El neoliberalismo-de-hecho y la lucha callejera por los precios del pasaje

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Por: Lenin Brea

Es preocupante que en muchos aspectos la actual política gubernamental puede definirse como un neoliberalismo-de-hecho. No se quiere decir que la política implementada sea ilegal, sino que los gobernantes no la reivindican como propia, es decir, como un conjunto de acciones implementadas en su propio nombre y por su voluntad, como un conjunto de medidas fundadas en el derecho que “tienen” para gobernar. Desde el punto de vista que manejamos, el derecho a gobernar es el producto del reconocimiento público que detentan los que tienen la responsabilidad de conducir. Si es verdad que en la actualidad y frente a la economía la decisión entre “intervenir” o “dejar hacer” define la orientación de cualquier régimen político, la situación del nuestro se nos revela como empantanada, pues no puede afirmar abiertamente que se propone “dejar hacer” y no obstante eso es lo que efectivamente hace. Se sigue hablando de socialismo y de regular la economía en pro de la soberanía y de una distribución de la riqueza hacia abajo, pero en los hechos lo que se vive es un proceso de ajuste cuyo peso recae en las clases asalariadas.

El caso más patente es el de las políticas en materia de precios y en particular de  regulación del pasaje. Como es de conocimiento general los dueños de los medios de transporte público están –junto a otros sectores de la economía– en abierta rebelión contra las leyes que establecen el precio del servicio (por no hablar de los otros aspecto de su prestación) y, con esto,  contra las autoridades.

Hasta ahora, la confrontación entre autoridades y apoderados del transporte público no ha llegado a ser directa ni violenta. Aunque en realidad no se sabe mucho sobre esto, parece que todo se reduce a la palabra airada que se expresa mediada por una mesa a la que están sentados representantes de uno y otro sector. Incluso es posible que a ese nivel no exista confrontación alguna, sino una negociación sobre la mejor manera para “todos” (gobierno y dueños de transportes) de llevar a cabo lo que ambos consideran ajustes inevitables.

Sea como sea que negocien o peleen, lo importante es que la confrontación verdadera, la violenta, tiene lugar en la calle, y se da entre choferes (y colectores) y usuarios, gente esta que en su totalidad el gobierno representa y a la que debería proteger haciendo cumplir las leyes que él mismo promulga.

Protección por obediencia, tal es la forma que toma el intercambio que hace posible las relaciones entre quienes mandan y quienes obedecen. De un lado, el de los gobernados, se renuncia al ejercicio de la violencia como medio para realizar los propios fines a cambio de la protección que el gobernante dispensará. Protección quiere decir, además de la defensa contra el enemigo externo, la garantía que cada gobernado tiene de parte de las autoridades políticas de que actuarán dentro de los límites que les impone la ley haciéndola cumplir. También significa que de acuerdo a ella resolverán cualquier disputa que se presente entre los ciudadanos, e incluso entre estos y las autoridades. Esas son las condiciones de la obediencia voluntaria, del reconocimiento libre de la autoridad política. Sin protección no hay legitimidad para exigir obediencia. Cierto es que esta manera de plantear la cuestión no es la única ni la más democrática, pero parece la más adecuada para definir la forma que se espera que tengan las relaciones entre gobernados y gobernantes en nuestra actualidad. Así, ante el cobro del pasaje por encima de la tarifa legalmente vigente, los usuarios no pueden más que sentirse desamparados e impotentes, y se escuchan frecuentemente exclamaciones como: “¡Aquí no hay quien haga cumplir la ley!” o “¡Aquí no hay gobierno!”. Ante esta situación cada usuario se ve cotidianamente tentado a arriesgarse a meterse en un problema del que, según las circunstancias, se puede salir bien o muy mal parado.

Lo primero que se quiere destacar es que la lucha callejera y cotidiana por el precio del pasaje se caracteriza porque encierra como cosa inmanente la posibilidad de que en cualquier momento se torne violenta. Lo que constituye la verdadera amenaza no es la violencia individual, sino aquella colectiva y tumultuosa. En segundo lugar, se observa que en esta confrontación el papel de la fuerza pública es o nulo o ignominioso. Incluso se dirá que en el sentir de la gente el gobierno y las demás autoridades que representan al pueblo parecen ajenas a la situación, y todo ocurre como si les importase poco lo que sucede en la calle. Más allá, cuando se pronuncian o hacen anuncios no se ve por ningún lado la voluntad de hacer cumplir lo que dictaminan. Allí donde la fuerza pública hace acto de presencia no lo hace, las más de las veces, con la finalidad de hacer respetar la ley, sino para satisfacer sus propios intereses pecuniarios.

Dicho esto reiteramos que las mafias que controlan el transporte público y los transportistas en general, y sus subordinados y dependientes, optaron, hace tiempo ya, por la opción de la cañona contra la gente y por la desobediencia contra las autoridades. Del otro lado, el del público, solo se puede decir que para no pagar de más siempre es mejor recurrir al “no tengo más”, antes que invocar la ley o el colectivo (ese recorte del poder constituyente), lo que equivale a traer al frente el monopolio legal de la violencia. La primera acción se basa en la empatía y se hace pasar por sumisa, la segunda constituye un desafío que el otro tomará como una afrenta con posibles consecuencias violentas. Esto da cuenta de quién es el más fuerte, por ahora, en las relaciones entre transportistas y usuarios. Además la opción que le queda a la gente, la de la no violencia implicada en  recurrir a argumentos no jurídicos como el “no tengo más”, no es suficiente y por sí misma no garantiza nada, a menos que fuese organizada.

La posibilidad de que estalle la violencia que late en el enfrentamiento cotidiano entre masas de usuarios y un grupo relativamente pequeño de propietarios y sus dependientes tuvo una realización histórica el 27 de febrero de 1989. Según se dice todo como comenzó con la negativa callejera a pagar el aumento del pasaje en un contexto inflacionario. De allí en adelante el candelero se llevó todo lo que pudo por delante y fue apagado a punta de peinilla y plomo, dejando su rastro indeleble de sangre y fuego. Claro que el gobierno de aquel entonces se propuso públicamente “dejar hacer” a los actores pudientes de la economía, fue abiertamente neoliberal. Qué puede suceder cuando un gobierno “deja hacer” como si “interviniese”, cuando en realidad se hace la vista gorda ante su deber de hacer cumplir las leyes que promulga para evitar los costos políticos de su (in)decisión, es algo que está por verse. El gran riesgo político que corre como poder es el de parecer o bien impotente o bien cómplice, con lo cual igualmente se falla en el “protejo” y por ende en el “obligo”. Por otro lado y más peligroso aún, con esto caen en un profundo descrédito las ideas de socialismo, libertad y gobierno participativo del pueblo, con las que se llenan la boca.

No está de más recordar que el control político de las instituciones no garantiza a las autoridades la gobernabilidad ni menos la estabilidad, y esto ni siquiera si se piensa que tales objetivos pueden lograrse a punta de control policial. A tal respecto el actual estado de excepción al que se ven sometidos en particular los jóvenes varones de las clases populares de entre 16 y 25 años es también preocupante. En realidad no se comprende qué hace un efectivo de la GNB o de la PNB revisándoles la bolsa de pan en la entrada del metro, por ejemplo, ni pidiendo documentos en lugares públicos solo porque llevan una cresta y están vestidos de forma “inusual”, o simplemente porque la fuerza pública presume su carácter antisocial.

Volviendo al tema, se plantea la cuestión de si es posible que en la actualidad el gobierno y la ANC puedan tomar medidas efectivas para el control de los precios en general y del transporte en particular, y si esto resultaría en beneficio para la gente, choferes y colectores incluidos. Yo no sé la respuesta y el debate “económico” se lo dejo a los especialistas. Sin embargo, creo que para dar cuenta de la situación basta con preguntar: ¿si puede, por qué no lo hace?, y si no puede ¿por qué insiste en ello?, ¿y si el dilema no pasase por poder o no poder, sino por una evaluación de los costos políticos de hacer o no hacer? Pero incluso, es posible preguntar: ¿a quién protege la actual conducta gubernamental con respecto a los precios, y en especial con relación al pasaje?, ¿a quién y a qué obliga dicha actitud? Ahí lo dejo.

26 Comentarios en El neoliberalismo-de-hecho y la lucha callejera por los precios del pasaje

  1. A mi me parece que lo dejaste clarito…..has “leido” la calle…..se me ocurre que esta “manera” de vivir con el problema, parece, o es, un experimento sociológico del “vamos a ver hasta donde aguanta la gente”…..y ya sea o parezca, es un jueguito peligroso y puede darse la opción colectiva y tumultuosa que ahora, al menos teóricamente, no puede ser resuelta como en febrero de 1.989…..¿y entonces como?…..bueno quizá con los churupitos extras y los perniles y los bonos lleguemos a las elecciones y La Navidad….y ahí mismito está Enero 2.018…..ahora, hay que recordar que el State Department está jugando duro y ellos no celebran ni descansan 25 ni 31 ni 1° de enero……

    • Muchas gracias por su comentario. Coincido con ud. en que, de seguir como vamos, la situación se pondrá más difícil en enero e incluso en diciembre pues es bastante posible que la situación este contenida por los “churupitos extra”. Saludos

  2. No sé si el autor conversó con algunos transportistas para saber de primera mano la dinámica actual del sector. Si no lo hizo, lo invito a hacerlo. Es más, me animo a proponerle que compre una unidad, la opere y nos cuente su experiencia.

    • Sr Henkel Garcia, le explico que sí he conversado con transportistas y en base a lo que me han dicho escribí lo que escribí. Por otra parte, me situó desde la perspectiva del usuario asalariado y de las contrariedades que se viven. Por lo que dice supongo que debe ser transportista, no se si dueño o chofer, en todo caso siéntase libre de manifestar su experiencia. En cuanto a su propuesta me parece sensillamente ridicula y sí un atrevimiento. Saludos

  3. Suscribo totalmente la opinión del articulista, pero, referente a la presencia policial, discrepo en este punto, yo vivo en el Edo. Miranda y desde que Hector aumento el trabajo policial y esos “muchachos” como tu los llamas son revisados y el trabajo de los funcionarios a aumentado también, así la sensación de seguridad y los delincuentes se cohíben un poco, con respecto a como estaban antes, esa misma actitud de victimisar fue lo que produjo este aumento de la inseguridad, yo soy de la tesis que leyes como las de vagos y maliantes deberian adaptarse y retomarse, no puede ser que el derecho de uno este por encima de otros.

    • Estimada, muchas gracias por su comentario. Pienso que la “sensación de seguridad” no es equivalente de la seguridad y que basta ponerse en los pies de la juventud para entender porque la política de seguridad basada en la requisa cotidiana es nefasta e irrespetuosa. Más allá se presta a abusos e incluso atrocidades. Si se va requisar a la gente esto debería ser universal, es decir, debería requisarse a todo el mundo sin distinciones. Desde un punto de vista político pienso que la cuestión es preguntarse ¿De quien debe ser la calle, de la gente o de la policía?

  4. Lo que esta viviendo el país es la consecuencia del modelo chavista fracasado, el colapso del país se esta consumando, las personas no reaccionarán hasta que nos encontremos sumidos en los escombros de lo que en un pasado no muy lejano fue un país en vías de desarrollo, hoy tan solo es un país sumido en mafias y más mafias, comenzando por el régimen mafioso que tiene secuestrado el poder

    • Estimado Sr, es inevitable que el gobierno tenga responsabilidad en la situación que estamos viviendo por el sencillo hecho de que es el gobierno. Por otro lado situaciones similares a la actual se han vivido en otros países, como por ejemplo en Argentina entre el 2000 y el 2001 y con gobiernos de derecha y neoliberales. Sí aquí la situación puede llegar a ser más difícil esto se debe en parte a la guerra económica, el bloqueo financiero al que esta sometido el país y claro está, la corrupción en tanto que entorpece una distribución de la riqueza consona con las necesidades sociales. Por último le digo que no creo que el “régimen” tenga secuestrado el poder, pues ha ganado las elecciones limpiamente y por tal razón es gobierno gústele o no le guste. Por otro lado hay que hacer mención también de la impotencia y falta de todo proyecto político y compromiso con la gente por parte del liderazgo opositor. La unica alternativa que ofrecen es la del quitate tu para ponerme yo. Saludos.

  5. Buen articulo Lenin, estamos viviendo las contradicciones con el capital, de forma que conciliamos y se buscan acuerdos, especialmente con un sector importante de pequeños propietarios que buscan la mayor ganancia , igual que todos los que están en este sector socioeconómico, recordamos el Chile de Allende, donde los transportistas contribuyeron a la llegada de Pinochet…de allí que se maneje la situación con mucho cuidado, quizás llegando hasta ser complacientes por parte del gobierno… se toma en cuenta la especulación con los repuestos que contribuye a exacerbar a los dueños de unidades, pero tampoco olvidemos que son parte de los que piensan en la ganancia y el pueblo ? que se las arregle….. el Gobierno tiene la palabra el pueblo espera …

    • Muchas gracias por su comentario. Yo creo que en una situación como esta es imposible para el gobierno proceder por la pura fuerza de la ley. Por lo que yo se los controles en general han funcionado bajo una de dos condiciones o su combinación: 1) Porque al capital le conviene desde un punto de vista meramente económico, como sucedió en buena parte del puntofijismo. 2) Por el temor que le suscita al capital la rebelión de las cases productoras (el proletariado en términos clásicos). La situación actual no es esa y la gente que produce, trabajadores asalariados, esta muy desarticulada políticamente con lo que habría que promover la organización no partidista para que el gobierno pueda tener una fuerza política con la cual negociar. Por otro lado es discutible si en la actualidad el gran y el pequeño capital están perdiendo plata o ganando poco. De no ser así, es decir partiendo de la idea de que somos los asalariados quienes pagamos la “crisis” entonces la pregunta es ¿por qué se hayan en estado de rebelión? Yo creo que uno de los factores que motiva este estado de rebeldía pasa por la voluntad de acabar de derecho o de hecho con nuestro Ley del trabajo. Un saludo.

  6. Totalmente de acuerdo, somos los trabajadores los que debemos tomar la iniciativa para salvar la Patria, sobre el particular me permito reenviar para su consideración un comentario que hice al editorial de esta semana de 15 y Último con una propuesta que en mi muy humilde opinión considero que es la vía para salir de esta coyuntura. El comentario dice así:

    EL VERDADERO TEATRO DE OPERACIONES DE LA GUERRA ECONÓMICA CONTRA VENEZUELA.

    Parece insólito, pero a estas alturas de la guerra económica todavía hay quien se atreva a poner en duda su existencia, siendo peor aún que haya quien quiera convencerlos de lo contrario, en lugar de restarles importancia, ya que tan absurda posición de unos pocos que para nada representan el sentido común, no merece un mínimo de desgaste. Sin embargo, es necesario precisar cuáles son los verdaderos escenarios de dicha guerra en su justa dimensión para tener en claro quién es el enemigo, esto para evitar caer en su estrategia distractora de ponernos a combatir contra quienes son también sus víctimas, haciéndonos creer que es nuestro adversario, para que mutuamente nos debilitemos y les facilitemos el trabajo viniéndonos ambos a menos para cuando quiera destruirnos encontrarnos indefensos; siendo esta una de las típicas estrategias engañosas del Sionismo en su infinita avaricia como dignos herederos de su padre Jacob.

    Es así como se amerita retirar por un momento la mirada solo dirigida hacia el teatro de operaciones virtual de esta guerra económica que es el de los medios de comunicación y de las redes sociales en el que solo se habla de bloqueo, de default y de sanciones simbólicas; para voltear hacia el verdadero lugar de los acontecimientos que son las fronteras y las calles de Venezuela, donde la lucha por la supervivencia está haciendo que el pueblo se destruya entre sí para hacerles el trabajo al verdadero enemigo, cuya base de operaciones tiene su domicilio en un pueblo forajido llamado Cúcuta ubicada al este de la “hermana república”, que no por casualidad es también llamada “El Israel de Latinoamérica”, cuyo mecanismo de guerra a través de la manipulación desproporcionada, arbitraria e irracional del valor del Bolívar y del contrabando de extracción es bastante conocida por todos, pero que nunca está de más traer a colación porque de allí subyace la naturaleza de todas nuestras crisis a lo interno que se resumen en dos palabras: inflación y desabastecimiento.

    De esta manera, vemos a consumidores siendo víctimas de la usura de quienes también son estafados por sus proveedores (o más bien, por el tipo de la cava que le cobra la vacuna en efectivo) pero que como buenos practicantes del pensamiento keynesiano no ven otra opción que transferir la carga especulativa al siguiente eslabón de la cadena; vemos también a usuarios del transporte público quejarse del mal servicio que prestan los transportistas y de lo extremadamente costoso que se ha puesto el pasaje, pero a su vez vemos a un transportista pasar penurias porque el costo de los servicios de mantenimiento y de los repuestos ha alcanzado unos niveles que le están haciendo inviable la prestación del servicio, siendo impensable para él la renovación de la flota como corresponde con cualquier activo de una empresa en plena actividad luego que este ha expirado su vida útil.

    Quién lo iba a pensar a los niveles en los que hemos caído, mientras hace muy poco tiempo nos reíamos de nuestra plástica miseria cultural con cierta cuña publicitaria que expresaba una realidad de entonces con aquella chica que no sabía que hacer entre “o me hago las lolas o pago las deudas”; hoy el dilema de la realidad actual de cualquier trabajador es “o compro comida o compro las medicinas” por una crisis inducida desde el vecino país, apoyada por sectores apátridas y con la complicidad de muchos infiltrados en las instituciones que les hacen el trabajo valiéndose de nuestra estructura burocrática que pareciera ser “indestructible”, porque lo más triste es que mientras, se libran batallas épicas contra poderes imperiales, logrando el gran sueño del gigante Chávez, que ni Saddam Hussein, ni Muammar Gaddafi pudieron, de comercializar el petróleo en monedas distintas al dólar, así como también se logra renegociar la deuda externa y burlar el default en el que nos quieren hacer caer.

    Entretanto, el enemigo sigilosamente se infiltra en las catacumbas del pueblo para socavar los cimientos de los verdaderos artífices de la revolución que es precisamente ese pueblo al que quieren hacer rendir por hambre para despojarlo de sus riquezas a cambio de un plato de lentejas, creando un ambiente hostil minándolo con los antivalores del capitalismo para hacerlo desarrollar su instinto de supervivencia, donde el más fuerte busque devorar al más débil como la única alternativa para lograr su subsistencia, a lo que muy bien le pudiera asentar como eufemismo “los embates del capitalismo popular”, pero que no es más que la degeneración del ser humano que da origen a vicios de corrupción tanto en el sector público como en el sector privado, en el que se exponen a los honestos al exterminio en masa por la voracidad depredadora de quienes opten por no serlo para sobrevivir, lo cual sin duda en muy corto tiempo llevaría a los honestos a encabezar la lista de especies en extinción, es decir, la verdadera naturaleza de nuestra crisis es inducida y es más de valores que de problemas económicos.

    Ahora, ¿qué hacer?, en principio se hace inminentemente necesario desmontar ese mecanismo perverso de devaluación en la praxis de nuestra moneda, estructurado para impactar sobre el resto de la economía y crear el caos, para ello se requiere que el pueblo todo se organice y los verdaderos patriotas que hacen vida en las instituciones del Estado nos acompañen y nos apoyen para exigir al Banco Central de Venezuela que asuma su rol constitucional de velar por la preservación del valor de nuestro signo monetario, como se establece en el Artículo 318 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y acuda ante instancias internacionales a objeto de hacer que se apliquen los mecanismos de ley y se prohíba el libre cambio del Bolívar fuera de nuestras fronteras, toda vez que el Bolívar no es una divisa de reserva de libre convertibilidad fuera de nuestro territorio, incluso ni siquiera dentro, ya que por la voracidad parasitaria de sectores oligopólicos cartelizados que pululan en el sector privado de la economía, nos hemos visto forzados a mantener un necesario control de cambio.

    Por otro lado, como sabemos que no solo porque se prohíba se va a dejar de hacer, ya que quienes quieren violar las leyes siempre encuentran como hacerlo, es necesario salirles al paso con estrategias para neutralizarlos, para ello se requiere agilizar la apertura de las casas de cambio en el país para que privados intercambien sus divisas entre sí, pero sin tocar las divisas del Estado que ingresan a través de la renta petrolera. Esto pudiera suponer que por efectos de oferta y demanda la paridad pudiera incluso sobrepasar la que marca el mercado paralelo para ejercer presión sobre el Estado para que inyecte divisas y contenga la depreciación del Bolívar, variable esta que sin duda asumirá el sector privado como el nuevo marcador oficial para justificar la especulación, pero a este respecto se propone aplicar estrategias para llevarlos a un terreno donde se sientan cautivos de su propia especulación, a sabiendas de que si la propician para perjudicar a las otras partes involucradas, se les viene en su contra; esto es lo que Nash llamó el “DILEMA DEL PRISIONERO”, en tal sentido y bajo dicha premisa, se considera la pertinencia de aplicar por decreto presidencial bajo la venia de la Asamblea Nacional Constituyente, la INDEXACIÓN automática y constantes de todas las escalas salariales a las tasas reales inflacionarias, en palabras llanas, ajustar periódicamente los salarios en la misma proporción en la que suba la inflación.

    Esto muy por el contrario de lo que pueda pensar cualquier estudioso de la economía clásica, keynesiana e incluso monetarista y la prediposición dogmática que le pueda hacer que se niegue a ello, constituye la fórmula para encontrar el equilibrio perfecto y acabar con ese perverso flagelo que se deriva del rentismo petrolero, obligando al sector privado a hacerse competitivo para captar mercado internacional y colocar parte de su producción para generarse sus propias divisas, claro está, en las primeras de cambio su aplicación creará un efecto hiperinflacionario mientras se reacomodan todas las variables, pero que en el muy corto plazo tenderán a su estabilidad y lo mejor de todo es que sería con la menor afectación al eslabón más débil de la cadena que es el trabajador y que por cierto es quien al final produce. De esta manera, el sector privado no le quedará más que hacerse garante de que el Bolívar preserve su valor, una depreciación supone para ellos, incremento de obligaciones fiscales y de pasivos laborales, al tiempo que les representa la descapitalización de su patrimonio mayormente expresado en moneda nacional y para la banca el tener que operar a tasas negativas.

    Al Estado por su parte le corresponderá, apoyar cualquier iniciativa del sector exportador otorgándoles créditos en divisas, pero para ser cancelados única y exclusivamente en divisas. Por otra parte, también le corresponderá la administración de la base monetaria a través del Banco Central de Venezuela, ampliándola según considere necesario para ponerse a tono con las presiones que quiera ejercer el mercado cambiario que en todo caso es exclusivamente privado, esto para cubrir los compromisos de ajustes presupuestarios que se derivan de la indexación de las escalas salariales, así pues el sector privado sentirá que si induce la especulación es a ellos a quienes se les vendría en su contra. Es importante destacar, que esto no hará desaparecer el mercado paralelo, pero el mismo se manejará de manera subterránea y no se constituirá como marcador de la economía formal, como ocurre hoy día y por supuesto, los diferenciales cambiarios no serán tan altos como los que se observan actualmente y sencillamente porque serán muy pocos los que se dispongan a pagarlo.

    Para cerrar el llamado es nuevamente a ser pragmáticos y a desarrollar nuestro propio modelo socialista, echando mano de todos los mecanismos experimentales de ensayo y error bajo metodologías de riesgos controlados que en palabras de Simón Rodríguez no es otra cosa que aquello de: “O inventamos, o erramos”

    Solo el pueblo salva al pueblo, viviremos si vencemos.

    • Estimado Alexander Riera, muchas gracias por su comentario. He leído su propuesta. Para ser sincero hay puntos que se me escapan y otros con los que discrepo, pero en todo caso creo que es una propuesta interesante y que como Ud. dice es el momento de inventar o seguir errando. Más allá la cuestión que a mi me abisma pasa por el hecho de que cualquier política gubernamental que se aplique en un momento como este debe contar con apoyo popular y de ser posible surgir del pueblo. Así debilidad política para actuar en la economía del gobierno sería correlativa a la debilidad del pueblo para salvarse a sí mismo. En como articular una política desde la calle que sea socialista o al menos pragmática socialista esta la clave de la cuestión. Un saludo.

  7. RIERA indexacion salarial con una escala movil…pero a partir de un salario minimo que este cerca del promedio latinoamericano al menos calculado en dolares (tasa dolartoday) y su equivalente en bolivares…es la unica manera de frenar y acabar con esta escalada ……pero tiene el gobierno las suficientes pelotas para asumir una mediad tan revolucionaria….creo que no …ni el gobierno ni la ANC.. el pueblo les dio todo su respaldo y ha estado al pie del cañon esperando y espectante….rodilla en tierra como dijera el comandante…ojala no salga un grito de vuelvan caras …o vuelvan carajo!…digo esto…porque ya hay cansancia por la cobardia , indolencia e inaccion por parte del gobierno para proteger nuestra moneda y nuestros salarios como deberian ser protegidos…no con migajas y perniles. Que esperan? EL PUNTO DE QUIEBRE?

  8. sobre el caso de los transportistas…tiene razon en querer liberar sus tarifas…es que ya han sido liberados todos los precios, perdon casi todos….y la solucion no es sacrificar al sector transporte ni controlarlos con ofertas demagogicas de repuestos y cauchos, que no cumpliran….la solucion pasa porque el pueblo tenga para pagar esos aumentos …que el mismo tabulador de los precios , dolartoday sea el tabulador de los salarios….La ANC ya deberia estar avanzada en la tabulacion general de precios y salarios y estar decidida a acabar con la convertibilidad en la frontera entre otras medidas que debieron ser tomadas hace tiempo caso indezacion salarial como se describio mas arriba.

  9. LOS DIALOGOS CON LA OPOSICION SE REINICIAN EN DICIEMBRE Y PASA POR SOLICITARLE A LA OPOSICION QUE GESTIONE EL LEVANTAMIENTO DE LAS SANCIONES ECONOMICAS….ENTRE OTRAS COSAS SUPONGO…COÑO SI ESO NO ES PEDIR CACAO NO SE COMO SE LLAMA….DONDE QUEDO LO DE RODILLA EN TIERRA?….TANTO QUE HEMOS AGUANTADO Y ESTAR DISPUESTOS PARA TERMINAR CON ESA VAINA…

  10. NADIE CREA UNA EMPRESA DE LA NATURALEZA QUE SEA, PARA PERDER DINERO ASÍ COMO TAMPOCO NADIE VA A TRABAJAR SI LO QUE GANA SE LE VA EN PASAJES PARA IR AL LUGAR DE TRABAJO Y ESCASAMENTE PARA MEDIO COMER, …SI QUEDA ALGO. DEL MISMO MODO NINGÚN PUEBLO EXTIENDE SUS SACRIFICIOS MAS ALLÁ DE LO QUE DICTA SU CONCIENCIA..Y HAY QUE VER QUE DETERMINA ESTA CONCIENCIA…NO SE PUEDE NEGAR LA GRAN PACIENCIA, EL NIVEL DE CONCIENCIA QUE BUENA PARTE DEL PUEBLO VENEZOLANO HA ADQUIRIDO, SOBRE TODO INSPIRADA EN EL AMOR AL COMANDANTE CHAVEZ Y A PARTIR DE TODOS LOS DOLORES SUFRIDOS A LO LARGO DE DÉCADAS. DEL OTRO LADO UN EMPRESARIADO QUE EXHIBE LA AUSENCIA TOTAL DE CONCIENCIA NACIONALISTA…. Y HUMANISTA? , MENOS….LO DE PROTINAL ES INCONCEBIBLE, LO DE LOS PRODUCTORES DE LECHE , DE PAÑALES PARA BEBES, EL COMPORTAMIENTO DE LOS IMPORTADORES Y DISTRIBUIDORES DE MEDICAMENTOS, ES UNA MUESTRA DE LO QUE ES CAPAZ EL CAPITAL POR MANTENER , NO SUS GANANCIA SINO EL PODER….ES UNA LUCHA DE CLASES Y ESO HAY QUE TENERLO CLARO…NO HAY CONCESIONES, Y LA DERECHA LO DEMUESTRA CUANDO ES CAPAZ DE PEDIR SANCIONES CONTRA SU PAIS PARA INTENTAR ASIRSE DEL PODER POR CUALQUIER VIA Y A COSTA DE LO QUE SEA….INSISTO…NO HAY QUE PERDER ESTO DE VISTA EN NUESTROS ANÁLISIS ES UNA LUCHA DE CLASES….POR ESO NO ENTIENDO ESO DE PEDIRLE A LA OPOSICION QUE SOLICITEN EL LEVANTAMIENTO DE LAS SANCIONES ECONOMICAS A VENEZUELA….SERA PARA DEMOSTRAR QUE NO LO HARAN…PARADOGICO? ESO ES PARTE DE UN DIALOGO INFECUNDO….LA SOLUCION ES UN DIALOGO CON EL PUEBLO , ES LA PLANIFICACION AL DETALLE DE LO QUE HAREMOS PARA PRODUCIR MAS Y MEJOR, DEL COMO HACER Y HACER EN EL CAMPO EN LA INDUSTRIA ..LA CREACION DE NUEVOS CIRCUITOS COMERCIALES …HAY TANTO POR HACER…..PARA PERDER EL TIEMPO CON LA OPOSICION . PERO DE MANERA PERENTORIA LO QUE SE HA PROPUESTO Y QUE RIERA EXPONE MAS ARRIBA PARA ANULAR A DOLAR TODAY Y SU NEFASTA INCIDENCIA EN LA VIDA ECONOMICA DE LA NACION, TODO PASA POR ENFRENTAR DE MANERA DECIDIDA SIN TIMIDEZ Y CON MEDIDAS REVOLUCIUONARIAS ESTA GUERRA ECONOMICA CUYO EJE DE ATAQUE ES EL DOLAR PARALELO Y CUYO OBJETIVO ES LA SOBREEXPLOTACION DEL PUEBLO , EL ROBO Y DESPOJO TOTAL DEL FRUTO DE SU TRABAJO. AQUEL QUE COMPRA Y VENDE NO TIENE RESERVAS PARA REMARCAR MINUTO A MINUTO LOS PRECIOS PERO EL ASALARIADO NO TIENE LOS MISMOS RECURSOS PARA DEFENDERSE…ES INSOLITA LA INACCION EN ESTA MATERIA POR PARTE DEL ESTADO Y NO SON SUFICIENTES LOS PAÑOS CALIENTES QUE LO QUE HACE ES ALARGAR LA AGONIA Y CREAR LA POSIBILIDAD DE UN PUNTO DE QUIEBRE POR EL AGOTAMIENTO DE LA PACIENCIA.

  11. CUAL ES EL LIMITE DE DOLARTODAY ? cual es el limite para el alza de precios? CUAL ES EL LIMITE INFERIOR A DONDE DEBEN LLEGAR LOS SALARIOS? cual es el limite de nuestra paciencia?….

    • Estimado David Lambert, gracias por sus comentarios. Comparto muchas de sus preocupaciones, algunos de sus análisis y propuestas y otras no. Por otro lado me asegure de que todos sus comentarios fuesen publicados. En ese sentido le explico que 15 y último no censura a nadie y el retardo de la publicación de sus comentarios se debió a un retardo en la aprobación de los comentarios del día que Uds los público. Además, para quede claro, si recurrimos a “aprobar” los comentarios no es con miras a la censura sino para evitar que se llenen de propagandas, publicidad y Spams. Le envío un saludo.

  12. EL SOCIALISMO CONSERVADOR O BURGUÉS (Caso Venezolano, El gobierno de los Keynessianos del Presidente):

    Una parte de la burguesía desea remediar los males so-
    ciales con el fin de consolidar la sociedad burguesa.

    A esta categoría pertenecen los economistas, los filán-
    tropos, los humanitarios, los que pretenden mejorar la
    suerte de las clases trabajadoras, los organizadores de la
    beneficencia, los protectores de animales, los fundadores
    de las sociedades de templanza, los reformadores domés-
    ticos de toda laya. Y hasta se ha llegado a elaborar este
    socialismo burgués en sistemas completos.

    Citemos como ejemplo la Filosofía de la Miseria, de Proudhon.
    Los burgueses socialistas quieren perpetuar las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los peligros
    que surgen fatalmente de ellas. Quieren la sociedad actual sin
    los elementos que la revolucionan y descomponen. Quieren
    la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natu-
    ral, se representa el mundo en que ella domina como el mejor
    de los mundos.

    El socialismo burgués hace de esta representación conso-
    ladora un sistema más o menos completo. Cuando invita al
    proletariado a llevar a la práctica su sistema y a entrar en la
    nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle
    a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la
    concepción odiosa que se ha formado de ella.+

    Otra forma de este socialismo, menos sistemática pero más
    práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento
    revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio
    político el que podrá beneficiarles, sino solamente una trans-
    formación de las condiciones materiales de vida, de las rela-
    ciones económicas. Pero, por transformación de las condicio-
    nes materiales de vida, este socialismo no entiende, en modo
    alguno, la abolición de las relaciones de producción burguesas
    —lo que no es posible más que por vía revolucionaria—, sino
    únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base
    de las mismas relaciones de producción burguesas, y que, por
    tanto, no afectan a las relaciones entre el capital y el trabajo
    asalariado, sirviendo únicamente, en el mejor de los casos,
    para reducirle a la burguesía los gastos que requiere su domi-
    nio y para simplificarle la administración de su Estado.
    El socialismo burgués no alcanza su expresión adecuada
    sino cuando se convierte en simple figura retórica.
    ¡Libre cambio, en interés de la clase obrera! ¡Aranceles pro-
    tectores, en interés de la clase obrera! ¡Prisiones celulares, en
    interés de la clase obrera! He ahí la última palabra del socialis-
    mo burgués, la única, que ha dicho seriamente.

    El socialismo burgués se resume precisamente en esta
    afirmación: los burgueses son burgueses en interés de la
    clase obrera.

  13. Un asunto tan neurálgico como el transporte PUBLICO, no puede estar en manos PRIVADAS. El pueblo debe pasar muchas horas de su vida allí, e invertir en èste buena parte de su tiempo y su salario. Los transportistas que no los usuarios tienen voceros y/o representantes en cuanto evento gubernamental hay, asegurándose les sean asignados vehículos y repuestos (no les interesa para nada el usuario). Además el transporte público está en manos (en màs de un tercio de los casos) de personas, la mayoría de ellas muy jóvenes, con actitud de “y sí me miras mal te pego un tiro”, Y con tales personas, los dueños de los transportes PUBLICOS, se aseguran que quien se atreva a chistar por los abusos que se sufren día tras día, sean inmediatamente conminados por la vía de la fuerza, a esperar la peor de las violencias sea, sicológica, verbal, física, etc. Què làstima que quienes toman desiciones al respecto, no tienen que esperar un bus desde capitolio hacia la guaira, un viernes a eso de las 6 de la tarde en tiempo de lluvia… Allí dejas de ser un ciudadano y eres un pedazo de carne con dos ojos…

  14. Estimado Señor Lenin Brea… gracias por su artículo.. yo pensaba que era el único que sentia que estamos viviendo un “neoliberalismo de hecho”… por lo menos con su artículo entiendo mejor lo expresado hoy por José Vicente Rangel… ahora, la pregunta obligada es: ¿¿hasta cuando aguantaremos??

  15. Estoy angustiosamente sorprendido por lo que hemos aguantado…..nuestros enemigos no están angustiados pero están desesperadamente sorprendidos porque nos han aplicado todas las fórmulas y no han logrado la reacción tipo Caracazo…..apenas hoy, tímida y pesadamente hubo una reacción con la Ley de Precios Acordados y la fijación de 5 precios (quizá globo de ensayo)….. en verdad no creo que la contrarrevolución coopere bondadosamente…..

  16. #10 “Pensamientos de un Noctambulo”, en el horizonte se avisora una violencia latente en varios sectores, las medidas se hacen esperar no obstante no se ve intervención a nivel nacional, regional mucho menos local (ni hablar de los servicios públicos, se considerará en otra oportunidad lo prometo), los organos del estado en lo absoluto han intervenido en la situación, algunos vocer@s argumentan que se deja hacer lo que venga en gana por parte de las y los prestadores de cualquier servicio (silencio complice, más allá de la queja no se ve solución al problema), de parte de la clase trabajadora esta se ve y se siente desamparada e impotente ante el ” a mil para donde sea, a mil”; los buses rojos a pesar de las condiciones en las cuales por ejemplo EL ADMINISTRADOR DEL ESTADO ARAGUA LOS A DEJADO, no se dan abasto se escucha en las colas que esperan entre media y una hora hora para abordar y en caso extremo entrar aunque sea como sardina en lata, con tal de cancelar con tarjeta los 150 o en caso extremo que otro la pase y se le de el efectivo, latente siempre en el pueblo la orientación del comandante “vivir en socialismo”.
    Los prestadores de servicio, como es en el caso del sector transporte mafiosos por excelencia al coordinar entre ellos en las distintas rutas, hacen lo que les da la gana, son desobedientes y egoistas; por su parte la fuerza pública (organo represor del estado) quien considero deberia matraquear es al sector transporte, quien se esta metiendo la pasta gruesa con el alza del precio del pasaje ilegal, este se mantiene nulo, complice e “ignominioso.
    Vaya usted a saber el sentir del sector estudiantil y el de sus padres, madres y/o representantes; para cerrar, se desconoce iniciativa alguna para la solución NACIONAL, REGIONAL Y/O LOCAL DE LA SITUACIÓN, esperemos sea un punto de discusión y solución por parte de las COMUNAS, UBCH, CONSEJOS COMUNALES, CAMARAS MUNICIPALES, CONSEJOS LEGISLATIVOS DE LOS ESTADOS, AN y/o ANC para cuando nuestro presidente decida darle solución a la situación… ¡Feliz Chávidad y Maduro año nuevo!

  17. Hoy tuvimos paro de transporte parcial en la isla de Margarita, vamos para un mes sin ningún tipo de aceite para motores de 2 o 4 tiempos, se habla de robo de aceite a vehículos aparcados, Potencia petrolera pero con una moneda con menos valor que la de monopolio. Esto ocurre por la pobre producción, la extracción de cualquier bien por contrabando para obtener las divissas o por todas las anteriores?

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  1. Esto no es un ajuste – 15 y Último

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