El Último Round / Una mirada al futuro

Futuro-

Por: Jessica Dos Santos Jardim

Hace unos días yo estaba cruzando la calle con una amiga, cuando de pronto una camioneta casi nos arrolla. Nosotras proferimos la frase de costumbre: “Coño e su madre…¡¿Tú crees que esto es una autopista?!”, mientras generalizábamos sobre “la actitud de mierda” que suelen tener los propietarios de camionetotas. Tras unos segundos de silencio mi pana me dice “chama, uno sí se cae a pajas, si yo tuviese un carrazo así andaría igual o hasta peor”, mientras hacía graciosos ademanes sobre cuál sería su actitud.

De repente sus palabras me hicieron recordar un par de momentos y reflexionar en torno a otros. Hace unos años yo solía andar para arriba y para abajo en la moto de mi exnovio, en una ocasión íbamos por Chacao y el semáforo cambió en el segundo en que nos tocaba pasar, frenamos de golpe y terminamos justo al lado de una chama que iba hablando por celular dentro de su carro, sola. Del tiro, la caraja lanzó su teléfono al piso del copiloto, nos miró con una mezcla de asco y miedo, trató de subir su vidrio y se volvió un 8 en el intento.

Yo la miraba asombrada mientras mi acompañante me observaba por el retrovisor con cierta expectativa. No fue sino hasta que arrancamos que yo pude reaccionar: “Chamo ¿tú viste eso? ¿Esa güevona nos vio cara de choros o qué? ¡La hubiésemos atracado… pa que sea seria!”, le dije a mi ex, quien iba destartalándose de la risa, como quien se acostumbra a las generalizaciones y sonríe para que no le afecten.

El hecho es que yo andaba en moto, yo constantemente era víctima de las generalizaciones, y mi posición me impidió colocarme en la de ella. Sin embargo, muchos meses después, cuando ya no había ni moto ni novio, yo iba manejando mi carrito, y súbitamente un motorizado se acercó a darle con la cacha de su pistola a mi vidrio mientras me pedía mis pertenencias. La diferencia es que a mí no me dio tiempo de activar ningún prejuicio, y tampoco sabía en qué parte de mi morral se encontraría mi teléfono, entonces aceleré despavorida y cerrando los ojos, como quien se niega a observar el desenlace.

Cuando el trago amargo (que pudo ser peor) pasó, yo recordé a aquella mujer: ¿Su actitud se fundamentaría en el miedo? ¿La habrían atacado antes? ¿Qué relato rondaría su mente en ese preciso instante?, me pregunté. ¿Qué culpa tenía yo? Ninguna, pero ¿qué culpa tienen los demás motorizados a los que he mirado con miedo, luego de aquel suceso, mientras voy manejando? ¿Me convertí en lo que rechacé? ¿Hay maneras de evitarlo?

De golpe empecé a pensar en lo fácil que puede ser trastocarnos, incluso en las cosas más sencillas. La mayoría de la gente es una cuando va al volante de un carro y teme que algún motorizado se lleve su retrovisor; es otra cuando se traslada, apurada y en moto, odiando a los vehículos que ni ponen la luz de cruce ni miran para los lados; unos y otros odian a los peatones que se comen el semáforo, pero cuando son peatones, pues se los comen igual. O viceversa. Póngale usted el orden de su preferencia.

El hecho es que todos, o casi todos, en algún momento de la vida nos hemos moldeado a la posición en la que nos encontramos. Están esas personas a las cualesles parecía horrible la corrupción hasta que consiguieron la palanca perfecta, los que aborrecían la burocracia hasta que conocieron las mieles de la administración pública, los trabajadores combativos a los que les dieron un cargo y adiós luz que te apagaste.

De igual manera se explica la inclinación política de muchos: observando su posición… ya sea económica, geográfica, laboral, etc.

Yo tengo una amiga que jamás juzga nada. Una vez le dije con toda mi inocencia “marica, tú eres demasiado comprensiva”, y la loca me respondió: “¡No! Si yo no critico a nadie es porque una nunca sabe cuándo le toque estar ahí ni qué haría”.

Yo le dije que sí, que hay gente que sí sabe, pero con los años he reconocido que no es tan fácil, que las circunstancias (a veces ajenas a uno mismo) son o pueden ser mucho más fuertes de lo que muchos creen y que todo, absolutamente todo, encuentra en ellas su razón de ser.

Justo hace unos días yo conversaba eso en medio de la estrechez de mi cocina y de mi tolerancia, con un ejemplo bastante alocado:

“Mira, si a mí me dijeran: ‘Jessica tú vas a ser ministra de tal vaina’, pero de repente yo empiezo a darme cuenta de que en el plano real, el de las circunstancias, yo no voy a tener la posibilidad de transformar nada, es decir, de ser coherente con lo que toda mi vida he expuesto, pues yo agarro el coroto y lo devuelvo, pero ni de verga me convertiría en la pajúa que toda su vida predicó vainas pero cuando se supone que dizque tuvo la posibilidad de hacerlas pues no las hizo y de paso no va a poder explicarle a nadie por qué fue que no las hizo, porque si abre la jeta se convierte, como mínimo, en una traidora”.

Lo dije con firmeza, pero en el fondo una vocecita me susurraba: “¿Pero no habría que intentarlo?”. ¿Intentar qué? ¿Hasta qué punto? ¿Con cuál objetivo?

No lo sé. Pero de algo sí estoy segura: ni la vida ni el país pueden ser leídos únicamente desde nuestra posición transitoria, a nuestra conveniencia momentánea, de acuerdo con las circunstancias actuales, no solo porque el tablero gira y las fichas cambian, sino porque la vida y el país necesitan personas que se transformen en referencias francas, miradas al futuro.

El Ché decía que debíamos “acostumbrarnos a pensar como colectivo (…) y, al mismo tiempo, actuar siempre como individuos, pero como individuos permanentemente preocupados de nuestros propios actos, y permanentemente preocupados de que nuestros actos no manchen nuestro nombre ni el nombre del colectivo al que pertenecemos”. Ya saben: seamos peatones, motorizados o conductores de camionetotas; jipis o ministros; debemos intentar recordarlo.

12 Comentarios en El Último Round / Una mirada al futuro

  1. Me hizo recordar una expresión del Che que yo, que soy cafecero, suelo siempre utilizar: “O hay café para todos, o no hay café para nadie”, esto mientras lo leía y a la vez degustaba una taza del tan delicioso néctar. Tremenda moraleja, ojalá todas las personalidades que ostentan importantes posiciones de poder en las instituciones que rigen los destinos de la Patria y en otras organizaciones no gubernamentales a todo nivel que también tienen inherencia en el mismo, se detuvieran por un momento a pensar en el alto grado de compromiso que se requiere para estar a la altura de sus investiduras y las asumieran con las respectivas responsabilidades de rigor, en pro del colectivo, Ahora, ¿Cómo llegan ahí, o cómo se mantienen ahí? y cuando las cosas no salen tan bien como lo esperamos ¿la culpa es de ellos?

    Es acá donde las masas, los del pueblo llano también tenemos que asumir la parte que nos toca, pues si constitucionalmente estamos bajo un modelo de Democracia Participativa y Protagónica, somos corresponsables de lo que ocurra con nuestro futuro, porque además de que tenemos el derecho de decidirlo, también tenemos el deber de hacer que se cumplan nuestros designios y no delegar esta potestad en nadie más, para ello la Carta Magna nos concede espacios de participación que no hemos sabido aprovechar para hacer valer nuestro poder originario como pueblo, esto quizá porque aún no lo hemos asimilado y como tal no nos hemos permitido salir del modelo representativo heredado del esquema anterior; o quizá por los miedos que nos han sido impuestos, no nos atrevemos a arriesgar nada para no sacrificar nuestra zona de confort, conformándonos con echarle la culpa o juzgar a los de arriba y así como nos da ladilla bajar a una reunión de condominio, menos nos queremos imaginar cómo será de cansón eso de meterse en alguna vocería del consejo comunal, solo por poner un ejemplo.

    Pues no, con lo que estamos viviendo no podemos seguir asumiendo posiciones de pasividad, nuestra voz cuenta y mueve las estructuras de poder, porque también somos poder y siendo así entonces ejerzámoslo a través de la cogestión directa, participativa, democrática y protagónica, haciendo uso de todos los mecanismos establecidos en el estamento jurídico venezolano, ocupando todos esos espacios que esperan por nosotros.

    Tengamos en cuenta que el destino no es más que lo que hacemos con lo que nos pasa y la peor decisión es la que no se toma, todo es cuestión de actitud y de vencer el miedo; así que asumamos los retos, armémonos de valentía y cambiemos todos nuestros miedos por temores, recordemos que los miedos nos hacen inseguros, mientras que los temores nos hacen prudentes.

    Solo el pueblo salva al pueblo.

    Saludos.

  2. Es como los q critican a la ANC q dicen q no han resuelto el problema economico q perdieron sus votos q lo engañaron, esas personas en su ignorancia cree q la ANC es una barita mágica q por arte de magia tiene q resolver los problemas, pero no ven q la geopolítica es un juego de ajedrez y dsd q c gano la constituyente trump movió sus piezas ya q al ver q se acabaron las guarimbas sanciono al pais economica y financieramente para q sea imposible derrotar la guerra economica

  3. Como siempre… magnífica. Yo titularía tu artículo como “El ZEN Político”… muy interesante. En cuanto al comentario de que la ANC no es una barita mágica es cierto pero, así nos la prometieron…. y la guarimba sigue.. pero silenciosa… cada vez que compras en la panaderia te aplican una guarimba sádica… la de los precios.. no te incendian vivo pero, te queman tu presupuesto familiar y con ello destruyen tu mundo.. la guarimba muto y, la ANC debe atender eso ya… porque para eso se salio a votar.

  4. El error fue haber adelantado las elecciones ya q el voto siempre esta relacionado a la situación economica y si se sabia q no podían mejorar el problema economico a corto plazo no debieron adelantar las elecciones, a lo mejor pensaron q es porque el tema d las guarimbas y loa 200 muertos esta fresco todavía pero este pueblo en una gran parte es de memoria corta y vive el dia dia q es la gran especulación y bachaqueo las guarimbas bancarias ya se le olvidaron la quema de personas d toneladas de comidas de prescoolar ect ect

  5. Preferí compartir esta reflexión para que se retraten en ella los inocentes de siempre, los del “yo no fui” y quienes se sienten poderosos cuando se creen los benditos e infalibles.

  6. Señora Axela, las elecciones de un país no se deciden por un partido o conveniencia política, lo decide un ente electoral porque el periodo lo indica constitucionalmente. Hasta explícitamente reconocen ustedes los chavistas que no hay separación de poderes y que todo se refleja por criterios de costos-beneficios políticos y no de bienestar y estado de derecho.

  7. Aqui el gran problema de este pais han sido los extranjeros cuando nos invadieron los españoles con la colonización nacio la oligarquía venezolana q traicióno a bolívar luego la segunda oleada d invasión de europeos cuando la segunda guerra mundial se fusionó con la oligarquía tradicional y tienen pisoteados a los venezolanos aqui hay q sacar del pais portuguéses españoles italianos alemanes Colombianos y sus descendientes directos y q Venezuela sea para los venezolanos

  8. Señora Axila, su actitud es de xenofobia, actitud de derecha extrema. El gran problema Venezolano no son los extranjeros, sino la cultura rentista que sin duda se profundiza con el chavismo. Nuestra problema es que este país ha tenido bonanzas en su historia y no se han invertido en función de diversificar la economia y poseer un sector productivo fuerte, el chavismo, tuvo la mayor bonanza de la historia del país, oportunidad única para convertir a venezuela en una economia emergente, como es el caso de las brics, que por cierto, su visión no ha sido estatista ni comunistoide, solo que han ido desarrollando un sistema económico capitalista, pero heterodoxo, donde la política social juega un papel predominante al igual que la propiedad privada. Si quiere que venezuela sea de los venezolanos, reclame que la renta se maneje para los venezolanos y no al criterio partidista.

  9. Y quienes son los dueños de los comercios y de las empresas? En su gran mayoría son extranjeros o sus descendientes directos de europeos q muchos de ellos tienen relaciones endogamica para concentrar la fortuna y por desprecio a la sangre negra india o mestiza, quienes son los q se estan llevando los Billetes quienes son los q se llevan la gasolina el petroleo el oro el coltan la comida el ganado? Los Colombianos. Q compran los Billetes venezolanos para comprar propiedades en Venezuela, porque los venezolanos tenemos q calarnos a esos extranjeros?

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