Lo que vendrá

La ANC aprobó convocar elecciones presidenciales en un lapso no mayor al primer cuatrimestre de este año. Esto significa antes del 30 de abril próximo.

Del lado de la dirigencia oposicionista, la reacción ha sido contradictoria, va desde los que de manera más o menos abierta aceptan el reto –AD, por ejemplo- hasta aquellos que se excluyen de plano y llaman a la abstención. Pero en las filas militantes del oposicionismo la incertidumbre es peor. Después de todo, se trata de una vieja exigencia –elecciones anticipadas- que ahora tienen en sus manos, pero no saben qué hacer con ella.

Esto último da cuenta, por cierto, de la desconfianza que dentro de las filas oposicionista despierta su dirigencia. Y de hecho, no son pocos los convencidos de que ésta más bien es funcional al gobierno, o en todo caso, ha fracasado estrepitosamente en sus pretensiones de tumbarlo. No solo no sacaron a Maduro en el primer semestre de 2016, como prometieron cuando ganaron por aplastante mayoría la Asamblea Nacional. Tampoco evitaron la realización e instalación de la constituyente y hasta se vieron desplazados por la misma, pasando la Asamblea Nacional a ocupar un lugar decorativo en la política criolla. Y en el camino, perdieron casi todas las gobernaciones y alcaldías, y las pocas que conservaron tuvieron que legitimarse ante una ANC que juraban no reconocer por ilegítima.

Pero quien sí asumió de entrada una posición unívoca fue el oposicionismo internacional. Desde los gringos hasta la Unión Europea, pasando por los gobiernos de derecha corruptos y genuflexos del llamado Grupo de Lima, ya anunciaron claramente su desacuerdo con las elecciones. Todo indica que de no serles favorable el resultado lo desconocerán también.

Lo que presagia que en el terreno internacional de triunfar de nuevo el chavismo la situación seguiría igual o peor. Pero no por las elecciones en sí, que Venezuela en cuanto país soberano tiene todo el derecho de hacer. Sino por la actitud injerencista de la mal llamada “comunidad internacional”, a la cual no le interesan en lo más mínimo los derechos humanos, la libertad o la democracia (veamos lo que ocurre en el seno de cada uno de los países del grupo de Lima, empezando por el propio Perú y siguiendo con Colombia, donde en la práctica ya se ejercen acciones de guerra contra Venezuela y los venezolanos, así no la hayan declarado formalmente), sino la defensa de su comunidad de intereses corporativos. En nombre de esos intereses es de hecho cómplice cuando no protagonista directa de los ataques que sufre el país y sus consecuencias.

En fin, como quiera que sea, lo cierto es que entre los chavistas y oposicionistas de a pie estas elecciones ya no aparecen tanto definitivas como terminales. Muchos oposicionistas piensan que de triunfar de nuevo el chavismo no les quedará más que emigrar o pasar definitivamente a la lucha armada. Mientras del lado del chavismo, no son pocos los que están convencidos que de ganar la derecha se les viene la noche.

Otro día, sin embargo, y conforme vayan avanzando los acontecimientos, nos referiremos a los temas esencialmente políticos involucrados en este nuevo llamado electoral. Por lo pronto, queremos hacer referencia a algunas consecuencias económicas del mismo, y más específicamente, a adelantar algunos escenarios posibles.

En primer lugar, si bien es verdad que en materia política la derecha no ha acertado en su estrategia, no puede decirse lo mismo en materia económica. Más allá que para las últimas elecciones el sabotaje no le dio los resultados esperados, es bien sabido que es una fórmula que han venido utilizando al menos desde 2007. En 2015 les funcionó muy bien. Y en un contexto como el actual, donde el gobierno luce acorralado con sanciones y escasez de recursos, pero a su vez obligado a aumentar el gasto para buscar al menos paliar los efectos más nocivos de la guerra económica y la crisis generalizada generada por ésta, todo indica que el manual de sabotaje será reimpulsado con fuerza.

Así las cosas, para el día de hoy miércoles 24 de enero de 2018 en horas de la mañana, el dólar paralelo marca 261.517 bolívares. Si tomamos como referencia la escalada especulativa que tuvo desde el 01 de mayo de 2017, cuando se realizó el llamado a las elecciones constituyentes, hasta el día efectivo de la elección (30 de julio), pudiéramos prever que para las presidenciales –entre mediados y finales de abril- pueda ponerse perfectamente en torno al millón de bolívares. El impacto de esto sobre los precios es de sobra conocido. Pero estamos hablando de un shock que virtualmente puede paralizar la ya contraída actividad económica si no se toman las previsiones del caso, sumado a la escasez de efectivo y al efecto de las compras nerviosas que las familias harán, por no hablar del acaparamiento que todo especulador también realizará para pescar en río revuelto.

En segundo lugar, más allá del sabotaje deliberado, lo más lógico es que aquellos agentes económicos que el gobierno busca seducir para que inviertan y reactiven la economía nacional, opten por no hacerlo esperando ver qué pasa en las elecciones. Y esto aplica no solo para los importadores o productores grandes y medianos, sino también, por ejemplo, para las corporaciones petroleras y mineras y hasta para los virtuales compradores de Petros. En este último caso, dado el aviso de la oposicionista Asamblea Nacional de no reconocer a la “criptomoneda”, la prudencia dicta que es mejor abstenerse de invertir, hasta tanto no se aclaré si el plan sigue o no, lo que dependería de si el gobierno actual sigue o no.

De más está decir que lo mismo aplica para los tenedores de deuda venezolana: no van a renegociar nada con un gobierno que puede estar viviendo sus últimos días.

Y por último, pero no menos importante, también para los venezolanos en el extranjero potenciales alimentadores del DICOM por la vía de las remesas. Descontando a quienes en cualquier escenario igual no lo iban a hacer por antichavistas furibundos, lo más probable es que aquellos que no lo son tanto o inclusive son chavistas militantes, se abstendrán de enviar remesas por esa vía previendo cualquier escenario adverso que las paralice (recuérdese que el mecanismo contempla el uso de la banca pública).

Sin ánimos de ser pesimistas, sabemos que los escenarios dibujados no son los deseables por nadie sensato. Sin embargo, lo último que se debe hacer frente a escenarios difíciles es ignorarlos. Más de una batalla y una causa se ha perdido por ello.

6 Comentarios en Lo que vendrá

  1. Lo mejor que puede ocurrir en estas circunstancias es que el CNE establezca un record asombroso y logre realizar las elecciones el domingo 4 de marzo, son 37 dias…….de esta forma seria mínimo el tiempo para “parálisis”, especulación, sabotaje y otras linduras que se mencionan en este editorial. Además el gobierno podría aplicar una del Comandante Chávez, recuérdese cuando decretó toda una semana asueto de carnaval y por último….la Campaña….que convenza de que nos estamos jugando la vida, la supervivencia de Venezuela como nación…..

  2. Mientras más tiempo se aferren maduro y sus secuaces en el poder, más muerte y sangre venezolana correrá para normalizar la situación social en Venezuela. Por favor, si tienen amor verdadero por Venezuela, lean y analizen el artículo de Felipe Pérez Martí en Aporrea. Que Dios nos proteja.

  3. En cual articulo de la constitucion dice que la ANC es para legislar? no se supone deberian estar creando una nueva constitucion? que verga es esta? algunos se creen mas vivos porque volvieron plastilina la constitucion…como dice otro por alli…es que eso es normal desde el XIX…lo normal es una guerra civil cuando se elimina el pacto social.

  4. De una cosa si estoy seguro, ningún gobierno le gusta ver a su pueblo sufrir como lo esta sufriendo hoy el venezolano. Por culpa de una oposición apátrida acompañada de del imperialismo norteamericano que lo único que piensa todo día es en adueñarse de nuestros recursos naturales.

    • Julián.

      Culpables somos todos:
      – La oposición, por poner a sufrir al pueblo con los precios como estrategia política para tratar de capitalizar su descontento (capitalistas al fin).
      – Los infiltrados en las instituciones, por hacerle el juego a la oposición y proporcionarles los mecanismos para que concreten sus perversas acciones.
      – El Gobierno, por permitir que reine la anarquía especulativa y no poner orden, haciendo cumplir la Ley.
      – EL PUEBLO, POR NO EJERCER SU ROL PARTICIPATIVO Y PROTAGÓNICO QUE LE CORRESPONDE COMO DERECHO Y COMO DEBER, DESENTENDIÉNDOSE DE SU FUNCIÓN CONTRALORA Y DEJÁNDOLE TODA LA CARGA AL GOBIERNO. POR EJEMPLO,¿DÓNDE ESTÁN LAS VOCERÍAS DE ALIMENTACIÓN DE LOS CONSEJOS COMUNALES?
      CUANDO LOS VEAMOS ORGANIZADOS EN COMUNAS, HACIENDO ASAMBLEAS DE CIUDADANOS FIJANDO LAS PAUTAS Y EJERCIENDO ACCIONES DE COGOBIERNO PARA DETENER LA ESPECULACIÓN, ENTONCES LA SITUACIÓN COMENZARÁ A CAMBIAR.

      UN CONSEJO COMUNAL PUEDE HACER QUE SE LE REVOQUE LA LICENCIA DE FUNCIONAMIENTO A CUALQUIER ESTABLECIMIENTO DE SU COMUNIDAD QUE ESPECULE AL PUEBLO. ¿POR QUÉ NO LO HACEMOS?

      No esperemos nada, sino de nosotros mismos. Solo el pueblo salva al pueblo.

      Saludos.

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