La Oficina de Administración de Precios de… Los Estados Unidos

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Por: Luis Salas Rodríguez

Controles de precios los ha habido muchos y con distintas suertes distintas a lo largo de la historia: coyunturales y permanentes, generales y puntuales, regulares, exitosos y calamitosos. Por razones obvias, la historia económica convencional, y por ende, el sentido común mediatizado, solo hablan de los últimos. Sin embargo, existen casos exitosos que desmienten en la práctica la afirmación experta según la cual nunca funcionan.

Así las cosas, contrario a lo que se cree, la economía norteamericana no es necesariamente el reino del “libre mercado”, entendiendo por tal la idea según la cual los mercados se autorregulan y funcionan cuando el Estado los interviene. La primera ley antimonopolio del mundo, por ejemplo, la creó el gobierno norteamericano a finales del sigo XIX. Y ya en los tiempos de Franklin Roosevelt fueron utilizados los controles de precios como mecanismo de regulación.

En efecto, una de las primeras medidas que toma Roosevelt apenas llegado a la presidencia en medio de la gran depresión mundial de los años 30, fue decretar una emergencia económica nacional, y, en el marco de esta, una Ley de Recuperación de la Industria Nacional. Entre otras cosas, esta ley modificaba la ley antimonopolio, con el fin de permitir la fijación de salarios, precios, y normas de condiciones de trabajo, incluyendo la prohibición del trabajo infantil. Luego lo volvería a hacer en 1935, al lanzar el programa de la  Administración para la Recuperación Económica.

Sin embargo, una vez comenzada la Segunda Guerra Mundial, buena parte del aparato productivo norteamericano se volcaría a satisfacer las necesidades del esfuerzo bélico. Esto le imprimió a la economía de ese país una sobremarcha productiva que tuvo la virtud de reducir el desempleo y ampliar la demanda agregada, pero que en el marco de un flujo comercial global virtualmente paralizado y de destinar los bienes producidos al frente bélico, trajo como resultado a lo interno escasez de productos, y, por tanto, generación de olas especulativas de precios. Para atacar esto, Roosevelt crea en 1942 la Oficina de Administración de Precios con el fin manifiesto de fijar estos últimos. Coloca a la cabeza de la misma a uno de los más prestigiosos economistas de entonces y de todo el siglo XX: John Kenneth Galbraith.

Los principios bajo los cuales Galbraith diseñó y aplicó el control de precios están recogidos en su obra A Theory of Price Control, de 1951. Para él, simple y llanamente la economía de mercado era un mito. Más que “el libre juego de la oferta y la demanda”, lo que reinaba en la economía era una serie de instancias gracias a las cuales las empresas más concentradas y poderosas (monopolio y oligopolios) planean el proceso de intercambio de mercancías haciéndolo tributar a su favor y reduciendo los “caprichos” de la competencia clásica, imponiendo precios a los consumidores y manipulando la oferta de bienes y servicios.

En función de esta idea, Galbraith diferenció entre un grupo de dos mil o tres mil corporaciones que conformaban “el núcleo institucional de la economía de Estados Unidos” y los restantes 14 millones de empresas menores y comercios que viven en la “periferia” de dicha economía con poco o nulo poder de influir en ella y padeciendo en cambio tanto los “caprichos” del mercado como de las grandes corporaciones.

La estrategia diseñada por Galbraith fue tanto más osada en cuanto significó extender el control a todos los productos, olímpico esfuerzo considerando el tamaño de la economía en cuestión, pero además supuso echarse en contra a toda la ortodoxia y sus pronósticos alarmistas. En un artículo de 2008 del periodista argentino Alfredo Zaiat, reseña la historia del modo siguiente:

“En 1941 Galbraith fue convocado por el presidente Franklin Delano Roosevelt para administrar los precios internos, y aprendió que los libros e ideólogos –en línea con las reacciones de monopolios y oligopolios– harían fracasar la misión si admitía limitar el control a un cierto número de artículos seleccionados” (…) el enfant terrible de Harvardpronto comprendió que debía transgredir ese axioma liberal –casi una herejía por aquellos tiempos– y no vaciló en extenderlo a todos los bienes comercializables”. Y “contra los pronósticos agoreros, el éxito fue total y ello le generó gran prestigio y respetabilidad. Consiguió mantener así los precios internos en un nivel inferior al 2,0% anual, pese al incesante incremento de la demanda y los altos índices de ocupación que acompañaron al período”. Y concluye que “lo que sus colegas consideraron casi un ‘milagro’ inexplicable; para él era apenas una gran lección que le advirtió sobre la necesidad de someter todo al examen de resultados verificables”.

En 1951, mismo año en que Galbraith publicó su libro, un nuevo control de precios se aplicó en Estados Unidos, en este caso para limitar los efectos especulativos provocados por la guerra de Corea. Ya no fue él el responsable de administrarlo ni Roosevelt era ya presidente (fue bajo el mandato de su sucesor, Henry Truman), pero los principios aplicados fueron los mismos. Cuando comenzó el congelamiento la inflación era de 11,1% y al final del primer año de 2,1%. Luego se mantuvo en torno al 2,6%.

Los controles de precios se mantuvieron con modificaciones en Estados Unidos hasta la década del 70. Un mecanismo interesante establecido fue el de indexar los salarios a las ganancias, obligando a los empresarios y comerciantes a subir aquellos conforme aumentaban estas, lo que desincentivaba la especulación. Nixon fue el último presidente en decretar un congelamiento de precios en el contexto de la guerra de Vietnam. Pero luego se disolvería el anclaje del dólar al oro y la economía norteamericana entraría de nuevo en recesión y especulación, desatando una crisis prolongada que todavía se sostiene entre una burbuja y otra.    

6 Comentarios en La Oficina de Administración de Precios de… Los Estados Unidos

  1. Hace poco, creo que después del 1° de mayo, Gavazut y Tú hicieron consideraciones acerca de la congelación de precios (que es algo distinto al control de precios)…..un argumento que recuerdo es la incapacidad del Gobierno Bolivariano para hacer cumplir disposiciones…..eso podria ser logrado con lo que mencionas…..1° indexar los aumentos de salario a las ganancias (el Seniat los tiene controlados) y 2° no tener un grupito básico de productos controlados, sino todos, como hizo Galbraith. Podrá ser muy audaz pero la ANC no fué electa para hacer una cosa contradictoria asi como una “revolución conservadora”…..creo que se podria intentar, porque se ve mas factible que convencer a todos los actores económicos para que olviden Dolar Today a la hora de fijar precios……

  2. El tema aquí es la implementación de dichos controles, el estado todo no se presta a aplicarlo y a luchar contra la especulación, se deja solo al Gobierno, a la sunde y por ultimo a los compradores. Si el estado no hace costosa la acción especulativa no se podrá detener. Debe haber un gran costo al que caiga en estas practicas, no solo el decomiso y la venta regulada, además de esto debe haber una subasta publica del comercio que incurra en dichas practicas, un decomiso de las propiedades muebles e inmuebles del comerciante que incurra en el delito, un decomiso de las cuentas en bancos y por último una pena de cárcel o en su defecto la pena capital. Si el estado no opera mancomunado y unido bajo una sola lógica, la situación seguirá igual aun cuando se decreten miles de controles de precios. Hay que recordar que el mismo gobierno aupo la especulación con el mecanismo llamado PAC un rotundo fracaso que mando el mensaje inadecuado a los comercios y especuladores.

  3. Los controles de precio de Gilbraith funcionaron sobre todo en produtos donde el precio estaba determinado por oligopolios y la situacion particular de la inflexibilidad de precios:

    “The phenomenon of inflexible prices had been well-observed before the war, but so far as I am aware (and for good enough reasons) no one had observed that this inflexibility would facilitate wartime control”

    “For such sellers, compared with those who have been selling at infrequently changing prices, the discomforts of price control are great. The Office of Price Administration controlled the prices of all steel mill products with far less man power and trouble than was required for a far smaller dollar volume of steel scrap… I am tempted to frame a theorem that is all too evident in this discussion: it is relatively easy to fix prices that are already fixed.”

    La situacion es bastante distinta porque aun cuando hay practicamente un solo productor de ciertos rubros como alimentos (polar)… Los precios habia sido fijados previamente POR LOS PRIVADOS

    “The significance of this passage is clearly that price control was relatively easy in many US markets precisely because these were markets that already had private sector price administration: that is, relatively inflexible mark-up prices that are relatively easy to calculate and infrequently changed, and, when changed, are done so because of changes in total average unit costs or the level of the profit mark-up.

    In these markets, prices are not conveying information about supply and demand or performing some Hayekian informational and allocative role (Dunn 2011: 131).”

    La tecnologia entre otras cosas hace que sea mucho mas dificil fijar los precios en comparacion a el tiempo de guerra en EEUU. El control de precios puede tener aplicaciones importantes en situaciones particulares, al igual que el control de cambio… sin embargo, con el tiempo… el impacto en la productividad, el costo de implementar el costo, y los incentivos para bachaquear hacen que sea contraproducente e impractico.

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