Hiperinflación: Arma imperial (I). República de Weimar, 1923

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Por: Pasqualina Curcio

Contrariamente a la concepción ampliamente aceptada fue la depreciación del marco el comienzo de esta cadena de causa y efecto: el aumento de los precios de todos los bienes importados fue causado por la depreciación del marco; luego siguió el general aumento de los precios internos y de los sala|rios; la mayor necesidad de dinero en circulación por parte del público y del Estado, mayores demandas al Reichsbank por parte de los negocios privados y del Estado y el aumento del papel moneda”.

Karl Helfferich, 1923
Secretario del tesoro del Imperio Alemán (1915-1916)

“…la depreciación del marco fue el efecto de una conspiración organizada por los partidos reaccionarios y nacionalistas, que buscaba desordenar las finanzas alemanas, desacreditar sobre el régimen republicano y socavar sus bases (aún inseguras), para poder restaurar el antiguo régimen sobre las ruinas de la joven República”.

Constantino Bresciani-Turroni, 1931
Economista, profesor de la Universitá di Bocconi
Miembro de la Comisión de Reparaciones del Tratado de Versalles
Jefe del Control de Exportación
Asesor económico del Agente General para las Reparaciones.

Casi un siglo ha pasado desde aquella hiperinflación en Alemania en la que los precios llegaron a variar 1.000.000.000.000% en un año, lo que equivale a un promedio de 29.500% mensual.

Es el mismo tiempo que ha transcurrido para que los propulsores de la teoría cuantitativa del dinero posicionasen su discurso acerca de que los aumentos de precios, especialmente las hiperinflaciones, son consecuencia de la emisión “inorgánica” de dinero.

Finalizaba la I Guerra Mundial, el 28 de junio de 1918, las potencias aliadas, EEUU, Inglaterra y Francia, reunidas en Versalles, impusieron a Alemania un conjunto de sanciones para que resarciese los daños causados durante el período bélico. Alemania debía compensar todos los daños causados.

El entonces Imperio Alemán, se vio obligado a indemnizar a las potencias aliadas en tres formas: 1) mediante riquezas inmediatamente transferibles en oro, barcos y valores extranjeros; 2) con valores de la propiedad en territorios cedidos o sometidos por el Armisticio; 3) pagos anuales, en metálico y especies, tales como hierro y carbón. [1]

Jhon Maynard Keynes, quien formó parte del Tesoro Británico durante la guerra, y fue representante oficial en la Conferencia celebrada en Versalles [2], detalló los puntos de este “acuerdo” en su libro titulado “Consecuencias de la Paz” [3]. Lo escribió en noviembre 1919 y allí relató el origen del Armisticio, las propuestas presentadas tanto por las potencias aliadas como por Alemania, el desempeño de cada uno de los actores que participó en las discusiones, pero sobre todo dejó sentada sus críticas al Tratado de Paz por considerar que traería graves consecuencias económicas para Europa.

Estos sucesos se dieron al mismo tiempo en que, a lo interno de Alemania, avanzaba el proceso revolucionario socialista promovido por la Liga Espartaquista liderada por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, la cual en diciembre de 1918 se convirtió en el partido comunista alemán, uno de los dos únicos partidos comunistas de la época conjuntamente con el de Rusia.

Los consejos de soldados, obreros y campesinos (similares a los soviets en Rusia) avanzaron con el proceso revolucionario, conocido como la Revolución de noviembre, mes en el que tomaron Kiel (4 de noviembre de 1918) y Berlín (9 de noviembre de 1918). Ante los sucesos y derrocamiento del imperio alemán, acordaron nombrar como presidente a Friedrich Ebert, quien fue militante de izquierda, pero que ya desde 1914 formaba parte de las filas del Partido Social Demócrata.

Una confrontación ideológica entre el reformismo instaurado por el partido social demócrata y la revolución promovida por el partido comunista caracterizó la vida política desde 1914 y durante la República de Weimar. Adicionalmente, partidos reaccionarios, de ultraderecha, se oponían a las políticas socialdemócratas, al tiempo que se sentían amenazados por el avance de la revolución socialista. Proceso que debemos recordar, se estaba desarrollando simultáneamente a la Revolución Bolchevique de 1917.

Como consecuencia de la Revolución de noviembre fue convocada la Asamblea Nacional Constituyente en enero de 1919, y asumió el poder el partido socialdemócrata el cual, cada vez más, fue virando hacia posturas conservadoras. Ante la amenaza que constituía la eventual toma del poder por parte de los comunistas, Friedrich Ebert, en enero de 1919, instruyó a los grupos paramilitares antirrepublicanos, los denominados “Cuerpos libres”, asesinar a Rosa Luxemburgo y a Liebknecht.

Fuertes enfrentamientos caracterizaron los primeros meses de 1919, el gobierno socialdemócrata trató de eliminar totalmente a la oposición comunista. Por su parte, la extrema derecha, en 1920 dio un golpe de Estado fallido liderado por Wolfang Kapp. Dicho golpe implicó la disolución de la Asamblea Nacional, la convocatoria a elecciones, y la pérdida del poder por parte de los socialdemócratas instaurándose un gobierno burgués, el fortalecimiento de los partidos nacionalistas, el ascenso del Partido Nacionalsocialista y con éste el de Adolfo Hitler.

En este contexto político, al cual solo hemos hecho mención, se desarrolló una de las más catastróficas e inexplicables hiperinflaciones de la historia.

Se lee en el libro de Richard Evans [4]:

“El dinero perdió sentido casi por completo. Las prensas no podían satisfacer la necesidad de producir billetes con valores cada vez más astronómicos, y los ayuntamientos empezaron a imprimir billetes propios de emergencia. Los empleados recogían sus sueldos en bolsas o en carretillas, y corrían a las tiendas para comprar lo que necesitaban antes de que el constante descenso del valor del dinero las pusiese fuera de su alcance.

En las tiendas, los precios se mecanografían y se colocaban cada hora. Los efectos más graves eran los relacionados con el precio de los alimentos. Una mujer que se sentase en una cafetería podía tomar un café por 5.000 marcos y, cuando se levantase a pagar al cabo de una hora, el camarero podía pedirle 8.000 por él.

Un kilo de pan de centeno, básico en la dieta alemana, costaba 163 marcos el 3 de enero de 1923, más de diez veces ese precio en julio, 9 millones de marcos el 1 de octubre, 78.000 millones de marcos el 5 de noviembre y 233.000 millones de marcos quince días después, el 19 de noviembre. En el punto culminante de la hiperinflación, más del 90 por 100 del gasto de una familia media correspondía a la alimentación.

Las familias que dependían de ingresos fijos empezaron a vender sus propiedades para poder conseguir alimentos. Las tiendas empezaron a almacenarlos en previsión de subidas de precios inmediatas. La población, al no poder cubrir las necesidades básicas, se amotinaba y saqueaba las tiendas de alimentos.

La amenaza del hambre era algo muy real.

La desnutrición causó un aumento inmediato de muertes por tuberculosis”. [5]

Definida como el aumento acelerado de los precios, la hiperinflación es insostenible en el tiempo por sus efectos devastadores en las condiciones de vida de la población.

No solo pulveriza el poder adquisitivo de la clase obrera. La hiperinflación también ocasiona:

1) La disminución de la demanda de bienes y servicios, sobre todo de aquellos no esenciales. En la medida en que deben establecerse prioridades de gasto, la demanda se orientará a alimentos, transporte y servicios de salud principalmente, y cada vez en cantidades menores. Lo cual repercute en la disminución de la producción de sectores distintos al de alimentos.

2) Escasez del papel moneda. Los elevados precios obligan a tener mayor cantidad de billetes y monedas para realizar las transacciones cotidianas. Ante un aumento relativamente lento (al compararlo con el incremento de los precios) de la cantidad de dinero impreso, éste será cada vez más insuficiente generando dificultades en las transacciones que se realizan en efectivo.

3) Bajo desempeño del Estado debido a que los recursos financieros planificados y presupuestados a inicios del año fiscal, serán insuficientes en términos reales para cumplir las metas y objetivos planteados. Los presupuestos de ingresos y gastos del sector público son elaborados a finales del año anterior para cubrir los 12 meses del año siguiente. Ante escenarios hiperinflacionarios, incluso inflacionarios, dicha planificación alcanzará para menos de los 12 meses. Es así como los servicios públicos de salud, educación, vivienda, transporte, electricidad, agua, construcción y mantenimiento de obras públicas y, en general, todas las actividades realizadas por el Estado, incluyendo la de los poderes legislativos, judiciales, electorales y en todos los niveles de gobierno se ven afectadas.

Las hiperinflaciones generan pobreza, miseria, hambre y muertes.

Desde Von Hayek, padre del monetarismo, pasando por Milton Friedman y todos sus discípulos, han aprovechado estos casi cién años para convencer de que las hiperinflaciones, comenzando por la de Weimar, son responsabilidad de los gobiernos que mediante una indisciplina fiscal y monetaria, financian sus gastos imprimiendo billetes sin respaldo.

La República de Weimar protagoniza los capítulos de inflación y de hiperinflación en la casi totalidad de los libros de texto de economía los cuales son de lectura obligatoria para quienes quieren obtener el título de economista. El enfoque utilizado en dicha bibliografía para explicar lo ocurrido en Weimar, siempre ha sido monetarista.

Según estos pensadores, la secuencia de los fenómenos de inflación, y especialmente de hiperinflación, es la siguiente: los gobiernos “populistas” e “indisciplinados”, para cubrir sus gastos, imprimen billetes. Este nuevo dinero llega al bolsillo de los consumidores, quienes aumentan la demanda de bienes y servicios. Dada una oferta fija de bienes, esa mayor demanda hará que incrementen los precios en los mercados y en la economía en general.

Para los monetaristas, por lo tanto, la inflación y las hiperinflaciones se generan por el aumento de la demanda de bienes y servicios, ocasionada por una mayor cantidad de dinero en circulación.

Dicha secuencia plantea necesariamente que, como resultado final, además de generarse un aumento de los precios, también aumente la producción, o por lo menos que ésta no disminuya. Teóricamente, cuando aumenta la demanda de un bien en el mercado, quienes lo producen o comercializan tenderán a aumentar la producción para satisfacer esa nueva demanda.

Es por ello, que, siendo coherentes con la teoría de la demanda y de la oferta y del comportamiento de los agentes económicos en los mercados, cada vez que aumenta la demanda de bienes debe generarse un aumento de precios, pero también de las cantidades ofrecidas. [6]

Sin embargo, es el caso, y así lo demostramos para el caso de la República de Weimar que la hiperinflación entre 1921 y 1923 estuvo acompañada de fuertes recesiones, es decir de una caída de los niveles de producción. En términos económicos a este fenómeno se le conoce como estanflación. Ocurre cuando simultáneamente aumentan los precios y disminuyen los niveles de producción.

Se contradice la corriente monetarista cuando atribuye a la expansión de dinero la causa de la hiperinflación, fenómeno que, en todos los casos, ha estado acompañado de disminuciones de los niveles de producción, es decir, han sido estanflaciones. En otras palabras, el aumento de los precios, siendo consistentes teóricamente no se pudo haber originado por un aumento de la demanda de bienes y servicios.

Por lo tanto, este tipo de fenómenos hiperinflacionarios, los cuales han estado acompañados de recesiones, deben hallar su explicación por el lado de la contracción de la oferta y no de la expansión de la demanda. Regresaremos a este punto más adelante, pero consideramos necesario mostrar, de entrada, la contradicción teórica de los monetaristas cuando afirman que las hiperinflaciones se generan por la impresión de dinero.

Además de la insalvable contradicción teórica de quienes comulgan con la teoría cuantitativa del dinero, mostramos en este trabajo que la secuencia observada es contraria a la que ellos plantean.

La secuencia en el caso de Weimar [7] inició con la depreciación de la moneda, lo que implicó un aumento de los precios de los bienes importados (tanto aquellos de consumo final, pero sobre todo los intermedios, necesarios para la producción). Esto generó incrementos en todos los costos de producción, que derivaron en la contracción de la oferta agregada. Cuando disminuye la oferta en los mercados, el resultado será un aumento de los precios (inflación) acompañado de una disminución de los niveles de producción (recesión), es decir, una estanflación. Luego, es el incremento de los precios generales en la economía, lo que presiona, por necesidad, a incrementar la cantidad de dinero circulante.

Es importante conocer por qué cuando aumentan los costos de producción disminuye la oferta: quienes producen, al tener una cantidad limitada de recursos y ante un incremento de los costos de sus insumos se verán obligados a producir menos. Por ejemplo, si con 100 marcos producían 100 cantidades, es decir, en promedio costaba 1 marco cada producto, y de repente, por factores externos aumentan sus costos a 2 marcos por productos. Si solo cuenta con 100 marcos, podrá producir la mitad, es decir, 50 productos. [8]

Las depreciaciones de las monedas, al incidir sobre el precio de los bienes importados, y estos a su vez sobre los costos de producción, provocan lo que se conoce como un shock de oferta, que implica una disminución de la oferta, y dado un nivel de demanda, presionará los precios al alza. A esta secuencia se le conoce como inflación de oferta o de costos.

A diferencia de la inflación de demanda (que es la que plantean los monetaristas), la de oferta generará un aumento de los precios pero con una caída de la producción [9]. En otras palabras, teóricamente, siempre las inflaciones de oferta son estanflaciones. [10]

La hiperinflación de Weimar, fue una estanflación y se originó por un shock de oferta que impactó los costos de producción por la exorbitante depreciación de la moneda. Los demostraremos en detalle más adelante, gráfica y estadísticamente.

Es el caso que cuando hay procesos inflacionarios, la cantidad requerida de dinero por los consumidores en general y también por el Estado, es mayor, y es eso lo que presiona a los bancos centrales a imprimir mayor cantidad de papel moneda, y al sistema bancario en general, sea público o privado, ampliar la cantidad de dinero circulante, lo cual hacen a través de nuevos créditos.

Si usted debe pagar el servicio de transporte público en efectivo, y hoy le cuesta 1 marco, pero la semana próxima le cuesta 10 marcos, usted requerirá 10 veces la cantidad de billetes. La emisión de billetes es potestad del Estado. Por otra parte, cuando los bancos privados le amplían el límite de su tarjeta de crédito (claro que no era el caso de Weimar porque no había dinero electrónico, ni tarjetas de crédito) están aumentando la cantidad de dinero en circulación (en Alemania aumentaron los créditos bancarios.

En resumen, la ampliación de la cantidad de billetes a la que se refieren los monetaristas ha sido la consecuencia y no la causa del aumento de los precios.

Es el objetivo principal de este trabajo, demostrar, econométricamente, que la causa original de la hiperinflación en Weimar fue la depreciación del marco, que la expansión del dinero circulante fue la consecuencia de dichos incrementos de los precios.

También demostramos estadísticamente con esta investigación, que la exorbitante depreciación del marco entre 1919 y 1923, la cual ascendió a 50.761.421.319.697% y que generó una hiperinflación anual de 12 dígitos, no respondía a las condiciones económicas de la época, no estuvo asociada a la caída de las reservas en oro, ni al pago de los compromisos de deuda impuestos por las potencias aliadas, ni tampoco al déficit de la balanza comercial de Alemania, mucho menos a la emisión de dinero. [11]

En Weimar, los titulares de los periódicos, diariamente, se centraban en el supuesto valor del tipo de cambio del marco con respecto al dólar, valor distinto al oficial. Según analistas de la época [12], estos valores estuvieron asociados a actos de conspiración y ataques a la moneda por parte de partidos reaccionarios.

Nos hemos basado, tanto para la obtención de los datos que sustentan los cálculos econométricos, como para el análisis económico y político, en dos libros escritos durante los años 30. El primero de ellos, titulado “The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany”, publicado en 1931 por Constantino Bresciani-Turroni, quien además de ser economista y profesor de la Universitá Bocconi, trabajó en Berlín durante los años de hiperinflación como miembro de la Comisión de Reparaciones conformada a raíz del Tratado de Versalles, también fue jefe del Control de Exportación y asesor económico del Agente General para las Reparaciones.

Un segundo libro, titulado “Exchange, prices, and production in hyper-inflation: Germany, 1920-1923”, escrito por Frank Graham en 1930, quien se desempeñaba como profesor del Departamento de Economía e Instituciones Sociales de la Universidad de Princeton.

Afirmar que las hiperinflaciones han sido causadas por la emisión de dinero “inorgánico” por parte de gobiernos indisciplinados, se ha convertido no solo en un velo que ha cubierto las verdaderas causas de los aumentos de precios, asociados a depreciaciones inexplicable de las monedas, sino también en el argumento perfecto para, paso seguido, recomendar e implementar políticas de “ajustes macroeconómico” caracterizadas por la “disciplina fiscal y monetaria” que pasan por la contracción de la liquidez, la privatización de la producción de bienes y servicios, la congelación de los salarios, la liberación de todos los precios de la economía, en resumen la minimización del Estado en los asuntos económicos y la liberación de la economía basada en la doctrina del shock.

Estas políticas de “estabilización” y la imposibilidad de emitir dinero, no solo corresponde a asuntos ideológicos y creencias en cuanto a que el sector privado es eficiente y el Estado ineficiente, va más allá. Guarda un componente de dominación.

Limitar a los gobiernos a decidir sobre su política monetaria y por lo tanto el financiamiento de sus gastos, los obliga a acudir al sistema financiero internacional para solicitar préstamos, convirtiéndose, el permanente y eterno endeudamiento externo, en un instrumento de dependencia hacia los grandes capitales, lo que equivale a decir, en un mecanismo de neo colonización.

Reconocer que las hiperinflaciones han sido inducidas mediante ataques a la moneda y que no son consecuencia de la expansión de la liquidez monetaria, es trascendente no solo para efectos de la teoría económica en la medida en que desmonta un discurso hegemónico posicionado por décadas acerca de la explicación monetarista de la inflación, sino que sobre todo, deja al descubierto que la manipulación mediática del tipo de cambio, es el dispositivo de un arma masiva y letal que ha sido usada por el imperialismo para incidir sobre el comportamiento de los agentes económicos y afectar variables psicológicas que generen expectativas negativas y desconfianza en la moneda.

El ataque a las monedas induce la inflación, deteriora el poder adquisitivo de la clase obrera, genera pobreza y miseria, busca doblegar a los pueblos y sus gobiernos, sobre todo si son de izquierda, para someterlos a políticas de dependencia económica, endeudamiento permanente, y vulneración de su soberanía.

Es el caso que los ataques imperiales a las monedas y los procesos de hiperinflación que estos generan, especialmente el vivido en Weimar, no solo derivó en pobreza, miseria y muerte, además abonó el terreno para el surgimiento y la consolidación de partidos y de gobiernos autoritarios, dio paso al fascismo y al nazismo, llevó a Adolf Hitler al poder.

Lionel Robbins, economista y profesor de The London School of Economics, conocido, entre otros aspectos, por haber dado la definición contemporánea de “economía”, escribió en 1937 al prologar la primera edición en inglés del libro de Bresciani-Turroni:

“La depreciación del marco desde 1914 a 1923 es uno de los episodios excepcionales del siglo XX. No solamente por su magnitud, sino también por sus efectos. Ocupa un lugar importante en nuestro horizonte. Fue lo más colosal de su tipo en la historia. Destruyó el bienestar de los más sólidos elementos de la sociedad alemana: dejó atrás un desequilibrio moral y económico, tierra apta para los desastres que han seguido. Hitler es el hijo adoptivo de la inflación.” [13]

Este trabajo constituye la primera de varias entregas en las que analizamos las hiperinflaciones ocurridas en la historia. En las próximas mostraremos los casos de Nicaragua (1986-1991), Zimbabwe (2007-2008), Ecuador (2000), Bolivia (1985), Argentina (1989) y Venezuela (2013-2017). En todos se observa un mismo patrón.

1.- Estanflación en Weimar

Un fenómeno interesante se presentó en Alemania: en tiempos de guerra, desde 1914 hasta 1918, cuando se supone que las condiciones no son las más aptas para la producción y el desarrollo, la inflación se mantuvo relativamente estable: no superó los 2 dígitos. En 1916 los precios solo aumentaron 1%. Fue después de finalizada la guerra, en 1919, cuando se comienzan a observar los exorbitantes aumentos de precios, siendo el año 1923 el de mayores niveles de inflación. El siguiente gráfico así lo muestra.

A partir de 1921, la economía alemana comenzó a evidenciar aumentos acelerados de los precios. En 1923, la inflación anual fue de 12 dígitos, el mayor incremento se registró en octubre de ese año: los precios aumentaron, solo ese mes 29.586%.

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Los teóricos atribuyen la hiperinflación de la República de Weimar a “la incontrolable” impresión de dinero por parte del gobierno alemán para cubrir la deuda que las potencias aliadas, EEUU, Inglaterra y Francia, le impusieron como sanciones para resarcir los daños causados durante la Guerra. Sanciones que se concretaron mediante la firma, en Versalles, el 28 de junio de 1919, del Tratado de Paz.

Al respecto, debemos mencionar que durante la guerra, la cantidad de dinero en circulación aumentó 957%, en enero de 1914 la liquidez monetaria era 2,1 millardos de papermarks, y en diciembre de 1918 ascendió a 22,2 millardos. Sin embargo, los precios, durante el mismo período, como hemos observado no superaron las variaciones de 2 dígitos anuales, y entre enero de 1914 y diciembre de 1918 aumentaron 155%, es decir, por debajo del aumento de la liquidez monetaria.

Por otra parte, y ya centrándonos en el período de hiperinflación, entre 1919 y 1923, se contradicen los monetaristas cuando atribuyen a la expansión de dinero, la causa del aumento de los precios en Weimar. El aumento de la cantidad de dinero, según su teoría, implicará una expansión de la demanda de bienes y servicios, que dada una oferta agregada a corto plazo, ajustará los mercados mediante el alza de los precios, pero también debería implicar, por lo explicado más arriba, un aumento de los niveles de producción.

Sin embargo, en 1923, año de mayor hiperinflación, los niveles de producción no aumentaron, por el contrario disminuyeron. Se registró una estanflación en Alemania. De haber sido la emisión de dinero la causa del aumento de los precios, tal como repiten los monetaristas, estos aumentos debieron haber estado acompañados por mayores niveles de producción, a su vez consecuencia de la mayor cantidad de dinero en manos de los consumidores.

Mientras los precios aumentaron 85.559.321.934% en 1923 [14], el producto interno bruto cayó 17% el mismo año [15]. El siguiente gráfico muestra, en un mismo plano, la producción y la inflación en Alemania desde 1915 hasta 1923.

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Se observa en el gráfico, que ni siquiera en el período de guerra, entre 1915 y 1918 hubo disminuciones tan pronunciadas de la producción como ocurrió en 1919 y en 1923. En 1919, se registró una caída del 20% del producto interno bruto con una inflación del 228%.

Se recuperó la producción entre 1920 y 1922, pero en 1923 se registró otro episodio de estanflación. Los precios aumentaron y el producto interno bruto cayó 17%.

En resumen y para efectos de esta primera parte, ya con el hecho de que la hiperinflación en Weimar presentase características de estanflación, impide sustentar el argumento de que la causa fue la emisión descontrolada de dinero “inorgánico”. Seguidamente aportaremos más elementos que desmontan dicha teoría y que apuntan a las verdaderas causas de las hiperinflaciones.

2.- Inflación y liquidez monetaria

No fue la expansión monetaria lo que ocasionó la hiperinflación en la República de Weimar. La impresión de billetes fue la consecuencia y no la causa del aumento de los precios.

En el siguiente gráfico se muestra la variación mensual de los precios y de la liquidez monetaria desde enero de 1921 hasta diciembre de 1923. Se observa que la inflación precede los aumentos de la liquidez monetaria. En otras palabras, primero aumentaron los precios, y luego, como respuesta a la inflación y en vista de la necesidad de contar con mayor cantidad de dinero para responder a los elevados precios, aumentó la liquidez monetaria.

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El mes en el que se registró la mayor inflación, 29.586%, en octubre de 1923, la liquidez monetaria aumentó 8756%. Sin embargo, en noviembre de 1923, la cantidad de dinero aumentó 15.912%, pero ese mes la inflación fue menor, 10.133%. [16]

Aunque gráficamente es evidente que primero ocurrió el aumento de los precios y después el de la cantidad de dinero, hemos querido, para que no haya ninguna duda, demostrarlo econométricamente. Hemos aplicado para ello, el test de causalidad de Granger, herramienta estadística que permite medir cuál variación ocurrió primero.

Sin dudas, en la medida en que aumentan los precios también se registra un aumento de la cantidad de dinero. De hecho, la correlación entre la inflación y la variación de la liquidez monetaria, desde enero de 1921 hasta diciembre de 1923, es casi perfecta y directa (el coeficiente de correlación de Pearson es 0,9872). El aspecto a dilucidar y que nos ocupa, es cuál variación ocurrió primero. El Test de causalidad de Granger permitió medirlo.

Los resultados obtenidos al aplicar el test, coherentes con lo que se observa gráficamente, es que primero aumentaron los precios y luego incrementó la liquidez monetaria. [17]

Contrario a lo que plantea la teoría cuantitativa del dinero, primero se registró el incremento de los precios, y luego, como consecuencia de ello, aumentó la cantidad de dinero en circulación.

Por lo tanto, la causa del aumento de los precios en Weimar no fue la impresión de dinero por parte del gobierno alemán. Lo que hace necesario, entonces, identificar el origen de las variaciones de los precios.

3.- Depreciacíón del marco e Inflación

La causa de la hiperinflación en la República de Weimar entre 1920 y 1923 fue la depreciación de la moneda.

En el gráfico siguiente se observa que las variaciones de los precios ocurrieron casi simultáneamente con respecto al tipo de cambio. [18]

En algunos meses se observa un rezago entre ambas variables. Es el caso, por ejemplo de febrero y abril de 1923, donde se observa que primero se depreció la moneda, y luego aumentaron los precios. Para medir cuál de los dos fenómenos, si la depreciación del marco o la inflación, ocurrió primero, hemos aplicado el test de causalidad de Granger. Obtuvimos que con una mayor probabilidad, la depreciación del marco precedió los aumentos de precios [19]. En otras palabras, primero se depreció la moneda y luego aumentaron los precios, lo que es lo mismo que decir, que fue la depreciación del marco lo que causó el incremento de los precios en Weimar.

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Entre enero de 1921 y diciembre de 1923, el marco se depreció 6.451.612.903.126%. Al perder valor la moneda aumentan los precios de los bienes importados originando lo que se conoce como un shock de oferta. Esto significa que incrementan los costos de todos los procesos de producción, se contrae, por esta vía la oferta, ocasionando una disminución de la producción y un aumento de los precios. Tal como hemos venido afirmando, las hiperinflaciones, con características de estanflación, son causadas por shocks de ofertas.

Esto fue lo que ocurrió en Weimar. La hiperinflación fue de costos, fue ocasionada por un shock de oferta generado por aumentos de los precios de los bienes importados consecuencia, a su vez, de la depreciación del marco.

El siguiente gráfico muestra las importaciones, en miles de toneladas, con respecto al aumento de los precios externos, medidos por el poder de paridad de compra del marco.

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Se observa, que mientras las importaciones disminuyeron 100% durante el año 1923, los precios externos aumentaron desproporcionadamente ese año en 53.470.254.858%, consecuencia de la depreciación del marco.

En este punto del análisis, donde ya hemos demostrado gráfica y econométricamente que la secuencia de los hechos fue, 1) la depreciación del marco, 2) el aumento de los precios internos de la economía, y por último, 3) el incremento de la cantidad de dinero, nos ocupa identificar qué ocasionó la exorbitante depreciación de la moneda.

4.- Depreciación del marco y la cantidad de dinero

Los monetaristas, quienes atribuyen todos los males de la economía al aumento de la cantidad de dinero, también afirman que la depreciación de la moneda, en este caso, del marco, fue consecuencia de la expansión monetaria.

La secuencia que plantean es la siguiente: cuando aumenta la cantidad de dinero en una economía, las personas tienen mayor disponibilidad para demandar divisas, lo que dada una oferta limitada de las monedas extranjeras, genera una presión sobre su precio, es decir, una depreciación.

Si ya hemos demostrado estadísticamente que primero se dio la depreciación del marco, luego la inflación y por último el aumento de la cantidad de dinero, resulta ilógico que la cantidad de dinero haya aumentado antes que la depreciación del marco.

El siguiente gráfico muestra las variaciones del tipo de cambio y de la liquidez monetaria. Se observa que primero se depreció el marco y luego aumentó la cantidad de dinero.

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En todo caso, y aunque gráficamente es evidente, aplicamos el test de causalidad de Granger para medir cuál variación ocurrió primero, si la cantidad de dinero o la depreciación de la moneda. Los resultados [20] arrojan que primero se depreció la moneda y luego aumentó la cantidad de dinero.

5.- Secuencia de la hiperinflación en Weimar

Sin duda alguna, la hiperinflación en la República de Weimar entre 1920 y 1923 fue consecuencia de la depreciación del marco y no de la emisión de dinero. La secuencia fue la siguiente: 1) se depreció el marco, 2) aumentaron los precios de importación, 3) incrementaron los costos de producción, 4) se generó un shock de oferta y una contracción de la oferta agregada, 5) disminuyó la producción, 6) incrementaron los precios internos de la economía, 7) aumentó la presión por mayor cantidad de dinero para realizar las transacciones, 8) el gobierno imprimió más papel moneda y los bancos ampliaron los créditos, 9) aumentó la cantidad de dinero circulante.

Hemos también calculado el test de causalidad de Granger entre los precios internos, medidos por el índice nacional de precios, y los precios de importación. Obtuvimos que existe una mayor probabilidad de que las variaciones de los precios de importación hayan precedido a la de los precios internos. En otras palabras, primero ocurrió un cambio en los precios de los bienes importados y luego de los precios internos de la economía. [21]

Bresciani-Turroni, en 1931, citando a Helfferich, escribió:

“El aumento de la circulación del dinero no ha precedido al aumento de los precios y la depreciación del tipo de cambio, sino que ésta la siguió lentamente y a gran distancia. La circulación del dinero aumentó desde mayo de 1921 hasta el final de enero de 1923, 23 veces; no es posible que este aumento haya causado el aumento en los precios de los bienes importados y del dólar, que en ese período había aumentado 344 veces.” [22]

Por su parte, en cuanto a la secuencia de los sucesos relacionados con la hiperinflación en Weimar, Graham, en 1930 afirmó:

“Si bien hay pruebas concluyentes de que los movimientos de los precios a veces precedieron a aquellos en el volumen del circulante de dinero, no hay seguridad absoluta de que la situación inversa haya ocurrido alguna vez. Igualmente, hay pruebas concluyentes de que los movimientos del tipo de cambio a veces precedieron los de precios sin ninguna certeza de que lo contrario fue alguna vez cierto. La simultaneidad aproximada del movimiento en las tres curvas que marcó el último período de inflación puede haberse debido por completo a una movilidad creciente en los precios internos y en el volumen de circulación del dinero ”. [23]

Economistas estadounidenses afirmaron que el orden causal de los eventos fue el siguiente:

“… depreciación de la moneda, aumento de los precios de importación, aumento de los precios internos, déficits presupuestarios consiguientes, y al mismo tiempo, una mayor demanda de crédito bancario; y finalmente aumento en el número de notas [cantidad de dinero circulante]”. [24]

Escribió Bresciani-Turroni:

Un aumento en el tipo de cambio se extendió casi de inmediato a todos los precios; no solo a los de artículos importados sino también a los bienes domésticos; y a precios mayoristas y minoristas. La única preocupación de los industriales, mayoristas o minoristas en ese momento era la tasa del dólar.

Un aumento en los salarios, y tarifas siguió inmediatamente el aumento de los precios.

Cuando los precios internos, gracias principalmente a la influencia de causas psicológicas, comenzaron a adaptarse de inmediato a los aumentos repentinos de la tasa del dólar, la depreciación de la moneda tendió a convertirse en un factor permanente y rápido sobre los precios internos.

El repentino aumento de los precios provocó una intensa demanda de la circulación de dinero, porque la cantidad existente no era suficiente para el volumen de transacciones. Al mismo tiempo, la necesidad de dinero por parte del Estado aumentó rápidamente. Bancos privados, asediados por sus clientes, encontraron prácticamente imposible satisfacer la demanda de dinero. Algunos días declararon que estaban obligados a suspender pagos o abrir sus oficinas por unas pocas horas solamente.

El pánico se apoderó de los industriales y de las clases comerciales, que ya no estaban en condiciones de cumplir sus contratos. Se rechazaron los cheques privados porque se sabía que en los bancos no podrían cobrarlos. El negocio fue detenido.

El pánico se extendió a las clases trabajadoras cuando se enteraron de que sus empleadores no tenían el efectivo para pagar sus salarios.

El sistema económico reaccionó a esta escasez de la circulación medio; se inventaron nuevas formas de crédito. En el verano de 1923, cuando la escasez de dinero fue más aguda, los bancos de Berlín decidieron emitir un tipo de cheque que fuera aceptable en sus sucursales”. [25]

Ocuparemos lo que queda de este trabajo para identificar cuál fue la causa de la depreciación del marco.

6.- Depreciación del marco. Causas

Entre 1914 y 1923 el marco se depreció, 99.999.999.999.900%. Durante el período de guerra, la pérdida de valor fue menor: entre 1914 y 1918 se depreció 97%. Sin embargo, a partir de esa fecha, entre 1919 y 1923, fue de 50.761.421.319.697%. La mayor depreciación se registró en 1923, en un año perdió 55.315.853.424% de su valor.

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En términos del tipo de cambio entre el marco y el dólar, antes de la guerra, un dólar podía ser comprado por 4 marcos; en abril de 1919 se necesitaban 12 marcos para comprar 1 dólar, y 47 a final de ese mismo año; en octubre de 1922 un dólar podía ser adquirido por 3.180 marcos; en noviembre de 1923, un dólar se cambiaba por 4,2 mil millones de marcos.

Manifestaciones diarias de esta depreciación del marco, que a su vez originó la hiperinflación, las relata Erci Weitz en su libro, La Alemania de Weimar. Presagio y Tragedia [26]:

“Empresas y personas particulares que tenían dólares americanos o libras esterlinas se dedicaron a adquirir propiedades por toda Alemania, lo mismo fábricas que minas o bienes de lujo a precio de ganga. Los médicos y psiquiatras berlineses que atendían a pacientes británicos o norteamericanos daban gracias al cielo, porque les pagaban las consultas en sus monedas respectivas.

Los extranjeros que vivían en regiones limítrofes se acercaban a Alemania y compraban todas las existencias que encontraban en los mercados, porque les parecía baratísimo. Granjeros holandeses compraron cabañas enteras de ganado y se llevaron los animales a su país.

En el verano de 1923, no sólo se perdió por completo la confianza en el marco, sino que el Gobierno también perdió toda credibilidad tanto dentro como fuera del país.”

El aspecto a resolver es la explicación de la desproporcionada depreciación del marco, que como ya demostramos empírica, gráfica y econométricamente no está relacionada con el aumento de la cantidad de dinero.

El valor de una moneda, sobre todo para los monetaristas, depende de la cantidad de reservas internacionales de las que dispone el país y de la cantidad de dinero que circula en le economía. Ya hemos mostrado que no existió relación entre la depreciación del marco y la cantidad de dinero, por el contrario, la pérdida de valor de la moneda precedió el aumento de dinero. En cuanto a las reservas, se esperaría que en la medida en que éstas disminuyen, se depreciaría la moneda y viceversa.

Las reservas en oro de la República de Weimar efectivamente disminuyeron entre 1919 y 1923. Sin embargo, el descenso fue 79% mientras que la depreciación del marco fue de 50.761.421.319.697%, lo cual no guarda ninguna proporción con la caída de las reservas.

El siguiente gráfico muestra la cantidad de reservas, medidas en millones de marcos-oro y la variación anual del tipo de cambio. Se observa que la exorbitante depreciación de la moneda no se corresponde con la disminución de las reservas.

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Paradójicamente, durante la I Guerra Mundial, las reservas se mantuvieron relativamente constantes. Fue a partir de 1918, especialmente entre 1918 y 1919 que registraron una caída de 52%, pasaron de 2.262,2 millones de marcos-oro a 1089,5 millones. Según lo estipulado en el Tratado de Versalles, en 1919, Alemania debía comenzar a resarcir los daños ocasionados en la guerra. Entre 1918 y 1919 la moneda se depreció 465%.

Entre 1920 y 1922, las reservas se mantuvieron relativamente estables, alrededor de 1.000 millones, sin embargo, inexplicablemente, la moneda se depreció 16.128%. En 1923, caen nuevamente las reservas en 54%, pero la moneda registró otra inexplicable depreciación de 55.315.853.424%.

Los cálculos de causalidad de Granger, tal como esperábamos, indican que las variaciones de las reservas preceden las del tipo de cambio [27], sin embargo, resulta económicamente imposible explicar la desproporcionada variación del valor de la moneda.

Varios autores de la época reconocieron que la depreciación del marco fue desproporcionada. Muchos de ellos no encontraron la explicación de ese fenómeno. Algunos lo atribuyeron al supuesto desequilibrio de la balanza comercial. Otros, como Schachat Hjalmar, quien fue presidente del Reichbank en 1923, en su libro, The magic of the money, publicado en 1967, mostró la especulación con el marco como un fenómeno presente entre 1920 y 1923, y mostró la brecha del valor del tipo de cambio oficial y el del mercado externo. [28]

Por su parte, Bresciani-Turroni, también hizo mención a la presencia de una brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y un supuesto tipo de cambio en el exterior.

Los autores de la época, basándose en las teorías económicas, se pasearon por distintas posibles causas de la depreciación del marco. Ninguna de ellas permitía explicar las magnitudes de las variaciones del tipo de cambio.

El déficit de la balanza comercial originado por las elevadas indemnizaciones que debió pagar Alemania después de la Guerra, predominó como la explicación de la depreciación de la moneda. Sin embargo, autores como Bresciani-Turroni manifestaron sus observaciones en cuanto a atribuir al déficit de la balanza comercial el origen de la pérdida de valor del marco. Afirmó:

“De acuerdo con una opinión ampliamente sostenida en Alemania, la balanza comercial deficitaria fue la primera y fundamental causa que durante la guerra ya había provocado la depreciación del valor del marco con respecto a las monedas extranjeras. Obviamente, en este argumento hay mucha confusión de ideas. Si a un tipo de cambio dado entre el marco y el dinero extranjero, la demanda de este último excede el suministro, el marco se deprecia, y eso tiende a restablecer el equilibrio entre las importaciones y las exportaciones”. [29]

Continúa su razonamiento, argumentando:

“A pesar de que el aumento en la demanda de bienes extranjeros puede ser la causa de una depreciación inicial del intercambio de mercado, no puede explicar la depreciación continua. Para explicar la depreciación continua sería necesario suponer que la curva de demanda real para bienes extranjeros se movía continuamente hacia la derecha… Pero eso es poco probable”[30] [subrayado nuestro]

Debemos resaltar el hecho de que incluso cuando la balanza comercial comenzó a recuperarse, la depreciación del marco continuó. El gráfico siguiente muestra la diferencia entre las importaciones y exportaciones, medida en toneladas, con respecto a las variaciones del tipo de cambio. Se observa que no existe ninguna correspondencia entre el comportamiento de la balanza comercial (en toneladas) y las variaciones del tipo de cambio. De hecho, el coeficiente de correlación de Pearson entre ambas variables es casi cero (0,01215).

A partir de mayo de 1923, momento en el que se evidenció la mayor depreciación del marco, ésta coincidió con una recuperación de la balanza comercial.

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Al respecto, Bresciani-Turroni comentó:

“Debido a muchos hechos y por las opiniones de las autoridades competentes, parece que en 1922 (un año en el que los pagos de reparación [por las sanciones impuestas a Alemania] eran muy pequeños y las exportaciones habían aumentado) la situación de la balanza de pagos se volvió favorable gracias a los gastos de los numerosos viajeros que visitaron Alemania ese año, a las actividades de las compañías navieras, y a la venta de valores, hipotecas, casas, terrenos, objetos de arte, etc. En ese momento, la depreciación del marco no solo continuó sino que lo hizo más rápido que nunca”. [subrayado nuestro]

Ni el comportamiento de la balanza comercial, ni las variaciones de las reservas de oro, ni la cantidad de dinero circulando en la economía se correspondían con las variaciones del tipo de cambio.

Esa situación terminó siendo calificada de anormal. La especulación con la moneda se asomó como una de las causas de la posterior depreciación del marco.

Entre los escritos de la época encontramos afirmaciones como la siguiente:

“Tal depreciación, tan rápida, nunca se había conocido en el pasado… Probablemente la firma del Tratado provocó una crisis psicológica en ciertos círculos alemanes, la falta de confianza en el futuro de Alemania dominaba la mente alemana y se manifestó, por primera vez en la historia en el valor del marco, es decir, en una demanda de divisas. Miedo de los movimientos revolucionarios en casa y el deseo de evitar el pesado impuesto con los que el Gobierno pretendía equilibrar el presupuesto también contribuyeron a desprenderse del marco.” [31]

Cuenta Bresciani-Turroni en su libro:

La especulación alemana renovó sus ataques contra el marco, que nuevamente sufrió una fuerte caída. El número de personas cuyos intereses se vieron favorecidos por una depreciación continua del marco, no solo las grandes industrias y las grandes empresas mercantiles, sino también muy numerosas clases de inversores, acapararon billetes o divisas extranjeras. Los pensamientos de todos, del gran capitán de la industria a la modesta mecanógrafa, se concentraron en la tarifa del dólar; y el rostro del modesto burgués fue iluminado por una complaciente sonrisa cuando el boletín diario, impacientemente esperado, revelaba a su mirada codiciosa, un aumento de la tasa del dólar, mientras estaba decepcionado si la publicación oficial mostraba una mejora en el marco.” [subrayado nuestro].

Havenstein, el presidente del Reichsbank, declaró:

El 28 de marzo [1922] comenzó el ataque al mercado de divisas. Muy numerosas clases de la economía alemana, desde ese día en adelante, pensaron que era para intereses personales y no para las necesidades del país. “El Reichsbank tuvo que vender divisas diarias a la cantidad de alrededor de 20 millones de marcos de oro. Pero la demanda de las divisas rápidamente se hizo más intensa y se elevó a 70 millones”. [32][subrayado nuestro].

En el discurso de la época, hubo acusaciones relacionadas con conspiraciones de los partidos reaccionarios y nacionalistas. En la opinión pública se posicionó el discurso de que la depreciación del marco fue intencional y atribuida a una conspiración para derrocar la revolución. [33]

Nos da indicios de la presencia de tal argumento, lo que se lee en el trabajo de Bresciani-Turroni:

“Tampoco consideraré otra acusación, a menudo planteada en Alemania misma, según la cual la depreciación del marco era el efecto de una conspiración organizada por los partidos reaccionarios y nacionalistas, que buscaba desordenar las finanzas alemanas, desacreditar sobre el régimen republicano y socavar sus bases (aún inseguras), para poder restaurar el antiguo régimen sobre las ruinas de la joven República”. [34]

Recordamos que la República de Weimar, constituida con la aprobación de la nueva Constitución el 31 de julio 1919 por la Asamblea Constituyente reunida en Weimar, estuvo caracterizada por una inestabilidad política. Fue gobernada por el Partido Social Demócrata desde la Revolución de noviembre de 1918, con Friedrich Ebert a la cabeza. En las filas del propio socialismo hubo una división creándose tres corrientes: 1) la socialdemocracia, 2) los socialistas independientes, 3) la Liga Espartaquista, partido revolucionario liderado por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, que luego se transformó en el Partido Comunista Alemán.

Intentos de golpe de Estado por parte de los partidos de ultraderecha, así como las intenciones de conquistar el poder por parte del Partido Comunista, caracterizaron esos años.

La posibilidad de que la República de Weimar, estuviese gobernada por la revolución socialista, constituía una amenaza en la Alemania de la época, incluso para los grandes capitales estadounidenses y europeos. No es casual el argumento relacionado con el hecho de que la depreciación del marco estuviese explicada por la conspiración por parte de los partidos reaccionarios que buscaban generar una inestabilidad financiera.

En vista de la imposibilidad de atribuir la exorbitante depreciación del marco a variables económicas, las argumentaciones se debatían entre la especulación por parte de inversionistas y la conspiración caracterizada por ataques a la moneda para influir en un desorden de las finanzas alemanas.

Hubo objeciones a las acusaciones relacionadas con la especulación del marco. La principal de ellas es el hecho de que éstas tienden a desaparecer una vez que los mercados se equilibran ante niveles altos del tipo de cambio que limitan que siga aumentando[35]

Se mantienen los argumentos relacionados con la conspiración por parte de la denominada clase de industriales, quienes para la época, además se beneficiaban de tales magnitudes de la depreciación del marco.

Al respecto, Bresciani-Turroni, como parte de sus conclusiones relacionadas con el análisis de la depreciación del marco, afirmó:

“No hay duda de que la inflación no habría asumido proporciones tan grandes si no hubiese sido favorecida, de muchas maneras, por las personas que sacaron un gran provecho de esto. Está claro de las discusiones sostenidas en 1922 y 1923 en el “Consejo Económico del Reich”, que los representantes de aquellas clases [industriales] utilizaron su influencia en el gobierno para impedir la reforma de las finanzas públicas y para sabotear todas las propuestas para la estabilización del tipo de cambio alemán, que solo aceptaron cuando, al fin, una catástrofe económica amenazó a Alemania y era evidente que las consecuencias de la inflación rebotarían contra sus autores. Sin hacer la afirmación exagerada de que la depreciación del marco se debió a una conspiración de las clases industriales, es cierto, sin embargo, que contribuyeron en gran medida a ello, con la ayuda de los agricultores que vio el aligeramiento de la carga de sus hipotecas, que antes de la guerra era muy pesada, y por todas las otras personas que prosperaron debido a la continua depreciación del dinero nacional”. [36]

Documentos de la época dan cuenta de la alta concentración de capitales por parte de las clases altas durante la hiperinflación, mientras que la clase media se empobrecía ante la desproporcionada elevación de los precios. [37]

Resaltamos el hecho de que diariamente era publicado un boletín con el supuesto valor del marco, distinto al tipo de cambio oficial, cuya brecha se hacía cada vez más alta. Boletines, que como mencionamos anteriormente, esperaban con impaciencia los tendedores de divisas. Este valor de la moneda, simultáneamente, marcaba los precios de los bienes importados, y por lo tanto terminaban afectando los precios internos de la economía.

El tipo de cambio entre el marco y el dólar formaba parte de los titulares de los periódicos de la época. Al respecto, Sebastian Haffner, en su libro Historias de un alemán relata:

“Aquel año, el lector de periódicos tuvo la oportunidad de volver a practicar una variedad más del emocionante juego numérico que había tenido lugar durante la guerra, cuando las cifras de prisioneros y la cuantía del botín habían dominado los titulares. En esta ocasión las cantidades no se referían a acontecimientos bélicos, a pesar de que el año hubiese comenzado con un ánimo muy guerrero, sino a una cuestión bursátil rutinaria, hasta entonces carente de todo interés: la cotización del dólar. Las oscilaciones del valor del dólar eran el barómetro que permitía calcular la caída del marco con una mezcla de miedo y excitación. Además se podía observar otra reacción: cuanto más subía el dólar más aventurados eran nuestros vuelos hacia el reino de la fantasía.” [38]

La siguiente imagen, muestra la publicación del 28 de julio de 1923, en el titular dice que al cambio, un dólar estadounidense equivale a un millón de marcos.

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Scott Mixon, en su trabajo The Foreign Exchange Option Market, 1917-1921, realizó un estudio sobre el mercado de opciones de divisas, en operaciones de mercado abierto, en el que el marco tuvo un papel predominante. Plantea la importancia de las redes sociales para difundir las ideas de inversión y los incentivos o desincentivos relacionados con el valor del marco”. [39]

Desde inicios del siglo pasado, la información publicada en los medios de comunicación, en ese momento los periódicos impresos, se constituían en una herramienta para influir sobre la variable psicológica relacionada con las expectativas en lo que a inversiones se refiere.

Constituye una herramienta muy poderosa el generar expectativas de alza o disminución del valor de la moneda, no solo para influir sobre el mercado cambiario, sino sobre todo como mecanismo para incidir en los precios de los bienes importados y los precios internos de las economías.

Por ejemplo, menciona Mixon los anuncios en el Washington Post, el Wall Street Journal y el New York Times desde 1919, todos relacionados con las opciones de compra del marco y sus supuestos valores, así como su desplome a partir de 1920. Entre las publicaciones se encuentran: “El marco alemán sufre vergonzosa caída” Wall Street Journal, 15 de septiembre de 1919.

En la República de Weimar, diariamente era publicado en los periódicos el supuesto valor del marco, lo cual influía desde el punto de vista psicológico a la consolidación de expectativas de depreciación de la moneda, información asimilada por los agentes económicos para la marcación de los precios de importación y los internos de la economía.

Concluimos en esta parte que no hay manera de explicar económicamente la desproporcionada y exorbitante depreciación del marco entre 1919 y 1923. Los sucesos de la época, así como los análisis de economistas en su momento, apuntan a que el marco sufrió un ataque como parte de la conspiración de los partidos reaccionarios ante la amenaza de que los revolucionarios socialistas asumieran el poder.

El dispositivo que utilizaron para activar dichos ataques a la moneda y su repercusión sobre los precios internos de la economía que derivó en una hiperinflación catastrófica, hambre, miseria y muertes, fue la publicación diaria en los periódicos de un supuesto valor del tipo de cambio entre el marco y el dólar, distinto al oficial. Entre un día y el siguiente este tipo de cambio que encabezaba los titulares de la prensa de la época podía variar en magnitudes sorprendentes.

Estos titulares, según testimonios de la época, eras esperados por todos los alemanes, fuesen o no comerciantes, industriales o banqueros. Servía de referencia para conocer en cuánto incrementarían los precios de los bienes ese día.

A partir de diciembre de 1923, de repente se estabilizaron los precios en Weimar, en la próxima parte analizaremos cómo y por qué ocurrió.

7.- La estabilización monetaria

En noviembre de 1923, entró en circulación una nueva moneda, el rentenmark, medida adoptada por el entonces presidente del Reichsbank, Hjalmar Schacht, a la que atribuyen el que se haya detenido la hiperinflación en Weimar.

Se trataba de una moneda intermedia que contaba con el respaldo de tierras y bienes industriales existentes para la época. Para ese momento, las reservas de oro habían caído, por lo que se propuso una moneda respalda en los bienes y tierras, una especie de hipoteca legal de los recursos de la República cuya emisión debía limitarse estrictamente a 2.400 millones de marcos[40]

Con base en el valor del rentenmark se calculó y ancló el valor de la moneda vigente, el papermark, la cual carecía de respaldo. Para ese momento, 1 rentenmark equivalía a 1.000.000.000.000 papermark. Con respecto al dólar estadounidense, este equivalía a 4,2 rentenmark. Es decir, 1 dólar equivalía, entonces a 42.000.000.000.000 papermark.

Esta medida que buscaba detener la hiperinflación, se basó en el reconocimiento de que era el valor del marco y su depreciación, lo que la causaba, motivo por el cual vieron necesario fijar y respaldar el valor de la moneda en activos, en este caso tierras y bienes industriales como una manera de impedir la persistente depreciación de la moneda si ésta, o para ser más exactos, su valor se anclaba al de activos fijos.

Aunque se lee en los documentos de la época que el motivo de la entrada en circulación de la nueva moneda buscaba detener la hiperinflación por la vía de la limitación de la liquidez monetaria, cabe preguntarse por qué era necesario crear una nueva moneda, si la decisión de emitir o no mayor cantidad de dinero podía darse con la moneda vigente. Con que el Reichbank hubiese limitado la impresión de papel moneda hubiese sido suficiente.

Hacemos esta acotación, porque durante un siglo se ha posicionado el discurso de que fue la contracción de la liquidez monetaria, originada a su vez por la creación de la nueva moneda, el rentenmark, lo que permitió controlar la hiperinflación.

No es cierto que la hiperinflación en Weimar se detuvo por la contracción monetaria. Y es que no puede ser cierto cuando, como hemos demostrado, la causa del aumento de los precios no puede ser atribuida a la impresión de dinero. En otras palabras, aunque efectivamente hubiesen reducido la cantidad de dinero, dicha contracción monetaria no hubiese tenido efectos sobre la hiperinflación porque no era lo que la causaba. Lo que originó la hiperinflación, insistimos fue la depreciación independiente del marco el cual fue atacado y cuyo valor manipulado mediante publicaciones en los periódicos de la época.

Adicionalmente, no pudo ser el rentenmark, ni la contracción de la cantidad de dinero lo que detuvo la hiperinflación porque luego de la puesta en circulación del rentenmark, no solo no disminuyó la liquidez monetaria, sino que ésta aumentó.

Afirma Bresciani-Turroni:

“La emisión del papel moneda con fines comerciales continuó después del 16 de noviembre. En esa fecha, la cantidad de papel en circulación ascendió a 93 billones. Para el 30 de noviembre ya había pasado 400 billones; alcanzó 496 billones el 31 de diciembre; 690 billones el 31 de marzo de 1924; 927 billones el 31 de mayo; y 1.211 billones el 31 de julio siguiente. Al mismo tiempo, aumentó la circulación del nuevo rentenmark, el cual ascendió a 501 millones el 30 de noviembre de 1923; 1,049 millones el 31 de diciembre; 1,760 millones el 31 de marzo de 1924; y 1.803 millones el 31 de julio siguiente. Está bien, entonces, recordar esto: la estabilización del tipo de cambio alemán no se obtuvo por medio de la contracción, o incluso por la detención de la expansión de la circulación de moneda legal. Por el contrario, la cantidad de la moneda legal aumentó considerablemente.” [41]

A pesar de que el rentenmark se ideó solo para las transacciones externas y como medio para fijar el valor del papermark, a lo interno de la economía alemana, fue desplazando al papermark. En otras palabras se cumplió la Ley de Gresham la cual establece que ante la presencia de dos monedas, siempre la más fuerte desplazará a la más débil. En este caso, el rentenmark era considerado más fuerte debido a que contaba con el respaldo en tierras y bienes industriales.

No hay explicaciones satisfactorias de la época que den cuenta de la estabilidad del tipo de cambio alemán a partir de diciembre de 1923. Por el contrario, los teóricos lo calificaron como un enigma en la medida en que consideraban que la nueva moneda, el rentenmark no fue la verdadera solución de la acelerada depreciación del marco.

Al respecto, los expertos encargados de elaborar el informe Dawes [42] consideraban al rentenmark como una solución absolutamente precaria y artificial. Según su opinión, el esquema rentenmark carecía de elementos para un equilibrio estable porque la cobertura “líquida” para respaldar esta moneda era completamente insuficiente para garantizar un sistema permanente. [43]

En tal sentido, aconsejaron la eliminación del rentenmark y la sustitución por una moneda respaldada y convertible. El gobierno alemán y el presidente del Reichsbank aceptaron la propuesta, lo cual implicó la eliminación del rentenmark y la creación del reichsmark en agosto de 1924. El argumento que esgrimieron los expertos que participaron del informe fue que dada la necesidad de Alemania de solicitar préstamos extranjeros, requería crear un sistema monetario que generase confianza a los posibles acreedores. [44]

Por otra parte, y contrariamente a las declaraciones de algunos economistas de la época, quienes afirmaban que la estabilización monetaria se debió al equilibrio de la balanza comercial, es importante mencionar que la depreciación del marco se detuvo y el tipo de cambio se estabilizó justo en el momento en que más se deterioraba la balanza comercial y su saldo se hacía cada vez más deficitario.

Tampoco fue la mejora de la relación entre las importaciones y las exportaciones lo que puede explicar el que de repente se haya detenido la depreciación del marco. Y es que no pudo haber sido la razón debido a que tampoco era ésta la causa de la pérdida de valor de la moneda, tal como demostramos más arriba.

La repentina estabilización del tipo de cambio, calificada de mágica, incluso de milagrosa, por los economistas de la época, en la que a partir de diciembre de 1923 se detuvo la pérdida de valor del marco, no puede ser atribuida a la contracción de la cantidad de dinero en circulación ya que esta no disminuyó, sino por el contrario aumentó. Tampoco puede ser atribuida a la mejora de la balanza comercial, ya que esta, por el contrario, se deterioró. Ni tampoco la atribuyen a esta nueva moneda intermedia el rentenmark.

Sigue siendo un enigma el que de repente, “mágica y milagrosamente”, en cuestión solo de días, la moneda alemana dejó de depreciarse luego que venía de una fuerte y estrepitosa pérdida de su valor. No existe explicación económica alguna.

8.- El Plan Dawes.

Coincidió la repentina estabilización del marco con el inicio, en diciembre de 1923, de las negociaciones entre EEUU y Alemania. Acuerdos que luego, en abril de 1924, se concretaron en el Plan Dawes.

En diciembre de 1923 se creó una comisión presidida por Charles Dawes quien era director de la Oficina del Presupuesto de los EEUU y futuro vicepresidente de ese país. Estaba conformada por representantes de las potencias aliadas conjuntamente con Alemania, representada por Hjalmar Schacht, entonces presidente del Reichsbank, quien también tenía muy buenas relaciones con empresarios británicos y banqueros norteamericanos.

Con el argumento de que Alemania estaba imposibilitada para honrar los compromisos de deuda impuestos mediante el Tratado de Versalles, el Plan Dawes buscaba “equilibrar” el presupuesto alemán y garantizar que ésta pudiese cumplir con la deuda adquirida. El Plan fijó montos anuales de pago por concepto de deuda que pudiesen ser asumidos por Alemania, cuyos recursos provendrían de préstamos otorgados por EEUU.

El Plan Dawes no redujo el importe total de la deuda, pero reconoció que Alemania no estaba en condiciones de pagar anualidades en la escala impuesta mediante el Tratado de Versalles. Los pagos anuales fueron reducidos a proporciones más manejables y se amplió el plazo de los pagos. Los pagos comenzarían con 1.000 millones de marcos-oro al año que luego aumentarían a 2.500 millones[45]

Como parte del Plan Dawes, EEUU emitió un gran préstamo inicial por 800 millones de marcos-oro para garantizar que Alemania pudiese cumplir sus compromisos de deuda con las potencias aliadas[46]

En palabras de Aldcroft, Derek:

“Las debilidades subyacentes del mecanismo de pagos quedaron enmascaradas por un factor enteramente nuevo: la obtención de préstamos masivos en el extranjero… Alemania tomó en préstamo alrededor del 28.000 millones de marcos en el extranjero durante el período 1924-1930 inclusive, con los cuales pagó reparaciones por valor de 10,3 mil millones. Dicho de otro modo, los pagos de las reparaciones estuvieron cubiertos al menos dos veces y media por la importación de capital”. [47] [subrayado nuestro].

Al mismo tiempo, establecieron condiciones a Alemania, entre ellas, que el Reichsbank estaría bajo la supervisión de las potencias aliadas, que la emisión de dinero estuviese limitada y respaldada por reservas en oro y otras divisas, y la creación de una nueva moneda respaldada en oro, que se concretó con el reichsmark en agosto de 1924. [48]

Para el momento de creación, 1 reichsmark equivaldría, por ley, a 1 billón de papermarks. La tasa con respecto al rentenmark también fue fijada por ley: 1 reichsmark equivalía a 1 rentenmark). El papermark fue eliminado de circulación a partir de junio de 1925. Con respecto al oro, 1,392 marcos equivalían a 500 gramos de oro.

En términos coloquiales, dado que Alemania se encontraba en una supuesta situación de default, el Plan Dawes consistió en una especie de refinanciamiento de la deuda externa, la flexibilización de los pagos, un mayor endeudamiento con los EEUU y la aplicación de una especie de doctrina de shock.

El gobierno burgués alemán negoció con EEUU la flexibilización de la deuda y aceptó una serie de condiciones económicas que generaban grandes beneficios al país norteamericano. EEUU le otorgó cuantiosos préstamos a la República de Weimar para que a su vez, esta pagase las deudas que mantenía con las potencias aliadas (incluido EEUU).

Lo que Alemania pagaba a Francia y Gran Bretaña servía a estos países para honrar los compromisos que habían adquirido durante la guerra con EEUU. Por lo tanto, los recursos financieros otorgados en calidad de préstamos por EEUU a Alemania en el marco del Plan Dawes, regresaban al continente americano.

Las negociaciones en el marco del Plan Dawes se dieron con el argumento de que era imposible para Alemania honrar sus compromisos de deuda de reparaciones con las potencias aliadas. Sin embargo, autores sostienen que esto no es del todo cierto. Plantean que Alemania podía perfectamente reunir los recursos para el pago de su deuda mediante la recaudación de impuestos, lo cual no hizo, entre otras razones, porque contaba con los capitales extranjeros que ingresaban como préstamos[49]

Por otra parte, durante toda la década de los 20, Alemania tuvo déficits en su balanza de pagos y la forma de cubrirlos fue pidiendo préstamos en el extranjero. La cantidad total de capital extranjero que ingresó al país fue por el orden de 28.000 millones de marcos. Solo 10.300 millones se destinaron al pago de las reparaciones, mientras que la diferencia se empleó para financiar un elevado excedente de importaciones (6.300 millones de marcos), acumular activos en el extranjero (9.700 millones de marcos), pagar intereses sobre la deuda comercial e incrementar la reserva en oro[50]

“La mayor parte de los préstamos extranjeros recibidos por Alemania fue dedicada a objetivos que no tenían ninguna relación directa con las reparaciones. Los préstamos se utilizaron para reequipar a la industria y edificar equipamiento social”[51]

Una negociación de este tipo, beneficiaba, sin riesgos, a los grandes capitales de EEUU. Otorgaban recursos en calidad de préstamos a Weimar, los cuales por una parte eran utilizados para pagar la propia deuda de reparaciones a los norteamericanos, o a los franceses e ingleses, que a su vez debían saldar cuentas con EEUU. Otra parte del préstamo fue utilizado para realizar importaciones provenientes de estos mismos países incluyendo a EEUU. Además se destinó parte del préstamo para la inversión en industrias, muchas de ellas de capital extranjero, las cuales contaron con incentivos para invertir en Alemania.

Ante la nueva dominación de Alemania por la vía del endeudamiento externo y su dependencia por décadas hacia los grandes capitales norteamericanos y británicos, el seguir atacando su moneda ya no tenía sentido para el imperialismo. Fue en agosto de 2010 cuando Alemania terminó de pagar la deuda que incluyó el Tratado de Versalles de 1919, el Plan Dawes de 1924, El Plan Young de 1929, el Tratdo de Londres de 1953.

Fue el Plan Dawes y las negociaciones muy beneficiosas para el imperialismo de la época (definido como los grandes capitales) lo que hizo que de repente, mágica y milagrosamente se detuviera o detuvieran la estrepitosa depreciación del marco.

Conclusiones:

La Hiperinflación en la República de Weimar no fue consecuencia de la emisión de dinero tal como afirman los propulsores de la teoría cuantitativa del dinero.

Cálculos econométricos demuestran que la expansión monetaria fue consecuencia del aumento de los precios y no la causa. Las variaciones de los precios preceden las de la cantidad de dinero.

La secuencia fue la siguiente: 1) se depreció el marco, 2) aumentaron los precios de importación, 3) incrementaron los costos de producción, 4) se generó un shock de oferta y una contracción de la oferta agregada, 5) disminuyó la producción, 6) incrementaron los precios internos de la economía, 7) aumentó la presión por mayor cantidad de dinero para realizar las transacciones, 8) el gobierno imprimió más papel moneda y los bancos ampliaron los créditos, 9) aumentó la cantidad de dinero circulante.

La depreciación del marco fue, sin dudas, la causa original de la hiperinflación en Weimar.

No hay manera de explicar, económica ni estadísticamente, la exorbitante depreciación de 50.761.421.319.697%% del marco registrada entre 1919 y 1923, la cual no se corresponde, en términos proporcionales, ni con la disminución de las reservas de oro, ni con la evolución del déficit comercial de la balanza de pagos. Por lo tanto, tampoco es consecuencia de la erogación de compromisos de deuda correspondientes a las sanciones impuestas por los países Aliados mediante el Tratado de Versalles una vez finaliza la I Guerra Mundial.

El valor del marco ocupaba los titulares de los periódicos de la época. Diariamente era publicado un tipo de cambio, distinto al oficial, que con impaciencia esperaban todos los alemanes.

Entre los argumentos escritos por economistas de la época figura la tesis relacionada con acciones conspirativas de ataque a la moneda por parte de los partidos reaccionarios para generar una desestabilización financiera y derrocar el gobierno instaurado desde de la Revolución de noviembre, e impedir la toma del poder por parte del Partido Comunista Alemán.

De repente, en diciembre de 1923, la depreciación del marco se detuvo. Luego de una inexplicable depreciación del 50.761.421.319.697% desde 1919, la cual generó una hiperinflación anual de 1.000.000.000.000%, el tipo de cambio se estabilizó.

Para los analistas de la época este fenómeno resultó inexplicable, lo calificaron de mágico y milagroso.

La repentina estabilización de la moneda, no se correspondió con la disminución de la liquidez monetaria, por el contrario, ésta se amplió durante los primeros meses de 1924, tampoco estuvo asociada a mejoras de la balanza comercial, ésta se deterioró esos meses, y tampoco halla explicación en la nueva moneda puesta en circulación en noviembre de 1923, el rentenmark.

Coincidió la repentina y “milagrosa” estabilización del marco con la creación, en diciembre de 1923, de la Comisión responsable de las negociaciones de refinanciamiento de la deuda de Alemania, que en abril de 1924 se concretó en el Plan Dawes. Incluía el Plan la flexibilización de los pagos impuestos en el Tratado de Versalles, pero a su vez un descomunal endeudamiento con EEUU, la entrega de la independencia de su Banco Central, la creación de una nueva moneda (el reichsmark) la contracción monetaria y el incentivo de inversiones extranjeras.

Los ataques a las monedas constituyen una poderosa arma de guerra imperial.

Se trata de un arma no convencional que ha sido usada por el imperialismo, por los grandes capitales, para mediante la desestabilización de los mercados reales y financieros, generar caos social y desestabilización política. Son armas masivas, potentes y letales cuyos efectos, especialmente la hiperinflación, abarca a toda la población, genera pobreza, hambre y miseria.

Estas armas se apoyan en mecanismos psicológicos, los cuales no solo modifican las expectativas racionales de los agentes económicos en cuanto al valor futuro de la moneda y la desconfianza hacia el signo monetario, sino que además, con el apoyo de los medios de comunicación, posicionan el discurso de que tales situaciones catastróficas que implica una hiperinflación se deben a las políticas, modelos económicos y gobiernos de turno, para con ello, justificar no solo la implementación de la doctrina de shock, mecanismo de neo colonización por excelencia, sino un total rechazo y desideologización hacia los modelos de justicia social e igualdad, los cuales, discursivamente asocian a la situación devastadora de la hiperinflación.

La depreciación del marco no solo generó una catastrófica hiperinflación, también preparó el terreno para el ascenso del gobierno autoritario de Adolf Hitler.

La teoría cuantitativa del dinero ha servido de velo para cubrir una de las armas históricas, no convencional y más potente que ha usado el imperialismo para doblegar a los pueblos y someter a los gobiernos: la hiperinflación, cuyo principal dispositivo es el ataque a la moneda.

En las próximas entregas mostraremos otros casos de hiperinflación en los cuales se repiten los patrones relacionados con depreciaciones inexplicables de las monedas y publicaciones periódicas de supuestos valores del tipo de cambio. Nicaragua (1986-1991), Zimbabue (2007-2008), Ecuador (2000), Bolivia (1985), Argentina (1989) y Venezuela (2013-2017) son algunos de ellos.

25 de marzo de 2018

Notas y referencias bibliográficas

[1] Keynes, Jhon Maynard. 1919. Consecuencias de la Paz.

[2] Estuvo representando al Tesoro Británico hasta el 7 de junio de 1919, momento en que se separa del cargo por las manifiestas diferencias con lo que allí se adelantaba como condiciones para la paz.

[3] Ibidem.

[4] Relatos similares también pueden leerse en el libro de Eric Weitz, 2009. “La Alemania de Weimar”, o en “La historia de un alemán” de Sebastian Haffner.

[5] Richard Evans. 2003. La llegad del tercer Reich.

[6] Dado un punto de equilibrio E, donde la oferta agregada es igual a la demanda agregada, el aumento de la cantidad de dinero implicará una variación de la función de demanda agregada por la vía del incremento del ingreso nominal de los consumidores, originado, a su vez, por la mayor cantidad de dinero. Dicho aumento del ingreso y variación de la demanda agregada se verá reflejado, gráficamente, en un traslado, hacia la derecha, de la función de demanda, ésta pasará de D a D´. En este caso, el nuevo punto de equilibrio E´ se corresponderá a mayores precios (pasarán de P0 a P1, donde P> P0), pero también será mayor el nivel de producción de la economía (pasará de Q0 a Q1, donde Q> Q0) debido al aumento de las cantidades ofrecidas.

Diapositiva03

Se trata de una inflación de demanda.

En caso de una economía en pleno empleo, por lo tanto con una función de oferta perfectamente inelástica, es decir, vertical, a lo sumo, la expansión de la demanda, se traducirá en aumentos de precios con similares niveles de producción, pero jamás disminuirá la producción.

Diapositiva02

[7] Y también en los otros casos analizados, los cuales serán publicados en próximas entregas. Nos referimos a las hiperinflaciones en Nicaragua, Ecuador, Argentina, Zimbabwe, Venezuela, entre otras.

[8] Para los economistas que leen, se trata de un ejemplo que busca ilustrar la contracción de la oferta agregada ante los aumentos de los costos de producción. Por tal motivo, solo mencionamos los costos promedios totales, aunque estamos conscientes de los conceptos de costos marginales de producción y por lo tanto de la elasticidad de la función de oferta. En todo caso, ante aumentos de los costos de producción, por lo tanto una variable distinta al precio del bien, la función de oferta se modifica sin variar su pendiente, lo que gráficamente solo implicará un traslado hacia arriba de la mencionada función y una variación del punto de corte.

[9] Se puede revisar cualquier libro de Macroeconomía.

[10] Gráficamente una contracción de la oferta implicará un traslado hacia arriba de dicha función, es decir, los productores estarán dispuestos a colocar en el mercado las mismas cantidades pero a un precio mayor. Dada una demanda agregada, no perfectamente inelástica, el punto de equilibrio E´, con precio P0 y producción Q0, pasará a ser E´´, con P1 y Q1, siendo P1 > P0. Pero, a diferencia de las inflaciones de demanda Q1 < Q0.-

En el caso extremo en que la demanda agregada sea perfectamente inelástica, una contracción de la oferta agregada implicará un aumento de precios manteniendo los niveles de producción. Lo que no ocurrirá nunca, es un aumento de la producción.

[11] Para los cálculos econométricos hemos utilizado el test de causalidad de Granger el cual permite medir cuál variación ocurre primero al comparar dos variables, es decir, permite cuantificar, en términos de probabilidad cuál variable precede a la otra. Es una herramienta estadística que se utiliza para reconocer cuándo una relación de causalidad es espuria, ya que cuantifica, más allá de las altas correlaciones entre ellas, y de considerables bondades de ajuste de modelos de regresión, cuál, efect

[12] Leer a Bresciani-Turroni Constantino. Economista, profesor de la Universitá Bocconi y miembro de la Junta de Reparaciones. También leer a Graham Frank, profesor de la Universidad de Princeton.

[13] Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi. Primera edición en inglés, 1937. Pp:6

[14] Graham, Frank, 1930. Exchange, prices, and production in hyper-inflation: Germany, 1920-1923. Princeton University.

[15] Maddison Project Database. https://www.rug.nl/ggdc/historicaldevelopment/maddison/releases/maddison-project-database-2018

[16] Quienes tienen interés en acudir a la fuente original de los datos pueden consultar el libro de Graham Frank, titulado Exchange, prices and production in hyper-inflation: Germany 1920-1923, publicado en 1930 por Princeton University. En el libro de Bresciani-Turroni Constantino, titulado The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany, publicado en 1931 por la Universitá Bocconi también se encuentra la información estadística.

[17] Los resultados del test permiten aceptar la hipótesis nula de que, con una mayor probabilidad, dados 2 rezagos en una serie de 34 observaciones (desde enero de 1921 hasta diciembre de 193), la liquidez monetaria (M2) no causó la variación del índice de precios (INPC), por el contrario, las variaciones en los precios precedieron las de la liquidez monetaria. Los resultados arrojados por el paquete estadístico Eviews 10 son los siguientes:

[18] El coeficiente de correlación de Pearson es casi 1, es decir perfectamente directo (0,9978).

[19] Con 2 rezagos en la serie, para una nuestra de 34 observaciones (desde enero de 1921 a diciembre de 1923) los resultados del test de causalidad de Granger arrojados por el paquete estadísticos Eviews10, son los siguientes:

nota19

[20] Con 2 rezagos, en una serie de 34 observaciones, los resultados del test de causalidad de Granger son:

nota 20

[21] Con 2 rezagos, los resultados del test de causalidad de Granger entre los precios externos y los internos, fueron los siguientes:

nota 21

[22] Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi. Pp: 45

[23] Graham, Frank, 1930. “Exchange, prices, and production in hyper-inflation: Germany, 1920-1923. Princeton University.

[24] Graham, Frank, 1930. Exchange, prices, and production in hyper-inflation: Germany, 1920-1923. Princeton University.

[25] Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi.

[26] Erci Weitz. 2009. La Alemania de Weimar. Presagio y Tragedia

[27] Los resultados arrojados por el paquete estadístico Eviews10 al aplicar el Test de causalidad de Granger entre las reservas en oro y el tipo de cambio son los siguientes:

nota 27

[28] Hjalmar Schacht. 1967. The magic of money. Londres.

[29] Ibidem

[30] Ibidem

[31] Ibidem

[32] Citado por Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi.

[33] Ibidem

[34] Ibidem

[35] Ibidem

[36] Ibidem

[37] Ibidem

[38] Salas, Luis. Nuevos Tiempos Monetarios II parte: ¿Cómo terminó la hiperinflación alemana? http://www.15yultimo.com/2018/03/21/nuevos-tiempos-monetarios-como-termino-la-hiperinflacion-alemana-ii-parte/

[39] Scott Mixon, 2011. The Foreign Exchange Option Market, 1917-1921

[40] Aldcroft, Derek. Historia económica mundial del siglo XX. De Versalles a Wall Strett, 1919-1929.

[41] Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi. Primera edición en inglés, 1937.

[42] El Plan Dawes fue un programa establecido y suscrito en abril de 1924 entre la República de Weimar y EEUU, el cual tuvo como objetivo que las potencias aliadas contasen con las reparaciones impuestas en el Tratado de Versalles. En diciembre de 1923 se creó una comisión encargada de elaborar dicho Plan, la cual presentó un informe los primeros días de abril.

[43] Bresciani-Turroni Constantino. 1931. The economics of inflation. A study of currency depreciation in post war Germany. Universitá Bocconi. Primera edición en inglés, 1937.

[44] Ibidem

[45] Aldcroft, Derek. Historia económica mundial del siglo XX. De Versalles a Wall Strett, 1919-1929.

[46] Ibidem

[47] Ibidem

[48] No fue sino hasta 1924, cuando las autoridades decidieron emitir una nueva moneda que sustituyó al rentenmark y al papermark, y crearon el reichsmark, la cual se constituyó como moneda nacional, y estuvo, de manera directa, respaldada en oro. A diferencia del rentenmark que de manera indirecta marcaba el valor del papermark, moneda que a su vez era la de circulación nacional y cuya referencia era usada para la marcación de los precios internos, el reichsmark pasó a ser la única moneda nacional y directamente respaldada en el valor del oro. Por lo tanto, cualquier intento de manipulación de su valor resultaría más difícil cuando ésta estaba respaldada y valorada en oro.

Para el momento de creación, 1 reichsmark equivaldría, por ley, a 1 billón de papermarks. La tasa con respecto al rentenmark también fue fijada por ley: 1 reichsmark equivalía a 1 rentenmark). El papermark fue eliminado de circulación a partir de junio de 1925. Con respecto al oro, 1,392 marcos equivalían a 500 gramos de oro.

[49] Ibidem

[50] Ibidem

[51] Ibidem

46 Comentarios en Hiperinflación: Arma imperial (I). República de Weimar, 1923

  1. Excelentísimo y arduo trabajo de la camarada, colega y amiga, la doctora Pasqualina Curcio Curcio; a quien en lo particular agradecemos doblemente; primero por honrarnos en comentar previamente con nosotros su investigación y haber aceptado algunas sugerencias nuestras; y segundo, porque viene a ratificar nuestra tesis pionera y nuestros trabajos, desde hace ya diez años, acerca de que primero se dan los episodios de inflación y, subecuentemente, viene el necesario aumento de la liquidez monetaria para poder aumentar los nuevos precios, aumento que suele darse por la expansion del crédito bancario.
    En tal sentido, también hemos sugerimos a Pasqualina que, saltando la secuencia histórica de su obra, adelante, por razones obvias, el capítulo referente al análisis del caso venezolano.
    Observamos dos insignificantes y obvios gazapos, fácilmente corregibles: primero, luego de la gráfica referida a Importaciones y Precios Externos, dice que las importaciones en 1923 disminuyeron un 100%, cifra imposible porque significaría que bajaron a cero, y la gráfica dice otra cosa; segundo, en la cita 11, se nota que falta parte del texto.
    Sugerimos, adicionalmente, numerar las gráficas para facilitar la referencia; y aumentar el tamaño y mejorar la resolución de las tablas obtenidas de los tests de Granger con el paquete estadístico Eviews10.

  2. Puede que tenga algo de lógica este argumento: “En resumen, la ampliación de la cantidad de billetes a la que se refieren los monetaristas ha sido la consecuencia y no la causa del aumento de los precios.”, sin embargo, se debe decir que siendo el Estado y su Banco Central el responsables de la política monetaria y al ser esta expansiva le manda el mensaje inadecuado los agentes económicos que en teoría conspiran, ya que ante la posible creación de una burbuja de precios por parte de los suspuestos conspiradores, el estado y su Banco Central con la emisión de una mayor masa de dinero ante la misma cantidad de bienes y servicios, esta dando por entendido que acompaña a los agentes económicos conspiradores en el cometido de “inflar” la supuesta burbuja creada, es decir, el estado y su Banco Central ante una posible burbuja de precio no puede ni debe añadir más jabón o aire, al contrario debería mandar un mensaje de que no permitirá que se infle la cuestión y como lo puede hacer es por la vía monetaria inteligente, que por lo que veo, no sobra ni en el Gobierno actual ni en sus académicos.

    Es bueno aclarar que las teorías expansivas no son marxista, más bien van con la línea de pensamiento del keynesianismo, Marx en este tema en particular tiene una visión si se quiere muy monetariasta, parafraseandolo, Marx comulgaba con la idea de que el dinero sea en metal o fiat era una mercancía más que expresaba el valor de cambio de las demás mercancías, a mayor cantidad de esa mercancía llamada dinero debería haber una cantidad equivalente de bienes y servicios, sino evidentemente una mercancía se revaloriza en función de las otras y viceversa.

    Es bien sabido que las inflaciónes obedecen a temas monetarios, ahora las Hiperinflaciones como las que vivió en Alemania o las que se vive en Venezuela hoy en día, obedecen a temas de carácter políticos, y sucede cuando buena parte de la poblacion deja de cree en el sistema, y coml el sistema fiat se basa en la confianza, es susceptible a desastres como los que ocurrieron en Alemania y ocurren hoy actualmente, con una velocidad inexplicable para académicos y pensadores

  3. EXCELENTE TRIBUTO A LA INVESTIGACION DE LA QUE TANTO ADOLDECEMOS Y NECESITAMOS,SOBR TODO INCULCAR N NUESTRO JUENTUD PRESENTE Y FUTURA, LA FELICITO!!!

  4. Entré sin la intención original de leer todo el artículo…. apenitas hasta donde me aburriera… pero arrancando el artículo vi los números de inflación de un año y su extrapolación mensual y no veo forma de reconciliarlos. Tomé mi propia calculadora y ella me indica que si la inflación mensual promedio es de 29500%, entonces la inflación anual sería de 4.52e31% (No confíe en mi palabra, tome su calculadora científica y haga la cuenta: (1 + 29500/100) ^ 12 = 4.52e29 = 4.52e31%)…. lo cual está bastaaaaante lejos del 1e12% de inflación para el año con el que arranca el artículo. Para llegar a tener una inflación de 1e12% habría que tener una inflación mensual promerio de…. 581% (de nuevo tome la calculadora: (1 + 581/100) ^12 = 9.94e9 = 9.94e11%). Y ya con esto veo que ni las matemáticas las usan bien así que ni ganas de leer el resto.

  5. Excelente artículo, un estudio muy perminorizado de la situación en que se vivió en ese tiempo en Alemania y que induscutiblemente está ocurriendo aquí en Venezuela. Yo diría que cualquier parecido con nuestra realidad actual es meramente intecional.
    Cuando se llega a un diagnostico de una enfermedad entonces ya sabemos como empezar a tratarla, es hora que el gobierno nacional de la mano de personas como la Dra. Pascualina Curcio y el Dr. José Gregorio Piña empiecen a dar el tratamiento adecuado al enfermo que es el pueblo Venezolano para erradicar está enfermedad que nos está consumiendo poco a poco. Soy firme creyente de que Venezuela puede hacer dos cosas inmediatas para salir de la crisis actual, 1.- salir por un tiempo perentorio del Bolívar digamos 5 años y adoptar una moneda extranjera fuerte puede ser el dolar, el Euro o el Yuan. Así acabaríamos de una vez con el control de cambio que es la madre de todos los males por lo cual los Estados Unidos y Colombia nos están atacando económica y financieramente, amén de controlar verdaderamente la frontera para acabar con el contrabando de extracción y controlar verdaderamente los precios con mano dura y 2.- la reconversión monetaria debe ser más bien una revaluación monetaria del Bolívar igualandolo con el Dolar y manteniendo así la económia

  6. En la cuarta republica con los adecos y copeyanos mi familia y yo viviamos decentemente, ibamos al mercado y comprabamos los alimentos que necesitabamos y los que no tambien, trabajabamos y con nuestro trabajo podiamos hacer mercado, un buen mercado, comprabamos en makro, por pacas y no eramos acaparadores ni bachaqueros, comprabamos porque podiamos, no eramos ricos ni oligarcas ni burgueses, eramos trabajadores asalariados como ahorita, con la gran diferencia que viviamos dignamente. Desde que llego la revolucion esa dignidad fue desapareciendo hasta llegar a lo que vivimos hoy en dia, seguimos trabajando pero ya el sueldo no alcanza para sino para medio comer, no recibo la caja clap, algo que considero una humillacion porque es depender de algo que llega como y cuando les de la gana a otros y no escogo yo que quiero comprar solo tengo que conformarme con lo que me venden y punto, no tengo carnet de la patria ni tampoco lo quiero porque al igual que el clap me parece humillante, soy empleado publico y he sido victima de amenazas y de intimidacion para asistir a marchas, a votar y pare usted de contar, veo como el lugar donde trabajo es mas importante rendir culto a la revolucion que propcurar desempeñar un buen trabajo. Aqui hablan y defienden al gobierno porque supuestamente son victimas de la guerra economica y yo desde mi experiencia personal siento que yo soy la victima del gobierno. He perdido 25 kilos de peso, recuerdo que antes comia carne, pollo, pescado y los fines de semana hacia una parrilla entre familiares y amigos, me iba de viaje, no al exterior, viajaba dentro de Venezuela y ahora todo eso es solo un recuerdo porque la revolucion me quito la posibilidad de con mi propio trabajo llevar una vida digna.

  7. Ciertamente es muy interesante el trabajo de la doctora Curcio. Sin embargo, pareciera preparar el terreno en términos de metalenguaje para que aceptemos que el problema de la hiperinflación venezolana es DolarToday y la “guerra imperial”, ningún otro. Curiosamente donde la académica da más datos fácticos es en el terreno de lo macroeconómico, pero cuando pasa a lo de la publicación del precio de la moneda estadounidense en los periódicos alemanes, supuesto mecanismo fundamental en el incremento de la inflación, no tiene la misma rigurosidad. Solo hay testimonios sueltos, quizás allí hacía falta un análisis de contenido de los medios alemanes de la época y no las anécdotas de algunas fuentes.

    Respetuosamente creo que no es casual que se citen como fuentes fundamentales a economistas que vivieron el proceso alemán, y que eran además funcionarios de gobierno, esto en mi opinión se hace porque coinciden con la hipótesis del “elemento mágico que hacía subir los precios”.

    ¿Por qué no se citan fundamentalmente a analistas de posguerra o historiadores de la economía alemana que podrían analizar el hecho de una manera desapasionada al estar lejos del mismo? La mayoría de los funcionarios por más bien intencionados que sean, y sin dudar de su preparación académica, mirarán con ojos benévolos aquellas actuaciones o políticas de las que les tocó ser responsables, poniendo el ojo sobre otros factores no sobre sus propias responsabilidades o sobre los hombros de los gobiernos que apoyaron.

    ¿Le parecería imparcial a la profesora Curcio citar para explicar las fallas del gobierno de CAP II a Miguel Rodríguez y a Ricardo Haussman fundamentalmente?¿Y armaría su hipótesis de trabajo a partir del planteamiento de ambos? Ellos son académicos respetados a nivel internacional. Pero no, imagino que no lo haría, porque desde el punto de vista ideológico no comparte sus ideas y la filiación con el proceso político-económico que respaldaron.

    • Saludos. En primer lugar le invito a que visite: https://es.wikipedia.org/wiki/Hiperinflaci%C3%B3n_en_la_Rep%C3%BAblica_de_Weimar, allí aparece una imagen de un periódico de la época en e que se refleja y se fija el valor del marco alemán respecto al dolar de EEUU. Por cierto, la fuente es la biblioteca digital wikipedia.org. En segundo lugar, los economistas citados no eran para nada funcionarios del gobierno, por el contrario, Bresciani-Turrony fué un gran economista de tendencia burguesa y quien estuvo a cargo de la fiscalización de los pagos impuestos por EEUU, Francia e Inglaterra a Alemania en el TRATADO DE VERSALLES. además asesor económico de dicho tratado….

  8. Es una pena que piezas propagandísticas como esta contribuyen a prolongar el sufrimiento del país. Sin una política monetaria estricta y un compromiso creíble de estabilización del agregado monetario la hiperinflación va a continuar, no obstante la retórica de guerra oficial.

    No hay argumento ninguno que la hiperinflación en Alemania era el resultado de una guerra imperial. Los únicos “argumentos” en favor de la tesis que la hiperinflación era el resultado de una “conspiración de los partidos reaccionarios ante la amenaza de que los revolucionarios socialistas asumieran el poder” son los hechos que había en la época acusaciones en este dirección y que la Sra. Curcio no encuentra (o no quiere encontrar) argumentos económicos que puedan explicar la depreciación del marco. (Convenientemente no discute argumentos importantes de su fuente principal – Bresciani-Turroni.)

    Sra. Curcio ni discute la explicación económica de Bresciana-Turroni para el éxito de la introducción de la rentenmark. La idea que la sorprendente estabilización de la moneda alemana en 1923 era el resultado del plano Dawes es ridícula. La moneda se estabilizó ya en noviembre de 1923, las negaciones solo comenzaron en 1924 y solo en agosto se firmó el tratado que solo en septiembre entró en vigencia.

    Solo para dejar esto clarísimo: Bresciani-Turroni no comparte la tesis que “la depreciación del marco fue el efecto de una conspiración organizada por los partidos reaccionarios y nacionalistas”. Pero hay algunas mensajes importantes de Bresciani-Turroni para el Venezuela de hoy:

    “Es cierto que el 16 de noviembre el descuento de bonos de tesoro por el Reichsbank se detuvieron, es decir, la emisión de papel moneda para el gobierno. Ese fue un hecho de fundamental importancia.” (El fin de la financiación del déficit del gobierno por el Banco Central de Venezuela seria un elemento importante en la estabilización monetaria en Venezuela!)

    “Sin dudas esta confianza, gracias a la cual el rentenmark podría ingresar a los canales de circulación de inmediato, habría sido disipado rápidamente si el público hubiera sido llevado a esperar que, a pesar de la obligación impuesta a la Rentenbank por decreto, el Gobierno excedería el límite preestablecido para los emisiones. Un intento de violar estas obligaciones fue hecho por el Gobierno en diciembre de 1923, pero se enfrentó a un rechazo decidido por parte de la gerencia de
    el Rentenbank. El incidente ayudó a fortalecer la confianza en el dinero nuevo. La limitación de la cantidad era entonces de importancia primaria y fundamental.” (Cuando fue la última vez que el BCB rechazó un “pedido” del gobierno venezolano?)

    “La estabilidad del cambio alemán fue […] una vez más en peligro en febrero y marzo de 1924. Como se acordó por unanimidad en Alemania, la causa de la nueva perturbación monetaria fue la política de crédito del Reichsbank que no era lo suficientemente estricta. […] El 7 de abril, el Reichsbank, ahora convencido de que se dirigía para una nueva inflación, que causaría una nueva depreciación del marco de papel y del rentenmark, decidió restringir los créditos […] Los efectos beneficiosos de la nueva política del Reichsbank en el mercado cambiario y en los precios internos no fueron lentos en mostrar a sí mismos.”

    “La conexión causal entre la abundancia de crédito y la depreciación del cambio en el primer trimestre de 1924 y entre la restricción de crédito y el endurecimiento del marco en el siguiente meses, fue bastante obvio y fue reconocido incluso en documentos oficiales, que antes, en general, mostraban poca simpatía con las ideas de la teoría de la cantidad.”

  9. Al seudónimo “peter”: No es cierto que esa sea la posición de Marx sobre el tema; sino todo lo contrario; Marx sostuvo exactamente la tesis que hemos venido planteando y analizando, y que este artículo de Pasqualina ratifica. La posición de Marx queda clara en las siguientes dos citas de sus obras magnas.

    “Las mercancías son cambiadas realmente por dinero, transformadas en dinero real, solo después de haber sido transformadas previamente de modo ideal en dinero, vale decir, después de haber recibido la determinación del precio y son cambiadas entonces como precios. Los precios son por consiguiente el supuesto de la circulación del dinero. (…)La cantidad del dinero requerida, por lo tanto, para la circulación está determinada ante todo por el nivel alto o bajo de los precios de las mercancías puestas en circulación.(…) Es claro que los precios no son altos o bajos porque circule mucho o poco dinero, sino que circula mucho o poco dinero porque los precios son altos o bajos.” MARX, Karl. Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-‐1858. (Tomo 1). Siglo XXI Editores/Editorial Universitaria Chile. Chile. 1972. 127–‐129.

    “La ley según la cual la cantidad de los medios de circulación depende de la suma de los precios de las mercancías que circulan y del ritmo medio del curso del dinero puede expresarse también diciendo que, dada la suma de valor de las mercancías y dado el ritmo medio de sus metamorfosis, la cantidad de dinero o de material dinero circulante depende de su propio valor. La ilusión de que son, por el ésta, su vez, de la masa del material dinero existente dentro de un país, es una ilusión alimentada en sus primitivos mantenedores por la absurda hipótesis de que las mercancías se lanzan al proceso circulatorio sin precio y el dinero sin valor y que luego, allí, una parte alícuota de la masa formada por las mercancías se cambia por una parte alícuota de la montaña de metal”.
    MARX, K. El Capital, Tomo I. FCE. México. 2001. Capítulo III El dinero o la circulación de mercancías. P: 81–‐82.

    Marx vuelve a retomar esa misma postura al comentar ampliamente en casi 200 páginas del Tomo III, la obra de Thomas Tooke “Historía de los precios y del estado de la circulación durante los años 1703-1856”, en la que este de muestra estadísticamente como el alza o disminución de los precios había precedido siempre, respectivamente, al aumento o disminución del circulante.

    Lo otro, sostener que ante la inflación se mantenga la misma masa monetaria, no sólo es cínico y criminal, porque presupone la caída brutal de los salarios reales; sino que provocaría una mayor caída de la demanda agregada, afectado también a los productores y comerciantes; empeorando el cuadro global, y en último caso, paralizaría la economía en su totalidad por falta de liquidez.

    • Por: Fernando Arribas García.

      Especial para TP

      Volvemos sobre el tema de nuestro último artículo del año pasado (TP N° 230), que provocó numerosas reacciones, favorables la mayoría, de crítica algunas, y de censura con la boca espumante unas pocas. Estas últimas, desde posiciones supuestamente puristas que parecen deberse más a la ignorancia del marxismo que a su legítima defensa, nos han acusado de exponer concepciones económicas «neoclásicas», «neoliberales», «keynesianas» y/o «monetaristas».

      Desde marzo no hemos escrito sobre este tema porque, aunque se ha hecho cada vez más evidente que no hay ni hubo nunca la supuesta «guerra económica», creímos correcto no echarle leña a las fogatas guarimberas que por meses pretendieron chamuscar al legítimo gobierno nacional. Comportarnos de otra manera hubiera sido un error político «giordaniesco», y una violación de la línea política del PCV y de las normas de disciplina a las que conscientemente nos sometemos quienes pertenecemos a él.

      Pero, superados esos días de combate callejero y cierre de filas en defensa del gobierno, es tiempo de reabrir el debate sobre temas económicos. No somos partidarios de ese estilo de discurso que requiere que toda afirmación sea validada con citas de algún autor consagrado. Sin embargo, en este caso no tenemos más remedio que echar mano directamente a los textos de Marx –del mismísimo barbudo de Tréveris, y no de alguno de sus sucedáneos muy del gusto del gobierno y sus aparatos editoriales–, más que para defendernos, para defenderlo a él y la doctrina que nos legó.

      Todo lo que sigue está, pues, directamente sustentado en los escritos titulados «Trabajo asalariado y capital» (1849-91) y «Salario, precio y ganancia» (1865) de Marx; todas las citas son traducidas por nosotros de la edición en inglés de las Obras Escogidas de Marx y Engels en tres tomos (Moscú: Editorial Progreso, 1969). Invitamos a los lectores a que busquen y estudien los textos indicados y relean nuestro artículo de diciembre a la luz de ellos. Advertencia, esta exposición no compromete en modo alguno al PCV como colectivo, ni expresa por ahora posiciones oficiales del Partido.

      ¿Qué determina el precio de una mercancía?

      Con esta pregunta Marx abre el fragmento de «Trabajo asalariado y capital» que explica el mecanismo fundamental de la formación y fluctuación de los precios –no de los valores, mucho cuidado–. Y responde: «Es la competencia entre compradores y vendedores, la relación entre la oferta y la demanda, entre la solicitud y su satisfacción. La competencia que determina el precio tiene tres facetas […] una competencia entre vendedores que empuja hacia abajo el precio de las mercancías ofrecidas […] una competencia entre compradores que a su vez causa el aumento de los precios de las mercancías en venta […] una competencia entre compradores y vendedores: los unos quieren comprar tan barato como sea posible, los otros vender tan caro como puedan […]»

      «[…] si la oferta de una mercancía es inferior a su demanda, la competencia entre vendedores es débil o inexistente. Y en la misma medida en que decrece esta competencia, aumenta la competencia entre compradores. Resultado: un aumento más o menos considerable de precios de las mercancías. […] el caso contrario, con el resultado contrario: un gran exceso de la oferta sobre la demanda, una competencia desesperada entre los vendedores, una escasez de compradores, ventas forzosas a precios de barata».

      Así que, primer punto a tener en cuenta: la dinámica fundamental de la variación de precios –lo que modernamente llamamos inflación y deflación–, está determinada, como dijimos en diciembre, por la relación entre oferta y demanda en el mercado. Afirmar tal cosa no es plegarse a teorías clásicas ni neoclásicas; es simplemente reconocer una verdad científica indiscutible, que tanto el marxismo como toda otra doctrina económica medianamente seria admite.

      Segundo punto, que causó mucha molestia en algunos de nuestros lectores de diciembre: de acuerdo con Marx –y es verdad, también de acuerdo con Fedecámaras, nos guste o no–, en condiciones de escasez como las que existen en Venezuela por la débil producción nacional y las dificultades para importar lo que no se produce, el factor principal que hace subir los precios es el comportamiento de la parte compradora, y no el de la parte vendedora.

      Y por lo tanto, todo intento de resolver el problema de la inflación regulando las actividades de los vendedores por métodos policiales o de fiscalización, está condenado a fracasar más temprano que tarde. Mientras persista la escasez, tiene mucho más sentido regular a la parte compradora con mecanismos de control de compras, como el sistema «biométrico» del que ha hablado recientemente el gobierno nacional.

      ¿Y las ganancias de los empresarios?

      A esta cuestión se dedica buena parte de «Salario, precio y ganancia»: si no es la voluntad de los empresarios la que determina los precios y los infla deliberadamente, ¿cómo obtienen sus ganancias habituales? Respuesta: «[…] es un absurdo suponer que la ganancia regular y habitual […] surja de algún aumento de los precios de las mercancías o de su venta por el empresario a un precio que exceda su valor real. […] para explicar el carácter general de la ganancia hay que empezar por el teorema de que las mercancías se venden, por término medio, por sus verdaderos valores, y que las ganancias se obtienen vendiéndolas precisamente por su valor […] Si no logramos explicar las ganancias sobre esta suposición de base, no lograremos explicarlas de ninguna manera».

      «El valor de la mercancía se determina por la cantidad total de trabajo que contiene. Pero una parte de esa cantidad es trabajo remunerado con un salario equivalente; y otra parte es trabajo sin remuneración equivalente para el trabajador. Por tanto, cuando el capitalista vende la mercancía por su valor real, es decir, por la cristalización en dinero de la cantidad total de trabajo encerrado en ella, siempre necesariamente vende con ganancias. […] Repito pues que es vendiendo las mercancías por su verdadero valor, y no por alguno superior, que los empresarios obtienen sus ganancias habituales.»

      Así que, punto tres, la base fundamental de la ganancia de los empresarios capitalistas no es alguna forma de manipulación fraudulenta para elevar los precios en el mercado (las supuestas «usura», «especulación», «acaparamiento», etc.), sino la explotación de los trabajadores por los empresarios, esto es, la apropiación por estos últimos de parte del trabajo realizado por aquellos como trabajo no remunerado.

      Por lo tanto, pese a la irritación que causó esta otra afirmación decembrina nuestra, no es verdad que la alta inflación sea característica de las economías capitalistas, ni es cierto que las manipulaciones fraudulentas del mercado por los empresarios sean inherentes o naturales al capitalismo. Afirmar lo contrario sería, además de «un absurdo», atentar contra el concepto de plusvalía, piedra fundamental de todo el marxismo. Y por lo tanto, asimismo, la alta inflación crónica en Venezuela no es simple culpa del capitalismo, sino de la persistencia de un modelo económico tan atrasado que todavía no llega ni siquiera a capitalista propiamente, y de unos gobiernos que no han sabido –o no han querido– emprender con seriedad su transformación profunda.

      Epílogo

      Si criticar la política económica del gobierno sobre estas bases conceptuales, como lo hicimos en diciembre y lo hacemos habitualmente, constituye delito de neoliberalismo o cualquier otra cosa, aceptamos la condena, pero apenas en grado de cómplices menores. Porque el culpable principal del delito es el cabecilla de nuestra banda, quien responde al nombre de Karl Marx.

      Así que si alguno de nuestros lectores quiere insistir en tales acusaciones, que las dirija en primer lugar contra nuestro «capo» –domicilio actual: cementerio de Highgate en Londres– y sólo después a este modesto articulista que apenas procura cumplir un papel de difusor y defensor de sus doctrinas económicas.

      Fuente: Tribuna Popular 242.

      • El dinero, mercancía “excluida”

        El punto de partida del capítulo 2 es la afirmación según la cual la concepción del intercambio es una relación social entre propietarios privados. Volvemos a encontrar la cita de la sección anterior:

        Para vincular esas cosas entre sí como mercancías, los custodios de las mismas deben relacionarse mutuamente como personas cuya voluntad reside en dichos objetos, de tal suerte que el uno, solo con la voluntad del otro, o sea mediante un acto voluntario común a ambos, va a apropiarse de la mercancía ajena al enajenar la propia. Los dos, por consiguiente, deben reconocerse uno al otro como propietarios privados (p.103).

        La naturaleza del intercambio combina dos actos voluntarios:

        – Como comprador, el individuo es atraído por el valor de uso de la mercancía que compra (la cual no tiene ningún valor de uso para su vendedor). Se trata solamente de una cuestión de gustos y el intercambio no es para el más que un asunto individual (p.105).

        – Como vendedor, el individuo quiere realizar el valor de la mercancía que posee, independientemente de la razón por la cual otro individuo se la compra. Se trata de la cuestión de la evaluación por los demás y el intercambio es para él un proceso social general (p.105).

        Considerado así, el intercambio no puede existir:

        Pero el mismo proceso no puede ser a un mismo tiempo, para todos los poseedores de mercancías, exclusivamente individual y a la vez exclusivamente social general. Si examinamos el punto más de cerca, veremos que a todo poseedor de mercancías toda mercancía ajena se le presenta como equivalente particular de la suya, y ésta como equivalente general de todas las demás. Pero como esto se aplica igualmente a todos los poseedores de mercancías, ninguna de ellas es equivalente general y, en consecuencia, las mercancías no poseen una forma de valor relativa general en la que puedan equipararse los valores, compararse en cuanto magnitudes de valor. Las mercancías, pues, en absoluto se enfrentan entre sí como mercancías, sino solamente como productos o valores de uso (p.105).

        Esta afirmación es una crítica lúcida de la idea, expresada por Marx en el capítulo 1, según la cual las formas no monetarias del valor son relevantes para la comprensión de una sociedad de mercado. La expresión de los valores de las mercancías exige una medida común de todos los trabajos privados; las relaciones espontáneas entre los individuos generan tantas medidas posibles de las mercancías que no puede haber ninguna que sea común. Estas medidas sólo son subjetivas y las relaciones de trueque entre los agentes privados no tienen un carácter social.

        Para que el intercambio pueda ser una relación social (o, dicho de otra manera, que una sociedad de mercado pueda existir), algo debe ocurrir que no sea un simple “desarrollo” de las relaciones de trueque entre individuos. En contraste con lo que Marx escribió en el capítulo 1, “la forma dinero” del valor IV no es un “progreso” de la “forma valor general” III (y, en consecuencia, de las formas “simple” I y “desarrollada” II). La “forma dinero” constituye una ruptura fundamental que cambia completamente la naturaleza del intercambio. ¿Qué fue lo que ocurrió entonces? Responde Marx:

        solo un acto social puede convertir a una mercancía determinada en equivalente general. Por eso la acción social de todas las demás mercancías aparta de las mismas una mercancía determinada, en las cuales todas ellas representan sus valores. Su carácter de ser equivalente general se convierte, a través del proceso social, en función específicamente social de la mercancía apartada. Es de este modo como se convierte en dinero (p.106).

        Se nota la ambigüedad de estas frases. Por un lado, el dinero es concebido como equivalente general, y como tal, es una “mercancía especial”. Por otro lado, es el “resultado de una acción social” específica que lo “excluye”. Esta “acción social” no tiene nada con un proceso histórico (como en Smith) en el cual la humanidad descubriría progresivamente que los metales preciosos tienen propiedades naturales que los hacen elegibles para desempeñar la función de medio de cambio, transformando así una economía de trueque en una economía monetaria. El dinero interviene en el funcionamiento regular de la sociedad de mercado: es en el proceso de la creación de dinero que, según Marx, una mercancía (el oro) llega a ser dinero:

        La dificultad no estriba en comprender que el dinero es mercancía, sino en cómo, por qué por intermedio de qué una mercancía es dinero” (p.112).

        Pero ¿cómo el oro llega a ser dinero? Pues a través de su propio trueque.

        B. El “trueque del oro”

        De acuerdo con Marx, dado que el dinero es una mercancía, entonces se le aplica una teoría del valor como a cualquier otra mercancía:

        Al igual que todas las mercancías, el dinero solo puede expresar su propia magnitud de valor relativamente, en otras mercancías. Su propio valor lo determina el tiempo de trabajo requerido para su producción y se expresa en la cantidad de toda otra mercancía en la que se haya solidificado el mismo tiempo de trabajo. Esta fijación de su magnitud relativa de valor se verifica en su fuente de producción, por medio del trueque directo. No bien entra en la circulación como dinero, su valor ya está dado (p.112).

        Esta afirmación es repetida en el capítulo 3, cuando es analizado el medio de circulación:

        Para que el oro funcione en cuanto dinero, tiene que ingresar, naturalmente, por algún punto cualquiera en el mercado. Ese punto está en su fuente de producción, donde, como producto directo del trabajo, se intercambia por otro producto laboral de valor idéntico (p.133).

    • “Lo otro, sostener que ante la inflación se mantenga la misma masa monetaria, no sólo es cínico y criminal, porque presupone la caída brutal de los salarios reales; sino que provocaría una mayor caída de la demanda agregada, afectado también a los productores y comerciantes; empeorando el cuadro global, y en último caso, paralizaría la economía en su totalidad por falta de liquidez.” Si ya todo eso está ocurriendo, ósea que es verdad que el gobierno está cometiendo crímenes? o es que el Sr Piña vive en VTV o en otro país, donde lo que describe anteriormente no está sucediendo ya, cuánto gana en términos reales un técnico, yo mismo Renuncie a Corpoelec porque el salario real de un día no da para comprar un huevo, cuantos productores y comerciantes han cerrado sus Santamaría porque no tienen ni mercado ni materia prima por la destrucción del salario de los trabajadores, despierte Hermano, ya el desastre esta.
      Claro todo eso se justifica más fácil con Teorías de la Conspiración, en eso somos expertos.

  10. A quien alega un supuesto mal uso de la matemática por parte de la doctora Pasqualina Curcio, pero a su vez se equivoca en sus cálculos; debemos aclarar que es sóo asunto de mala lectura, porque en el párrafo previo a la gráfica titulada “Inflación República de Weimar” se lee claramente que: “En 1923, la inflación anual fue de 12 dígitos, el mayor incremento se registró en octubre de ese año: los precios aumentaron, solo ese mes 29.586%.”, es decir, que la inflación del año redondeó el billón por ciento; mientras que en el mes pico de ese año, octubre, la inflación fue de 29.586% que, expresado de otra manera (menos clara, hay que decirlo) es lo que está dicho al inicio. Aclarado el misterio, y la moraleja es que hay que leer completo, bien y con ánimo de entender, aunque no se comparta lo escrito.

    • Yo podría no compartir las ideas que la autora quisiera compartir con nosotros (y efectivamente no las comparto). Pero tristemente los números son bastante fríos y en general no aceptan opiniones de “me gusta”/”no me gusta”. Si yo le dijera que Usain Bolt alguna vez corrió 100 mts planos en 9.58 seg y que esto _equivale_ a una velocidad de 20.87 mts/seg, usted sin dudas va a hacer una cuenta rápida en su cabeza y diría. QUE QUE???!!! Este tipo está loco!!! a esa velocidad correría los 100 mts en menos de 5 seg. Me equivoco??? Y si colocara eso como “comentario introductorio” a un artículo donde quiero explicar conceptos sobre el movimiento rectilíneo para personas que no son expertas en el tema presentándome a su vez como “experto”??? En mi cabeza, comienza a sonar simplemente _inexcusable_. En la suya no??? Y cuanto leería de dicho artículo??? Resumiendo: Si ella no se expresó bien, es su problema, no el mío por interpretar (correctamente, de paso) lo que ella _escribió_ (no necesariamente lo que quiso decir, en este punto podríamos estar de acuerdo) y darme cuenta de que no _es correcto_.

    • Y por último… solo para no sentir que estoy desperdiciando mi tiempo, me podría indicar en qué me equivoqué en los cálculos para aprender un poco más? Muchísimas gracias por la atención prestada al comentario (así no estemos de acuerdo).

      • Samir: Se llama sesgo del método; actuarialmente distintas fórmulas pueden dar resultados distintos; en este caso, es preferible el método de iteración, que te da 4,34e29; pero, además es asunto de términos, y ya que tomas el párrafo de manera literal, “inflación promedio mensual” es distinto de “inflación intermensual” que es la que calculas. Reconocido que el error de expresión, cuando debió decir inflación pico mensual es inexcusable, sobre todo en la entrada del artículo; en eso estamos de acuerdo.

  11. El propagandista alias “ronny”, apela al recurso barato de la burla y lo despectivo; y olímpicamente obvia toda la tesis de artículo y, convenientemente, se hace el loco con la demostración de que primero fue el alza de los precios y luego el aumento de la liquidez monetaria; trata de apelar a argumentos políticos, para no hablar del núcleo cuantitativo del artículo. Esa sí es propaganda pura, el dogma por el dogma mismo, aun en contra de la evidencia.

  12. A Igor Torrico: se le agradece colocar su verdadero nombre completo; saludos. No todos los autores citados fueron funcionarios en el lapso de la República de Weimar, por lo menos no con poder de decisión: tú y yo hemos sido asesores, incluso en el sector privado, y hemos sido críticos desde dentro, pero eso no nos hizo “casarnos” con lo decidido.
    Y me parece que también, como experto en comunicaciones, también estás semantizando con el metalenguaje para intentar, “sin querer, queriendo” desvirtuar el fondo del artículo.
    Lo de “escarbar” en la prensa de la época me suena un poco a la tesis del “cisne negro” de uno de los personajes que citas; tesis, por cierto, destrozada por especialistas de rango mundial y que significó un descalabro en lo académico para ese personaje.
    Y, por “contrario imperio” como dicen los juristas, tampoco serán imparciales, los escritos posteriores de los triunfadores, que suelen escribir “papers” seudo académicos para santificar la tesis funcionales al interés económico estadounidense; como se han quejado los mismos estudiantes de Harvard, o denuncian los propulsores del movimiento “Rethinking Economics”.
    Por lo demás, Pasqualina no sólo opina ni cita sólo opiniones; está aportando dato duro, numérico, analizado con herramientas estadísticas de punta; eso no se puede despachar con sólo comentarios velados en metalenguaje. En todos los comentarios adversos de arriba, no hay refutación al fondo cuantitativo; salvo el comentario incidental de Samir, procedente, pero ya explicado como un lapsus de la autora, aclarado indirectamente en otro párrafo del escrito; pero que, en todo caso, no invalida toda la data y el análisis cuantitativo de la misma.

    • Las herramientas econométricas que usa no son de punta. El coeficiente de correlación de Pearson viene del siglo XIX y el test de Granger de los años 80 del siglo XX. Los resultados del test de Granger no son interpretadas correctamente por la Sra. Curcio.

  13. Sobre el núcleo cuantitativo del artículo: Para establecer su tesis sobre la secuencia de los eventos la Sra. Curtio usa varias veces el test de causalidad de Granger. Desafortunadamente no sabe interpretar los resultados. De los resultados se puede aprender que 1. la inflación “causó” (causó en el sentido Granger) la depreciación del marco y la depreciación causó la inflación, 2. el cambio en liquidez causó el cambio en la tasa de cambio y viceversa, 3. los cambios en los precios internos causaron los cambios en los precios externos y viceversa. Siempre asumiendo que la autora tomó los precauciones necesarias. (Los resultados sobre la relación entre precios internos y la liquidez no se publicaron.) Estos resultados de manera alguna suporten la tesis que la causación es unidireccional o que la secuencia de los eventos es la defendida por la Sra. Curtio. Esto no es una cuestión de ideología, pero simplemente del uso correcto de las herramientas econométricas. La tristeza es, que la mayoría de lectores de esta nota probablemente – por razones ideológicas – van a rechazar mi observación en vez de estudiar un poco sobre el test de Granger in la literatura econométrica.

    Que la Sra. Curtio no entiende mucho de estadística se muestra también en la nota 17: “Los resultados del test permiten aceptar la hipótesis nula de que, con una mayor probabilidad, dados 2 rezagos en una serie de 34 observaciones (desde enero de 1921 hasta diciembre de 193), la liquidez monetaria (M2) no causó la variación del índice de precios (INPC), por el contrario, las variaciones en los precios precedieron las de la liquidez monetaria.” La Sra. no entiende que es un hipótesis nula y con toda certeza ella no realizó un test con la hipótesis nula que “con una mayor probabilidad, dados 2 rezagos en una serie de 34 observaciones (desde enero de 1921 hasta diciembre de 1923), la liquidez monetaria (M2) no causó la variación del índice de precios (INPC)” o peor que “con una mayor probabilidad, dados 2 rezagos en una serie de 34 observaciones (desde enero de 1921 hasta diciembre de 1923), la liquidez monetaria (M2) no causó la variación del índice de precios (INPC), por el contrario, las variaciones en los precios precedieron las de la liquidez monetaria.” El test de Granger no puede tener tal hipótesis nula.

    Sobre la cuestión de la propaganda: El texto comienza con un lema que falsamente da la impresión que representa la opinión de Bresciani-Turroni. Mas importante: Muchas afirmaciones centrales y repetidas del texto no son respaldadas por argumentos substanciales, pero el texto intenta crear la impresión que lo son. Entre ellos se encuentra la tesis principal, que hace parte del titulo, que la hiperinflación es una arma imperial.

    • Sí, aquí cabe la pregunta de qué fue primero, la gallina o el huevo, existen pruebas estadísticas backward para determinar qué ha sido primero entre inflación y devaluación-monetización, pero si es cierto que en ese periodo estaban trece tipógrafos trabajando a tiempo completo para impriir los billetes, pero que esto sea el culpable o la consecuencia de la hiperinflación requiere de mayores esfuerzos cliométricos y econométricos. Lo de fondo, es que se debe tomar medidas radicales en materia económica, fiscal y monetaria, además de cambiaria

  14. Es premiable el esfuerzo de cliometría de la Dra. Curcio, pero, en los programas con Mario Silva, se le escapan subliminalmente algunos puntos: 1º Al final, la Alemania de Weimar debió someterse a un paquete de medidas de ajuste, con refinanciamiento de deuda, ¿es a esto lo que debe someterse el Gobierno, o seguir en esta inacción que conducirá a una tera-inflación como la descrita en este artículo, con incrementos de salarios dos veces por día? 2º Nombra a Frederich Ebert (socialdemócrata) como el culpable de esa entrega al poder imperial (de EE.UU., en ascenso luego de la 1GM), aun cuando el responsable era el Primer Ministro, lo que me lleva a pensar si no será el culpable nuestro Presidente de esta falta de políticas que terminarán dolarizando o adoptando el Petro como moneda nacional, que al final resulta igual, como en 1923-24 la adopción del Rentenmark como nueva moneda de valor fijo, finalmente aceptada, mientras se puso fin a la emisión de billetes sirvió para trancar la hiperinflación. En definitiva, el gobierno tiene alta parte de la culpa de esta situación de pulverización de nuestros salarios reales, por lo que debe tomar medidas junto a la introducción de un nuevo cono monetario, si no desea que esta redenominación se quede atrás y comprometa el futuro de la República Bolivariana. Gracias a ustedes

  15. ¡Bravo Paqualina! Te botaste con este trabajo, digno de un premio nobel de economía, ya que estas tras algo grande, estas dando al traste con la teoría de la inflación de los monetaristas que no es cualquier cosa y sobre todo estas demostrando que el objetivo de la hiperinflación, es político, y no económico, aunque su manifestación es económica pero forma parte de una estrategia de dominación y desde el caso alemán de 1923 hasta Venezuela ahora mismo 2018, todas las hiperinflacion han tenido un denominador común: 1 )Por detrás esta el nefasto imperialismo yanqui o mejor dicho sus verdaderos dueños el imperialismo financiero (Wall Street); 2) Han sido hechas o inducidas en contra de gobiernos de izquierda o centro-izquierda. 3) Hay en ciernes un prestamos por parte del sector financiero pro-yanqui, por supuesto, bajo condiciones indignas. 4) Lleva implícito un programa de ajustes (Alias “Paquetazo”), que es el acto de dominación y objetivo buscado. 5) Todas terminan con el ascenso de un gobierno de ultra-derecha…..Repito, para concluir ¡Bravo Pasqualina! sigue adelante, estas tras algo grande., un gran aporte al conocimiento científico de la economía política o geo-politica como se dice hoy en día.

  16. Al que insiste con unas citas de Marx sobre otro tema; hay que recordarle que acá se está tratando es la relación entre inflación y liquidez monetaria; no las causas de la inflación. Por lo demás, una cosa es lo que Marx habla sobre las causas de la inflación y otra, como lo demuestra el escrito de Pasqualina, la irreal tasa de cambio que pregonan las páginas WEB; ese es el señalamiento fundamental del artículo; no el de las causas. Y a quien se queja de la caída de su poder adquistivo, peor aún sería si no le hubieran dado los aumentos decretados; y créalo o no, medidas ambas desde febrero de 1999, cuando llegó Chávez a Mirafores; hasta marzo 2018, el crecimiento acumulado del Ingreso Mínimo Legal es igual al crecimiento acumulado del INPC en el mismo lapso; usando la peor proyección de INPC de la oposición. Otra cosa es que antes de 1999, el salario real había caido en promedio hasta 80%.

    • La máxima caída del valor real del salario promedio antes de 1999 se observó entre 1979 y 1996, de 52%. Dado el crecimiento acumulado del INPC, el salario mínimo integral de febrero de 1999 de 181.400 Bs (VEB) en febrero de 2018 equivaldría a 19.773.562,11 Bs (VEF). El salario mínimo integral en febrero de 2018 era 1.307.646,46. Una caída de mas de 93%.

      • Ese promedio para antes de 1999 no es, porque había varios salarios mínimos y, además, la mayoría ni siquiera cobraba dicho mínimo; nosotros lo calculamos de manera ponderada. Y en cuanto al salario de 1999, se te olvidó redenominar a VBF, quitando tres ceros; por eso la cifra proyectada actual está sobreestimada en un factor de diez.

        • No. No mi olvidé de quitar los tres ceros. La caída es tan dramática como muestran mis números.

          Sobre el promedio para antes de 1999 dices “nosotros lo calculamos de manera ponderada”. Hay una publicación que muestra este cálculos y la metodología?

          • Usa los datos del INE y los diversos salarios legales. Sobre lo otro, sí hay una falla de orden 10, porque el INPC acumulado no está en diez millones por ciento desde marzo 1999; con los estimados más cargados, hasta los del FMI está en el orden de un millón por ciento, aproximadamente.

  17. Agradezco todos los comentarios, tanto aquellos que hacen llegar felicitaciones por el esfuerzo y los resultados, como aquellos que han aportado sugerencias y comentarios para mejorar el trabajo. Son un aliciente para continuar con la tarea.
    En este, como en todos los artículos que hemos presentado nos hemos cuidado de citar todas y cada una de las fuentes de las cuales obtuvimos los datos. De la misma manera, hemos detallado la metodología utilizada para el análisis y hemos publicado los resultados. El objetivo es mostrar la mayor transparencia, particularmente en estos momentos en los que las circunstancias que vivimos nos exigen la mayor rigurosidad científica para elevar el nivel de debate.
    Para quienes manifiestan tener diferencias con las herramientas estadísticas utilizadas, los invitamos a realizar sus propios cálculos con los métodos estadísticos que sean de su preferencia. Una parte importante del trabajo de investigación (la obtención de los datos) ya la hemos realizado y la hemos puesto a su disposición.
    En este trabajo no hay dudas ni de la vigencia, ni de la pertinencia de las herramientas que hemos utilizado. En todo caso, para la República de Weimar, el análisis cuantitativo complementa y permite comprobar, no solo lo que es evidente gráficamente, sino lo planteado, en su momento, por los economistas citados: la causa de la hiperinflación en aquella Alemania fue la inexplicable y desproporcionada depreciación del marco y no la expansión de la cantidad de dinero; la expansión monetaria se registró después del aumento de los precios; la desproporcionada depreciación del marco no tiene explicación en variables económicas, fue una manipulación política del tipo de cambio.
    Constituyen estas afirmaciones el eje del trabajo, lo cual suma a la comprobación de nuestra tesis acerca de que las hiperinflaciones son armas imperiales, que accionan a través de la manipulación de las monedas y encubren con la teoría monetarista.
    Por nuestra parte, seguimos investigando los casos de hiperinflación. En todos los que hasta ahora hemos estudiado se evidencia el mismo patrón en el comportamiento de las variables.
    Aprovecho para agradecer a José Gregorio Piña por las conversaciones que, previo y durante la investigación, hemos sostenido, las cuales han sido de gran aporte.

    • Lo que falto en su análisis fue incluir un gráfico que permita ver la evolución del Oro con respecto al Goldmark moneda del imperio Aleman, el Papiermark fue una vulgar emision de papel moneda para pagar los gastos de la Guerra, este por supuesto carecía de respaldo en oro y no era convertible en este metal precioso, lo cual era una situación inusual para la época, donde el esquema del patrón oro requería que todas las emisiones de papel moneda de un país estuvieran respaldadas en oro, precisamente para garantizar su valor.

      El grafico se podrá ver la explosión del precio de la Onza del Oro en Papiermark (Goldmark devaluado), los alemanes no salían a buscar Dólares, iban a los bancos por ORO.

  18. Hoy en Venezuela sucede un experimento monetario gracias a la incapacidad del BCV, al escasear el efectivo, es decir este representa un 4% de la Masa monetaria, cuando lo normal debería ser que represente al menos un 10%-15%. Esta incapacidad de emitir moneda Física o comprarla a tiempo, porque a diferencia de Alemania no tenemos ni la capacidad de imprimir nuestros propios billetes, el Bolívar efectivo tiene un Valor del Doble del electrónico, y por ende un valor 100% mayor respecto al dólar cundo se compara con el valor del Bolívar electrónico respecto al Dólar, esto quiere decir que cuando el Bolívar escasea aumenta su valor respecto al dólar. Claro escasea en efectivo ya que el BCV no tiene como imprimirlo, ahora como para crearlo electrónicamente solo tiene que dar un click y colocar ceros en las cuentas del gobierno se produce estos diferenciales en los tipos de cambio según la cantidad de moneda nacional respecto al dólar, ósea, que el gobierno y su BCV pueden revalorar el Bolívar según la escasez o la sobreabundancia de este. Ante este hecho cierto, no hay teorías de la conspiración que valga la pena.

    • Mal análisis. El efectivo “cuesta más” y “escasea” simplemente porque lo reciben, pero no lo recirculan porque lo venden a las mafias de Colombia por un valor superior al valor nominal.

      • Falso, el efectivo es escaso por la poca cantidad de papel moneda vs la base monetaria que ronda un 4% cuando lo normal es 10% como mínimo, y porque las eminencias del BCV compran a empresas de otros países que son la que producen los bolívares venezolanos billetes de las más bajas denominación en muchiiiisimas machos cantidad que las de alta denominación, consolación el Bolívar en efectivo es escaso por incapacidad de producirlo el BCR, por no comprarlo a tiempo ni en las denominaciones adecuadas, al ser escaso el Bolívar en efectivo se revaloriza en función del dólar en efectivo y por ende en dólar.

      • Falso, el efectivo es escaso por la poca cantidad de papel moneda vs la base monetaria que ronda un 4% cuando lo normal es 10% como mínimo, y porque las eminencias del BCV compran a empresas de otros países que son la que producen los bolívares venezolanos billetes de las más bajas denominación en muchiiiisimas mas cantidades que las de alta denominación, conclusión el Bolívar en efectivo es escaso por incapacidad de producirlo el BCV, por no comprarlo a tiempo ni en las denominaciones adecuadas, al ser escaso el Bolívar en efectivo se revaloriza en función del Bolivar electronico y por ende no se depresia a la misma velocidad vs dólar.

  19. A Pasqualina Curcio: El problema no son las herramientas estadísticas utilizadas, pero el mal uso que usted hace de ellas. Obviamente ni las entiende, ni las sabe interpretar. No es necesario hacer mis proprios cálculos para mostrar que está errada. Sus mismos cálculos comprueban esto. Los resultados en las notas 19-21 comprueban una causalidad (en el sentido de Granger) bidireccional. La nota 20 por ejemplo muestra el resultado de la prueba de dos hipótesis nulas: Que TC no causa M2 y que M2 no causa TC. Ambas son refutadas. La probabilidad que se llega a un valor de F de 4624574 (o mas) asumiendo que TC no causa M2 es prácticamente nula. Pero de la misma manera la probabilidad que se llega a un valor de F de 9111,48 asumiendo que M2 no causa TC es prácticamente nula. Usando su manera de hablar tanto el aumento de M2 precedió el aumento de TC como viceversa. (Siempre asumiendo que sus cálculos son correctos.) Nada en el resultado arroja “que primero se depreció la moneda y luego aumentó la cantidad de dinero”. Ningún valor en el cuadro de resultados expresa la probabilidad que TC precedió a M2 o viceversa y el test de Granger no es un test para determinar se – por ejemplo en el caso de la bidireccionalidad – la probabilidad que TC precedió a M2 es mayor que la probabilidad que M2 precedió a TC.

    En el caso de la nota 27 ninguna de las hipótesis nulas es refutada. No hay razón estadística suficiente ni para afirmar que las variaciones de las reservas de oro causan las del tipo de cambio ni que las variaciones del tipo de cambio causan las de las reservas. La probabilidad que se llega a un valor de F de 2,01614 mismo en el caso que las variaciones de las reservas de oro no tienen ninguna influencia en las del tipo de cambio es relativamente alta (0,2786).

    Ciertamente, “las circunstancias que vivimos nos exigen la mayor rigurosidad científica”. Desafortunadamente a este texto le falta mucho en este respecto. Mi recomendación: Estudiar un libro de texto de econometría antes de seguir investigando los casos de hiperinflación.

  20. 6Mayo. La PULVERIZACIÓN del BolívarFUERTE de Chávez, sumado a la VERGUENZA del SOBERANO?(eliminando 3 0s, y?).OFICIALMENTE se acepta LA DERROTA. PRECIOS IMPAGABLES”DE FACTO”se quedan. LA DERECHA CRIMINAL IMPUNE. Que diferencia hay con Macri?o Santos? NINGUNA. El Pueblo de a pie, que somos MILLONES, estamos MUY MUY MUY ARRECH😡S.

  21. Excelente análisis, siempre me pregunté, porque en un comentario que no recuerdo donde lo leí, decía que comprar un pan en la Alemania despues de la primera guerra mundial llegó a costar tres trillones de Marcos Alemanes (3.000.000.000.000.000.000). Ahora entiendo las implicaciones políticas e Imperiales que estaban detrás de todo ello.
    Gracias por tan didactico y pedagógico análisis.

  22. Estos pseudo-economistas neoliberales que comenta estupideces no pueden hacer nada para refutar los argumentos de Pasqualina Curcio. Señora siga adelante, que esos neoliberales sigan creyendo que la culpa es de Maduro y no de los especuladores Dolar Today y los cambistas de la casa de cambios.
    Los precios son manipulados por los especuladores de Dolar Today con la casas de cambios que hay en la frontera de cucuta en Colombia que desvaloriza el bolívar ante el dólar poniendo, los comerciantes que son participes de la guerra económica y financiera fijan esos precios irreales en los alimentos creando así una inflación inducida, toda una guerra económica bien planificada desde Washington. Si Dolar Today dice que esto, entonces los comerciantes lo ponen a ese precio y le suba el precio que ponen Dolar Today para que estos comerciantes ganen la diferencia. No hay que ser un genio para darse cuenta de que EE.UU. busca destruir la economía venezolana, pero no lo ha podido hacer en 5 años y no lo podrán lograr. Ahora les dejo para que se enteren quien es el verdadero responsable generador de la pobreza, miseria y hambre en el mundo. Es nada más y nada menos que el capitalismo.

    ¿Por qué el capitalismo es el genocida más respetado del mundo? (¿Quién es el más grande terrorista y genocida de la historia de la humanidad? ¡Si! Lo adivinaste. Es el capitalismo. La caída del sistema capitalista es inminente).

    – En el capitalismo se han dado guerras entre intereses de países imperialistas, guerras por dominio territorial o por poder político, económico y social, guerras por ideologías, por conflictos internos y externos, hasta se han dado desastres naturales, hambrunas, terrorismo y guerras civiles inducidos por el capitalismo.

    Imperio británico, francés, español, portugués (Los economistas como Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Milton Friedman, Murray Rothbard, y otros murieron como Adam Smith, Thomas Malthus, David Ricardo, Jean-Baptiste Say sin conocer la cosecha real de su fracaso).

    – El imperialismo es el acto de la clase dominante de la nación que fuerza su control sobre otras naciones débiles por intereses políticos y económicos. Esto se hace para obtener el control de los mercados, los recursos naturales y los mercados laborales con fines de lucro. Estas cosas se gastan según la necesidad, pero para el beneficio de un pequeño número de individuos. Se entiende clase dominante a la oligarquía ya sea monárquica o no que gobierna en favor de los intereses de ellos. Tendencia de una potencia económica a extender su dominio sobre otros países o estados por medio de la fuerza o por influjos económicos y políticos abusivos.

    – Enorme genocidio de nativos americanos del continente de América hecho por los europeos (Inicios del siglo XVI hasta inicio del siglo XX) — 114,000,000

    – Comercio y explotación de Esclavos Africanos por países europeos (Finales del siglo XV hasta inicio del siglo XX) — 150,000,000

    – Muertes en total: 264,000,000

    Imperialismo estadounidense (Decían antiguamente la propaganda anti-comunista de EE.UU. en la guerra fría que la “amenaza” mundial era la URSS. Y ahora para el imperio de EE.UU. la “amenaza” es Rusia, Corea del Norte, Irán, Siria, Venezuela países que son anti-imperialistas y con muchos recursos naturales).

    – Huracán Katrina (construcción defectuosa y deliberada) — 1,836

    – Intervención de la OTAN en Libia (2011) — 15,000

    – Intervención USA en el Congo — 4,000,000

    – Tamiles muertos por USA al apoyar al Gobernador de Sri Lanka (1983-2009) — 30,000

    – Bombardeo masivo y criminal de USA en Yugoslavia (1999) — 300,000

    – Guerra Revolucionaria de USA (1775-1783) — 117,017 (Pero si Rusia se deshace de un monarca déspota y tirano está mal, ¿no?)

    – Guerra hispano-estadounidense (1898) — 100,000

    – Irak (USA vende gas venenoso a Sadam Husein) — 400,000

    – Invasión de las Filipinas (1941-1942) — 650,000

    – Hambruna provocada por USA en Bangladesh (1974) — 100,000

    – Guerra del Golfo (1990-1991) — 500,000

    – Guerra Civil Guatemalteca (1960-1996) — 200,000

    – Guerra Civil USA o Guerra de Secesión (1861-1865) — 700,000

    – Apoyo de USA al dictador indonesio. El General Suharto (Dictador Anticomunista) — 1,300,000

    – Sanciones impuestas por USA a Irak — 1,000,000

    – Guerra filipino-estadounidense (1898-1908) — 3,000,000

    – Guerra anglo-estadounidense (1812) — 20,000

    – Afganistán (Guerra contra el Terrorismo) — 1,200,000

    – Irak (Guerra contra el Terrorismo) — 1,300,000

    – Agresión, invasión y muertes generadas por USA en América Latina (1776-2017) — 6,000,000

    – Campos de concentración de EE.UU. para alemanes durante la 1ra Guerra Mundial entre los años (1917-1919) y la 2da Guerra Mundial (1939-1946) — 1,000,000

    – Guerra del Vietnam, esto incluye a Camboya y Laos (1955-1975) * — 6,000,000

    – USA Bombardea el abastecimiento de Agua en Irak (1991) — 500,000

    – Guerra Coreana (1950-1953) * — 4,000,000

    – * Ambas guerras tan como como la guerra de Corea y la de Vietnam causadas por USA

    – Muertes en total: 32,433,853

    Imperio japonés (La II Guerra sino-japonesa fue un conflicto militar entre la República de China y el Imperio de Japón. La República de China fue controlado por el partido nacionalista chino Kuomintang, fundado por Sun Yat-sen, y que consiguió establecer una república unificada en 1927 bajo el mando de Chiang Kai-shek, con capital en Nanking).

    – Conquistas hechas por el Imperio de Japón (1894-1945) — 17,500,000

    – Invasión japonesa de Manchuria (1931-1932) — 1,100,000

    – Masacre de Nankín (1937-1938) — 300,000

    – Massacre Sook Ching en Singapur (1942) — 100,000

    – Masacre Japonesa en Indonesia (1945-1949) — 100,000

    – Bombardeo de Chongqing donde Japón bombardea China (1938-1943) — 71,105

    – Ocupación Japonesa del Timor Oriental (1942-1943) — 70,000

    – Primera guerra sino-japonesa (1894-1895) — 51,999

    – Segunda guerra sino-japonesa (1937-1945) — 23,230,000

    – Democidios japoneses — 5,964,000

    – Masacre de Japón hacia China mediante la “Política de los Tres Todos” que significa: Matar todo, saquear todo, destruir todo (1942-1945) — 2,700,000

    – Masacre de Changjiao en China (1943) — 30,000

    – Ocupación japonesa de las Indias Orientales Holandesas (1944-1945) — 2,400,000

    – Masacre de Manila en Filipinas (1945) — 100,000

    – Muertes en total: 53,717,104*

    Imperio británico (Comprendió los dominios, colonias, protectorados y otros territorios gobernados o administrados por el Reino Unido entre los siglos XVI y XX, hasta el año 1949. Este país es la cuna del capitalismo industrial y tuvo como la 4ta parte de la tierra bajo su dominio, la famosa hambruna de Bengala es gracias a Winston Churchill).

    – Gran Hambruna de Bengala (1769-1770) — 10,000,000

    – Hambruna de Chalisa (1783-1784) — 11,000,000

    – Hambruna de Doji Bara (1791-1792) — 11,000,000

    – Hambruna de Agra (1837-1838) — 800,000

    – Hambruna Irlandesa de la Patata (1845-1849) — 2,500,000

    – Hambruna de superior Doab (1860-1861) — 2,000,000

    – Hambruna de Orissa (1865-1867) — 1,000,000

    – Hambruna de Rajputana (1868-1870) — 1,500,000

    – La gran hambruna del sur de la India (1876-1878) — 5,500,000

    – Hambruna de la India (1896-1902) — 6,000,000

    – Primera Guerra Bóer (1880-1881) — 449

    – Segunda Guerra Bóer (1899-1902) — 100,000

    – Hambruna en Bengala (1943) — 4,000,000

    – Muertes en total: 55,400,449

    Otros eventos en regímenes capitalistas (El fascismo es ignorancia, es muerte, es capitalismo en decadencia. Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo).

    – Guerras Apaches en México (1600-1915) — 90,000

    – Rebelión de Túpac Amaru II contra el Imperio Español (1780-1784) — 100,000 a 200,000

    – Indias Orientales Holandesas (1800-1949) — 25,000

    – Guerras Napoleónicas (1803-1815) — 4,127,000 a 7,203,000

    – Independencia de México (1810-1821) — 250,000 a 500,000

    – Guerra de la Independencia de Chile (1813-1826) — 30,000

    – Primer Imperio Mexicano (1821-1824) — 2,000

    – Intentos de reconquista de España (1821-1829) — 5,000

    – Guerras civiles en Venezuela (1830-1903) — 1,000,000

    – Guerra de Texas (1835-1836) — 3,200

    – La Primera Guerra del opio se dio con Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda contra el Imperio Chino (1839-1842) — 20,000

    – Guerra de California (1846) — 5,000

    – Intervención estadounidense (1846-1848) — 25,000

    – Rebelión maya en Yucatán (1847-1915) — 300,000

    – La Segunda Guerra del opio (1856-1860) y en eso se les unió el Imperio ruso y el Segundo Imperio francés contra el Imperio Chino — 15,000,000 a 60,000,000

    – Rebelión Taiping (1851-1864) — 20,000,000 a 30,000,000

    – Guerra de Reforma (1857-1861) — 8,000

    – Guerra Federal (1859-1863) — 100,000 a 150,000

    – Pacificación de la Araucanía (1861-1883) y Conquista del Desierto (1878-1879) — 24,000 a 150,000

    – Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867) — 63,000

    – Guerra de la Triple Alianza (1864-1870) — 440,000

    – Guerra de Independencia de Mozambique (1964-1974) — 63,500

    – Crímenes cometidos durante el Estado Libre del Congo bajo el régimen de Leopoldo II de Bélgica (1865-1908) — 15,000,000

    – Guerra de los Diez Años (1868-1878) — 200,000

    – Masacre de la Comuna de Paris (1871) — 20,000

    – Guerra del Pacífico (1879-1883) — 14,000

    – Guerra Civil Chilena (1891) — 4000 a 10,000

    – Brote de cólera de Hamburgo (1892) — 10,000

    – Guerra de Canudos (1893-1897) — 30,000

    – Guerra de Independencia cubana (1895-1898) — 300,000

    – Revolución Filipina (1896-1898) — 220,000

    – Madagascar Francés (1897-1958) — 80,000

    – Guerra civil griega (1946-1950) — 50,000

    – Guerra de los Mil Días (1899-1902) — 120,000

    – Rusia Feudal (En la era del Zar Nicolás II) — 1,066,000

    – Levantamiento de los bóxers contra Rusia, Gran Bretaña, Francia, Japón, Estados Unidos contra los rebeldes (1900-1901) — 41,978

    – Guerra ruso-japonesa (1904-1905) — 112,254 a 145,605

    – Genocidio herero y namaqua por tropas alemanas (1904-1908) — 110,000

    – Colonización Belga del Congo (1908-1960) — 1,000,000

    – Niños y Adultos de USA durante la Revolución Industrial (siglo XIX) — 100,000

    – Revolución Mexicana (1910-1920) — 3,500,000

    – Revolución de Xinhai (1911-1912) — 3,500,000

    – Genocidio albanés (1912-1913) — 270,000

    – Genocidio griego (1912-1913) — 500,000 a 900,000

    – Primera Guerra Mundial (1914-1918) — 17,000,000 a 31,000,000

    – Genocidio asirio (años 1890, 1914-1918, 1922-1925) — 270,000 a 750,000

    – Genocidio armenio (1915-1923) — 850,000 a 1,800,000

    – Guerra Civil Rusa (1917-1922) — 9,739,000 a 12,039,000

    – Guerra polaco-soviética (1919-1921) — 108,000

    – Guerra greco-turca (1919-1922) — 45,000

    – Cristiada (1926-1929) — 250,000

    – Primera Guerra Civil China (1928-1936) — 2,000,000

    – Régimen del nacionalista Chiang Kai Shek en China (1927-1937) — 7,000,000

    – La Gran Depresión solo en EE.UU. (1929-1941) — 12,000,000

    – Hambruna de Ucrania de (1932-1933), esta hambruna fue hecha por kulaks (terratenientes) que destruyeron cantidades masivas de cultivos para protestar contra la colectivización que proponia Stalin con el fin de lograr la industrialización en la Unión Soviética, la propaganda anti-comunista culpa a Stalin de esto cuando en realidad es producto del sabotaje de los kulaks: 1,800,000

    – Guerra del Chaco (1932-1935) — 100,000

    – Segunda guerra ítalo-etíope (1935-1936) — 1,600,000

    – Guerra civil española (1936-1939) — 500,000 a 1,000,000

    – Segunda Guerra Mundial (1939-1945) — 60,000,000 a 83,000,000

    – Régimen fascista y dictatorial de Francisco Franco en España (1939-1975) — 300,000

    – Holocausto Nazi del dictador fascista Adolf Hitler (1939-1945) — 12,000,000 a 15,000,000

    – Colaboración y genocidio por los Chetnik durante la II GM (1941-1945) — 100,000

    – Construcción de la vía del Ferrocarril Burma-Siam (1942-1958) — 116,000

    – Segunda guerra civil china (1945-1949) — 1,200,000

    – Guerra de Indochina (1946-1954) — 1,750,000

    – Masacre del 28 de febrero en Taiwan (1947) — 30,000

    – Guerra indo-pakistaní (1947-1948) — 1,500,000

    – Políticas capitalistas y criminales en la India (1947-1990) — 120,000,000

    – Palestinos asesinados por el régimen de Israel (1947-2017) — 1,052,076

    – La Violencia (1948-1953) — 300,000

    – Apartheid Sudafricano, donde predomino la segregación racial y el racismo (1948-1992) — 3,500,000

    – Rebelión Mau Mau (1952-1959) — 38,000

    – Guerra de Independencia de Argelia (1954-1962) — 1,200,000

    – Primera Guerra civil Sudanesa (1955-1972) — 500,000

    – Crisis del Congo (1960-1965) — 100,000

    – Conflicto armado interno en Colombia (1960-2017) — 260,000

    – Guerra de la Independencia de Angola (1961-1974) — 52,000

    – Guerra de la Independencia Eritrea (1961-1991)— 730,000

    – Guerra civil de Rodesia (1964-1979) — 30,000

    – Purga y genocidio anti-comunista en Indonesia (1965-1966) — 2,000,000

    – Guerra civil Nigeriana (1967-1970) — 545,000 a 3,100,000

    – Guerra indo-pakistaní (1971) — 3,000,000

    – Guerra civil Etíope (1974-1991) — 1,000,000

    – Guerra del Sáhara Occidental (1975-1991) — 10,000 a 15,000

    – Guerra en Timor Oriental (1975-2002) — 200,000

    – Guerra civil Angoleña (1975-2002) — 500,000 a 1,500,000

    – Jemeres Rojos (Falsos comunistas apoyados por la CIA para luchar contra los Vietnamitas, fueron ultranacionalistas pequeño burgués, simples oportunistas usados por EE.UU. y vencidos por los vietnamitas) las muertes del Pol Pot son por lo general de la burguesía Camboyana y son — 75,000 a 150,000 y hay que agregarle los bombardeos de EE.UU. a Camboya que son muy superiores a los de la IIGM y se llega a la cifra de 2,000,000 a 3,000,000

    – Guerra Civil Mozambiqueña (1977-1992) — 900,000 a 1,000,000

    – Guerra civil de Angola (1975 – 2002) — 500,000 a 1,500,000

    – Guerra Civil Afgana (1978-2017) — 6,423,530

    – Guerras Civiles de Uganda (1979-2017) — 500,000

    – Guerra civil de El Salvador (1980-1992) — 75,000 a 85,000

    – Conflicto armado interno en el Perú (1980-2000) — 40,000 a 70,000

    – Guerra Irán-Irak (1980-1988) — 1,000,000

    – Guerra de las Malvinas (1982) — 642

    – Segunda Guerra Civil Sudanesa (1983-2005) — 1,900,000 a 2,000,000

    – Desastre de la Unión Carbide Bhopal (1984) — 15,000

    – Guerra civil de Somalia (1988-2017) — 300,000 a 1,000,000

    – Guerras civiles de Liberia (1989-2003) — 250,000

    – Guerra civil Somalí (1991-1999) — 700,000

    – Guerra civil de Sierra Leona (1991-2002) — 80,000 a 200,000

    – Capitalismo en la Rusia Post-Soviética (1992-2001) — 3,100,000

    – Genocidio de Ruanda (1994) — 1,000,000

    – Primera Guerra del Congo (1996-1997) — 200,000

    – Guerra civil de la República del Congo (1997-2002) — 10,000

    – Guerra entre Etiopía y Eritrea (1998-2000) — 53,000 a 300,000

    – Segunda Guerra del Congo (1998-2005) — 5,400,000

    – Muertes en el régimen de George W. Bush y Barack Obama en el medio oriente (2001-2016) — 4,000,000

    – Conflicto en Irak, Invasión Norteamericana y posterior Guerra Civil (2003-2011) — 2,000,000

    – Guerra Civil en Costa de Marfil (2002-2007) — 400,000

    – Conflicto de Darfur (2003-2017) — 450,000

    – Guerra contra el narcotráfico en México (2006-2017) — 178,375

    – Muertes infantiles causadas por la hambruna en Somalia (2011) — 29,000

    – Guerra Civil Siria iniciada por USA y sus mercenarios el ISIS (2011-2017) — 500,000

    – Guerra en el Donbáss o en el este de Ucrania (2014-2017) — 50,000

    – Muertes en total (Cifra mínima): 365,258,555

    – Muertes en total (Cifra máxima): 475,396,906

    Otros desastres del capitalismo (Esto no sucedería si hubiera un sistema sanitario universal y gratuito en el mundo como lo hubo en la Unión Soviética que fue el primer país socialista en implementar el sistema sanitario universal y gratuito, por lo tanto, la expectativa de vida de los soviéticos se expandió más).

    – Muertes por cáncer de estómago al año — 781,366

    – Muertes por cáncer colorrectal al año — 802,437

    – Muertes por suicidio al año — 817,068

    – Muertes por cáncer de hígado al año — 817,654

    – Muertes por enfermedades ligadas al agua este año — 842,240

    – Muertes por diabetes mellitus al año — 1,644,088

    – Muertes por cardiopatía hipertensiva al año — 976,854

    – Muertes causadas por malaria este año — 1,000,000

    – Muertes causadas por alcohol este año — 2,500,000

    – Muertes por complicaciones del nacimiento prematuro al año — 1,097,424

    – Muertes por infección del tracto respiratorio inferior al año — 3,308,661

    – Muertes por enfermedades renales al año — 1,171,172

    – Muertes por cirrosis hepática al año — 1,205,118

    – Muertes por accidentes de tránsito este año — 1,391,827

    – Muertes por enfermedades diarreicas al año — 1,439,821

    – Muertes por tuberculosis al año — 1,424,019

    – Muertes causadas por HIV/SIDA este año — 1,100,000

    – Muertes por enfermedad de Alzheimer y otras demencias al año — 1,599,021

    – Muertes por tráquea, bronquios, cánceres de pulmón al año — 1,757,050

    – Muertes por enfermedad pulmonar obstructiva crónica al año — 3,287,591

    – Muertes causadas por enfermedades transmisibles cada año — 13,000,000

    – Muertes causadas por el cigarro cada año — 5,000,000

    – Niños muertos por hambre 2009 — 5,256,000

    – Niños muertos por el hambre en 2010 — 6,000,000

    – Muertes por accidente cerebrovascular isquémico y/o Hemorragia intracraneal al año — 6,471,580

    – Muertes causadas por cáncer este año — 8,215,000

    – Muertes por enfermedad de la arteria coronaria al año — 9,079,649

    – Abortos en este año — 44,676,000

    – Suicidios (1960-2017) — 46,572,876

    – Muertes relacionadas con el alcohol en el mundo (1960-2017) — 142,500,000

    – Niños muertos por enfermedades evitables desde 9/11/01 — 208,000,000

    – Muertes relacionadas con el cáncer en el mundo (1991-2017) — 221,000,000

    – Muertes relacionadas con el tabaco en el mundo (1960-2017) — 347,000,000

    – Niños muertos por el hambre (1960-2017) — 446,500,000

    – Muertes causadas por enfermedades transmisibles (1981-2017) — 468,000,000

    – Madres muertas durante el parto este año — 350,000

    – Muertes por asfixia de nacimiento y trauma de nacimiento al año — 716,985

    – Muertes en total: 2,007,301,501

    Imperio británico, francés, español, portugués: 264,000,000

    Imperialismo estadounidense: 32,433,853

    Imperio japonés: 53,717,104

    Imperio británico: 55,400,449

    Otros eventos en regímenes capitalistas: 365,258,555 a 475,396,906

    Otros desastres del capitalismo: 2,007,301,501

    Muertes totales generados por el capitalismo y su antecesor el feudalismo: 2,778,111,462 o 2,888,249,813

    Fuentes:

    Para la gente que dice que no existe la “luchas de clases” y que eso del “imperialismo” y las muertes que se han dado en países capitalistas y antecesores al capitalismo industrial, es una completa “mentira”. Y bueno ya puse en evidencia de que es totalmente falso.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Guerras_por_n%C3%BAmero_de_muertos

    Cantidad de muertos por enfermedades evitables.

    http://countrymeters.info/en/World#death_clock

    El libro negro del capitalismo que habla de los famosos 1600 millones de muertos generados por el capitalismo y fue publicado hace 20 años, en 1998. Claro que obviamente se ha incrementado porque se ha agregado cantidad de muertos por enfermedades evitables, esto es parte del genocidio sistemático del capitalismo hacia la población mundial que busca reducirlo. Es muy curioso que existiendo tanta tecnología avanzada hoy en día como para curar cualquier tipo de enfermedad la gente se muera por no tener dinero para comprar medicinas. Más gente muere provocada por el desgate laboral o lo que llamamos como explotación laboral de este sistema capitalista y ni que decir de los alimentos basura que solo contaminan el cuerpo y la mente de la gente.

    https://www.dropbox.com/s/4kxbqd4qylwvy5j/libro%20negro%20del%20capitalismo.pdf

    ETAPAS DE LA GLOBALIZACIÓN
    La globalización no surgió solamente en el siglo XX si no desde que ha evolucionada el sistema capitalista. Por todo esto el geografo Ricardo Méndez distingue cuatro etapas de la expansión en la economía.

    1. Capitalismo mercantil (siglo XVI a XVII):
    El paso desde el feudalismo al capitalismo mercantil en la edad Moderna donde el centro de poder económico y geopolítico era el Norte de Italia.

    2. Capitalismo Industrial (siglo XIX):
    El capitalismo industrial provoco el desplazamiento , de los centros de poder hasta Londres y alcanzo su apogeo en la segunda mitad del siglo XIX.

    3. Capitalismo Monopolista o Fordista (siglo XX):
    Este periodo se caracterizó por la desconexión de Rusia donde se produjo la Revolución de 1917 de la Inspiración marxista.

    4. Capitalismo global (siglo XXI):
    Cuando el modelo monopolista entro en crisis fue sustituido por las reformas neoliberales y gracias al desarrollo de nuevas tecnologías perduro hasta hoy.

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