En esta esquina / Se abre el telón, se cierra el telón

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Por: Carmen Lepage

Cuando crees que tu inocencia está, aunque sea, parcialmente perdida, que tu capacidad de sorpresa no volverá, sucede la oposición ante nuestros ojos. Desploman toda posibilidad de siquiera considerar que son medianamente serixs como adversarix políticxs, que son someramente una opción, a quienes puedan tener dudas luego de la última arremetida, a quien tiene dudas de a qué se refieren con Cambio, a quien alberga la esperanza de que pueden tener algún proyecto distinto al que siempre tuvieron: el de lxs gringxs y el saqueo económico y cultural. Trato de conseguir una palabra, una frase, algo que les enuncie y me doy cuenta que debe haber quien la tenga, pero no yo.  Consigo adjetivos que no alcanzan, pero no sé cómo nombrar a esa gente.

La noche anterior habíamos tomado cuatro escasas cervezas frente a la parada del ruta, como le dicen en Barquisimeto o Guarilandia, andábamos con esa mescolanza de despecho erótico-amoroso, platónico, político, económico, de la vida pues, pero eso sí, comedido, semiabstemio y compartido. La mayor de esas nostalgias es por Chávez, como hablaba hace días con esa gente soñada que cargo, conversándola en alguna mesa con flores imaginarias.  Y sí, por las vainas vividas y entrañables, por nuestra lucha a su lado, un despecho que también es colectivo y bravío. Bueno, y así con esa cadencia que dan las hieles y suavidades guerreras de los vaivenes del espíritu, nos topamos, saliendo a buscar café y cigarros, esa mañana, a esa gente.

Esta vez encachuchadxs y proactivos un domingo por la mañana, brochita y pinturita de aceite en mano, pintando la reja semioxidada. La que nos faltaba, dijimos por telepatía.  El sarcasmo se abrió su propio espacio entre nosotras, caminando, y pasamos la barrera del saludo amable con los buceos de rigor vecinal macho. “Esos son lxs guarimberxs”, me dijo la pana, o más bien el sarcasmo, “me imaginé”, dije yo, o dijo más bien el sarcasmo. Seguimos nuestro camino con paso lento y deambulador lxs tres, ella no puede estar más marcada, así que no había apuro ni miedo a estas alturas de su boleteo y sobrevivencia a los tiempos más violentos del vecindario, tatuaje de Chávez a brazo pelao, en mano. De camino, las profundas consignas políticas Maduro mamaguevo, sin diéresis, muerete maldito, mientras tu no haces nada nosotros luchamos, maldita sea este régimen, nos están matando, corruptos malditos, Morimos de hambre por este maldito gobierno (sin acentos, mayúsculas, nada) y así paseábamos por el pensamiento y el verbo, plasmado en paredes y calles, de la gente decente de este país, la prometedora juventud de ultraderecha.

Ya la sorpresa inicial de la que hablo había sucedido muy temprano frente al televisor, antes de salir. Se abrió el telón y las quijadas cayeron estrepitosamente al piso, los ojos salieron momentáneamente de sus órbitas cuando escuchamos que, resulta y acontece que lxs guarimberxs de no sé dónde, que son los mismos pinta rejas aquí en Cabudare, que son todxs a nivel nacional e internacional, que son una identidad, salían en la tele exigiendo a las autoridades: luz, limpieza y presencia policial, anjá, así mismo. No supimos si reír o arrecharnos, entonces hicimos ambas. La lista del shopin debe ser así más o menos: postes y cableado, limpieza de escombros, paisajismo, reforestación (obvio), represión policial contra el poco de marginales que andan por las urbanizaciones chic y semiimaginariamente chic, adecentamiento y remozamiento de las calles, arreglo y compra de tanquillas y alcantarillas, semáforos inteligentes, finalmente, señalización fosforescente con tecnología de punta y tapada de huecos.  

Y las preguntas fluyen hasta en las mentes menos afortunadas, suponemos. ¿Por qué dañaron todo lo que dañaron en sus propias calles, en donde viven, y no se fueron a reclamar en el centro de la ciudades, en los barrios?, ¿con cuál dinero se compran y hacen esos servicios y mobiliario urbano?, ¿cuando hacen la lista de shopin cuál dinero usan para reponer mobiliario y servicios y hacer los trabajos?, ¿a quién o quiénes se lo van a comprar y cómo llenan sus estantes estos vendedores-proveedores, con cuáles dólares compran o hacen sus mercancías?, entonces, cuando esta gente se autoerige como libertadora, como defensora de la democracia y contra la corrupción y el saqueo, que según ellxs, ha hecho el oficialismo y el chavismo en general ¿de qué estamos hablando?, ¿destruyes porque te preocupa el despilfarro de los rojos?, ¿buscas mediante tus alcaldías y gobernaciones nuevos contratos para reconstruir la patria porque las destruiste tú con tus propias manos, que, en realidad, son las de Maduro y el régimen que los forzó?, ¿el país que aman dónde está y qué lo representa, lo aman porque quieren hacer algo mejor o por qué? Y una pregunta trae consigo cola, muchas más.  ¿De qué han vivido todos estos años, les ha ido mal?

No es desentrañable la realidad a la que estamos atendiendo. Esa gente de un día para otro nos cambia la película y ahora comienza a arremeter en el peor estilo electoral, a poner mediáticamente a su servicio lo que ellxs mismxs hicieron. Hoy, en nuestra cara, de nuevo somos responsables y debemos remendar lo que hacen, o sea el gobierno y nosotrxs como chavistas. Es bueno saber que podemos horrorizarnos, sorprendernos porque seríamos incapaces de hacer algo así, pero no podemos hacer de la inocencia estupidez, bobería. No podemos permitir que nos borren la memoria inmediata, la mediata y la histórica. Esta es la misma gente de siempre, la que cíclicamente nos estafa. Y no esperemos que haya una campaña institucional únicamente, tenemos que labrar la memoria en la cotidianidad, la comunitaria, la vecinal. Nos vemos forzadxs a buscar respuestas, a investigar a ponernos pa la vaina. Si nos descuidamos, se cierra el telón, y las guarimbas o no existieron o las hicieron unos marginales fuera de control de aquí a un ratico, hasta que las vuelvan a prender, si las vuelven a prender, que no es descartable. Por ahí anda una historieta animada con los héroes guarimberxs en inglés, pero ahí se enfrentan a tanquetas, no tumban postes, ni queman preescolares.  

Tristes, despechadxs, arrechxs, con todo lo que cargamos en nuestra vida social y privada nuestro reto es construir, hacernos cargo, ser responsables, amorosxs, hacer política con sensibilidad y con conciencia. La fuerza la agarramos solo del brazo de quienes tenemos cerca, de quienes también se agarran pa coger fuerza. De este beta salimos pensando, debatiendo, produciendo, caminando.

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