El pensamiento ni chicha ni limoná de la izquierda intelectual sobre Venezuela

ChichaLimo-

Por: Romain Migus

La tormenta mediática parece haberse alejado temporalmente de las costas venezolanas. Durante las tres semanas que precedieron la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente, Venezuela bolivariana estuvo en las portadas de todas las empresas de comunicación internacionales. Obviamente no es una casualidad, se trataba de crear un clima favorable en la opinión pública para justificar un cambio de régimen por la fuerza. Este no ocurrió, y el pueblo venezolano ha dado legitimidad por las urnas a la Asamblea Constituyente, a pesar del boicot de la oposición y las amenazas que pesaban sobre los electores, Venezuela desaparece progresivamente de nuestros medios de comunicación, dejando espacio a la llegada de Neymar al PSG y a la de un bebé panda al zoológico de Beauval.

Como las nubes, ya se han retirado (sin embargo, atención al coletazo de la tormenta), ahora podemos constatar la amplitud de los daños dejados por el tifón mediático en la opinión pública, y especialmente entre los partidarios y militantes de la transformación social. El tiempo de restablecer la veracidad de los hechos será mucho más largo que el de enunciar mentiras, siempre habrá una duda y una desconfianza en cuanto se comience de nuevo a hablar de la Venezuela bolivariana. Por lo tanto es conveniente volver a revisar la legitimidad de algunas fuentes de información.

Desde hace cuatro meses, una operación de desestabilización antidemocrática estaba en marcha en el país caribeño. Se aceleró tan pronto el presidente Maduro, analizando la crisis política en la cual se hundía su país, decidió redefinir el pacto social que une a los venezolanos convocando a una Asamblea Constituyente. La oposición venezolana, en nombre de la democracia, decidió boicotear e impedir por todos los medios la realización de este acontecimiento electoral

Los caciques de la derecha internacional manifestaron unánimemente una solidaridad incondicional con sus compinches venezolanos en su intento de derrocar el poder. De Rajoy a Santos, de Uribe a Manuel Valls pasando por Peña Nieto y otros, ninguno de los dirigentes de derecha condicionó su apoyo a alguna crítica de esta oposición, por cierto muy poco democrática. En cambio, en algunos sectores de izquierda pudimos asistir a ejercicios de funambulismo político e incluso a ataques frontales contra la Revolución Bolivariana en el momento en que está siendo atacada en todas partes.

La mayoría de estos comentaristas, para criticar el proceso revolucionario venezolano, no tuvieron que sacar sus referencias a la extrema derecha, se remitieron a los análisis producidos por los miembros de Marea Socialista, organización resultante de una enésima escisión de los partidos trotskistas venezolanos (1). Estos últimos, para sobrepasar el marco íntimo de su organización, lanzaron un movimiento autodenominado “Plataforma del pueblo en lucha y del chavismo crítico”. Gran golpe de comunicación, puesto que eso sugiere que tienen el monopolio de la crítica. Lo que obviamente es falso. Para darse cuenta, basta con hablar un momento con cualquier militante o simpatizante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), o de las organizaciones de base de la Revolución bolivariana.

Como los medios y algunos políticos no han cesado de repetirlo, es claro que este movimiento incluye 4 de los 141 exministros del expresidente Chávez (1999-2012). Pero entonces, cabe preguntarse por qué la palabra del 3% de los exministros de Hugo Chávez pesa más que la del 97% restante que sigue apoyando la Revolución (2). En este caso, la legitimidad otorgada a esta ultra minoría parece solo provenir de su reciente posicionamiento como oposición política.

Esta invocación permanente del “chavismo crítico” no es el fruto de la casualidad. Sistemáticamente retransmitido por los medios de comunicación dominantes o incluso por los líderes de la oposición, la eclosión mediática del “chavismo crítico” parece hacer eco al memorándum elaborado en 2006 por el exembajador usamericano William Brownfield y revelado por Wikileaks tres años más tarde. En el mensaje enviado al Departamento de Estado, el exembajador describía el trabajo de la embajada para intentar dividir el chavismo (3). Parece que los esfuerzos encubiertos de los USA hayan dado resultado.

Venezuela no es un caso aislado. Todos los gobiernos progresistas de América Latina tienen una oposición llamada de izquierda. Rechazados mayoritariamente por los pueblos de sus países, el Psol en Brasil (1,55%), los Verdes en Bolivia (2,69%), El Frente de Izquierda en Argentina (3,43%), o la Unidad plurinacional de las izquierdas en Ecuador (3,23%) tienen un eco mediático desproporcionado con su falta de representatividad popular.

Y sin embargo, desde los “intelectuales de izquierda” hasta los medios de comunicación dominantes, sus análisis destructivos de los procesos revolucionarios son ampliamente difundidos en los países occidentales, sin que ningún cuestionamiento sobre la legitimidad de su punto de vista sea jamás evocado. Aunque cada opinión es interesante para enriquecer el debate, esta cuestión de la legitimidad democrática de las fuentes de información es un problema (4).

Imaginemos un solo instante que el New York Times haga una doble página de entrevista de Jacques Cheminade (5) para hacer un balance crítico de los inicios de Emmanuel Macron a la presidencia de la República. Lo que chocaría no serían tanto las palabras pronunciadas por el político francés, sino la exclusión del mismo medio de personas consideradas como más legítimas porque reúnen en torno a ellos una corriente de ideas y una verdadera fuerza política de oposición. ¿En nombre de qué se deben imponernos los Jacques Cheminade venezolanos para descifrar la situación del país caribeño?

En las elecciones legislativas de 2015 en Venezuela, Marea Socialista y el “chavismo crítico” presentaron 67 candidatos a la Asamblea Nacional (6), estos últimos realizaron resultados históricamente bajos, que van del 0,01% al 0,1% (7). Si un 99.9% de los venezolanos (chavistas o de oposición) rechazan los análisis y las propuestas de los miembros del “chavismo crítico”, ¿por qué entonces esta visión se impone en el debate sobre Venezuela en una parte de la izquierda francesa? ¿Es porque esta última encuentra en estas críticas que entiende, una manera de separarse de una revolución que le escapa y cuyo alcance no mide?

Existe una expresión idiomática en francés equivalente a “ni con dios, ni con el diablo”. Se dice literalmente “mitad higo, mitad uva”. En el caso del pensamiento mitad higos mitad uvas (mi-figue mi-raisin) consiste en equiparar posiciones políticas adversas y desiguales. Y sin embargo, incluso esta expresión idiomática típicamente francesa (mi-figue mi-raisin) tiende a hacernos olvidar que Francia es un país de uva, cuya producción es 2.000 veces superior a la producción de higo (8). Todo el mundo convendrá que si se para la producción de higo no representaría un duro golpe para nuestra economía, la de la uva, en cambio, destruiría una gran parte de nuestros campos. A nadie se le ocurriría la idea de poner en pie de igualdad estas dos producciones agrícolas. Sin embargo, casualidad de las cifras, el chavismo cuenta también 2.000 veces más votantes que Marea Socialista y su chavismo crítico, y a pesar de eso el higo blando consigue colocarse al nivel de la uva.

El pensamiento mitad higos mitad uvas, si se adapta perfectamente a los esquemas de pensamientos intelectuales, es impropio a la toma de decisión política en donde se es elegido para decidir entre distintas opciones políticas. Es, de hecho, el mejor aliado de la derecha más reaccionaria. Porque se esconde detrás de la ilusión de una tercera vía en un contexto sumamente bipolar invocando la libertad virtual del pueblo de rechazar las dos únicas opciones políticas creíbles que se ofrecen, dicho pensamiento participa en realdad a la justificación de las estrategias antidemocráticas de la oposición venezolana.

Este pensamiento abunda en algunos sectores de la izquierda de oposición, alejados desde hace mucho tiempo de los centros de poder y de la toma de decisiones. Es el reflejo de una izquierda ONGizada e intelectualizada cuyo objetivo no es la toma del poder y el cambio social, sino la crítica permanente de las situaciones presentes. No es sorprendente encontrar de manera recurrente en Francia y Europa, la argumentación de estos actores sin responsabilidad política ni legitimidad democrática.

La mayoría de las ONG “desplegadas” en los países progresistas de América Latina, incluyendo Venezuela, son en realidad los voceros internacionales de las tesis de la oposición, cuando no imponen la agenda política de los países extranjeros o grupos económicos que las financian.

Estas organizaciones secuestran la palabra de categorías sociales, apropiándose de su representación sin ningún control democrático. Dan así la ilusión de defender un pueblo o segmentos de la sociedad mientras que, en realidad, solo combaten por conceptos e ideales sin escuchar a los ciudadanos ni tener en cuenta sus reivindicaciones. Si no tienen ningún impacto en los países sobre los cuales producen sus informes, encuentran un eco sistemático en una parte de la izquierda occidental, a su vez demasiado refugiada en asociaciones o en la universidad.

Si la mayoría de las ONG se oponen a los gobiernos progresistas de América Latina, es también bajo la influencia de dos factores. En primer lugar, con la toma de poder de movimientos populistas, un número no desdeñable de miembros de estas organizaciones fueron cooptados por el aparato estatal, debido a la promiscuidad entre su lucha y el proyecto político legitimado por las urnas. Algunos miembros decidieron entonces que el espacio abierto por el poder era el lugar ideal para hacer avanzar sus ideas a pesar de las contradicciones políticas existentes, y olvidaron la crítica permanente para la construcción política. Aquellos que permanecieron al margen del nuevo momento político han levantado el velo sobre el papel que tenían en el viejo sistema de casta: el de cuerpos constituidos de la protesta, es decir de un espacio de críticas inofensivas que permite al sistema capitalista mantener la ilusión de la democracia. Si este tipo de estructuras puede tener un papel positivo cuando el poder solo favorece una élite, son totalmente inadecuadas cuando un gobierno se vuelve hacia la defensa del interés general.

En segundo lugar, se tiende a olvidar que los documentos publicados por algunas ONG son el resultado de un trabajo elaborado por personas que tienen sus propias posiciones políticas en la sociedad que supuestamente deben analizar. Por ejemplo, en la época en que Robert Ménard no representaba aún el ala más radical del Front National de Le Pen (9), y en donde muchos medios de comunicación y políticos se hacían eco de los informes de Reporteros Sin Fronteras sobre Venezuela, absolutamente nadie sabía que el corresponsal de RSF en Venezuela era un opositor furibundo financiado por el Gobierno de USA a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED) (10). Este tipo de ejemplo abunda en Venezuela y en América Latina. Y sin embargo, una vez pasado el Océano Atlántico, sus puntos de vista serán admitidos con la mayor credulidad en nombre de la defensa de grandes ideales como la democracia, los derechos humanos o la libertad de prensa (11).

No se trata obviamente de impedir a quien quiera que sea de pensar o emitir opiniones sobre Venezuela o sobre cualquier otro país, sino de presentar la fuente de esas informaciones y esas críticas en su justo lugar, y no subestimar nunca la capacidad del pueblo para juzgar de su propia condición, como fue el caso en Venezuela en el voto del 30 de julio de 2017 para elegir los diputados a la Asamblea Constituyente.

Así, cuando se escucha que esta Asamblea constitutiva o incluso Nicolas Maduro no tendrían más legitimidad, como lo claman al unísono la derecha más radical y un grupo de políticos disfrazados de “intelectuales de izquierda” (12), tenemos derecho a preguntarnos qué representan, a sus ojos, los 8.089.320 electores chavistas que se desplazaron a las urnas para la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente. La oposición decidió boicotear la elección, los electores que votaron el 30 de julio de 2017 lo hicieron para señalar su adhesión a la propuesta política del presidente Maduro. Esto representa un 41,53% de los inscritos, es decir un número mayor que el que, en 2000, había ratificado por referéndum la anterior constitución (30,17% de los inscritos) (13). ¿Hay una legitimidad de dos velocidades?

Numerosos dirigentes de todo el mundo quisieran, por cierto, beneficiarse de tal apoyo popular y de esa legitimidad democrática. Recordemos que los presidentes de Colombia Juan Manuel Santos, de Argentina, Mauricio Macri, o de México, Enrique Peña Nieto, todos feroces opositores a Nicolás Maduro, fueron elegidos con solo 24% de los inscritos de su país. Sin hablar de Michel Temer, que no recibió ningún voto popular para ocupar la Presidencia de Brasil. No es la coherencia política que sofoca los opositores a la revolución bolivariana.

¿Por qué aquellos que no reconocen esta fuerza chavista no denuncian entonces “la ilegitimidad” del presidente francés, Emmanuel Macron, elegido con el 43,6% de los inscritos, es decir un resultado comparable a la última elección venezolana, y sin boicot de la votación por parte de sus opositores? Una vez más, es difícil imaginar que una serie de países, como fue el caso para Venezuela, no reconozca los resultados de la elección francesa, y por lo tanto el presidente en ejercicio, en vista de la “escasa participación”. En este “dos pesos, dos medidas”, vemos que se trata de un ataque político que no tiene en cuenta la legitimidad democrática que confiere el pueblo a sus representantes.

Las críticas sobre la ilegitimidad del gobierno venezolano, procedentes de cierta izquierda o de organizaciones no gubernamentales, nos preocupan extremadamente, ya que revelan sobre todo su rechazo de la democracia y su incapacidad para comprender las motivaciones del pueblo cuyos intereses pretenden representar.

Los últimos acontecimientos en Venezuela nos fuerzan a cuestionarnos sobre el lugar que deben ocupar, en nuestra democracia, las organizaciones políticas o algunos cuerpos intermedios cuando estos se trasladan completamente de las preocupaciones populares, y solo funcionan por una ideología completamente alejada de la realidad social. Eso nos interpela también sobre la falta de legitimidad democrática de estas organizaciones cuando ellas pretenden hablar en nombre de personas que no solamente, no se sienten representadas por estas organizaciones sino que, al contrario, legitiman el poder que estas pretenden denunciar. Sobre este punto como sobre muchos otros, Venezuela terminó de invitarnos a cuestionar nuestra propia realidad política.

Notas del autor

(1) Todos los trotskistas venezolanos no se ajustan a esta tendencia. Así Stalin Pérez Borges, cofundador de C-Cura, luego de Marea Clasista y Socialista, luego de Marea Socialista, tomó distancias con sus antiguos camaradas y fundó la Liga Unitaria Chavista Socialista (LUCHAS), movimiento trotskista crítico, pero que sigue apoyando la Revolución Bolivariana. Además hacemos hincapié en que, vista la arrogancia de algunos de sus dirigentes, una nueva escisión está amaneciendo en el “chavismo crítico”. Asunto que pueden seguir quienes tienen tiempo que perder.

(2) Un número bastante limitado de estos ministros hizo defección en los primeros años del chavismo, incorporándose a la oposición de derecha. Es el caso de Luis Miquilena, Francisco Usón y Alfredo Peña, por ejemplo.

(3) Ver el memorándum en https://search.wikileaks.org/plusd/cables/06CARACAS3356_a.html

(4) En Argentina, el Frente de Izquierda (3,43%) llamó a abstenerse a la segunda vuelta que favoreció la victoria de Mauricio Macri, de apenas un 2.68%. Las consecuencias dañinas de la vuelta a la era neoliberal decidida por el nuevo presidente son catastróficas para el pueblo argentino.

(5) Jacques Cheminade es un franco-argentino nacido en 1941, presidente desde 1996 del partido Solidaridad y Progreso, liado al grupo de Lyndon LaRouche. Se presentó a las elecciones presidenciales francesas de 1995, 2012 y 2017. En esa última, obtuvo 65.000 votos, osea 0,18%.

(6) Ver la lista de candidatos en https://www.aporrea.org/poderpopular/a217218.html

(7) Ver los resultados de las elecciones en www.cne.gob.ve

(8) 3.000 toneladas de higos producidos en 2016 contra 6.247.000 de uvas. Ver http://ec.europa.eu/eurostat/fr/home

(9) Según las palabras de Louis Alliot, diputado y vicepresidente del Frente Nacional, ver http://lelab.europe1.fr/Pour-Louis-Aliot-vice-president-du-FN-Robert-Menard-s-entoure-de-gens-beaucoup-plus-radicaux-que-ne-le-sera-jamais-le-FN-14422

(10) Nadie, excepto quizá Robert Ménard, pero este no es el tema.

(11) Punto de vista admitido también en organizaciones internacionales. Así la ONU acaba de emitir un comunicado bastante negativo sobre la situación en Venezuela. Sin embargo, la ONU no envió a ningún investigador sobre el terreno y, según su propia confesión, se basó en los testimonios de las ONG y de la exfiscal de la República, opositora política de Nicolás Maduro, Luisa Ortega.

(12) Ver “El llamado internacional a frenar la escalada de violencia en Venezuela”, en el portal de la derecha venezolana más radical, LaPatilla.com ¿Coincidencia?

(13) Un 30,17% de los inscritos había votado en favor de la nueva Constitución, 11,86% se oponían. El resto se abstuvo o votó nulo.

Publicado originalmente en: http://www.es.lapluma.net

8 Comentarios en El pensamiento ni chicha ni limoná de la izquierda intelectual sobre Venezuela

  1. Como siempre muy agudas tus observaciones y muy clara tu percepción. Ojalá que en esta etapa puedas quedarte un tiempo con nosotros y vuelvas a Venezolana de Televisión….a los programas de opinión en general o a La Hojilla en particular que tiene alta sintonia, tus análisis y opiniones tendrian mas difusión.

  2. Pura retorica extranjera, que cae en lo que tanto le critica a los demás: opinar desde lejos sobre la sitúacion de un país y su pueblo, sin siquiera conocer sus gentes. Muñecos de ventrílocuo de la propaganda oficial.

  3. Siempre hay algo sospechoso en los intelectuales izquierdistas que apoyan al régimen venezolano. Nunca hablan del saqueo bíblico que los “comunistas” han perpetrado en Venezuela, ni nunca reconocerán que Venezuela es un estado fallido y en bancarrota, cuya deuda pública es 20 veces mayor a sus reservas, que es dudoso que esas reservas existan en oro en ese monto, y que finalmente siempre afirmen que toda esta situación es por culpa del imperio, sin reconocer que USA les paga bien y de contado, y que China les financía a intereses leoninos.

    • DE LO TANTO QUE SIRVEN LAS BENDICIONES.

      Resulta un tanto curioso escuchar al Papa Francisco comentar sobre el comunismo y su parecido con el cristianismo, cuando desde siempre se nos ha tratado de inculcar la creencia de que ambas corrientes de pensamiento son radicalmente antagónicas, satanizando al uno, presentándolo como la contraposición negativa del otro, que en todo caso sería la alternativa del bien, pero del bien como los jerarcas de las organizaciones religiosas de diferentes tendencias lo han querido hacer ver, abrogándose derechos divinos sobre la manipulación de la fe de los creyentes para imponer preceptos espirituales bajo esquemas de dominación a favor de mantener sus privilegios y en línea con los designios dogmáticos de los centros de poder a los cuales sirven. Vaya!, tremenda herejía para quienes se sienten que le están tocando sus intereses, pobre Francisco!, ¿quién sabe qué se estará tramando ahora mismo en su contra por haberse atrevido a proferir semejante comparación? Ojalá le den la oportunidad de explicar a fondo su tan polémico, para muchos, y a la vez revolucionario mensaje espiritual.

      En ocasión de estas declaraciones se vuelve inevitable el tratar de evocar algún pensador de izquierda que intentara encontrar puntos en común con el cristianismo, o por lo menos diera a conocer algunos indicios de tener objetivos similares, para que cualquier curioso por mera creatividad concluya llegando a los mismos supuestos, pero que por no tener la alta investidura de Su Santidad, prefiera mantenerse en silencio para no terminar excomulgado. Para citar algunas anécdotas relacionadas, está la confesión que públicamente le hizo Fidel a Chávez, donde se declaraba ser cristiano, pero en lo social; de igual manera encontramos en el canto de Alí Primera el relato de alguna de sus experiencias de juventud, con la bendición que le dio su madre al enterarse de que era comunista, cuyo gesto de amor maternal tomó con agrado exclamando: ¡…para algo deben servir las bendiciones en esta vida!

      Cabe acotar que desde siempre en esta misma línea de oposición al empoderamiento cupular de la fe, han surgido tantos otros con posiciones particulares que vienen a la memoria como el Padre Camilo Torres, pero en este caso resulta muy oportuno citar al teólogo John Wycliffe que desde el siglo XIV, mucho antes de hablarse de comunismo y capitalismo, ya habían desarrollado aportes para impulsar las reformas protestantes tratando de rescatar el verdadero sentido cristiano en pro de la humanidad y al servicio de los más pobres, de quien se conoce la autoría de la expresión: “La Biblia es para el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, en el prólogo de la traducción que hiciera de las Santas Escrituras; frase esta que por cierto, siglos más tarde Abraham Lincoln tomara fragmentos para edulcorar su discurso político y hacerlo calar entre las masas; lo que por cierto a ambos les costó la vida.

      Ahora, para quienes no conocen nada de comunismo, pero lo detestan solo por lo que han escuchado decir, sin ni siquiera dedicarse a investigar al respecto y que de igual manera dicen saber mucho de cristianismo del que se profesan ser fieles devotos; partiendo de sus principios y para llegar a puntos de encuentro; ¿qué tal si adoptáramos al cristianismo como basamento doctrinario para establecer el código de normas de convivencia aquí en la tierra, para que logremos vivir en paz y por nuestra conducta nos merezcamos el Reino de los Cielos?, ¿estaríamos todos de acuerdo?, al menos eso es lo que se espera de quienes se declaren creyentes.

      Entonces veamos, el Amor al Prójimo debe ser nuestro patrón supremo de referencia para definir esquemas de relaciones entre cualquiera de las partes con su entorno, donde el bienestar del otro o de los otros, sea el bienestar propio y nuestro derecho sea asumido como el mismo derecho de todos para evitar caer en conflictos por querer hacer prevalecer posiciones individualistas; por ahí comenzaríamos bien. Ahh y que tal si así como en su momento Jesús mostró su interés por ayudar a los huérfanos, a las viudas y a los más pobres, nosotros además de ello, propiciemos y apoyemos políticas sociales de gobierno y la comunidad, donde cada uno de nosotros con nuestro trabajo productivo, en lugar de crear riquezas para que sean acumuladas por nuestros patronos, generemos los suficientes ingresos para nuestro bienestar, pero también para obtener los recursos necesarios para ocuparnos de los niños de la calle, de las madres solteras, de los adultos mayores, de los discapacitados, de los enfermos, de los indigentes, de los sin techo, de los desempleados, de los de mal vivir, en fin de los que de una u otra forma han sido víctima de las injusticias de la vida; para atender sus carencias y procurar para ellos un nivel de vida como el que deseamos para nosotros, ¿cuán grande sería, verdad?

      Claro está, para alcanzar ese nivel de disposición, de entrega y de espiritualidad tendríamos que seguir aprendiendo de Jesús cuando nos llamó a desprendernos de lo material, poniendo a prueba el corazón de quienes lo tienen puesto en las riquezas, de lo que concluyó que era más fácil que un camello entrase por el ojo de una aguja; ya que de otra manera, si no se sobrepone al ser humano y a la naturaleza como el eje central de nuestra razón de ser, es imposible lograr esa tarea de construir un mundo mejor y justo para todos por igual.

      Ahora bien, si con ese mismo objetivo comenzamos a identificar aquellos problemas de mayor repercusión en nuestra sociedad y tratáramos de darle una solución cristiana para empezar a atar cabos, en primer lugar nos encontraríamos que si en conjunto todos nos organizáramos como iglesia para desarrollar alguna actividad económica de producción de alimentos, de bienes de consumo o de algún servicio, comenzando con un pequeño capital semilla que con nuestro trabajo se reproduzca en rubros o necesidades atendidas, como lo hizo Jesús con la multiplicación los panes y los peces; en lugar de engrosar las arcas de quien haya aportado ese pequeño capital, daríamos respuestas a demandas sociales orientando dicha producción para que sea invertida en dar de comer a grandes multitudes o responder a sus necesidades básicas, solo a cambio de lo modestamente necesario para sostener la actividad económica, crecer para atender a más beneficiarios y retribuir el capital y el trabajo invertido en su justa medida y conforme al esfuerzo empleado, como el mismo Jesús nos lo enseñó en la Parábola de los Talentos. Es aquí donde entran en vigencia modelos de administración de la propiedad colectiva y el voto cristiano contra la usura, a la que hoy también llamamos especulación.

      Y si además de ello, tan solo por citar otra de nuestras realidades, nos disponemos a combatir el fraude cambiario con la devaluación inducida de nuestra moneda, tal como lo hizo Jesús cuando en tiempo de pascuas entró al templo y reprendió a los cambistas al observar que manipulando el alza del valor de la moneda estafaban a los creyentes que necesitaban convertir sus monedas propias en las que eran aceptadas para adquirir las especies a ofrendar en el altar de los sacrificios como expresión de su fe; por cierto, especies estas con las que también les estafaban los mercaderes que las daban en venta, por lo que también fueron reprendidos. De seguro, con esa misma voluntad férrea y con acciones similares hoy día ya habríamos derrotado el origen de nuestros problemas económicos que subyacen en la manipulación desproporcionada, arbitraria e irracional de la paridad de nuestro signo monetario.

      Obviamente, todo esto toca intereses y al final se producen reacciones de los centros de poder que no quieren perder privilegios, como en aquel entonces se manifestara en los designios del César que en complicidad con el Imperio Romano terminaron crucificando al Mesías, con la aprobación de una masa manipulada, que en medio de un mar de confusiones por falsas creencias con las que fue tergiversado su mensaje de buena nueva, lo condena y por el contrario absuelven a Barrabás. En tal sentido, ante similar situación y todo lo que todo ella trae consigo, hay que tomar todas las previsiones que sean necesarias y aprender de la historia para estar preparados frente a las amenazas al intentar llevar a cabo estos propósitos, con los que apenas solo daríamos pequeños pasos.

      Es así como entendemos porqué cualquiera de las línea de pensamiento que busquen el bienestar de las mayorías y que por su efecto impacte en los intereses de cúpulas de poder, han sido demonizada y han desencadenado hechos que han cobrado millones de vidas. Sin embargo, como para alcanzar la tan anhelada justicia social, solo comparable a la de las bienaventuranzas, se requiere continuar impulsando y practicando las escalas de valores que se correspondan con tan noble causa, de la que sin duda todos queremos ser partícipes; si aún representa algún obstáculo el ideal comunista por creerlo contrario, que nadie se preocupe porque no es de obligatoria imposición y si de verdad existe la intención de apoyar cualquier iniciativa de construir un mundo mejor, solo basta con que cada quien que profese la fe cristiana se aferre a sus enseñanzas y la lleve a la praxis en la cotidianidad, enfrentándose a las vicisitudes por la resistencia de quienes se le oponen, pero siempre pensada en pro del bienestar del prójimo como en el del suyo propio.

      No esperemos nada, sino de nosotros mismos.

  4. No veo así las cosas. Maduro hizo lo que tenía que hacer para no perder el poder. quebró la Constitución y no se puede poner como excusa la refundación socialista del país porque el costo será muy alto. Una asamblea que ya nace torcida, no se convocó con el referendum previo que la misma Constitución chavista incluyó, generará un resultado quepara ser aceptado costará sangre y fuego….

    • Dónde dice taxativamente en la Constitución de 1999 que la Asamblea Nacional Constituyente debe ser convocada por referendo previamente? Más allá de las interpretaciones que juristas, políticos y fantoces realizan interesadamente. Si además la misma constitución establece que el único órgano que puede interpretar de forma válida la letra de la constitución es la sala constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, y este dictó sentencia que legitima la convocatoria de la ANC tal como la presentó el presidente de la república. Más allá de las opiniones e interpretaciones (más bien elucubraciones) de cierta dirigencia o vocería política, la realidad política es esta y si quisieran camiar eso, pues entonces la oposición debió participar en la ANC y proponer ellos los cambios que ellos querían con la mayoría que ellos dicen todavía mantener.

  5. La mala leche y ausencia de hechos a contar en proprio favor de los viejos torturadores estalinistas de siempre. Como los lame bolas de Lula en Brasil que ignoran la destruccion pratica de todo lo que ha levantado la izquierda en los ultimos 40 años, no tienen idea mejor que criminalizar la critica, militarizar aun mas nuestras pobres y segregadas sociedades, mentir en nombre de un socialismo al que ni muertos lo quieren y decir que todos los que piensan y hacen distinto son los mejores aliados de la derecha – los que se adaptan a la administracion y beneses del capitalismo son unas vitimas. La tierra seguirá siendo arrasada y los hipocritas de derecha con sus anti-ideas seguirán creciendo. Además, me parece que la burguesia que sabota la economia venezolana sigue lejos de cualquier amenaza de expropriacion. Asi como acá en Brasil el PT seguirá haciendo acuerdos con todos – excepto la izquierda militante. Esta solo le sirve como capa para vender humo en el momento electoral.

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