maduro, sin cambiar todo lo que tiene que ser cambiado, es un remedo de revolución, entonces vota por la Plataforma Popular Constituyente.

7 Comentarios en Reinaldo Iturriza: Constituyente 2017 y la hora de Chavismo Bravío

  1. Interesante, pero debo hacerme una pregunta, sin ánimos de cuestionar al señor Iturriza: ¿está el pueblo preparado para manejar sus recursos?, ¿realmente tenemos el nivel de organización popular como para entregarle al pueblo sus recursos?… En mi opinión no. Si considero que debemos transitar hacia allá… pero hoy, estamos lejos de eso. Claro que con seguridad habrá mas de una experiencia exitosa a nivel nacional, pero no es la mayoría. Debemos capacitar al pueblo con educación de calidad y por sobre todo, exigiendo excelencia y resultados correctos. Yo estudie ingeniería, y para obtener el titulo de ingeniero, no solo había que estudiar, había que demostrar que estábamos aprendiendo. ¿Como podemos entregar poder al pueblo, si aun no lo hacemos conocedor de la ciencia?, ¿como podemos alcanzar tan añorado sueño de libertad, si el pueblo no domina las técnicas de las ciencias? Para concluir, debemos trasitar antes de decir que llegamos, debemos transitar un largo camino, con mucho control.

    • Depende de qué “técnicas de las ciencias” y en definitiva de cuál “ciencias”, porque estas no son neutrales. Las ciencias son un terreno en el que, aún y pese a todo los cambios de paradigmas y aperturas, se creen que están por encima de las luchas ideológicas. Por qué hablar de “preparar” al pueblo en determinadas ciencias y no establecer un diálogo directo con él, que rompa la escolástica en la que han caído las universidades. Por qué no refundir técnica y saber popular para crear una nueva “ciencia” o por qué llamar ciencia a solo aquello que se estudia en la universidad. Las formas de organización popular, el ejercicio de lo que aquí llamamos Poder Popular, son experiencias nuevas de gestión, y el mecanismo de empoderamiento no puede estar acotado en los márgenes del conocimiento tradicional, positivista y clásico. Me refiero en concreto a formas de organización en donde la gestión, control y ejecución de recursos no pasan necesariamente por el cristal de la administración tradicional, si no a prácticas quizá más ancestrales o nacidas en resistencia al modelo capitalista imperante. Por tanto no se trata de “controlar” los procesos como en un laboratorio, más bien de liberar las potencialidades de cada ejercicio del Poder Popular, porque de lo contrario no hablaríamos de revolución ni de emancipación, hablaríamos de administración de cosas, y los pueblos son todo, menos cosas.

  2. Un humilde comentario para abonar el terreno que hemos transitado. La capacitación es muy importante, pero el ejemplo es demoledoramente fundamental.
    Me refiero a una premisa muy basica: “El ejemplo no es la cosa más importante que influye sobre otros. Es la única cosa. Albert Schweitzer”…
    Reflexionemos pues, cada quien en su trinchera.

    • Richard Feynman, uno de los físicos más importantes del siglo XX, contaba que un sacerdote budista le dijo en Hawái que todo hombre, al nacer, recibe la llave del paraíso. Lo malo es que esa llave abre también las puertas del infierno. Le toca a él decidir cómo usarla; y si llegara a botarla para no caer en el infierno, se estaría resignando a no entrar nunca en el paraíso. Con esa parábola señalaba el hecho de que el conocimiento es neutral. Puede ser usado para bien o para mal, y la obligación de todos es usarlo bien.

  3. Lo que sí creo, volviendo al tema planteado por Iturriza, acerca de aquellos burócratas que no quieren o no creen en entregar el manejo de los recursos a las organizaciones populares, es que su temor no proviene de la prudencia de quien tema el despilfarro o la demagogia, los cuales si constituyen problemas graves. Su temor o más bien rechazo, tiene que ver con la pérdida de cuotas de poder, un poder que emplean para asegurar su permanencia en el cargo, para ejercer el clientelismo político, para ejercer un dominio, limitado, pero que le garantiza un status social. De allí que se nieguen a la discusión real, al debate o diálogo con las comunidades organizadas, porque ello implica, además ceder su plaza de saber, el cual es un saber burócrata y burocratizante, muy similar a aquel que se mantuvo en las universidades del medioevo europeo, en ese cuerpo despótico que constituye el Estado.

  4. Richard Feynman, uno de los físicos más importantes del siglo XX, contaba que un sacerdote budista le dijo en Hawái que todo hombre, al nacer, recibe la llave del paraíso. Lo malo es que esa llave abre también las puertas del infierno. Le toca a él decidir cómo usarla; y si llegara a botarla para no caer en el infierno, se estaría resignando a no entrar nunca en el paraíso. Con esa parábola señalaba el hecho de que el conocimiento es neutral. Puede ser usado para bien o para mal, y la obligación de todos es usarlo bien.

  5. Richard Feynman, uno de los físicos más importantes del siglo XX, contaba que un sacerdote budista le dijo en Hawái que todo hombre, al nacer, recibe la llave del paraíso. Lo malo es que esa llave abre también las puertas del infierno. Le toca a él decidir cómo usarla; y si llegara a botarla para no caer en el infierno, se estaría resignando a no entrar nunca en el paraíso. Con esa parábola señalaba el hecho de que el conocimiento es neutral. Puede ser usado para bien o para mal, y la obligación de todos es usarlo bien.http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14768876

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