Petro y criptomonedas: mitos y realidades (XII)

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(Nota de los editores: el siguiente texto de José Gregorio Piña, la más reciente entrega de su fructífera serie sobre El Petro, estaba originalmente planteada para salir el día de hoy viernes 23 de marzo en horas de la mañana, como de hecho está saliendo. El caso es que, como se podrá ver, Piña en medio de sus consideraciones proponía hacer una reconversión monetaria, del mismo tipo de la anunciada el día de ayer por el presidente Nicolás Maduro. Nos parece importante llamar la atención sobre ello, en la medida que es un indicador de lo clave que resultan las lecturas de los textos de autor)   

Por: José Gregorio Piña T.

Este escrito es la duodécima entrega de una serie, y complementa y actualiza las consideraciones que hemos hecho públicas en once artículos previos; consideraciones plenamente vigentes y aún sin respuesta, por lo que invitamos a que sean tenidas en cuenta en su integridad, junto con lo que sigue.

  1. En primer lugar, hemos de responder algunos comentarios que nos han formulado en la página con respecto a nuestros anteriores artículos. Lo primero es que se nos dice que hay un nuevo decreto presidencial, que supuestamente “difiere” del decreto inicial.
  2. Tal nuevo decreto es el número 3.292, publicado en la Gaceta Oficial N° 41.347, de fecha 23-02-18. Debemos aclarar que el decreto 3.292 nada cambia; ya que es genérico, se refiere a Criptoactivos en general, no al Petro; y no deroga ni modifica al decreto 3.196. En tal sentido, asumimos que fue publicado sólo para incluir al MPPEP y al MPPEF, que no fueron mencionados en el decreto 3.196, siendo competencia de estos la explotación petrolera y lo financiero, respectivamente.
  3. Se nos alega que en ambos decretos citados no queda claro que el barril de petróleo sea exigible como respaldo del Petro (PTR). Pero, el decreto 3.196 sí dice en su considerando cuarto que “el Petro…(omitido) ….se puede utilizar como instrumento de refugio financiero por estar respaldado en barriles de petróleo venezolano, en la forma de un contrato de compra-venta con la posibilidad de ser canjeado por petróleo físico” (subrayado nuestro). Y, si bien es cierto que se habla de otros bienes, hasta ahora no se ha concretado, y cuando se haga, igualmente será un respaldo, en los términos que ello implica
  4. Sobre lo de los descuentos, eso lo dijo el Superintendente en un foro oficial en el MPPPC, según fue reseñado por la Prensa; aunque en una versión del prospecto hablan de una tabla que no aparece, y en otra, provisional, porque sigue siendo una versión “beta”, hablan del 30%, pero eso no es seguro; puesto que han cambiado varias veces el documento. Suponemos que a raíz del alerta que emitimos en el artículo séptimo de esta serie, hubo alguna instrucción para disminuir el monto del descuento.
  5. La actual versión, al 18-03-18, trae la tabla de descuentos, hasta de 30%; pero el problema es que es un escrito anónimo, nadie se responsabiliza por lo escrito. En cualquier caso, una ganancia de 30% Flat (equivalente a 30% de interés pagado por adelantado por el emisor del PTR) sigue siendo altísima, porque en una realización en 15 días, según mi ejemplo en el artículo once de esta serie (podría ser en menor tiempo), la tasa de ganancia anualizada sería del 720%.
  6. En otro orden de ideas, en la última semana trascendió la noticia referida a la emisión privada por parte de una empresa israelí de una criptomoneda respaldada con diamantes; pero es de recalcar que dicho respaldo será establecido con diamantes joya, ya extraídos y tallados, mantenidos en custodia certificada en bóvedas, y apreciados de manera global por medio de un algoritmo al efecto.
  7. Igualmente, se conoció la intención de los Gobiernos de Irán y de Turquía de emitir sendas criptomonedas soberanas, ambas con respaldo del Estado en bienes físicos; en el caso de Irán mediante petróleo y gas natural; pero en ambos países simultáneamente se legisla en contra del uso de otras criptomonedas.
  8. Ahora, entraremos a detallar, según prometimos, lo relativo al Sistema de Administración de Divisas; que ya hemos dicho que en el caso venezolano, siendo el Estado el casi único proveedor de divisas, incluyendo ahora al PTR, que también se comportará como una divisa; es una necesidad que estimamos insoslayable en cualquier escenario económico.
  9. La administración de las divisas propiedad del Estado es la manera que tiene ese Estado para garantizar que su uso sea en provecho de las necesidades económicas de la Sociedad en pleno, por lo que la restricción en la Cuenta de Capitales de la Balanza de Pagos es un requisito para evitar la crónica fuga de divisas en nuestro país, que ha impedido que los períodos de libre convertibilidad se hayan podido mantener, y que cuando estuvieron vigentes propiciaron la salida de centenares de miles de millones de USD, dada la aversión de los actores económicos, no de ahora, sino desde hace más de 50 años, a la inversión privada en el país.
  10. En tal sentido; no nos queda claro, por falta de precisión y franqueza de las fuentes oficiales, si en la actualidad el Ejecutivo Nacional mantiene el Sistema de Administración de Divisas. Por ejemplo, a pesar de que el Convenio Cambiario N° 39, en su artículo 28 Artículo 28 establece que: “El tipo de cambio de referencia previsto en el artículo 11 del presente Convenio Cambiario (nota nuestra: el de la última subasta), aplicará para todas aquellas operaciones de liquidación de monedas extranjeras del sector público y privado. Asimismo, las operaciones de venta de monedas extranjeras al Banco Central de Venezuela por parte de los sujetos indicados en este artículo se efectuarán al tipo de cambio dispuesto en el artículo 11 del presente Convenio Cambiario, reducido en cero coma veinticinco por ciento (0,25%)”; el BCV continúa publicando la tasa del SICAD. Tal vez sea para operaciones remanentes.
  11. En todo caso, parece que en el sistema DICOM no se aplican los requisitos del ¿extinto? SICAD que conformaban la referida Administración de las Divisas; lo cual pudiere justificarse porque, hasta ahora, en las operaciones en el sistema DICOM sólo intervienen personas privadas, con divisas y bolívares provenientes únicamente del sector privado.
  12. Otra cosa son las futuras operaciones con el PTR, las que, como venimos advirtiendo Pasqualina Curcio, Julio Escalona, Luis Britto García y otros y otras, pudieren ser una vía para el mantenimiento de la referida fuga de capitales.
  13. En efecto, si las ventas iniciales de PTR y su reventa en el mercado secundario, incluso en el mercado local en bolívares, tal y como hasta ahora está anunciado por parte del Ejecutivo Nacional, son realizadas y permitidas sin requisito o compromiso específico garantizado sobre el uso de esos PTR; pareciera claro que estaríamos ante una nueva modalidad de salida de capitales, ahora bajo la modalidad de adquisición de PTR, sea para atesorarlos para una eventual venta futura; sea para usarlos para la adquisición de otras divisas; todo ello propiciado por la posibilidad de arbitraje entre el PTR y el VBF, al mantenerlos como dos monedas, ambas venezolanas, y permitir las transacciones entre ellas; lo que facilita la conversión de VBF a divisas, usando al PTR como mero instrumento intermediador.
  14. Eso es lo que no está claro ni ha sido discutido, y compartimos la observación del Doctor en Computación Víctor Theoktisto en cuanto a que precisamente una de las ventajas innegables de la tecnología de la cadena de bloques, u otras de validación por consenso, asociadas a la emisión y transacciones con el PTR, es que permiten un mejor y completo control del uso de los PTR en todas las transacciones, dado que los registros son públicos y auditables y se podría comprobar cada operación.
  15. Y si los y las miembros de la “comunidad de criptoactivistas”, pendientes sólo de su interés y ganancia individual, alegaren, como suelen hacer, que tales controles desvirtúan el carácter de las criptodivisas; les contestamos: ¿y? Precisamente, ese mundo, hasta ahora coto de nadie, de las criptodivisas está cambiando con la irrupción de las criptodivisas soberanas emitidas y respaldadas por los Estados-Nación.

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