Son los dólares y no el déficit, estúpido!

Son los dólares y no el déficit, estúpido!

Alejandro Vanoli, viejo amigo de esta casa, es un economista que fungió de Presidente del Banco Central de la República Argentina durante buena parte del gobierno de Cristina Fernandez. Concretamente, junto a Axel Kicillof, fue el artífice del conjunto de medidas económicas  heterodoxas que pusieron freno a la corrida especulativa contra el peso y los precios, que en su momento -principios de 2013- amenazaba con desatar en la tierra de Evita, Maradona y Perón un caos monetario e inflacionario similar al nuestro. Autor de un libro imprescindible –Patria o Dólar– Vanoli nos cuenta en el siguiente artículo, como los errores de diagnóstico de la ortodoxia económica y los intereses corporativos  “del mejor equipo económico de los últimos 50 años”, no solo está haciendo retroceder todo lo avanzado, sino hundiendo a la Argentina al punto que, de haberse liberado de los fondos buitres y el FMI, hoy son estas instancias quienes dirigen la economía del país en perjuicio de la mayoría de sus habitantes.   

Por: Alejandro Vanoli

El Gobierno Nacional sostiene que el origen de la crisis es fiscal. Más allá que el macrismo ha agravado con sus decisiones en estos 30 meses el déficit, la causa fundamental de la crisis es el sector externo.

El problema es la restricción externa o sea la falta de dólares, no el déficit en pesos. Argentina acumuló un déficit de cuenta corriente de más de 5 puntos del PBI, nivel comparable a los peores años de la década del 90.

Por eso los inversores, que se beneficiaron con la fabulosa bicicleta generada por la desregulación financiera, han decidido dolarizar los activos y sacarlos del sistema por distintos mecanismos.

Así en 2018 Argentina con un 24% es el país que mas devaluó en el mundo este año. Solo Turquía tuvo una devaluación cercana al 20% con un déficit externo similar, mientras que otros países tuvieron devaluaciones muy poco significativas.

El verdadero talón de Aquiles del país es producto de la apertura importadora y la eliminación de ciertas regulaciones financieras que limitaban el ingreso y la salida de capitales especulativos de corto plazo.

Como muy bien lo estudió hace décadas Marcelo Diamand las políticas de endeudamiento siempre terminan en una crisis cambiaria, que agrava el problema de fondo que es la existencia de una estructura productiva desequilibrada.

El Gobierno ha elegido acudir al FMI y producir un fuerte ajuste fiscal y de tasas de interés. El ajuste solo provocará una mayor recesión en la economía. Así se agrega un nuevo drama a la economía real.

La experiencia histórica mundial, demuestra que un ajuste fiscal deprime la economía y afecta la
recaudación con lo que un menor gasto no reduce el déficit.

El FMI exige a la Argentina una flotación y por ende una devaluación de la moneda. Igual que en febrero de 2002 cuando la flotación llevó al peso de 1,40 a 4 en dos meses y se aceleró la inflación a un 40% anual.

En un país de baja dolarización, una devaluación restaura el superávit comercial mediante un ajuste de precios relativos que reduce las importaciones y vuelve más competitivo al sector exportador.

Pero en Argentina una devaluación se traslada (“pass through”) a los precios internos, lo que genera mas inflación y modifica muy poco el resultado externo y a un altísimo costo.

Además, la devaluación agrava el problema de solvencia del país, deteriorando las relaciones de deuda e intereses en relación al PBI, agravando el costo fiscal del endeudamiento.

Por eso el FMI se equivoca si fuerza una devaluación y un ajuste ortodoxo, como se equivocó en los años 90 cuando obligó a los países asiáticos a ajustar, cuando el problema era el sector externo.

Uno de los peores errores del Gobierno argentino fue subestimar la importancia de la política cambiaria, implementando una libre flotación y una desregulación financiera absoluta y de shock. Cuando se implementaron en forma ineficiente, parcial y tardíamente la flotación administrada y ciertas regulaciones cambiarias ya era tarde.

No es lo mismo hacer política cambiaria en un país de baja dolarización que en un país con la historia cambiaria de Argentina. La política cambiaria la debe determinar el Banco Central y no el mercado. Hoy el Banco Central incumple con todos sus objetivos por sus errores de política, pero también por la inconsistencia de las políticas del Gobierno Nacional que nos llevaron a esta crisis.

Como señalamos junto a Haroldo Montagú en 2005 en el artículo “Hacia una política monetaria y cambiaria orientada al crecimiento” se debe efectuar una flotación administrada en el marco de ciertas regulaciones que aseguren un balance de divisas positivo.

Se requiere asignar las divisas en función de un plan de desarrollo que revierta gradualmente la extranjerización de la economía nacional y resuelva los problemas de una estructura productiva desequilibrada.

En ese marco es de singular importancia lo destacado por Walter Graziano en su excelente artículo del viernes 1.6.18 en Ámbito Financiero. Argentina no puede tener un solo tipo de cambio efectivo. Es necesario desvincular los precios internos y externos y evitar que una devaluación sea inflacionaria y pulverice los salarios.

En el caso de las exportaciones, Argentina no puede tener un mismo tipo de cambio para la soja que para exportaciones industriales o servicios de mayor valor agregado. Tampoco puede ser igual el tipo de cambio para bienes esenciales o el de los insumos críticos, que el de las deudas financieras, repatriación de utilidades, turismo o importaciones de bienes suntuarios.

Así tipos de cambio efectivos múltiples, de manera directa o indirectamente vía política fiscal, es una política ineludible de una estrategia de desarrollo que evite la restricción externa.

La estrategia cambiaria se debe complementar con una política de sector externo integral con un sesgo productivista, que incluya, rever las licencias de importación, subir ciertos aranceles, retrotraer la baja a las retenciones a la soja, introducir rembolsos en exportaciones de las economías regionales, promover el compre nacional y reimplantar controles al ingreso de capitales especulativos, además de que se vuelva a requerir aprobación del Banco Central para ciertas operaciones financieras que impliquen salida de divisas.

EE.UU. y Europa son crecientemente proteccionistas, a contramano de un Gobierno que busca firmar acuerdos de libre comercio ruinosos para el país, que implicarían una mayor desindustrialización y crecientes desequilibrios económicos y sociales.

En síntesis, el FMI no es una solución, sino que las políticas que promueve y ejecuta el Gobierno generarán inflación y recesión, pudiendo además tornar una crisis cambiaria en una crisis financiera y de deuda. Aún estamos a tiempo, para evitar un colapso mayor, más allá de los enormes daños que ha ocasionado esta política.

Es de esperar que un gobierno peronista en 2019 llame a un verdadero Pacto Social y promueva un Plan Cuatrienal de Desarrollo Nacional y no un GAN para el ajuste. No es esperable que el Gobierno cambie, pero podría verse, si tuviera esperanza de perpetuarse, en el espejo de la derecha conservadora que, en el marco de la crisis del 30, abandonó un liberalismo económico inviable e introdujo el control de cambios, restricciones arancelarias y para arancelarias, introdujo el impuesto a las ganancias, creo las Juntas Reguladoras de Granos y Carnes y el Banco Central entre otras medidas.

Quedan 18 meses y no hay tiempo que perder. Se debe elaborar un programa que defienda el interés nacional, adecuado a estos tiempos, como hace el Primer Mundo que evite una crisis mayor y promueva una estructura productiva que asegure crecimiento, equidad y sustentabilidad.

Publicado originalmente en: Ámbito

2 Comentarios en Son los dólares y no el déficit, estúpido!

  1. “Cuando se está en un hoyo lo primero que se debe hacer es dejar de cavar….” Bill Clinton………El gobierno de Macri metió a la Argentina en un hoyo……..ahora en el fondo de ese hoyo instaló un excavadora muy potente, para profundizar el hoyo con un préstamo inicial dentro de los próximos tres meses, de 15 mil millones de dólares, que se extenderá luego hasta 50.000 millones……y no va a elaborar ningun programa que defienda el interés nacional porque solo le importan los intereses particulares……

  2. ¡NO SON LOS MANGOS; ES LA CERCA, ES LA CERCA!

    No hay nadie mejor para conocer las goteras de su casa, que quienes viven en ella; cada hogar tiene sus propios problemas y por más que estos puedan presentar características similares a los del vecino, quizás por efecto de alguna situación coyuntural o estructural que contribuya para que en mayor o menor medida los mismos se hagan más o menos complejo, hay que tener en cuenta que para cada caso en particular la naturaleza de los problemas y la magnitud de los daños que estos acarrean nunca serán las mismas, más cuando se interactúa con todos los agentes contribuyentes de los que también se termina siendo causante, al no formar parte de la solución.

    Para ilustrar la naturaleza de la crisis venezolana pudiéramos tomar un caso de la vida misma; sin Realities Shows, sin guiones, ni libretos previos, sin ediciones, sin montajes, sin matrices interesadas, sin Fakes News y de lo que es más, para su mayor objetividad, dejando bien en claro que el caso en referencia no es ni siquiera de nuestra era reciente y que data más bien de finales del siglo pasado, pero con los mismos síntomas de los que se padecen actualmente; que por cierto, en más de 200 años de historia republicana en nada han cambiado. La anecdótica historia que esta vez se trae a colación para tomar el aprendizaje que para entonces nos dejara, es la de la Sra. Carmen Daría Bracho donde en esa oportunidad nos expresara desde lo más profundo de sus vísceras y como le salió del alma; su nivel de frustración, impotencia, indefensión, desasosiego e iracundia; ante los constantes daños a su humilde morada por parte de quienes a cada momento irrumpían en dicha propiedad para robarse los mangos que paría una de las matas de las que se encontraban en su patio; cuyo caso en su momento fue ampliamente dado a conocer en buena parte del territorio nacional al son de la folklórica gaita zuliana y del que cabe destacar, que fue de dicho modo que quedó para el recuerdo.

    Venezuela, tan humilde y sencilla como se nota en el rostro de su pueblo, hoy padece exactamente de una particular problemática con las mismas connotaciones como a las que a Doña Carmen le aquejaba en aquellos años, pero a mayor escala. En este orden de ideas, nuestro país dentro su millón y pico de Km2 posee un inmenso cúmulo de riquezas, tan apetecibles a la codicia de quienes no respetan el derecho ajeno, como para aquel entonces lo fue la mencionada mata de mangos, de la que quizás también todos en casa comían, pero de lo que nadie se preocupó por aunque sea haber sembrado al menos alguna de las semillas, aquellas que siempre después de haber degustado de tan exquisito fruto era más fácil desperdiciar; pues la mata daba para no tener de qué preocuparse, no percatándose de los riesgos a los que se está expuesto cuando ni siquiera se resguarda el territorio, lo cual de seguro no habría sucedido de habérsele sacado mejor provecho a los mangos y con ellos producir los ingresos necesarios al menos para la protección del hogar.

    Así pues, el problema de Venezuela no son sus riquezas; por cierto, mayormente concentradas en sus reservas de petróleo, de las que hasta se les han llegado a calificar como de el excremento del diablo, precisamente por todo el mal que acarrea su posesión de no tenerlas a buen resguardo, ni saberles sacar el mejor provecho para su pueblo. Nuestro verdadero problema, al igual que el de Doña Carmen, ES LA CERCA; es decir, son las fronteras, pero que más allá de las líneas limítrofes que delimitan nuestros territorios; no muy bien custodiado, por cierto, son las barreras de protección y el cuidado que se requieren para mantener nuestra integridad como nación, nuestra identidad patria, nuestro sentido de pertenencia y el amor por lo nuestro; más aún, cuando ni siquiera dichas barreras existen en la consciencia de una parte importante de sus nativos; quienes por el contrario, no se sienten para nada representados en las mismas, esto producto de la alienación a la que se encuentran sometidos por parte de intereses foráneos.

    Es así como de nuestro lar entran y salen a diestra y siniestra, todos quienes solo quieren venir a aprovecharse de nuestras riquezas, llevándose todo cuanto puedan de contrabando o por la vía que sea para comercializarlo en divisas y a consecuencia de ello, hasta acabando con cuanta mata de mango, cambur, plátano, yuca,…, se atraviese; así como con nuestra fauna marina, porque afuera se los pagan bien (y en dólares), pero sin preocuparse por al menos en sembrar tan solo una matica; porque total, eso no les pertenece. Ahh, ni hablar del dinero en efectivo, de la gasolina, demás combustibles y lubricantes, de los materiales ferrosos de valor estratégico, de los productos de primera necesidad que incluyen alimentos, medicinas y artículos de limpieza y de higiene personal y hasta de la producción de las empresas en manos del Estado, como las de café del que más nunca se vio en los anaqueles de este lado la frontera, pero que en las calles de la “Hermana República” se exhiben hasta por bultos, todos estos sacados del país manera ilícita; que no conforme con ello y para colmo ahora hasta por la Web también se dieron a la tarea de terminar de despojarnos de nuestras riquezas utilizando las cryptomonedas para pulverizar el valor de nuestro signo monetario; o sea, que hasta en la 2.0 nos tumbaron la cerca.

    En esta circunstancia, Venezuela toda al igual que Doña Carmen, como verdadera conocedora de su situación y hasta en plena consciencia de cuál es la raíz del problema, que en su esencia proviene de la progenitora de todos los males, que es la avaricia capitalista en su fase degenerativa; en todos los espacios donde cada uno de sus habitantes tienen oportunidad de expresarse, el clamor de nuestro pueblo pareciera confirmar todo lo antes expuesto y resumirse en una sola frase: – ¡ES LA CERCA! – ¡ES LA CERCA!

    Por amor a la Patria, protejamos nuestras fronteras, blindemos los mecanismos de control y de resguardo de nuestro patrimonio, ataquemos al origen del problema que subsiste gracias al aparato burocrático que facilita la extracción de nuestras riquezas, eliminemos el diferencial cambiario entre la paridad oficial y la paridad del mercado paralelo, igualando ambas tasas hacia arriba, toda vez que esto es lo que al final crea los incentivos para inducir el arbitraje requerido para maximizar los beneficios obtenidos de tales prácticas perversas y a su vez es lo que disminuye el poder de compra del salario, llevando el trabajo bajo dependencia a niveles de esclavitud con ingresos mensuales promedio que no cubren ni el 8% de la cesta básica, lo cual se eliminaría con la indexación de salarios a la inflación real, toda vez que esta es inducida; al tiempo que revertiría la tendencia alcista de la depreciación del Bolívar porque se vendría en contra de quien la propicia, ya que al haberla se descapitalizaría.

    Ataquemos la corrupción VENGA DE DÓNDE VENGA; tanto pública, como privada; tanto de oposición, como del lado oficial; tanto de blanco, como de rojo, ahh y también de verde o cualquier otro color; sin contemplaciones, donde la hubiere; sin distingo de preferencias, líneas de pensamiento, género, credo, origen étnico, estrato social, nivel académico, condición física, entre otros. Tengamos en cuenta que para que haya paz verdadera tiene que haber justicia, sin impunidad y no dejando hacer, ni dejando pasar; porque ello solo se traduce en anarquía y no resuelve el alto nivel de conflictividad política que solo involucra a unos pocos personajes, que muy bien se pudieran congregar en el salón de eventos de cualquier hotel a dirimir sus diferencias, sin darle más importancia de la que ello amerita; ya que quienes verdaderamente estamos padeciendo las secuelas de dichos enfrentamientos somos el resto de los venezolanos que nos contabilizamos en más de 30 millones, siendo esto lo que debería centrar la máxima atención y disposición para brindar protección, pues es a nosotros a quienes se nos oprime con la llamada Guerra Económica para crear malestar.

    Además de todo lo anterior, ya va siendo hora de que comencemos a sembrar las semillas de los pocos mangos que le pudieran quedar a la tan maltratada mata o como diría Alberto Adriani hace ya poco más de 80 años y que luego repitiera Arturo Úslar Pietri, sembremos nuestro petróleo, ¿Hasta cuándo seguir alimentando el parasitismo rentista que sin importarle la integridad territorial solo sabe desangrar a nuestra patria, llevándose las divisas o todo lo que puedan cambiar por divisas? Ya son muchas las voces que han propuesto el reemplazo de la adjudicación de divisas provenientes de la renta petrolera por mecanismos de financiamiento en divisas con dichos recursos, pero para ser cancelados en divisas y no en moneda nacional, destinado a apoyar a empresas con capacidad de exportación para generarse los ingresos suficientes para honrar dichos compromisos y para hacerse su propio capital semilla en divisa para no tener que depender del Estado; eso sí, sin desatender el mercado nacional.

    Como de costumbre y para terminar, cierro abrigando la esperanza de que el clamor de mi pueblo sea escuchado a todos los niveles y que estando a tiempo de tomar los correctivos necesarios, no se le dé más largas a lo verdaderamente importante, que es el tema económico y se comiencen las transformaciones necesarias para enrumbar a nuestra Patria por las sendas del progreso y del bienestar señaladas por Chávez y no tener que quedarnos tan solo en una pura catarsis, lamentándonos unos con otros con exclamaciones como aquella que para entonces Doña Carmen profiriera en repetidas oportunidades, que decía: “¡Esta vaina se jodió, esta vaina se jodió!”.

    Solo el pueblo, salva al pueblo; oigamos la voz del pueblo, que en suma es la voz de Dios.

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