La caza del Octubre Rojo tropicalizada. Génesis de una Cháveztroika “humanitaria”

Por. Alexander Riera

Este pasado domingo 07 de Octubre se cumplieron seis años de la última gran victoria electoral del presidente Chávez. Y a propósito de los acontecimientos que desde entonces hasta hoy nos han tocado afrontar para salirle al paso a la compleja crisis estructural marcada por nuestra histórica conformación socioeconómica e influenciada por la dinámica de la geopolítica internacional, en medio de una transición que no termina de superarse para dar paso a los cambios sistemático que han de fundamentar los principios rectores de la construcción del modelo socialista, propicio es el momento para Revisar la delicada situación actual en su verdadero contexto.

Y hacer las Rectificaciones a las que hubiere lugar, con el ánimo de Reimpulsar el proceso revolucionario que de su mano emergió como respuesta a las desigualdades impuestas por la degeneración del sistema capitalista que aún impera.

En este orden de ideas, entre las primeras reacciones luego del fatídico suceso sobrevenido de la muerte del Presidente Chávez cinco meses después de su victoria, destaca la publicación de un artículo en el diario El Universal con fecha del 11 de marzo de 2013, titulado: “El Fallecimiento de Hugo Chávez… ¿Y de su moneda?”, de la mano de Steve Hanke, economista conocido por sus posturas neoliberales y por ser uno de los articuladores de los artificios cambiarios llevados a la práctica para comandar el mercado paralelo de la divisa norteamericana en Venezuela, bajo el posicionamiento mediático impulsado por el portal web Dólar Today. Ya para aquel entonces, habían claras señales de que la línea estratégica del adversario para acabar con la Revolución Bolivariana, se inspiraría en los planteamientos que se hiciera Henry Kissinger para mantener el dominio imperial de los EEUU: “Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo”.

Claro está, lo anterior no vino solo, porque en medio de las nacientes corrientes de pensamiento abiertas a nuevos esquemas para dar forma al mundo pluriporal, también impulsadas por Chávez y que, en esencia, es lo que el imperialismo ha buscado detener desde sus inicios para mantener su hegemonía, se les hizo difícil llevar a la práctica dicho plan, por no contar con el apoyo de algún país servil a sus intereses que le sirviese como aliado para desde sus espacios territoriales materializar los ataques sistemático en principio a nuestra economía hasta debilitarla. Esto a fin de crear las condiciones de precariedad que les permita generar una crisis esencialmente política, a consecuencia del descontento popular que con lo anterior se pretendió instaurar.

 

El Plan (de la “hermana República de”) Colombia

Es acá donde entra en juego la participación de la “hermana república”, haciendo valer aquella línea estratégica que, en cierta oportunidad, se planteó el para entonces Senador Norteamericano Paul Coverdale: “Para controlar a Venezuela es necesario ocupar militarmente a Colombia”, que por cierto nos lo recuerda el Profesor Walter Martínez cada vez que puede y que no por obra de la casualidad, es que también abrieron sus espacios para la instalación de siete bases militares norteamericanas.

Es así como hasta la fecha desde el vecino país, en alianza con los sectores adversos al gobierno y en complicidad con los infiltrados en las instituciones, se fueron consumando todas las acciones destinadas a implantar por la vía de los hechos las medidas de boicot a la economía venezolana. Se desconoció el esquema cambiario controlado por la única autoridad facultada constitucionalmente para regir en la materia. Y se nos migró forzadamente a un régimen de cambio de libre flotación impuesto desde Cúcuta. A partir de entonces comenzaron las distorsiones en nuestra economía, encontrando su mecanismo de deterioro en la depreciación arbitraria, desproporcionada e irracional de nuestra moneda, El Bolívar.

Todo lo anterior en combinación con la caída de los ingresos petroleros, el bloqueo y las sanciones impuestas unilateralmente por los gobiernos de los Estados Unidos, aunado a los errores y traiciones cometidas a lo interno, desencadenaron una serie de efectos que incidieron en la profundización de la crisis: la liberación anárquica de los precios, desaparición del dinero en efectivo, contrabando de extracción de todo lo que se pueda comercializar en divisas fuera de nuestras fronteras, y en consecuencia, el respectivo desabastecimiento, al igual que la sobrefacturación y subfacturación de mercancía importada para apoderarse de las divisas adjudicadas por el Estado, la pauperización del trabajador asalariado, la pérdida del poder adquisitivo del venezolano, y en general, la caída del consumo que a su vez derivó en desinversión productiva.

 

Una guerra económica no convencional 

Como tal, esta situación, bien conocida en sus formas, no ha sido sin embargo nada sencilla de hacerle frente, pues en el fondo ha sido más compleja de lo que a simple vista parece, o como suele interpretársele bajo las sombras de la visión superficial de las teorías económicas convencionales, sin análisis previo de la realidad en medio del contexto geopolítico internacional.

Por supuesto, lo anterior no desconoce los efectos de los errores cometidos, los embates de la corrupción y el daño ocasionado por las traiciones; tampoco resta importancia al efecto de la ausencia de Chávez como genuina representación del proceso revolucionario para su consolidación, aunado al ataque que por todos los demás flancos, con terrorismo incluido, como lo fueron las así llamadas guarimbas. Con estos ataques los adversarios del proyecto político buscan evitar se alcance el equilibrio necesario en las relaciones de producción para que el pueblo todo pueda disfrutar de su merecida calidad de vida, conforme a los mejores estándares que acorde a los niveles de riquezas que posee nuestro país y en proporción al esfuerzo invertido por cada quien, pero en principio cubriendo sus necesidades más elementales.

Ahora, partiendo del análisis prospectivo de dicha realidad localizada, pero en medio de la conflictividad global que se origina por el enfrentamiento de las grandes superpotencias por la administración del poder, donde una de las partes junto a sus aliados persiste en su interés por mantener su hegemonía, al tanto que los nuevos polos de desarrollo que emergen se proponen en el impulso de alternativas para la diversificación de dicha administración del poder en igualdad de oportunidades y de condiciones; es donde sería un error el creer que la situación venezolana se trata de algún hecho aislado y que no guarda relación con la mencionada conflictividad.

De tal suerte, Venezuela, ante tales circunstancias, y precisamente por encarar al sistema imperante, se constituye como uno de los escenarios donde se gesta la reedición de una nueva “Guerra Fría” en pleno desarrollo, declarada entre potencias para alcanzar los objetivos anteriormente comentados.

Cabe destacar que en esta fase incipiente del enfrentamiento, los escenarios se circunscriben mayormente al ámbito virtual de las redes. Sin embargo, no por ello los ataques al pueblo por parte de los sectores antagónicos al gobierno son inocuos. Por el contrario, no cesan. Y cada vez se profundizan más, pero también de forma más sofisticadas y con armas de guerra no convencionales que llaman de Cuarta y de Quinta Generación, entre las cuales predomina el arsenal mediático con la manipulación sesgada de la realidad para hacer el lobby que necesitan para justificar cualquier ataque o encubrir acciones que de forma soterrada se llevan a cabo en los otros espacios. Específicamente en el ámbito económico, para impedirnos el acceso a la adquisición de bienes de consumo y medicamentos, así como demás insumos de importación necesarios para el desarrollo de nuestro aparato productivo; buscando con ello agravar la crisis, responsabilizar al gobierno y como se dijo anteriormente, crear las condiciones para una invasión argumentando razones “humanitarias”.

En sí, el objetivo de los sectores que han emprendido este ataque en contra de nuestro pueblo, además de apoderarse de nuestras riquezas, es el de desarticular los polos que se le contraponen a sus esquemas de dominación y buscan su independencia económica y financiera, procurando relaciones de intercambio más justas y equitativas para el sano desenvolvimiento de las actividades productivas generadoras de riquezas; por tanto, dichos sectores han enfilado sus baterías para desintegrar los organismos internacionales que han emergido como forma de organización para explorar modelos alternos. En tal sentido, arremeten en contra de Unasur y de los BRICS, con el golpe de estado perpetrado en Brasil para deponer a Dilma Rouseff de la presidencia y la posterior inhabilitación política de Lula como candidato; lo cual también buscan con el presidente Nicolás Maduro, pretendiendo con ello acabar con el chavismo como forma de expresión política, por todo lo que ello representa en medio de esta conflictividad.

Bajo este enfoque, el gobierno ha sabido manejar la situación para evitar que los sectores logren su cometido que es el de derrocarlo. Se ha fortalecido políticamente y logrado superar debilidades que en gran parte fueron aprovechadas por los adversarios para atacarlo. Aún quedan otras tantas por revisar, muy específicamente en el ámbito económico; donde si bien no dejando de aceptar que la arremetida ha sido inclemente, no deja de ser cierto que las respuestas dadas por el gobierno no se han correspondido recíprocamente en la misma proporción ni con la misma efectividad con la que ha sido atacado. Pareciera incluso por momentos que se dio prioridad a la resolución de la crisis en su dimensión política, relegando lo económico y dejándolo supeditado a su estabilidad.

Como quiera que sea, lo cierto es que mal que bien, en parte se ha alcanzada dicha estabilidad política. Ahora, ha llegado el momento de atender las demandas del pueblo en materia económica. En tal virtud, el Gobierno Nacional comenzó su accionar poniendo en marcha un plan de recuperación y prosperidad económica, con miras a contrarrestar el sabotaje económico del que todos hemos sido víctima.

 

El Plan de recuperación, crecimiento y prosperidad

Desde el comienzo de su aplicación el 20 de agosto pasado con la entrada en vigencia de la Reconversión Monetaria, dicho plan cuenta con la amplia simpatías por parte de la población. Las medida concretas que se propusieron adoptar en cuanto al régimen cambiario y el de comercialización de la gasolina; así como las de la recuperación del poder de compra del salario y de la emisión de El Petro como divisa para el intercambio comercial internacional, al igual que los certificados de ahorro en oro, generaron expectativas positivas. Pero en realidad, tales medidas apenas comienzan a ser instrumentalizadas en la práctica para lograr los efectos deseados.

En su esencia, el plan contempla todos los aspectos necesarios para superar la crisis. Pero a escasas siete semanas de su activación, resulta muy apresurado realizar algún tipo diagnóstico para proyectar los resultados que en materia económica se pudieran obtener en el corto y mediano plazo. Sin embargo, no está de más, hacer algunas precisiones en cuanto a las amenazas que no dejan de estar presente y que pueden desviar el rumbo del mismo

En especial de no considerarse todas las aristas en consonancia con los ataques de los sectores adversos, ataques que continúan arreciando, así como de los matices que desde ciertas posiciones se le quieran dar para complacer intereses particulares. Por ejemplo: la pretensión de querer sostener de nuevo el mercado cambiario con las divisas del Estado. O que se continúe adjudicando divisas al sector privado de forma directa, oxigenando al nefasto rentismo petrolero, que tanto se dice combatir. O en el otro extremo: los artículos de opinión de algunos exministros de la revolución donde se quejan porque el control de cambio no ha sido plenamente levantado, o sea, ¿qué pretenden, que nos dejen sin Reservas Internacionales?

Un aspecto que no debe dejarse de revisar es el del diseño de las políticas salariales y la del anclaje del salario mínimo a El Petro. Aquí debe partirse de la obligación del Estado de ajustar cada año el salario tomando como una de las referencias el costo de la canasta básica (Artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela). Esto por un lado. Pero por el otro, debe considerarse que en la medida en que una de las armas de ataque del adversario es precisamente la precarización salarial, necesario es avanzar hacia la internacionalización de los salarios. Y es que mientras en Argentina el salario mínimo está por el orden de los 498$, en Uruguay 470$, en Chile unos 455,4$, en Ecuador 391$, en Paraguay 371$, en Brasil 325$, en Colombia unos 265$ y en México unos 92$, en Venezuela con todo y el último aumento, al cambio equivalente tenemos un salario mínimo que no sobrepasa los 30$ mensuales. Mientras se definen las escalas salariales, a la masa asalariada en su totalidad le toca sobrevivir con menos de dos dólares diarios.

De esto último, si se tiene en cuenta la incidencia de las disparidades salariales que colocan los arbitrajes en favor de los países vecinos, tendremos que nunca superaremos la crisis estructural del sistema. Mientras que en Colombia las estructuras de costos consideran los costos de labor en base a un salario mínimo de 265$/mes, en Venezuela parten de un salario mínimo en base a menos de 30$/mes; lo cual a todas luces hará más atractivo el contrabando de extracción en procura de la máxima ganancia, y a su vez, incidirá sobre los esquemas de fijación de precios, cuya base de cálculo se regirá por lo que el colombiano esté dispuesto a pagar por nuestros productos, de manera que quienes los quieran acá en Venezuela deberá pagar lo mismo que pagan en Colombia por ellos.

Por otra parte, téngase también en consideración que la mencionada situación salarial mantendrá estancado el aparato productivo, pues mientras el consumo solo se limite a cubrir necesidades de alimentación, el resto de los sectores de la economía no encontrará oportunidad de expandirse y captar plazas en el mercado interno, ya que la demanda de bienes no esenciales también se mantendrá detenida. Lo peor de todo es que producto de ello, nos estamos quedando sin profesionales y personal técnico especializado en áreas medulares, porque son los que mayormente han estado emigrando hacia otras latitudes, en búsqueda de mejores condiciones de vida. Estas ausencias ya se comienzan a notar en clínicas y hospitales, en instituciones educativas, en la industria en general y en otras organizaciones, tanto públicas como privadas, con resultados más que evidentes.

Como ya se dijo, es momento de revisar el camino recorrido para no desviar el rumbo; que principalmente se debe centrar en la recuperación del valor como fuente generadora de riquezas y no en la reforma de esquemas capitalistas edulcorados con cierto matiz keynesiano que, en el fondo, terminaría siendo neoliberal, de no reimpulsar los correctivos necesarios para avanzar hacia la construcción del verdadero socialismo.

Ha llegado la hora de preguntarnos qué tipo de revolución es la que queremos hacer y a cuál queremos que se parezca, ¿A la Revolución Francesa, de la mano de una “burguesía revolucionaria”? ¿O a la Bolchevique, que después de tanto luchar terminó en una especie de capitulación comandada por Gorbachov con la llamada Perestroika que dio paso a un Boris Yeltsin entregado a merced del imperialismo? ¿O queremos una Revolución Bolivariana que se dé la oportunidad de construir su propio modelo de igualdad, complementariedad y de justicia social siguiendo los principios doctrinarios enseñados por el Comandante Chávez?

En este contexto, las cartas están echadas y el plan de recuperación económica ya salió al contraataque, entretanto, todos los que se empeñan en lograr su fracaso continúan navegando tras su rastro para encontrar la forma de hundirlo. Claro, ya no en las aguas interoceánicas, sino en el ciberespacio a través de las redes, donde se continúa con el posicionamiento de matrices de opinión interesadas para manipular a la opinión pública y también se ataca al esquema cambiario, sosteniendo artificiosamente a la paridad impuesta por el mercado paralelo, restringiendo la oferta de divisas en sus plazas para seguir depreciando al Bolívar, esto para a su vez continuar incidiendo sobre los precios y seguir ahogando al pueblo. Queda de parte de las filas patriotas responderles con acciones contundentes como la de llevar los salarios a escalas internacionales y ajustarlos periódicamente acorde al incremento de los precios.

Para cerrar, las condiciones están dadas para hacer de este un Octubre Rojo, en el que se materialicen acciones concretas en cuanto a lo económico para reimpulsar los cambios que demanda el proceso revolucionario en aras de la consecución del objetivo supremo que ya se dijo antes, es el alcanzar la mayor suma de felicidad posible para su pueblo y que han de ser continuadas en los meses subsiguientes. De no ser así, las condiciones también se prestan para hacer de este un mes más que pasa sin mayores avances, al tiempo que los sectores adversarios se preparan para llegar al último de sus días celebrando su tradicional Halloween, haciendo estragos con los precios y con el dólar paralelo. Todo depende de quienes comanden al Octubre Rojo y de los “camaradas” que comanden la tripulación.

Solo el pueblo salva al pueblo.

7 Comentarios en La caza del Octubre Rojo tropicalizada. Génesis de una Cháveztroika “humanitaria”

  1. Buen artículo. Existen numerosos estudios sobre el análisis integral de los mercados que integran en esencia el funcionamiento de la economía: Mercado de dinero y otros activos financieros, Mercado de bienes y servicios, Mercado de Trabajo y, por último, el Mercado internacional visto como un enfoque global de los anteriores a ese nivel. Estudios ortodoxos y heterodoxos que identifican las causas y consecuencias de los fallos de éstos, en especial sobre los tipos de cambio, tasas de interés, precios y salarios; que, en líneas generales, justifican la acción interventora del estado. En consecuencia, cualquier programa de estabilización macroeconómico, o como se llame, debe considerar que sin la estabilidad progresiva del poder adquisitivo del salario percibido por los trabajadores, según sus niveles de especialización y conocimientos, tiene como único fin el fracaso. La economía venezolana, en el corto y mediano plazo jamás dejará de ser extractiva. Para esos lapsos de tiempo sus fuentes básicas de divisas son el petróleo y el gas, oro y otros minerales estratégicos. Administremos con eficiencia estas potencialidades existentes para orientar nuestra economía hacia el crecimiento interno. Siempre hemos tenido esa fuente inagotable de divisas, pero la hemos despilfarrado en función del beneficio y acumulación de riquezas para la burguesía nacional e internacional y el empobrecimiento constante del pueblo. Exclusión de la riqueza y del bienestar del pueblo que persiste. El gobierno revolucionario, a pesar de todas sus políticas de protección social, no ha logrado independizar colectivamente la ación mancomunada del pueblo hacia el logro de ese bienestar, su propia felicidad. Por eso es importante centrar la política del estado hacia el sostenimiento y crecimiento del poder adquisitivo del salario, según sea la tendencia del nivel de precios. Sin consumo no hay expansión y menos crecimiento económico sustentable y sostenido. Otro aspecto de esta problemática, es la estructura de mercado existente (oligopolios y monopolios) que copan todos los estratos de producción, distribución y comercialización de bienes y servicios. Tal como el artículo 91 de la Constitucion Bolivariana, existe el artículo 113 que los prohibe. Sus actividades económicas son contrarias a la estabilidad de precios, anulan cualquier progama de estabilización; atacan la producción y el consumo originando menor producción, desabastecimiento programado e inflación. ¿Existiría especulación desenfrenada de nuestro signo monetario en ausencia de estas estructuras de mercado?. ¿Qué estamos haciendo?, ¿Cuánta ayuda les ha dado el estado: préstamos, divisas preferenciales, rebajas de impuestos, exoneraciones aduaneras, etc.? Con qué retribuyen al pueblo: con más inflación. En fin, estoy de acuerdo con este camarada. Procedamos a internacionalizar el salario.

  2. Hoy por hoy el salario está en 16 dólares…antes del 20 de agosto estaba en $20…pero estos chavistas y maduro van de victoria en victoria…no comments!!

  3. “propicio es el momento para Revisar la delicada situación actual en su verdadero contexto”

    Me gustaría ver más esto y menos perdedera de tiempo o discursos y discusiones con frases hechas y contrahechas…

    Insisto, el hambre no espera…

  4. Lo cierto es que; los que mas sufren con las embestidas y ataques del imperio en su esquema de dominación mundial conjuntamente con la burguesía venezolana es el pueblo, que espera por respuestas de un gobierno que hace el esfuerzo por llevar soluciones que en planes y programas son muy buenos pero cuando son llevados a la realidad se caen, por los altos niveles de corrupción que existen internamente en los llamados revolucionarios, la falta de seguimiento y control por parte del mismo gabinete presidencial no permiten que soluciones concretas lleguen verdaderamente al pueblo; aunado a esto, el mismo pueblo se habia acostumbrado a derrochar gracias al nefasto rentismo petrolero y a las epocas de bonanza economica y en el momento en que llegaron los tiempos dificiles no estaban preparados para enfrentarlo y las opciones que tomaron fueron explotarse unos contra otros con especulación de precios, la salida del pais de muchos compatriotas especialistas en diversas areas en busca de una mejor calidad de vida, ademas los personajes de la oposicion venezolana y los altos ex-funcionarios del gobierno que están fuera del país presentando por los medios de comunicación las condiciones para una invasión militar argumentando razones “humanitarias” en fin ¿Que nos queda por hacer a nosotros el pueblo venezolano?

  5. un comunista trasnochado más perdí mi tiempo leyendo ésto debí de ir a agarrar agua que ya se va y llega dentro de diez días más. señor deje la burundanga o no la tome tan seguido

Deja un comentario

Tu email no será publicado.


*