El Último Round / Y tú ¿Las conocías? Parte II

Y tú ¿las conocías_ (1)

Por: Jessica Dos Santos Jardim

            Desde que nos decidimos a publicar “Y tú ¿las conocías?” han sido muchas las venezolanas, dentro y fuera del país, que me han hecho llegar trabajos periodísticos, casos turbios, historias personales o sumamente cercanas.

            Yo no las conozco y ustedes tampoco, pero probablemente tengamos algunas cosas en común: nacionalidad, género, estatus social, y altos niveles de vulnerabilidad, es decir, lo suficiente para seguir hurgando en una llaga que algunos prefieren ignorar… aunque eso no la sane.

            Hace días, por ejemplo, la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México rescato a 18 mujeres víctimas de trata de personas: 10 eran venezolanas, 7 colombianas y 1 paraguaya. Las mujeres permanecían en cautiverio y eran ofrecidas como prostitutas mediante un portal web. Y según las autoridades, los criminales se aprovechaban de su vulnerabilidad familiar, económica y migratoria.

            Entonces, nos volvemos a preguntar: ¿Qué llevo a estas venezolanas a dedicarse a esto?, ¿fue una “decisión personal” o formaron parte de una red de trata de mujeres que ha visto en la crisis venezolana un mar revuelto, ideal para pescar?

            Según varias ONG’s nacionales (en las que una siente que tampoco puede confiar): En dos años aumentó 300% el número de casos de víctimas venezolanas de esclavitud moderna, específicamente, la trata de personas.

            Estas ONG’s afirman haber examinado las denuncias existentes y una muestra de 86 casos denunciados entre 2016 y 2017 en la prensa internacional, en los que se reportan víctimas venezolanas. En ese entonces, los principales países receptores eran Panamá, China, República Dominicana y España. No obstante, hoy existen nuevos escenarios.

Caso México

            Las venezolanas víctimas de trata en México se vieron atraídas por tentadoras ofertas de empleo, muchas veces como modelos, pero finalmente estas “agencias” las ofrecen sexualmente por internet (zonadivas.com), y las sumergen en un sistema de endeudamiento que llega a triplicar la deuda contraída originalmente con los tratantes (pasaje y estancia. A lo que algunos suman ropa, tinte o extensiones de cabello, blanqueamiento dental, etc.)

            Además, los tratantes pagan entre 14 y 19 mil pesos mexicanos (730 y 990 dólares) a los funcionarios de migración del aeropuerto de Ciudad de México para facilitar la entrada de las venezolanas, a las cuales se les recomienda llegar vestidas de negro y se les indica la taquilla exacta a donde deben dirigirse al aterrizar.

            Luego, estas redes operan mayormente en hoteles de Puebla, Cuernavaca y Toluca, en complicidad con los recepcionistas.

Caso Curazao (e islas del Caribe)

            La trata de venezolanas hacia el Caribe, principalmente a Curazao, también nos golpea con fuerza.

            Algunas de estas mujeres relatan que los tratantes les dan el pasaje y les prometen empleos en bares a la orilla de la playa (como meseras): “En Curazao se gana bien. Yo te pago el pasaje y allá nos arreglamos, en menos de una semana sales de esta deuda y al mes te podrás devolver a Venezuela con una cantidad de plata que allá te servirá para vivir seis meses tranquila”.

            Pero al llegar a la isla el sueño se convierte en pesadilla: Deben el pasaje, la estadía y comida del primer mes, pero además los tratantes les “alquilan” 1000 dólares (deben pagar 100 dólares por el “alquiler”) para pagarle a los funcionarios cómplices en el aeropuerto de Curazao.

            Finalmente viven alrededor de 6 mujeres por habitación: comparten camas, baños y cocina. Además, las obligan a cancelar agua y electricidad (un servicio que allá es bastante costoso). El panorama perfecto para luego insertarlas en la prostitución.

España

            Hace menos de dos meses, la Policía española detuvo a ocho criminales dedicados a la explotación sexual de mujeres venezolanas en Barcelona, España.

            Las autoridades de ese país informaron que las víctimas son escogidas en Venezuela, poseen origen humilde y le ofrecieron grandes ofertas laborales a cambio de contraer una deuda de 3.000 euros (unos 3.700 dólares).

            Sin embargo, al llegar son explotadas sexualmente bajo coacciones y amenazas. Incluso, el máximo responsable de la organización delictiva les exigía “una demostración práctica” para comprobar su idoneidad.

            Luego, son maltratadas para que cumplan con horarios mucho más prolongados y abonen una cantidad semanal en concepto de alojamiento y manutención.

¿Ajá y?

            Pues el primer paso para combatir este fenómeno debería ser salir de la desinformación: asumir el tema como una prioridad, visibilizar las ofertas engañosas, emitir las alertas que sean necesarias, denunciar.

            Pero para esto se necesita también un Estado que instaure políticas para la prevención y visibilización del problema; combatir la fragilidad institucional, que no facilita el control, denuncia y seguimiento de las denuncias; crear normativas legales especializadas (ir más allá de la prohibición y disposiciones generales existentes en instrumentos jurídicos como el Código Orgánico Procesal Penal y la Ley Orgánica sobre el derecho de la mujer a una vida libre de violencia); y también (¿por qué no decirlo?)  superar este peo económico que cada día nos asfixia y expone más.

1 Comentario en El Último Round / Y tú ¿Las conocías? Parte II

  1. Es lamentable como otras coyunturas parecen estar por encima de estos terribles hechos y como día a día se ignoran. Venezuela tiene instituciones y normativa nueva, revolucionaria, que van en pro de la mujer, pero difícilmente se entera uno de que se hace al respecto. No tengo duda de que las medidas últimas del gobierno implican indirectamente una ayuda a la superación o por lo menos al apaleo de la situación económica de la mujer, aunque no solo la de ella sino la de ambos géneros, porque ambos la sufrimos, pero el Ministerio de la Mujer y las mujeres revolucionarias que están a su cargo deben tomar acciones contundentes sobre estos casos. Porque “el peo económico” es factor fundamental. Sin embargo, mientras se nos siga subiendo los precios de bienes y servicios en porcentajes tan exagerados los caminos del dinero rápido seguirán exponiendo a la mujer a estos terribles riesgos y destinos. Por eso también es responsable, debe asumirlo así, el empresario y comerciante privado y público que no permite a la población en general pero en esencia a la mujer el acceder ni siquiera a lo básico y peor aún genera una terrible incertidumbre en el devenir, inundándola de inestabilidad psíquica y/o psicológica. La mujer debe ser centro fundamental de la política. El cerco económico y financiero que sufrimos tiene por objetivo principal a la mujer; si ella está mal, todo lo demás estará mal, nada podrá funcionar bien. Ningún hombre puede estar bien mientras la mujer esté mal. Por tanto debe ser objetivo principal del gobierno darle a la mujer el mayor bienestar posible. No basta con declararse grandilocuentemente feminista o gritar “te amo mujer”, la acción, en cuanto a facilitarles a ellas herramientas, normativa, instituciones, en fin, seguridad o (parafraseando a Bolívar) la mayor suma de seguridad femenina, es fundamental. Además de ser inicio de la verdadera revolución que salvará al mundo: La Revolución Femenina. No dejemos de llamar la atención sobre estos casos por que son un terrible mal, por encima de los problemas políticos y económicos.

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