El bucle IV: La paradoja del ahorro, los lingoticos y los petros

Por: Luis Salas Rodríguez

En la medida en que no se dice explícitamente cuál es la razón, uno termina concluyendo que la intención de mandar a la gente a ahorrar es una variación de la política anti-inflacionaria que el gobierno adelanta. Es lo único que tiene sentido. En el entendido que los hacedores de política siguen asumiendo como diagnóstico que la causa de la hiperinflación es el exceso de demanda y de liquidez monetaria. Y que para corregirla, deben corregir entonces el déficit fiscal y parar la emisión de moneda.

Pero existen varios problemas con este diagnóstico. Al menos cinco.

El primero es que es errado, pues nunca han sido tales “excesos” la causa de la inflación en Venezuela ni tampoco el déficit.

El segundo, que la conclusión derivada según la cual hay entonces que mandar a la gente a ahorrar en vez de que gaste –un caso clásico de intento de “enfriar” la economía– es en el menos malo de los casos extemporánea, pues el tiempo en que mayoritariamente la población podía ahorrar ya pasó hace rato.

El tercer problema es que es inútil para combatir la hiperinflación, sobre todo cuando se consideran el problema uno y dos.

El cuarto, que en un contexto de contracción económica –pues no es la hiperinflación el único problema que tenemos- desincentivar el consumo profundiza aún más dicha contracción, lo que de retruque tiene el efecto de incentivar aún más las prácticas especulativas y por tanto la propia hiperinflación.

Y el quinto es un problema que además de económico es político y ético: ¿a qué nivel de subconsumo hay que llevar a los venezolanos para que los precios bajen o al menos dejen de subir? ¿Es entonces la precariedad generalizada el costo social que hay que pagar para que los precios monetarios se estabilicen?

La intención de este texto –que para efectos prácticos dividimos en dos entregas- es dar cuenta de estos problemas. Para al final realizar algunas propuestas que creemos pueden coadyuvar a solucionarlos al menos parcialmente, en el entendido de que, más allá de la situación grave que atravesamos y los panoramas mucho más complejos que se avizoran, el problema principal sigue siendo que las medidas anunciadas en el marco de la reconversión económica de agosto, en su amplitud y ambición, en más de un aspecto son contradictorias y difícilmente pueden convivir unas con las otras.

 

Emisión monetaria, déficit fiscal e hiperinflación: ¿el huevo o la gallina?

Sobre el primer problema no nos vamos a extender: simplemente no existe manera de demostrar para el caso venezolano, ni la existencia de tal cosa como un “exceso de liquidez monetaria”, ni mucho menos, que la emisión descontrolada sea la causa detrás de la inflación y ahora la hiperinflación. O que lo sea el déficit fiscal. Desde luego, eso no evita que hayan quienes todavía repiten tales especies. Como tampoco evitó -tal y como hemos visto- que dentro del gabinete económico se hayan convencido de ella.

Ya es un punto que hemos abordado recurrentemente. Desde nuestros primeros trabajos en 2013 sobre el alza de los precios en Venezuela. Luego en trabajos junto a José Gregorio Piña en 2015. Y también es un tema abordado amplia y detalladamente por Pasqualina Curcio en este mismo medio (ver acá y acá). Por lo demás, y como comentamos recientemente, incluso dentro de las propias filas de economistas anti-chavistas, hay quienes reconocen que el diagnostico monetarista-neoliberal de la liquidez monetaria como causa de la inflación es un mito.

En cuanto al déficit fiscal, un tema que no se ha tocado tanto como el de la liquidez, obsérvese el siguiente cuadro:

Como se puede ver, no existe ninguna correlación entre una y otra variable. En 2012, por ejemplo, el déficit aumentó significativamente. Y sin embargo, la inflación ese año bajó con respecto al anterior. Entre 2014 y 2016, pasó al revés: el déficit bajó, pero la inflación se disparó. Y desde 2017 en adelante, el aumento del déficit es para nada proporcional con respecto a la subida de la inflación, ya convertida en hiper. Tómese en cuenta que para los tres últimos años estamos usando datos de la Asamblea Nacional y el FMI, a ninguno de los cuales se puede acusar de chavista.

 

Para ahorrar hay que tener con qué.

Ahora bien, en cuanto al segundo problema, habría que empezar diciendo que la idea de ahorrar como forma de combatir la inflación e incluso el déficit fiscal no es mala. El tema es que eso tiene su momento: y ese momento ya pasó.

Eso debió hacerse en 2013. Incluso pudo hacerse hasta 2015. Pero ya a partir de 2016 no tiene sentido. Y no lo tiene básicamente por dos razones. La primera porque ninguna tasa de ahorro es lo suficientemente atractiva frente a la inflación como para guardar el dinero en vez de usarlo. Y la segunda, porque para ahorrar la gente debe generar excedentes, entendiendo por tal un diferencial en su ingreso con respecto a lo que destina a sus gastos ordinarios.

En una nota de noviembre de 2013, en medio del dakazo, alertábamos sobre ello. Y decíamos que en vez de estar estigmatizando a la gente de “consumistas” debía considerarse que, ante la inexistencia de mecanismos de ahorro reales, lo más racional dentro del contexto inflacionario que entonces iniciaba era salir a comprar, adquiriendo bienes antes que subieran de precios o refugiándose en aquellos que se revalorizan, como es el caso clásico venezolano de los vehículos, motos, electrodomésticos y, de un tiempo a esta parte, las divisas.

Por otra parte, se desincentivaba también que la gente buscara hacerse directamente de dólares raspando cupo y otras florituras que terminaron generalizándose. Se trataba de tener una lectura no moral de la especulación, entender que en la gente de a pie ésta puede llegar a ser un mecanismo de ahorro indirecto o de protección de su ingreso-patrimonio en contextos inflacionarios o de economías con tendencia a la misma, que ciertamente no debe consentirse ni dejar que se reproduzca pero que tampoco puede combatirse solo policialmente, cosa que tampoco se hizo de manera efectiva por lo demás.

Lo cierto del caso es que a estas alturas del partido solo una minoría muy selecta puede darse el lujo de comprar carros o electrodomésticos. Y no solo por los precios estratosféricos en que estos se manejan (mayoritariamente en dólares, valga agregar), sino porque dados los precios de los bienes de consumo diario, el nivel de ingresos salariales (que es el caso de la mayoría de la población) no lo permite. O para decirlo en cristiano: en estos momentos el salario que ni siquiera alcanza para cubrir lo básico del consumo familiar menos que menos alcanza para ahorrar.

Y esta es la misma razón por la cual de entrada la ciudadanía de a pie ve con recelo a los lingoticos y el ahorro en petros. Dado el nivel de precios actual y sobre todo el ritmo de aumento que llevan, es de esperarse que todos los ingresos que perciba la gente de aquí a fin de año los destine al consumo, no al suntuario como otros años sino al de los bienes más básicos incluso tomando previsiones para el arranque del 2019.

Por otra parte, suponiendo haya quien tenga la intención y capacidad de ahorrar, difícilmente lo hará en lingoticos, ya que el rendimiento que ofrecen no es para nada atractivo con una tasa superior al 200% de inflación mensual. Claro está que siempre habrá quién los compre. Pero en el agregado –que es lo que importa- son excepciones.

 

La paradoja del ahorro

En cuanto a los problemas tres y cuatro, que preferimos abordarlos conjuntamente en el ánimo de abreviar, viene al caso recordar un fenómeno que se enseña en todos los manuales de economía básica, incluso los malos, y que se conoce como la paradoja del ahorro.

La paradoja del ahorro plantea que, si en medio de una recesión, las personas buscan ahorrar como mecanismo para proteger su ingreso, la demanda agregada o nivel de consumo caerá, lo que inevitablemente acarreará una caída de las ventas y por tanto de la producción, o lo que es lo mismo, una mayor paralización de la actividad económica. De más no está decir que esto también termina afectando al Estado, en la medida que al caer la actividad económica disminuye la recaudación de impuestos y por tanto se ahonda el déficit fiscal.

Cuando Keynes formuló esta paradoja no consideró contextos inflacionarios. Pero resulta obvio que lo mismo que aplica para contextos de estabilidad de precios también lo hace para contextos en que no lo hay solo que exponencialmente. Así las cosas, en los actuales momentos nuestros, todo lo que la gente no gaste en consumo no solo atenta contra la economía familiar, sino también contra la nacional.

Los “actuales momentos nuestros” se traducen en lo siguiente: una caída del PIB estimada en un 34% desde 2014 hasta 2017. Y proyectada para 2018 de 50%. Se dice fácil, pero en términos reales significa que el tamaño de la economía venezolana retrocedió 20 años, es decir, al mismo nivel de 1998, pero con la población y necesidades del 2018.

A la par, una hiperinflación que algunos estiman en un millón por ciento para cierre del año, pero que en todo caso no será menor a 500.000%. Y una caída de las importaciones superior al 70%.

El manual dice que para recuperar la senda de crecimiento hay que detener la inflación y promover las inversiones productivas. Y en líneas generales eso es cierto. Pero dejando de lado el conflicto político, el asunto es que hacerlo del modo convencional ajustando mediante un shock de demanda liberando precios y contrayendo el poder adquisitivo –que es exactamente lo que se esta haciendo más allá de lo retórico- en contextos que ya no son inflacionarios sino hiperinflacionarios con contracción profunda de la actividad económica es inútil y además tiene efectos catastróficos.

Es inútil porque cuando a la gran mayoría de la población le alcanza para lo básico, el consumo más que una “función económica”, como gustan decir los expertos, pasa a ser un acto de subsistencia. Y en tal virtud, antes que disminuirlo aún más, la gente se las ingeniará para mantenerlo (lo que incluye bachaquear, revender, etc.) a sabiendas que lo contrario es precarizarse aún más.

Por otro lado, hay que considerar que existe un sector de la población que cuenta todavía con suficiente poder adquisitivo, donde hay que incluir a los ricos de toda la vida y los recientes, pero también a todos aquellos que reciben remesas de sus familiares en el extranjero. Uno de los efectos perversos de esto es que si bien no son suficientes como para estimular la demanda agregada (conforman menos del 20% de la población) ni equilibrar las cuentas nacionales, sí lo son para alimentar el espiral hiperespeculativo y por tanto desequilibrar aún más el cuadro, lo que incluye impulsar el repunte del dólar paralelo en un esfuerzo por mantener los diferenciales de los cuales se sostiene su poder adquisitivo.

En resumen: convocar a la gente a ahorrar en este contexto de puja distributiva e hiperinflación que se da no a pesar de la recesión sino precisamente por ella, no solo no tiene sentido en lo individual-familiar ni en lo nacional, sino que resulta contraproducente al tiempo que no tendrá efectos significativos para contrarrestar el alza de precios.

A este respecto, consideramos que hay que repensarse las cosas, pues de lo contrario ocurrirá -y esto es lo catastrófico- que nos hundiremos definitivamente en un bucle regresivo similar al que viven economía como Zimbabue, que ni moneda propia ya tiene y que de la hiperinflación pasó a la deflación y la gente debe optar entre vivir de agricultura de subsistencia o especulando con monedas reales o virtuales.

En la siguiente parte ahondaremos más sobre esto, pero además plantearemos algunas alternativas que nos parecen viables de practicar si bien suponen repensar en su conjunto las medidas de agosto.

32 Comentarios en El bucle IV: La paradoja del ahorro, los lingoticos y los petros

  1. “Por otra parte, suponiendo haya quien tenga la intención y capacidad de ahorrar, difícilmente lo hará en lingoticos, ya que el rendimiento que ofrecen no es para nada atractivo con una tasa superior al 200% de inflación mensual. Claro está que siempre habrá quién los compre. Pero en el agregado –que es lo que importa- son excepciones.” por Dios quien que tenga 5 dedos de frente va a comprar un “Lingotico” de oro que no es tal, ya que el oro lo pagas, pero, no lo puedes ver, ni lo puedes tocar mucho menos vender ya que no es de tu propiedad. Quien con un mínimo de inteligencia va a comprar algo que es un oro en papel que no es liquido en lo inmediato, teniendo opciones como ir a una casa de cambio tipo UPhold donde puedes ahorra en oro no físico y que es liquido cuando quieras, es como ahorrar en petros, quien que tenga mediano conocimiento en cryptomonedas va a comprar algo que controla un estado que destruyo su propio signo monetario, ya que pagas por algo que no puedes cambiar por nada, o peor aun no eres dueño ya que no puedes tener las llaves privadas de esa crypto. no hay que ser muy académico para ver que ahorrar en cualquier instrumento de este gobierno es ahorrar en humo.

  2. “La paradoja del ahorro plantea que, si en medio de una recesión, las personas buscan ahorrar como mecanismo para proteger su ingreso, la demanda agregada o nivel de consumo caerá, lo que inevitablemente acarreará una caída de las ventas y por tanto de la producción, o lo que es lo mismo, una mayor paralización de la actividad económica. De más no está decir que esto también termina afectando al Estado, en la medida que al caer la actividad económica disminuye la recaudación de impuestos y por tanto se ahonda el déficit fiscal.” tipica Keynesiadera de creer que primero se consume y luego se produce, entienda, El ahorro es lo que produce crecimiento genuino de la economía. Para Consumir primero hay que producir, para producir hay que invertir, para invertir hay que ahorrar.

    • Bueno Pedro, más allá del trauma que evidentemente te genera el keynesianismo, no existe registro que avale tu planteamiento. Es una vieja discusión en economía, si se estimula primero la oferta o se estimula la demanda, pero lo cierto del caso en que en toda economía capitalista moderna nadie invierte para producir sino para obtener beneficios, por lo que para invertir no necesariamente debe existir ahorro previo -para eso por lo demás existen los préstamos- sino mercados, es decir, consumidores. Por otro lado, estamos hablando de un contexto específicamente hiperinflacionario, donde no tiene sentido guardar el dinero porque pierde diariamente poder de compra y además cualquier instrumento clásico de ahorro no te ofrece rendimientos que la superen. En estos caso la gente gasta, compra adelantado o se refugia en bienes valores, como pueden ser ciertas monedas o criptomonedas.

        • Mi problema con las criptomonedas es que si bien a algunos en lo individual les sirve porque generan ganancias, en lo colectivo generan más males que bienes, además que creo hay otras prioridades. Es una típica paradoja de los agregados.

          • en mi opinión usted no entiede nada de eso, solo repite los argumentos tipo Nouriel rubini, joseep stiglitz y paul krugman, tres keynesianos que se maravilla del dinero respaldad en los hombres armados de los gobiernos.

  3. “Los “actuales momentos nuestros” se traducen en lo siguiente: una caída del PIB estimada en un 34% desde 2014 hasta 2017. Y proyectada para 2018 de 50%. Se dice fácil, pero en términos reales significa que el tamaño de la economía venezolana retrocedió 20 años, es decir, al mismo nivel de 1998, pero con la población y necesidades del 2018.” El legado de los académicos Chavistas y sus ensayos económicos que llevaron a un país petrolero a una hiper, se merecen un nobel. hicieron que Venezuela perdiera 20 años.

    • Te recuerdo Pedro que cuando estamos hablando de los últimos 20 años son enteramente chavistas, pues el chavismo gobernando comenzó en el 99. La cuenta exacta es que en los últimos cinco años se está perdiendo todo lo que se avanzó del 99 al 2013.

      • Quizás estos 5 años que usted marca como negativos son la consecuencia de los desastres de deuda y destrucción del aparato productivo venezolano, con especial acento en la destrucción de la producción petrolera y le recuerdo que USTED fue gobierno es estos últimos 5 años.

        • Bueno Pedro, el gobierno como dices “acentuó la destrucción petrolera” en los últimos 5 años. Pero la oposición solo necesito 2 meses (diciembre 2002 – enero 2003), para llevar la producción petrolera de 3 millones de barriles a 100 Barriles diarios. Todo un record.

  4. “En cuanto al déficit fiscal, un tema que no se ha tocado tanto como el de la liquidez, obsérvese el siguiente cuadro: … Como se puede ver, no existe ninguna correlación entre una y otra variable.”

    La correlación es positiva, con un coeficiente de correlación de 0,714688256. Muy lejos de ninguna correlación.

    Sobre los trabajos citados de Pasqualina Curcio ya he explicado varias veces que deriva sus resultados en base del uso errado del teste de causalidad de Granger.

    • Bueno fíjate:
      1) solo en 4 de los 9 casos suben el déficit y la inflación a la vez.
      2) en tres el déficit baja y la inflación sube.
      3) y en uno el déficit sube y la inflación baja.
      4) En tal virtud, más allá de la correlación estadística que señalas correctamente, el comportamiento de ambas variables no muestra un patrón homogéneo.
      5) Ni proporcional: en los casos en que aumenta el déficit e inflación al mismo tiempo la dimensión de la última no tiene nada que ver con el del déficit.
      6) Por otro lado, como correlación no es causalidad, habría que establecer como se comportan en la realidad. Y en el caso específico venezolano que estamos considerando la inflación y ahora hiperinflación no es consecuencia déficit.
      6) De hecho, el déficit en parte es consecuencia de la hiperinflación. Pues por otro lado lo es de la caída del ingreso petrolero y en menor medida de la caída de la recaudación fiscal (que cuando se da en términos reales más que nominales es consecuencia de la inflación justamente).

      • 1-5: Deberías ter dicho que la correlación entre las primeras diferencias de los dos variables es débil.

        5: Esto ya es contemplado en el coeficiente de correlación de 0,714688256. Adamás no es razonable esperar una relación lineal entre déficit y inflación.

        6: “Por otro lado, como correlación no es causalidad, habría que establecer como se comportan en la realidad.” Correcto.

        “Y en el caso específico venezolano que estamos considerando la inflación y ahora hiperinflación no es consecuencia déficit.” Tu lo dices. No conozco ningún estudio riguroso con este resultado.

  5. Sáquenlo por ahí:

    “lo que importa para el mundo de las ideas, no es lo que pueda ser cierto, sino lo que sea considerado como cierto” Milton Friedman.

  6. Debo añadir que concuerdo con mucha cosa en este artículo. Ciertamente no es el tiempo de esfriar la economía o desincentivar el consumo. También congratulo Luis por describir la situación en toda su gravedad. Discuerdo plenamente con el hecho que no se admiten las causas monetarias de la hiperinflación. Sin una política monetaria restrictiva no se va a parar la hiperinflación.

    • El gobierno luego de la inyección de septiembre ha adoptado un política monetaria restrictiva y la hiperinflación sigue. En todo caso concuerdo contigo en que de mantenerla y profundizarla en algún momento parará la hiperinflación, ya que los precios se tragarán por completo el poder adquisitivo de la mayoría, omo por ejemplo hizo Caldera en el 97. El debate es a qué precio o costo social, que es el problema 5 que planteo y que desarrollaré en la segunda parte de la nota

      • Realmente, una expansión de la liquidez por 119,2% en cuatro semanas, seguido por una expansión por 43,1% en cuatro semanas no es una “política monetaria restrictiva”, especialmente como se retomó la emisión en la última de estas semanas (16,2%). Pero de hecho la expansión menor de octubre era acompañada por una inflación menor (148,2 % en vez de los 233,3 de septiembre).

        La hiperinflación se sustenta también en las expectativas inflacionarias. Por eso la política monetaria restrictiva tiene que ser acompañada por un compromiso creíble a esta política. Anunciar “eliminar definitivamente la emisión de dinero no orgánico” (17 de agosto) y después aumentar la liquidez por 156% en cuatro semanas (17 de agosto a 14 de septiembre) es lo contrario de un compromiso creíble.

        Sin limite creíble a la emisión de dinero no se va a parar la hiperinflación. Lo importante es encontrar una manera que minimice el costo social y ayude a retomar lo mas rápido posible la producción.

        • La menor inflación de octubre con respecto a septiembre en parte seguramente está asociada a una menor emisión y en parte también como ha pasado ya varias veces que luego de un shock de precios como el se agosto-septiembre estos se estabilicen un poco. Ahora, hay que esperar que pasa en noviembre-diciembre. Normalmente estos son los meses más inflacionarios, pero además este mes vencen los 90 del gobierno pagando nóminas del sector privado, etc.

          En cuanto al aumento de la liquidez luego del 20 de agosto, aunque coincido contigo en lo contradictorio de los anuncios oficiales, en el marco de una reconversión y con los niveles en que cayó el circulante antes de las medidas, no podía esperarse otra cosa

        • Obvio qe si la inflación aminoró su pendiente, también disminuye la necesidad de crecimiento de la Liquidez. De hecho, se está obviando que el crecimiento de M2 ha obedecido a aumento de LOS CRÉDITOS E INVERSIONES DE LOS BANCOS COMERCIALES, como necesidad de generar medios líquidos de pago adicionales para el alza previa de los precios.

          • “Obvio qe si la inflación aminoró su pendiente, también disminuye la necesidad de crecimiento de la Liquidez.”

            Cuando un banco central decide la política monetaria para un mes no conoce su inflación.

            “De hecho, se está obviando que el crecimiento de M2 ha obedecido a aumento de LOS CRÉDITOS E INVERSIONES DE LOS BANCOS COMERCIALES, como necesidad de generar medios líquidos de pago adicionales para el alza previa de los precios.”

            Hay unos datos para suportar esta conclusión “obvia”?

  7. De verdad que es preocupante que dentro del gabinete hayan personalidades que le hagan el juego a la derecha dándole crédito a los falsos supuestos que impiden el desarrollo de una correcta política monetaria y aún mantengan dudas. Si el 20 de agosto el velo fue rasgado y el gobierno dio el primer paso para derrotar a los enemigos de la Patria con sus propias armas al aplicar un “reset cambiario” asumiendo la paridad de 6 millones de BsF por dólar fijada por el mercado paralelo para dar inicio a la reestructuración de la política económica.¿Qué cuesta mantener la misma estrategia para eliminar el difeencial cambiario? ¿O es que hay intereses que no están interesados en que tal aberración se elimine? ¿Si se pudo llevar el salario mínimo a 1/2 petro, qué hubiese costado haberlo ubicado en 5 petros para romper con el arbitraje que permite que se mantenga el esquema de colombianización de los precios? ¿Será muy difícil determinar los precios justos pero en base a estructuras de costos que consideren el componente salarial en base a salarios acorde a un nivel de vida adecuado? ¿O es que se quiere seguir manteniendo el esquema de producción con costos de salarios pauperizados para incentivar el contrabando de extracción? ¿a quién favorece esto? ¿Es muy difícil de entender que sin salarios dignos no hay consumo y que sin consumo no hay forma de incrementar el PIB?

    No me preocupan los trolls ni su bulling, total, para eso les pagan. Me preocupa el gabinete.

    Saludos.

    • Ahí esta la verdadera razón del problema. Siempre debemos preguntarnos:

      ¿Quién se benefician de las condiciones de la clase trabajadora en Venezuela?

      Es obvio que existen grandes intereses que no quieren salir del atolladero, intereses de personajes muy oscuros (negocios ilegales) dentro del Gobierno.

    • También comparto que el problema de fondo no son los precios, que van rumbo a igualar precios internacionales y en algunos muy puntuales ya los sobrepasa, sino los salarios. SI SALARIOS. ¿Qué capacidad de adquisición tiene 1/2 Petro? Solo hay que comparar la equivalencia a cualquier otra moneda. Todo esto no quita que me haga otras muchas preguntas. Entre otras: ¿Todo ésto nos servirá si somos alumnos aventajados, a superar la vieja práctica rentistica?

  8. ¿Seremos sorprendidos por los asesores de Miraflores cuando se cumplan los 90 dias del plan, con unas decisiones esplendorosas que saquen al pais de estas arenas movedizas?…..faltan solamente 14 dias, que pueden ser una eternidad para algunos……puede que no hagan cosa alguna o…..que la montaña alumbre el ratón…..

  9. Restan 14 días para CUMPLIRSE el PLAZO solicitado por nuestro PRESIDENTE para ESTABILIZAR la economía. Nosotros los TIERRUOS, NICHES, HEDIONDOS, PATASENELESUELO…PUEBLO LLANO pues, no VEMOS por ninguna pate la tan CACAREADA ESTABILIDAD ECONÓMICA ofrecida, además vemos muy lejanos el CRECIMIENTO y la PROSPERIDAD. Pero comenzamos a ver muy cercano el CALIENTE MES de FEBRERO y la posibilidad abierta de una INSURRECCIÓN POPULAR… Un CARACAZO para decirlo en BUEN CRISTIANO!

      • Viendo bien podría ser así… El único sería él..pero porque nadie va a quedar en Venezuela. A diario noa vamos huyendo de una hiperinflacion que solo noa permite sobrevivir, ademas de la ineptitud e incapacidad del gobierno. No me cale más el peo ideologico y la culpa de todo el mundo menos de “nosotros”. No pueden ni podran arreglar nada porque el sistema no puede así de fácil. Hay que ser bien bolsa y masoquista para seguir con la irracional consigna ” con hambre y desempleo con Maduro me resteo… Por Dios! Demos definitivamente el salto cultural y delastremosno de todas wsa clase política(unos y otros) que por mantenerse unos y querer llegar los otros nos han llevado a la miseria y a la pena mundial.

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  1. Orinoco, martes 13 de noviembre 2018 – Radio Orinoco

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